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Documentos
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
(13-17 de noviembre de 1996)
Declaración
de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial
Plan
de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
Declaración
de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial
Nosotros,
Jefes de Estado y de Gobierno 1,
o nuestros representantes, reunidos en la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación por invitación de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación, reafirmamos
el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos
y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación
apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no
padecer hambre.
Prometemos
consagrar nuestra voluntad política y nuestra dedicación común
y nacional a conseguir la seguridad alimentaria para todos
y a realizar un esfuerzo constante para erradicar el hambre
de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir
el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel actual
no más tarde del año 2015.
Consideramos
intolerable que más de 800 millones de personas de todo
el mundo, y en particular de los países en desarrollo, no
dispongan de alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades
nutricionales básicas. Esta situación es inaceptable. Los
suministros de alimentos han aumentado considerablemente,
pero los factores que obstaculizan el acceso a ellos y la
continua insuficiencia de los ingresos familiares y nacionales
para comprarlos, así como la inestabilidad de la oferta y
la demanda y las catástrofes naturales y de origen humano,
impiden satisfacer las necesidades alimentarias básicas. Los
problemas del hambre y la inseguridad alimentaria tienen dimensiones
mundiales, y es probable que persistan e incluso se agraven
dramáticamente en algunas regiones si no se adopta con urgencia
una acción decidida y concertada, dado el incremento de la
población mundial previsto y la tensión a que están sometidos
los recursos naturales.
Reafirmamos
que un entorno político, social y económico pacífico, estable
y propicio constituye la base fundamental que permitirá a
los estados atribuir la debida prioridad a la seguridad alimentaria
y la erradicación de la pobreza. La democracia, la promoción
y protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales,
inclusive el derecho al desarrollo, y la participación plena
y equitativa de hombres y mujeres son indispensables a fin
de alcanzar la seguridad alimentaria sostenible para todos.
La
pobreza es una causa importante de la inseguridad alimentaria,
y el progreso sostenible en su erradicación es fundamental
para mejorar el acceso a los alimentos. Los conflictos, el
terrorismo, la corrupción y la degradación del medio ambiente
contribuyen también considerablemente a la inseguridad alimentaria.
Hay que esforzarse por conseguir una mayor producción de alimentos,
incluidos los alimentos básicos. Esto debe realizarse dentro
del marco de la ordenación sostenible de los recursos naturales,
la eliminación de modelos de consumo y producción no sostenibles,
particularmente en los países industrializados, y la pronta
estabilización de la población mundial. Reconocemos la aportación
fundamental de las mujeres a la seguridad alimentaria, sobre
todo en las zonas rurales de los países en desarrollo, y la
necesidad de garantizar la igualdad entre el hombre y la mujer.
Para reforzar la estabilidad social y contribuir a corregir
la excesiva tasa de migración del campo a las ciudades con
que se enfrentan muchos países, habrá que considerar también
prioritaria la revitalización de las zonas rurales.
Hacemos
hincapié en la urgencia de adoptar medidas ahora para cumplir
con nuestro cometido de alcanzar la seguridad alimentaria
para las generaciones presentes y futuras. Lograr la seguridad
alimentaria es una tarea compleja que incumbe en primer lugar
a los gobiernos. Estos han de crear un entorno favorable y
aplicar políticas que garanticen la paz, así como la estabilidad
social, política y económica, y la equidad y la igualdad entre
los sexos. Expresamos nuestra profunda preocupación por la
persistencia del hambre que, en tal escala, constituye una
amenaza para las sociedades nacionales y, por distintas vías
para la estabilidad de la propia comunidad internacional.
En el ámbito mundial, los gobiernos deberían asimismo cooperar
activamente entre sí y con las organizaciones del sistema
de las Naciones Unidas, las instituciones financieras, las
organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y
los sectores público y privado en programas encaminados a
alcanzar la seguridad alimentaria para todos.
Los
alimentos no deberían utilizarse como instrumento de presión
política y económica. Reafirmamos la importancia de la cooperación
y la solidaridad internacionales, así como la necesidad de
abstenerse de aplicar medidas unilaterales que no estén en
consonancia con el derecho internacional y con la Carta de
las Naciones Unidas y pongan en peligro la seguridad alimentaria.
Reconocemos
la necesidad de adoptar políticas favorables a la inversión
en el desarrollo de los recursos humanos, en la investigación
y en infraestructura para conseguir la seguridad alimentaria.
Debemos impulsar la generación de empleo e ingresos y promover
un acceso equitativo a los recursos productivos y financieros.
Convenimos en que el comercio constituye un elemento fundamental
para alcanzar la seguridad alimentaria. Convenimos en aplicar
políticas de comercio alimentario y de comercio en general
que alienten a nuestros productores y consumidores a utilizar
de modo sostenible y económicamente sólido los recursos a
su disposición. Reconocemos la importancia que tienen para
la seguridad alimentaria la agricultura, la pesca, la silvicultura
y el desarrollo rural sostenibles en las zonas tanto de alto
como de bajo potencial. Reconocemos el papel fundamental de
los agricultores, los pescadores, los silvicultores, las poblaciones
indígenas y sus comunidades, y todas las demás personas que
intervienen en el sector alimentario y sus organizaciones,
con el apoyo de una labor eficaz de investigación y extensión,
en la consecución de la seguridad alimentaria. Nuestras políticas
de desarrollo sostenible promoverán la plena participación
y la habilitación de la población, especialmente de las mujeres,
una distribución equitativa de los ingresos, el acceso a la
atención sanitaria y la educación y las oportunidades para
los jóvenes. Se deberá prestar particular atención a quienes
no pueden producir o procurarse alimentos suficientes para
una nutrición adecuada, incluidas las personas afectadas por
guerras, disturbios civiles, catástrofes naturales o cambios
ecológicos relacionados con el clima. Somos conscientes de
la necesidad de tomar medidas urgentes para combatir las plagas,
la sequía y la degradación de los recursos naturales, incluidas
la desertificación, la sobrepesca y la erosión de la diversidad
biológica.
Estamos
resueltos a desplegar esfuerzos para movilizar y aprovechar
al máximo la asignación y utilización de los recursos técnicos
y financieros de todas las procedencias, incluido el alivio
de la deuda externa para los países en desarrollo, con vistas
a reforzar las acciones nacionales para aplicar políticas
en pro de una seguridad alimentaria sostenible.
Convencidos
de que el carácter polifacético de la seguridad alimentaria
hace necesaria una acción nacional concertada, junto con iniciativas
internacionales eficaces para complementar y reforzar la acción
nacional, asumimos los siguientes compromisos:
- garantizaremos
un entorno político, social y económico propicio, destinado
a crear las mejores condiciones posibles para la erradicación
de la pobreza y para la paz duradera, sobre la base de
una participación plena y equitativa de las mujeres y
los hombres, que favorezca al máximo la consecución
de una seguridad alimentaria sostenible para todos;
- aplicaremos
políticas que tengan por objeto erradicar la pobreza y
la desigualdad y mejorar el acceso físico y económico
de todos en todo momento a alimentos suficientes, nutricionalmente
adecuados e inocuos, y su utilización efectiva;
- nos
esforzaremos por adoptar políticas y prácticas participativas
y sostenibles de desarrollo alimentario, agrícola, pesquero,
forestal y rural, en zonas de alto y bajo potencial, que
sean fundamentales para asegurar un suministro de alimentos
suficiente y fiable a nivel familiar, nacional, regional
y mundial y que combatan las plagas, la sequía y la desertificación,
considerando el carácter multifuncional de la agricultura;
- nos
esforzaremos por asegurar que las políticas de comercio
alimentario y agrícola y de comercio en general contribuyan
a fomentar la seguridad alimentaria para todos a través
de un sistema de comercio mundial leal y orientado al
mercado;
- nos
esforzaremos por prevenir y estar preparados para afrontar
las catástrofes naturales y emergencias de origen humano,
y por atender las necesidades transitorias y urgentes
de alimentos de maneras que fomenten la recuperación,
la rehabilitación, el desarrollo y la capacidad para satisfacer
las necesidades futuras;
- promoveremos
la asignación y utilización óptimas de las inversiones
públicas y privadas para fortalecer los recursos humanos,
los sistemas alimentarios, agrícolas, pesqueros y forestales
sostenibles y el desarrollo rural en zonas de alto y de
bajo potencial;
- aplicaremos,
vigilaremos y daremos seguimiento a este Plan de Acción
a todos los niveles en cooperación con la comunidad internacional.
