Onusida


 

 

 

Para muchas mujeres del mundo entero, la amenaza de la violencia que planea sobre sus vidas cotidianas exacerba su vulnerabilidad al VIH. El miedo a la violencia impide que las
mujeres accedan a la información sobre el VIH/SIDA, se sometan a la prueba del VIH, revelen su estado serológico respecto al VIH, accedan a los servicios de prevención de la transmisión del VIH a los lactantes, y reciban tratamiento y asesoramiento, incluso
cuando saben que se han infectado. Esto es particularmente cierto en los lugares donde el estigma relacionado con el VIH sigue siendo elevado.

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En Sudáfrica, las encuestas nacionales indican que el 33% de las muchachas se
muestran temerosas de negarse a tener relaciones sexuales y que el 55% las tienen a pesar de no desearlo porque su pareja insiste en ello.
En un estudio llevado a cabo en Zambia se puso de manifiesto que solamente el 11% de las mujeres encuestadas creía que la mujer tiene derecho a pedirle
a su esposo que utilice un preservativo, incluso cuando éste ha demostrado serle infiel y está infectado por el VIH.
De acuerdo con una mujer entrevistada en ese estudio, “vemos a nuestros esposos con las viudas de hombres que han fallecido por el SIDA, pero ¿qué podemos hacer? Si nos negamos a tener relaciones sexuales, nuestros esposos nos dirán que cojamos nuestras cosas y nos vayamos. Y entonces, ¿adónde vamos?”. El estudio puso de relieve que uno de tres factores de riesgo era estar casada o haberlo estado.

 

 

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