Antecedentes

En septiembre del año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, los cuales proponen como reto a la comunidad global, reducir la pobreza e incrementar la salud y bienestar de todos los pueblos. En el Plan de Implementación de Johannesburgo, aprobado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible 2002, se resaltó la importancia del saneamiento y se agregó como comprimiso reducir a la mitad el número de personas sin acceso al saneamiento básico.

Los otros objetivos y metas relacionados con el saneamiento consignados en el Plan incluyen: a) asegurar, para el año 2015, que la cobertura del saneamiento sea alcanzada en todas las áreas rurales; b) mejorar el saneamiento en instituciones públicas, especialmente en escuelas; c) promover prácticas seguras de higienización; d) promover prácticas y tecnologías económicamente accesibles, culturalmente y socialmente aceptables; e) integrar el saneamiento a las estrategias de manejo de acceso al agua; f) desarrollar mecanismos innovadores de financiamiento y asociación; g) reforzar las redes de información existentes.

A pesar de grandes esfuerzos de los gobiernos en el mundo, el progreso en mejorar el saneamiento ha sido lento y desigual. La Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo el gran impacto y consecuencias en salud pública, reducción de pobreza, desarrollo social y económico por falta de saneamiento, decicidió declarar el 2008 como el Año Internacional del Saneamiento (AIS). La Asamblea General motiva a los Estados Miembros, al igual que dentro del Sistema de las Naciones Unidas, aprovechar el AIS para hacer mayor conciencia social de la importancia del saneamiento en todos los niveles.