Nos
comprometemos a adoptar las medidas y prestar el apoyo necesarios
para aplicar el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación.
Roma,
13 de noviembre de 1996
Notas
1
Por «gobiernos» se entiende también la Comunidad Europea en
sus esferas de competencia. (regresar)
Plan
de Acción
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
1.
La Declaración de Roma sobre la seguridad alimentaria mundial
y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
establecen las bases de diversas trayectorias hacia un objetivo
común: la seguridad alimentaria a nivel individual, familiar,
nacional, regional y mundial. Existe seguridad alimentaria
cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico
y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para
satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias
en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa
y sana. A este respecto, es necesaria una acción concertada
a todos los niveles. Cada país deberá adoptar una estrategia
en consonancia con sus recursos y capacidades para alcanzar
sus objetivos propios y, al mismo tiempo, cooperar en el plano
regional e internacional para dar soluciones colectivas a
los problemas mundiales de la seguridad alimentaria. En un
mundo de instituciones, sociedades y economías cada vez más
entrelazadas, es imprescindible coordinar los esfuerzos y
compartir las responsabilidades.
2.
Para mejorar el acceso a los alimentos es imprescindible erradicar
la pobreza. La gran mayoría de las personas desnutridas, bien
no pueden producir alimentos suficientes o bien no pueden
permitirse comprarlos. No tienen suficiente acceso a medios
de producción como la tierra, el agua, los insumos, las semillas
y las plantas mejoradas, la tecnología adecuada y el crédito
agrícola. Además, las guerras, los conflictos civiles, las
catástrofes naturales, los cambios ecológicos relacionados
con el clima y la degradación del medio ambiente han tenido
efectos negativos sobre millones de personas. Aunque se puede
facilitar ayuda alimentaria para aliviar su difícil situación,
ello no resuelve a largo plazo las causas básicas de la inseguridad
alimentaria. Es importante que la comunidad internacional
mantenga una capacidad suficiente para prestar ayuda alimentaria,
siempre que sea necesario, en respuesta a las situaciones
de emergencia. Debe asegurarse el acceso equitativo a unos
suministros estables de alimentos.
3.
La existencia de un entorno pacífico y estable en todos
los países constituye una condición básica para conseguir
una seguridad alimentaria sostenible. Corresponde a los gobiernos
crear un entorno propicio para que en las iniciativas privadas
y colectivas se dediquen los conocimientos, esfuerzos y recursos,
y sobre todo las inversiones, al objetivo común de asegurar
alimentos para todos. Este objetivo deberá alcanzarse con
la cooperación y participación de todos los miembros de la
sociedad. Los agricultores, los pescadores, los silvicultores
y otros productores y proveedores de alimentos desempeñan
una función decisiva en la consecución de la seguridad alimentaria,
y su participación y habilitación plenas son fundamentales
para el éxito de la empresa.
4.
La pobreza, el hambre y la malnutrición son algunas de las
principales causas de la migración acelerada de las zonas
rurales a las urbanas en los países en desarrollo. Actualmente
se está produciendo el mayor desplazamiento de la población
de todos los tiempos. A menos que estos problemas se aborden
de forma adecuada y oportuna, puede resultar gravemente afectada
la estabilidad política, económica y social de muchos países
y regiones y quedar comprometida quizás incluso la paz mundial.
Es necesario determinar qué poblaciones y zonas están sufriendo
más el hambre y la malnutrición, e identificar las causas
y adoptar medidas que ayuden a mejorar la situación. La disponibilidad
de una fuente de información más completa y de fácil manejo
a todos los niveles permitiría realizar esta labor.
5.
La disponibilidad de alimentos suficientes para todos
es un objetivo alcanzable. Los 5 800 millones de
personas que viven hoy en el mundo disponen, como promedio,
de un 15 por ciento más de alimentos per cápita que
los 4 000 millones que integraban la población mundial
hace 20 años. No obstante, son necesarios nuevos e importantes
aumentos de la producción mundial de alimentos, por medio
de la ordenación sostenible de los recursos naturales, para
hacer frente al crecimiento demográfico y mejorar la alimentación.
El aumento de la producción, incluidos los cultivos tradicionales
y sus productos, en combinación eficiente con las importaciones,
las reservas y el comercio internacional de alimentos, puede
fortalecer la seguridad alimentaria y corregir las disparidades
regionales. La ayuda alimentaria es uno de los muchos instrumentos
que pueden ayudar a promover la seguridad alimentaria. Es
esencial la inversión a largo plazo en la investigación y
en la catalogación y conservación de los recursos genéticos,
sobre todo a nivel nacional. Debe asegurarse el vínculo entre
unos suministros alimentarios suficientes y la seguridad alimentaria
en los hogares.
6.
La perjudicial inestabilidad estacional e interanual de los
suministros de alimentos puede reducirse. Los progresos deberán
orientarse a reducir al mínimo la vulnerabilidad a las fluctuaciones
del clima y a las plagas y enfermedades y sus efectos. Para
efectuar transferencias oportunas de suministros a las zonas
deficitarias y para conservar y utilizar de manera sostenible
la diversidad biológica, deberá hacerse uso, en combinación
eficiente, de los sistemas de previsión temprana de las variaciones
climáticas, la transferencia y utilización de tecnologías
agrícolas 2, pesqueras y forestales
adecuadas, la producción y mecanismos fiables de comercio,
almacenamiento y financiación. Las catástrofes naturales y
de origen humano pueden a menudo preverse o incluso prevenirse,
y la respuesta debe ser oportuna y eficaz y contribuir a la
recuperación.
7.
A menos que los gobiernos nacionales y la comunidad internacional
se ocupen de las múltiples causas de la inseguridad alimentaria,
el número de personas hambrientas y malnutridas seguirá siendo
muy elevado en los países en desarrollo, sobre todo en el
Africa al sur del Sahara, y no se podrá alcanzar la seguridad
alimentaria sostenible. Esta situación es inaceptable. El
presente Plan de Acción prevé un esfuerzo continuo para erradicar
el hambre en todos los países, con la finalidad inmediata
de reducir el número de personas desnutridas a la mitad del
nivel actual no más tarde del año 2015, y efectuar un examen
a mitad de período con el fin de determinar si es posible
alcanzar esa meta para el año 2010.
8.
Los recursos necesarios para la inversión se obtendrán en
su mayor parte de fuentes internas, privadas y públicas. La
comunidad internacional ha de desempeñar una función decisiva
en el apoyo a la adopción de políticas nacionales apropiadas
y, cuando sea necesario y oportuno, en la prestación de asistencia
técnica y financiera para ayudar a los países en desarrollo
y los países con economía en transición en el fomento de la
seguridad alimentaria.
9.
El carácter multidimensional del seguimiento de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación comprende medidas a nivel nacional,
intergubernamental e interinstitucional. La comunidad internacional
y el sistema de las Naciones Unidas, incluida la FAO, así
como otros organismos y órganos, con arreglo a su mandato,
tienen que contribuir de manera importante a la aplicación
del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la FAO
tiene la responsabilidad de vigilar por la aplicación del
Plan de Acción.
10.
Alcanzar una seguridad alimentaria mundial sostenible forma
parte de los objetivos de desarrollo social, económico, ambiental
y humano convenidos en las últimas conferencias internacionales.
El Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
se funda en el consenso alcanzado en esos foros y se basa
en la convicción de que, si bien el mundo se enfrenta con
graves situaciones de inseguridad alimentaria, existen soluciones
a esos problemas. Si todas las partes interesadas a nivel
local, nacional, regional e internacional realizan esfuerzos
decididos y constantes, podrá conseguirse el objetivo general
de asegurar la disponibilidad en todo momento de alimentos
para todos.
