Onusida


 

 

mujer, feminizaciOn de la pobreza y VIH/SIDA

Cuando realizan un trabajo no remunerado de atención de enfermedades relacionadas con el VIH y el SIDA, las mujeres y las niñas pagan un costo de oportunidad porque su capacidad de participar en la generación de ingresos, la educación y el desarrollo de conocimientos prácticos disminuye. El SIDA intensifica la feminización de la pobreza, en particular en los países gravemente afectados, y deja sin poder de decisión a las mujeres. Esta situación puede llegar a afectar también a familias enteras, ya que cuando el tiempo que dedica la mujer a atender a los enfermos se desplaza de otras actividades productivas dentro de la familia aumenta la vulnerabilidad.

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Un estudio realizado en la aldea de Kagabiro (Tanzania), concluyó que cuando en una familia había algún miembro con SIDA, el 29% del trabajo doméstico estaba relacionado con esa enfermedad.
En las dos terceras partes de los casos había dos mujeres entregadas a los deberes de la atención de los enfermos y por término medio la pérdida total de trabajo para estas familias era del 43%.

 

Los planes nacionales del SIDA a duras penas toman en cuenta los devastadores efectos del VIH y el SIDA en las mujeres que trabajan en el hogar. Un primer paso para mejorar esta situación sería establecer la carga de atención que recae sobre las mujeres como un punto para examinar. No hay que perder de vista que el trabajo doméstico de la mujer implica costos para la economía de la mujer, la familia, la comunidad y el país, y que algo puede y debe hacerse para reducir la carga de atención excesiva de la mujer en el contexto del VIH y el SIDA.

 

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