11.
El Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
se halla en conformidad con las finalidades y principios de
la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional,
y tiene por objeto consolidar los resultados de otras conferencias
de las Naciones Unidas celebradas desde 1990 sobre temas que
influyen en la seguridad alimentaria.
12.
La aplicación de las recomendaciones contenidas en este Plan
de Acción es el derecho soberano y responsabilidad de cada
Estado, mediante la legislación nacional y la formulación
de estrategias, políticas, programas y prioridades de desarrollo,
de conformidad con todos los derechos humanos y libertades
fundamentales, inclusive el derecho al desarrollo, y con el
significado y pleno respeto de los distintos valores religiosos
y éticos, orígenes culturales y convicciones filosóficas de
las personas y sus comunidades, y deberá contribuir a que
todos disfruten plenamente de sus derechos humanos a fin de
alcanzar el objetivo de la seguridad alimentaria.
COMPROMISO
PRIMERO
Garantizaremos
un entorno político, social y económico propicio, destinado
a crear las mejores condiciones posibles para la erradicación
de la pobreza y para la paz duradera, sobre la base de una
participación plena y equitativa de las mujeres y los hombres,
que favorezca al máximo la consecución de una seguridad alimentaria
sostenible para todos.
Base
para la acción
13.
La creciente población mundial y la urgencia de erradicar
el hambre y la malnutrición exigen la adopción de políticas
decididas y de medidas eficaces. Un entorno político, social
y económico pacífico, estable y propicio constituye la base
fundamental que permitirá a los Estados atribuir la debida
prioridad a la seguridad alimentaria, la erradicación de la
pobreza y el desarrollo agrícola, pesquero, forestal y rural
sostenible. La promoción y protección de todos los derechos
humanos y libertades fundamentales, inclusive el derecho al
desarrollo y la realización progresiva del derecho a una alimentación
apropiada para todos, y la participación plena y equitativa
de hombres y mujeres son también indispensables para alcanzar
nuestra meta de conseguir la seguridad alimentaria sostenible
para todos.
Objetivos
y medidas
14.
Objetivo 1.1:
Evitar
y solucionar los conflictos por medios pacíficos y crear
un entorno político estable, mediante el respeto de todos
los derechos humanos y libertades fundamentales, la democracia,
un marco jurídico transparente y eficaz, un buen gobierno
y una administración transparentes y responsables en todas
las instituciones nacionales e internacionales, públicas
y privadas, y una participación efectiva y equitativa de
toda la población, a todos los niveles, en las decisiones
y medidas que afectan a su seguridad alimentaria.
Con
este fin, los gobiernos, en asociación, según proceda, con
todos los actores de la sociedad civil, cuando no lo hayan
hecho todavía, habrán de:
a)
En cooperación con la comunidad internacional, según proceda,
garantizar y reforzar la paz, estableciendo mecanismos de
prevención de conflictos, solucionando las controversias por
medios pacíficos y promoviendo la tolerancia, la no violencia
y el respeto de la diversidad;
b)
Poner en marcha procesos de formulación de políticas, legislativos
y ejecutivos que sean democráticos, transparentes y participativos,
permitan el pleno ejercicio de los derechos, respondan a las
circunstancias cambiantes y conduzcan de la manera más eficaz
posible a la consecución de una seguridad alimentaria sostenible
para todos;
c)
Promover y fortalecer unos sistemas jurídicos y judiciales
eficientes que protejan los derechos de todas las personas;
d)
Reconocer y apoyar a la población indígena y sus comunidades
en su búsqueda del desarrollo económico y social, con pleno
respeto de su identidad, tradiciones, formas de organización
social y valores culturales.
Además,
los gobiernos, en asociación con los actores de la sociedad
civil y con el apoyo de las instituciones internacionales,
habrán de, según proceda:
e)
Fortalecer las normas y mecanismos vigentes en las organizaciones
internacionales y regionales para buscar, de conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas, la prevención y solución
de los conflictos que ocasionan inseguridad alimentaria o
la exacerban, así como para solucionar las controversias por
medios pacíficos y promover la tolerancia, la no violencia,
el respeto de la diversidad y la observancia de las leyes
internacionales.
15.
Objetivo 1.2:
Garantizar
unas condiciones económicas estables y aplicar unas estrategias
de desarrollo que estimulen en la mayor medida posible las
iniciativas privadas y públicas, individuales y colectivas,
para un desarrollo económico y social sostenible y equitativo,
y tengan en cuenta asimismo las preocupaciones demográficas
y ambientales.
Con
este fin, los gobiernos, cuando proceda en colaboración con
todos los actores de la sociedad civil, habrán de:
a)
Promover políticas con vistas a propiciar un entorno nacional
e internacional que sea más favorable a un desarrollo económico
y social sostenible y equitativo;
b)
Establecer mecanismos jurídicos y de otra índole, según proceda,
que permitan avanzar en la reforma agraria, reconocer y proteger
los derechos de propiedad, utilización del agua y usufructo,
para mejorar el acceso de las personas pobres y las mujeres
a los recursos. Tales mecanismos deberán promover también
la conservación y la utilización sostenible de los recursos
naturales (como la tierra, el agua y los bosques), reducir
los riesgos y estimular la inversión;
c)
Integrar plenamente las preocupaciones demográficas en las
estrategias, los planes y la adopción de decisiones en materia
de desarrollo, incluidos los factores que afectan a la migración,
y establecer políticas y programas demográficos y servicios
de planificación familiar apropiados, en consonancia con el
Informe y el Programa de Acción de la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo, El Cairo, 1994.
16.
Objetivo 1.3:
Garantizar
la igualdad entre los sexos y el pleno ejercicio de los
derechos de la mujer.
Con
este fin, los gobiernos habrán de:
a)
Respaldar y aplicar los compromisos contraídos en la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995, en el sentido
de que se incorpore una perspectiva de igualdad entre el hombre
y la mujer en todas las políticas;
b)
Promover la participación plena y en condición de igualdad
de la mujer en la economía, y con este fin introducir y hacer
respetar una legislación sensible al problema de la igualdad
entre los sexos que proporcione a las mujeres un acceso seguro
y equitativo a los recursos productivos, como el crédito,
la tierra y el agua, y el control sobre ellos;
c)
Asegurar que las instituciones proporcionen acceso a las mujeres
en igualdad de condiciones;
d)
Proporcionar igualdad de oportunidades a los hombres y a las
mujeres en la educación y capacitación respecto de la producción,
elaboración y comercialización de los alimentos;
e)
Adecuar los servicios de extensión y técnicos a las productoras
y aumentar el número de mujeres asesoras y agentes;
f)
Mejorar la recopilación, difusión y utilización de datos desglosados
por sexos en la agricultura, la pesca, la silvicultura y el
desarrollo rural;
g)
Concentrar las actividades de investigación en la división
del trabajo y en el acceso a los ingresos y su control dentro
del hogar;
h)
Reunir información sobre los conocimientos y las prácticas
tradicionales de las mujeres en la agricultura, la pesca,
la silvicultura y la ordenación de los recursos naturales.
17.
Objetivo 1.4:
Fomentar
la solidaridad nacional y ofrecer igualdad de oportunidades
para todos, a todos los niveles, en la vida social, económica
y política, especialmente en lo que respecta a los grupos
y personas vulnerables y desfavo-recidos.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, habrán de, según proceda:
a)
Impulsar la inversión en el mejoramiento de los recursos humanos,
por ejemplo en la salud, la educación, la alfabetización y
la enseñanza de otros conocimientos técnicos, que son de vital
importancia para un desarrollo sostenible de la agricultura,
la pesca, la silvicultura y el medio rural;
b)
Promulgar o fortalecer políticas para combatir la discriminación
de los miembros de grupos socialmente vulnerables y desfavorecidos,
y las personas pertenecientes a minorías, prestando particular
atención a sus derechos a la tierra y otros bienes, y a su
acceso al crédito, la educación y la capacitación, los mercados
comerciales y los programas de seguridad alimentaria;
c)
Promulgar legislación y establecer estructuras institucionales
que ofrezcan oportunidades a los jóvenes y acrecienten
la contribución especial que pueden hacer las mujeres para
asegurar la nutrición familiar e infantil, con el debido hincapié
en la importancia de la lactancia natural;
d)
Prestar especial atención a promover y proteger los intereses
y necesidades de los niños, en particular de las niñas, en
los programas de seguridad alimentaria, de conformidad con
la Convención sobre los Derechos del Niño - Cumbre Mundial
en favor de la Infancia, Nueva York, 1990.
COMPROMISO
SEGUNDO
Aplicaremos
políticas que tengan por objeto erradicar la pobreza y la
desigualdad y mejorar el acceso físico y económico de todos
en todo momento a alimentos suficientes, nutricionalmente
adecuados e inocuos, y su utilización efectiva.
Base
para la acción
18.
El acceso garantizado a una alimentación nutricionalmente
adecuada e inocua es esencial tanto para el bienestar individual
como para el desarrollo social y económico nacional, de conformidad
con la Declaración Mundial sobre Nutrición (Conferencia Internacional
sobre Nutrición, CIN), Roma, 1992. En todos los países del
mundo hay personas, hogares y grupos vulnerables y desfavorecidos
que no pueden proveer a sus propias necesidades. El 70 por
ciento de los pobres son mujeres, lo que ha de tenerse en
cuenta a la hora de preparar las medidas encaminadas a erradicar
la pobreza. Aun cuando los suministros alimentarios globales
sean suficientes, la pobreza impide el acceso de todos a la
cantidad y variedad de alimentos que se precisan para satisfacer
las necesidades de la población. El rápido crecimiento de
la población y la pobreza rural han provocado una migración
excesiva a las zonas urbanas, con graves consecuencias negativas
de carácter social, económico, ambiental y nutricional. Si
no se realizan esfuerzos extraordinarios, para el año 2010
una parte inaceptablemente grande de la población mundial,
particularmente de países en desarrollo, podría seguir padeciendo
desnutrición crónica, a lo que se añadiría el sufrimiento
causado por las situaciones periódicas de escasez aguda de
alimentos. Contribuye a la malnutrición la falta de una utilización
adecuada de los alimentos que, en este contexto, consiste
en la digestión y absorción apropiadas por el cuerpo humano
de los nutrientes presentes en los alimentos, para lo que
hacen falta una dieta adecuada, el saneamiento de las aguas,
servicios de salud y educación sanitaria.
Objetivos
y medidas
19.
Objetivo 2.1:
Perseguir
la erradicación de la pobreza en las zonas urbanas y rurales
y una seguridad alimentaria sostenible para todos como una
prioridad de política, y promover, mediante políticas nacionales
apropiadas, un empleo seguro y lucrativo y un acceso en
condiciones de igualdad y equitativo a los recursos productivos,
como la tierra, el agua y el crédito, a fin de elevar al
máximo los ingresos de los pobres.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, según proceda, habrán de:
a)
Examinar y adoptar políticas encaminadas a erradicar el hambre
y a alcanzar una seguridad alimentaria sostenible en los hogares
y a nivel nacional como una de las máximas prioridades de
política, y desplegar todos los esfuerzos posibles para eliminar
los obstáculos, como el desempleo y la falta de acceso a los
factores de producción, que entorpecen la consecución de la
seguridad alimentaria, y llevar a la práctica los Compromisos
pertinentes por ellos contraídos en la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social, Copenhague, 1995;
b)
Mejorar los conocimientos y las capacidades humanas mediante
la educación básica y la formación antes del empleo y en el
empleo;
c)
Adoptar políticas que creen condiciones idóneas para estimular
un empleo estable, especialmente en las zonas rurales, incluidas
las actividades no agrícolas, con objeto de proporcionar suficientes
ingresos para facilitar la compra de artículos de primera
necesidad, así como promover las tecnologías con alto coeficiente
de mano de obra, cuando proceda;
d)
Poner en práctica políticas económicas, agrícolas, pesqueras,
forestales y de reforma agraria acertadas que permitan a los
agricultores, pescadores, silvicultores y otros productores
de alimentos, en particular a las mujeres, obtener un rendimiento
justo de su trabajo, capital y gestión, y estimulen la conservación
y la ordenación sostenible de los recursos naturales, inclusive
en las zonas marginales;
e)
Mejorar el acceso en condiciones de igualdad de los hombres
y las mujeres a la tierra y a otros recursos naturales y productivos,
en particular, cuando sea necesario, mediante la aplicación
eficaz de reformas agrarias y la promoción de la utilización
eficiente de los recursos naturales y agrícolas y el reasentamiento
en nuevas tierras, cuando sea practicable;
f)
Promover el acceso de los agricultores y las comunidades agrícolas
a los recursos genéticos para la agricultura y la alimentación.
20.
Objetivo 2.2:
Hacer
posible que los hogares, las familias y las personas expuestas
a la inseguridad alimentaria satisfagan sus necesidades
alimentarias y nutricionales, y tratar de prestar asistencia
a quienes no estén en condiciones de hacerlo.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, según proceda, habrán de:
a)
Desarrollar y actualizar periódicamente, según sea necesario,
un sistema nacional de información y cartografía sobre la
inseguridad y la vulnerabilidad alimentarias que indique las
zonas y poblaciones, inclusive a nivel local, que padezcan
o se hallen en riesgo de padecer hambre y malnutrición y los
elementos que contribuyan a la inseguridad alimentaria, utilizando
al máximo los datos y otros sistemas de información existentes
a fin de evitar la duplicación de esfuerzos;
b)
Ejecutar, cuando proceda, programas de obras públicas eficaces
en función de los costos para las personas desempleadas y
subempleadas de las regiones con inseguridad alimentaria;
c)
Crear, en los límites de los recursos disponibles, redes de
seguridad bien orientadas en materia de nutrición y bienestar
social para atender las necesidades de la población expuesta
a la inseguridad alimentaria, en particular los indigentes,
los niños y los minusválidos.
21.
Objetivo 2.3: Garantizar que los alimentos suministrados
sean inocuos, física y económicamente asequibles, apropiados
y suficientes para satisfacer las necesidades de energía y
nutrientes de la población.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, según proceda, habrán de:
a)
Vigilar por la disponibilidad de suministros alimentarios
y existencias de reserva y su idoneidad nutricional, prestando
particular atención a las zonas con un riesgo elevado de inseguridad
alimentaria, a los grupos nutricionalmente vulnerables y a
las zonas donde las variaciones estacionales tienen repercusiones
importantes en la nutrición;
b)
Aplicar medidas, de conformidad con el Acuerdo sobre la Aplicación
de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y otros acuerdos internacionales
pertinentes, que garanticen la calidad e inocuidad de los
suministros alimentarios, en particular mediante el fortalecimiento
de las actividades normativas y de control en los sectores
de la salud y la seguridad de las personas, los animales y
las plantas;
c)
Fomentar, según proceda, la producción y el uso de cultivos
alimentarios culturalmente apropiados, tradicionales e insuficientemente
utilizados, con inclusión de cereales, semillas oleaginosas,
leguminosas de grano, cultivos de raíces, frutas y hortalizas,
promoviendo los huertos familiares y, cuando proceda, escolares
y la agricultura urbana mediante el empleo de tecnologías
sostenibles, y fomentar la utilización sostenible de los recursos
pesqueros no utilizados o insuficientemente utilizados;
d)
Desarrollar y promover tecnologías mejoradas de elaboración,
conservación y almacenamiento de productos alimenticios para
reducir las pérdidas de alimentos después de la recolección,
especialmente a nivel local;
e)
Estimular a los hogares y comunidades rurales a que adopten
tecnologías baratas y prácticas innovadoras;
f)
Fomentar y respaldar programas de seguridad alimentaria y
nutrición de base comunitaria que estimulen la capacidad de
valerse por sí mismos, utilizando procesos participativos
de planificación y ejecución;
g)
Llevar a la práctica los objetivos de prevenir y combatir
las carencias de micronutrientes específicos acordados en
la CIN.
22.
Objetivo 2.4:
Promover
el acceso de todos, especialmente las personas pobres y
los grupos vulnerables y desfavorecidos, a la enseñanza
básica y a la atención primaria de salud, con el fin de
fortalecer su capacidad para valerse por sí mismos.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, habrán de:
a)
Promover el acceso de todas las personas, en particular los
pobres y los miembros de los grupos vulnerables y desfavorecidos,
a la atención primaria de salud, incluidos los servicios de
salud reproductiva de acuerdo con el Informe y el Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población
y Desarrollo (El Cairo, 1994);
b)
Promover el acceso de toda la población al agua salubre y
el saneamiento, especialmente en las comunidades pobres y
las zonas rurales;
c)
Promover el acceso y el apoyo a la enseñanza primaria completa,
con inclusión, cuando proceda, de programas de alimentación
escolar, prestando especial atención a la población infantil
de las zonas rurales y a las muchachas;
d)
Impartir al público educación en materia de nutrición, higiene
y salud y promover tecnologías y programas de capacitación
sobre nutrición, economía del hogar, protección del medio
ambiente, suministro de alimentos y salud.
COMPROMISO
TERCERO
Nos
esforzaremos por adoptar políticas y prácticas participativas
y sostenibles de desarrollo alimentario, agrícola, pesquero,
forestal y rural, en zonas de alto y bajo potencial, que sean
fundamentales para asegurar un suministro de alimentos suficiente
y fiable a nivel familiar, nacional, regional y mundial y
que combatan las plagas, la sequía y la desertificación, considerando
el carácter multifuncional de la agricultura.
Base
para la acción
23.
Para satisfacer las necesidades de las personas que padecen
desnutrición e inseguridad alimentaria, las necesidades adicionales
de alimentos que se derivan del crecimiento demográfico, la
demanda de nuevos productos alimenticios debida al aumento
del nivel de vida y los cambios que se registran en las pautas
de consumo, es imprescindible incrementar la producción de
alimentos, particularmente en los países de bajos ingresos
y con déficit de alimentos. Este incremento debe lograrse
sin sobrecargar aún más a las mujeres agricultoras y garantizando
al mismo tiempo la capacidad productiva, la ordenación sostenible
de los recursos naturales y la protección del medio ambiente.
24.
En muchas partes del mundo, las políticas y los programas
no sostenibles o inadecuados por otras razones, las tecnologías
inapropiadas, la escasez de infraestructura e instituciones
rurales, así como las plagas y las enfermedades, redundan
en la ineficiencia y el despilfarro de los recursos naturales
y humanos, de los insumos y de los productos. La base de recursos
para la alimentación, la agricultura, la pesca y la silvicultura
está sometida a presión y amenazada por problemas tales como
la desertificación, la deforestación, la sobrepesca, la capacidad
excesiva y los descartes de las pesquerías y la pérdida de
diversidad biológica, así como el uso ineficiente del agua,
los cambios climáticos y el agotamiento de la capa de ozono.
Todo esto tiene efectos negativos tanto sobre la seguridad
alimentaria como sobre el medio ambiente. El marco para el
desarrollo agrícola, pesquero, forestal y rural sostenible
en relación con la seguridad alimentaria se elaboró en el
Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible (Programa
21) de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), Rio de Janeiro, 1992, y
recientemente se ha ampliado en la Declaración y Plan de Acción
de Kioto sobre la Contribución Sostenible de la Pesca a la
Seguridad Alimentaria (Declaración y Plan de Acción de Kioto),
de 1995, y en la Declaración de Leipzig y el Plan de Acción
Mundial para la conservación y utilización de los recursos
fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (Declaración
y Plan de Acción Mundial de Leipzig), de 1996.
25.
Uno de los principales medios para aumentar la disponibilidad
de alimentos e ingresos para los que viven en la pobreza es,
con frecuencia, incrementar la producción en los países de
bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA). Se prevé
que la mayor parte del incremento de la producción de alimentos
en esos países, y en regiones más desarrolladas, procederá
de las zonas con posibilidades agroclimáticas para generar
excedentes suficientes en condiciones adecuadas desde el punto
de vista económico y ambiental, sobre todo para alimentar
al creciente número de consumidores urbanos. La generación
de empleo e ingresos elevará la demanda efectiva en esas zonas,
estimulando así la producción, la diversificación económica
y el desarrollo rural. En las zonas marginales y en las comunidades
costeras con menos potencial y un medio ambiente frágil, es
necesario también aumentar la producción de alimentos mediante
la provisión de insumos y de tecnología adecuada para reducir
la migración rural, pero siempre sobre la base de una ordenación
sostenible de los recursos y del medio ambiente. El aprovechamiento
eficiente de la tierra para una actividad agrícola sostenible
en muchas zonas contribuirá también considerablemente a reducir
la presión hacia la conversión de bosques en tierras agrícolas.
26.
La seguridad alimentaria depende, entre otras cosas, de
la ordenación sostenible de la pesca, los bosques y la fauna
silvestre. En muchas comunidades indígenas, estos recursos
constituyen las principales fuentes de proteínas en la alimentación.
Los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas
también desempeñan un papel importante en la consecución de
la seguridad alimentaria para esas y otras comunidades.
27.
Al establecer modalidades de producción sostenibles y diversificadas
deberán tenerse en cuenta tanto las necesidades actuales y
futuras de la población como el potencial y las limitaciones
de los recursos naturales. Las políticas que proporcionan
una eficaz estructura de incentivos para la ordenación sostenible
de los recursos naturales ayudarán a garantizar que los planes
y prácticas nacionales en materia de agricultura, pesca, silvicultura
y recursos naturales se elaboren y apliquen con una visión
de conjunto.
28.
Los pequeños estados insulares en desarrollo afrontan
la amenaza de pérdida y erosión de la tierra a causa de los
cambios climáticos y tienen necesidades especiales para alcanzar
un desarrollo general sostenible. En esos países, las mejoras
que se logren en el comercio, el transporte, las comunicaciones,
los recursos humanos, la estabilización de los ingresos y
la elevación de los ingresos de exportación aumentarán la
seguridad alimentaria.
29.
La producción de alimentos y el desarrollo rural exigen,
particularmente en los países con insuficiencias considerables
en lo que respecta a la seguridad alimentaria, tecnologías
adecuadas y actualizadas que, de acuerdo con los criterios
del desarrollo sostenible y las tradiciones alimentarias locales,
promuevan la modernización de los métodos de producción locales
y faciliten la transferencia de tecnología. Para sacar pleno
provecho de esas tecnologías se requerirán programas de capacitación,
educación y desarrollo de los conocimientos técnicos destinados
a los recursos humanos locales. Las iniciativas a nivel nacional
para aumentar la capacidad local, unidas a una cooperación
internacional unificada, facilitan la aplicación de los conocimientos
técnicos y de la tecnología en zonas con condiciones similares
y la introducción de nuevas técnicas. Esto puede promoverse
mediante una cooperación internacional activa, particularmente
en beneficio de los países en desarrollo, de tipo tanto Norte-Sur
como Sur-Sur.
30.
Las investigaciones sobre agricultura, pesca y silvicultura
serán fundamentales para lograr los aumentos sostenibles de
la productividad de alimentos de los que dependerá a corto
y a largo plazo la seguridad alimentaria de una población
mundial en crecimiento. La combinación de tales investigaciones
y un entorno propicio pueden mejorar la seguridad alimentaria
a nivel tanto nacional como de los hogares. Habrá que prestar
la debida atención a las cuestiones relativas a la equidad
y a la igualdad entre el hombre y la mujer cuando se establezcan
los programas de investigación para el futuro. Las actividades
de investigación deberán centrarse claramente en la erradicación
de la pobreza y en la creación de sistemas agrícolas, pesqueros,
forestales y de producción de alimentos más sostenibles desde
el punto de vista ambiental. Esa investigación habrá de dirigirse
a las zonas de bajo y de alto potencial, según las necesidades
específicas de cada una. Deberán desplegarse renovados esfuerzos
para conseguir la participación de los agricultores, los pescadores,
los silvicultores y sus organizaciones en el establecimiento
de las prioridades y orientaciones de la investigación, y
para poner los descubrimientos experimentales a su alcance.
31.
El desarrollo económico y social del sector rural es un
requisito decisivo para alcanzar la seguridad alimentaria
para todos. La pobreza rural es un fenómeno complejo que varía
considerablemente de un país a otro y dentro de cada país.
Por lo general las zonas rurales de los países en desarrollo
están mal provistas en lo que respecta a recursos financieros
y técnicos y a infraestructura de educación. En estas zonas,
la falta de oportunidades de ingresos, la imposibilidad de
crear y mantener sistemas de producción, la insuficiencia
de productos básicos y de insumos y la falta de redes de distribución
de bienes de consumo, el acceso limitado a los servicios públicos
y la mala calidad de esos servicios son aspectos fundamentales
que han de tenerse en cuenta en relación con la seguridad
alimentaria rural. Las principales consecuencias de ello se
reflejan en un elevado crecimiento demográfico y una alta
emigración, tanto interna como a otros países.
Objetivos
y medidas
32.
Objetivo 3.1:
Esforzarse
por conseguir, por medios participativos, una producción
de alimentos sostenible, intensificada y diversificada,
aumentando la productividad, la eficiencia, la inocuidad
y la lucha contra las plagas y reduciendo los desperdicios
y las pérdidas, teniendo plenamente en cuenta la necesidad
de conservar los recursos naturales.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, y con el apoyo de las instituciones
internacionales, según proceda, habrán de:
a)
Establecer políticas y aplicar programas para aumentar al
máximo, de manera económica, social y ambientalmente correcta,
la producción agrícola, pesquera y forestal sostenible, especialmente
de los principales alimentos básicos, con miras a alcanzar
la seguridad alimentaria;
b)
Promover políticas y programas que favorezcan las tecnologías
de insumo, las técnicas agrícolas y otros métodos sostenibles
apropiados, como la agricultura orgánica, para contribuir
a que las operaciones agrícolas sean rentables, con objeto
de reducir la degradación del medio ambiente, creando al mismo
tiempo recursos financieros dentro de la actividad agrícola;
cuando sea pertinente, tales programas deberán basarse en
la experiencia y en los conocimientos autóctonos de los propios
agricultores;
c)
Promover la conservación y la utilización sostenible de la
diversidad biológica y de sus componentes en los ecosistemas
terrestres y marinos, con miras a aumentar la seguridad alimentaria,
especialmente mediante el apoyo al Convenio de las Naciones
Unidas sobre la Diversidad Biológica, de 1992;
d)
Promover el desarrollo sostenible en sistemas de explotación
mixta y la elaboración y comercialización de variados productos
y subproductos alimenticios, a fin de atender las necesidades
de los consumidores de una alimentación debidamente equilibrada;
e)
Promover la productividad agrícola y ganadera mediante el
uso generalizado, cuando sea necesario y factible desde el
punto de vista ecológico y económico, de semillas y variedades
mejoradas y de métodos basados en sistemas integrados de nutrición
de las plantas; además, procurar introducir mejoras duraderas
en la fertilidad de los suelos tropicales;
f)
Promover unos sistemas de producción ganadera más eficientes
y sostenibles, mejorando las tierras de pastoreo, los cultivos
forrajeros y el uso de fuentes múltiples de piensos para los
animales;
g)
Promover el desarrollo de una acuicultura ecológicamente apropiada
y sostenible, bien integrada en el desarrollo rural, agrícola
y costero;
h)
Promover la producción y utilización sostenibles de los alimentos,
los piensos, el combustible y los otros productos derivados
de los bosques con objeto de aumentar la seguridad alimentaria;
tal medida redundará asimismo en un incremento de los ingresos
y del empleo en el medio rural, contribuyendo así a una ordenación
forestal sostenible al aumentar el valor de los bosques;
i)
Tratar de asegurar la prevención eficaz y la lucha progresiva
contra las plagas y enfermedades de las plantas y animales,
especialmente las de carácter transfronterizo, como la peste
bovina, la garrapata del ganado vacuno, la fiebre aftosa y
la langosta del desierto, allí donde sus brotes puedan causar
graves situaciones de escasez de alimentos, desestabilizar
los mercados y provocar la adopción de medidas comerciales;
y promover al mismo tiempo la colaboración regional en la
lucha contra las plagas de las plantas y las enfermedades
de los animales, y el desarrollo y el empleo generalizados
de prácticas de lucha integrada contra las plagas.
33.
Objetivo 3.2:
Combatir
las amenazas ambientales a la seguridad alimentaria, sobre
todo la sequía y la desertificación, las plagas, la erosión
de la diversidad biológica y la degradación de los recursos
naturales de tierras y aguas, y restablecer y rehabilitar
la base de recursos naturales, con inclusión del agua y
las cuencas hidrográficas, en las zonas empobrecidas y excesivamente
explotadas a fin de conseguir una mayor producción.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil y con el apoyo de las instituciones internacionales,
según proceda, habrán de:
a)
Vigilar y promover la rehabilitación y conservación de los
recursos naturales en las zonas productoras de alimentos,
así como en los terrenos forestales, las tierras no cultivables
y las cuencas hidrográficas adyacentes y cuando sea necesario,
ampliar de modo sostenible la capacidad de producción de esos
recursos y establecer políticas que ofrezcan incentivos económicos
y sociales para reducir la degradación;
b)
Determinar el potencial y mejorar la utilización productiva
de los recursos nacionales de tierras y aguas para el aumento
sostenible de la producción de alimentos, teniendo en cuenta
los efectos previstos de la variabilidad natural del clima
y de los cambios climáticos sobre los regímenes de precipitaciones
y de temperaturas;
c)
Elaborar políticas y planes nacionales y regionales apropiados
para los recursos hídricos y las cuencas hidrográficas, así
como técnicas de aprovechamiento de aguas; promover el mejoramiento
del riego de manera económica, social y ambientalmente apropiada,
en particular el riego en pequeña escala, y la intensificación
sostenible de la agricultura de secano, con el fin de aumentar
la intensidad de cultivo, reducir los efectos de las sequías
y las inundaciones sobre la producción de alimentos y restablecer
los recursos naturales, protegiendo al mismo tiempo la calidad
y la disponibilidad del agua destinada a otros fines, especialmente
el consumo humano;
d)
Promover la pronta ratificación y aplicación del Acuerdo para
la Aplicación de los Instrumentos de la Convención de las
Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar del 10 de diciembre
de 1982 relativos a la Conservación y Ordenación de las Poblaciones
de Peces Transzonales y las Poblaciones de Peces Altamente
Migratorias (el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones
de Peces Transzonales y las Poblaciones de Peces Altamente
Migratorias) y del Acuerdo de la FAO para promover el cumplimiento
de las medidas internacionales de conservación y ordenación
por los buques pesqueros que pescan en alta mar. Aplicar una
ordenación y unas prácticas sostenibles en el sector de la
pesca, en particular el Código de Conducta para la Pesca Responsable,
procurar una utilización y conservación responsables y sostenibles
de los recursos pesqueros a fin de aprovechar al máximo la
contribución sostenible a largo plazo de los recursos pesqueros
a la seguridad alimentaria -y reconociendo plenamente el Programa
21, y la Declaración y Plan de Acción de Kioto, en el contexto
de las normas pertinentes del derecho internacional, enunciadas
en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del
Mar (UNCLOS) 3
- entre otras cosas mediante el fortalecimiento y la creación,
según sea necesario, de organizaciones o mecanismos regionales
y subregionales adecuados de ordenación pesquera, la reducción
al mínimo de los desechos de las pesquerías, la reducción
del exceso de capacidad de pesca y la aplicación del criterio
precautorio, de conformidad con el Acuerdo de las Naciones
Unidas 4
sobre las Poblaciones de Peces Transzonales y las Poblaciones
de Peces Altamente Migratorias y el Código de Conducta para
la Pesca Responsable; el establecimiento y fortalecimiento
de la ordenación integrada de las zonas marinas y costeras;
la conservación y el aprovechamiento sostenibles de la diversidad
biológica marina y de agua dulce; y el estudio de la eficacia
de la ordenación de especies múltiples en el contexto de las
pertinentes disposiciones de la UNCLOS y del Programa 21.
En el esfuerzo por lograr estos objetivos, deberán reconocerse
plenamente las circunstancias y necesidades especiales de
los países en desarrollo, en particular de los menos adelantados
y de los pequeños estados insulares;
e)
Promover un enfoque integrado de la conservación y la utilización
sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación
y la agricultura, entre otras cosas mediante sistemas apropiados
in situ y ex situ, una labor sistemática de
prospección y levantamiento de inventarios, enfoques del mejoramiento
genético que amplíen la base genética de los cultivos, y la
repartición justa y equitativa de los beneficios derivados
del uso de tales recursos;
f)
Promover la conservación y la utilización sostenible de los
recursos zoogenéticos;
g)
Reducir el ritmo de deforestación y aumentar la cobertura
forestal, mantener e incrementar las múltiples contribuciones
de los bosques, los árboles y la silvicultura a la seguridad
alimentaria para la conservación y utilización sostenible
de los recursos de tierras y aguas, incluida la protección
de las cuencas hidrográficas, como reservas de diversidad
biológica y, con este fin, aplicar los resultados de la CNUMAD
relativos a los bosques;
h)
Tratar de entender mejor los efectos sobre la seguridad alimentaria
de los factores que amenazan el medio ambiente mundial, en
particular los cambios y la variabilidad del clima, la reducción
de la capa de ozono, la pérdida de diversidad biológica y
distintas formas de contaminación del medio ambiente;
i)
Aplicar el Plan de Acción Mundial de Leipzig;
j)
Promover la pronta ratificación y aplicación de la Convención
de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación,
en particular en Africa, de 1994, y aplicar el Convenio sobre
la Diversidad Biológica, de 1992, el Protocolo de Montreal
relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, de
1987, y el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático, de 1992;
k)
Tratar de prevenir y combatir la degradación y la sobreexplotación
de los recursos naturales en zonas poco dotadas y sometidas
a tensiones ambientales. En esas zonas críticas para el logro
de la seguridad alimentaria para los países en desarrollo,
fomentar y prestar apoyo institucional, infraestructural y
técnico específico para cada lugar.
34.
Objetivo 3.3:
Promover
políticas y programas idóneos de transferencia y empleo
de tecnologías, desarrollo de conocimientos técnicos y capacitación
que correspondan a las necesidades de los países en desarrollo
en lo que respecta a la seguridad alimentaria y sean compatibles
con el desarrollo sostenible, particularmente en las zonas
rurales y desfavorecidas.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil y con el apoyo de las instituciones internacionales,
según proceda, habrán de:
a)
Fortalecer los sistemas de enseñanza, capacitación, mejora
de los conocimientos prácticos y extensión en los sectores
agrícola, pesquero y forestal, garantizando iguales oportunidades
a los hombres y a las mujeres y una estrecha interacción con
los sistemas de investigación y con los agricultores, pescadores
y silvicultores, en particular los que trabajan en pequeña
escala, y otros productores de alimentos y sus organizaciones
representativas, en lo que respecta al desarrollo y la transferencia
de tecnologías de producción de alimentos, y emprender programas
encaminados a incrementar la proporción de mujeres en esos
sistemas. Deberán apoyarse los esfuerzos para fortalecer la
capacidad nacional, principalmente en los PBIDA, por medio
de la cooperación Norte-Sur y Sur-Sur entre las instituciones
que se ocupan de la educación, la extensión y la investigación;
b)
Promover el establecimiento de servicios viables de transferencia
de tecnología y de extensión que satisfagan las necesidades
locales reales; estimular programas que ayuden a determinar
las posibilidades de cooperación bilateral y regional de modo
que pueda intercambiarse experiencia e información tecnológica
a nivel Sur-Sur y Norte-Sur;
c)
Promover los medios para reducir la carga de trabajo de las
mujeres agricultoras apoyando y facilitando su acceso a tecnologías
apropiadas productivas y que permitan ahorrar trabajo doméstico;
d)
Establecer políticas y programas para el desarrollo y la utilización
de tecnologías que ofrezcan beneficios económicos y ecológicos
y protejan al consumidor y el medio ambiente.
35.
Objetivo 3.4:
Adoptar
medidas decisivas, en cooperación entre los sectores público
y privado, para reforzar y ampliar la investigación y la
cooperación científica en materia de agricultura, pesca
y silvicultura en apoyo de la política y de las medidas
internacionales, regionales, nacionales y locales para aumentar
el potencial productivo y mantener la base de recursos naturales
en la agricultura, la pesca y la silvicultura, y en apoyo
de los esfuerzos por erradicar la pobreza y promover la
seguridad alimentaria.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con las comunidades
internacional y científica de los sectores público y privado,
según proceda, habrán de:
a)
Fortalecer los sistemas nacionales de investigación con vistas
a elaborar programas coordinados en apoyo de la investigación
para fomentar la seguridad alimentaria. Tales programas habrán
de centrarse en una investigación interdisciplinaria que proporcione
una base científica para las políticas y medidas encaminadas
a mantener la base de recursos naturales, incrementando a
la vez el potencial productivo de la agricultura, la pesca,
incluida la acuicultura, y la silvicultura. Se prestará la
debida atención a las zonas menos dotadas de recursos naturales.
Se promoverá una mayor cooperación con el sector privado;
b)
Fortalecer los sistemas internacionales de investigación,
en particular el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola
Internacional (GCIAI), y fomentar la coordinación y la colaboración
entre las instituciones internacionales, de países desarrollados
y de países en desarrollo;
c)
Participar activamente en la cooperación internacional en
materia de investigación y apoyarla con el fin de fomentar
la seguridad alimentaria, en particular en los países en desarrollo,
haciendo especial hincapié en los cultivos alimentarios insuficientemente
utilizados en esos países;
d)
Potenciar el marco institucional que permita la plena participación
de todas las partes interesadas, con inclusión de la población
indígena y sus comunidades, la población local, los consumidores,
los agricultores, pescadores y silvicultores y sus organizaciones
y el sector privado, en la determinación de las necesidades
de investigación;
e)
Promover sistemas adecuados, entre otros los participativos,
para la difusión y divulgación de los resultados de la investigación;
f)
Garantizar que se introduzcan perspectivas que tengan en cuenta
la igualdad entre los sexos en la planificación y realización
de las investigaciones;
g)
Fomentar el desarrollo de métodos y criterios para fortalecer
la base de conocimientos científicos integrados y pertinentes
a las políticas;
h)
Fomentar actividades de investigación y desarrollo que conduzcan
a la utilización, a nivel regional, nacional y local, de tecnologías
apropiadas, técnicas pertinentes de postcosecha y de transformación,
y métodos de mejoramiento genético vegetal y animal adaptados
para satisfacer las necesidades locales;
i)
Promover las investigaciones necesarias para proseguir los
esfuerzos internacionales encaminados a preparar, difundir
y aplicar la información sobre pronósticos climáticos que
permitirá aumentar la productividad agrícola, pesquera y forestal
sostenible, beneficiando particularmente a los países en desarrollo.
36.
Objetivo 3.5:
Formular
y aplicar, en zonas de bajo y de alto potencial, estrategias
de desarrollo rural integrado que fomenten el empleo, la
formación técnica, la infraestructura, las instituciones
y los servicios rurales en apoyo del desarrollo rural y
de la seguridad alimentaria en los hogares, y que refuercen
la capacidad productiva local de los agricultores, los pescadores
y los silvicultores, y de los que participan activamente
en el sector alimentario, incluidos los miembros de grupos
vulnerables y desfavorecidos, las mujeres y la población
indígena, así como sus organizaciones representativas, y
aseguren su participación efectiva.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil y con el apoyo de las instituciones internacionales,
habrán de, según proceda:
a)
Incluir en sus políticas, planes y programas nacionales de
desarrollo económico y social medidas que fomenten la revitalización
social y económica del sector rural, con particular referencia
a la promoción de la inversión y el empleo, para aprovechar
la fuerza de trabajo rural, y al fomento de la descentralización
política, económica y administrativa;
b)
Fortalecer las instituciones gubernamentales locales en las
zonas rurales y dotarlas de recursos suficientes, de poder
de decisión y de mecanismos para la participación de las bases;
c)
Estimular y habilitar a los agricultores y a otros productores
y proveedores de alimentos, así como a sus organizaciones,
particularmente a los pequeños agricultores y a los pescadores
artesanales, fortaleciendo las estructuras institucionales
para definir sus responsabilidades y proteger sus derechos
y los de los consumidores;
d)
Fomentar el desarrollo y la diversificación de los mercados
rurales, reducir las pérdidas poscosecha y garantizar la disponibilidad
de instalaciones seguras de almacenamiento y elaboración de
los alimentos y de buenos sistemas de distribución y transporte.
e)
Reforzar el seguimiento de la Conferencia Mundial sobre Reforma
Agraria y Desarrollo Rural (CMRADR), de 1979;
f)
Elaborar y fomentar programas de capacitación en la ordenación
sostenible de los recursos naturales.
Los
gobiernos, en cooperación con el sector privado y las organizaciones
no gubernamentales, habrán de:
g)
Desarrollar la infraestructura técnica y educacional en las
zonas rurales;
h)
Promover el desarrollo de servicios bancarios, de crédito
y de ahorro en las zonas rurales, cuando proceda, con inclusión
del acceso equitativo de los hombres y las mujeres al crédito,
de microcrédito para los pobres y de mecanismos adecuados
de seguros;
i)
Fomentar sistemas de producción, elaboración y comercialización
de alimentos que aumenten las oportunidades de empleo en condiciones
estables, lucrativas e igualitarias y equitativas en los sectores
alimentario y rural; cuando proceda, fomentar en las zonas
rurales el desarrollo de actividades fuera de la granja que
combinen la producción agropecuaria, pesquera y forestal con
actividades de elaboración y comercialización, industrias
artesanales y turismo, particularmente en las zonas marginales
y periurbanas;
j)
Estimular la organización social y económica de la población
rural, haciendo especial hincapié en el fomento de las cooperativas
de pequeños agricultores, pescadores y silvicultores, las
organizaciones comunitarias y las asociaciones de desarrollo,
de modo que los habitantes del medio rural puedan intervenir
activamente en la adopción de decisiones, la vigilancia y
la evaluación o en los programas de desarrollo rural;
k)
Reconocer las organizaciones de agricultores, pescadores,
silvi-cultores, trabajadores rurales y consumidores a nivel
local, nacional, regional e internacional y promover un diálogo
regular y la colaboración con los respectivos gobiernos y
su vinculación con todas las instituciones y sectores pertinentes
en relación con la agricultura, la pesca y la silvicultura
sostenibles y con la ordenación sostenible de los recursos
naturales;
l)
Promover la habilitación de los pequeños agricultores, pescadores
y silvicultores, y de sus familias, tanto de las mujeres como
de los hombres, para crear sus propias cooperativas y actividades
comerciales, así como instituciones financieras y mutualistas
para agricultores y pescadores;
m)
Mejorar la cooperación y el intercambio entre los agricultores,
los pescadores, los silvicultores y sus organizaciones representativas
en los países en desarrollo, industrializados y con economías
en transición, y entre los tres grupos de países.
Los
gobiernos, en colaboración con la comunidad internacional,
habrán de:
n)
Elaborar programas internacionales de cooperación técnica
Sur-Sur que faciliten la ejecución de programas nutricionales
que hayan dado buenos resultados en otros países en desarrollo;
o)
Llevar a la práctica los resultados de la CNUMAD, en particular
en lo relativo al Capítulo 14 del Programa 21;
COMPROMISO
CUARTO
Nos
esforzaremos por asegurar que las políticas de comercio alimentario
y agrícola y de comercio en general contribuyan a fomentar
la seguridad alimentaria para todos a través de un sistema
de comercio mundial leal y orientado al mercado.
Base
para la acción
37.
El comercio es un elemento fundamental para la seguridad alimentaria
mundial. El comercio genera una utilización eficaz de los
recursos y estimula el crecimiento económico, que es decisivo
para mejorar la seguridad alimentaria. El comercio permite
que se consuman más alimentos de los que se producen, contribuye
a reducir las oscilaciones de la producción y el consumo y
libera en parte de la carga que supone el mantenimiento de
existencias. Influye considerablemente en el acceso a los
alimentos gracias a sus efectos positivos sobre el crecimiento
económico, los ingresos y el empleo. Unas políticas económicas
y sociales internas apropiadas permitirán asegurar mejor que
todos, incluidos los pobres, se beneficien del crecimiento
económico. Unas políticas comerciales apropiadas promueven
los objetivos del crecimiento sostenible y la seguridad alimentaria.
Es esencial que todos los miembros de la Organización Mundial
del Comercio (OMC) respeten y cumplan la totalidad de los
compromisos de la Ronda Uruguay. A tal efecto, habrá que abstenerse
de aplicar medidas unilaterales que no estén en consonancia
con las obligaciones de la OMC.
38.
En los Acuerdos de la Ronda Uruguay se estableció un nuevo
marco comercial internacional que ofrece la posibilidad a
los países desarrollados y en desarrollo de beneficiarse de
unas políticas comerciales adecuadas y de estrategias que
fomentan la capacidad de valerse por sí mismos. La aplicación
progresiva de la Ronda Uruguay en su conjunto generará cada
vez más oportunidades para la expansión comercial y el crecimiento
económico en beneficio de todos los participantes. Por lo
tanto, hay que asegurar la adaptación a las disposiciones
de los diversos acuerdos durante el período de aplicación.
Algunos de los países menos adelantados y de los países en
desarrollo importadores netos de alimentos pueden experimentar
efectos negativos a corto plazo en cuanto a la disponibilidad
de un suministro suficiente de alimentos básicos de fuentes
exteriores en condiciones razonables, con inclusión de dificultades
a corto plazo para financiar su volumen normal de importaciones
comerciales de alimentos básicos. Deberá aplicarse plenamente
la Decisión sobre medidas relativas a los posibles efectos
negativos del programa de reforma en los países menos adelantados
y en los países en desarrollo importadores netos de productos
alimenticios, Marrakech, 1994.
Objetivos
y medidas
39.
Objetivo 4.1:
Afrontar
los retos del nuevo marco comercial internacional establecido
en las recientes negociaciones comerciales a nivel mundial
y regional, y utilizar las oportunidades que de él se derivan.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil, habrán de, según proceda:
a)
Procurar establecer, especialmente en los países en desarrollo,
sistemas internos de comercialización y transporte eficientes
con el fin de facilitar una mejor conexión dentro de los mercados
nacionales, regionales y mundiales y entre ellos, y diversificar el
comercio;
b)
Tratar de garantizar que las políticas nacionales relacionadas
con los acuerdos comerciales internacionales y regionales
no ejerzan un impacto negativo en las actividades económicas
nuevas y tradicionales de las mujeres para la seguridad alimentaria.
Los
Miembros de la OMC habrán de:
c)
Llevar adelante el cumplimiento de los Acuerdos de la Ronda
Uruguay, que mejorará las oportunidades que ofrece el
mercado a los productores y elaboradores eficientes de productos
alimenticios, agrícolas, pesqueros y forestales, en particular
de los países en desarrollo.
La
comunidad internacional, en cooperación con los gobiernos
y la sociedad civil, habrá de, según proceda:
d)
Continuar ayudando a los países a ajustar sus instituciones
y sus normas, en lo que respecta al comercio exterior e interior,
a los requisitos de inocuidad y salubridad de los alimentos;
e)
Dedicar plena atención a promover la asistencia financiera
y técnica para mejorar la productividad y la infraestructura
agrícolas de los países en desarrollo, especialmente los PBDIA,
a fin de que aprovechen al máximo las oportunidades que se
deriven del marco comercial internacional;
f)
Promover la asistencia técnica y fomentar la transferencia
de tecnología, en particular a los países en desarrollo que
lo necesiten, ajustándose a las reglas del comercio internacional,
para cumplir con las normas internacionales a fin de que dichos
países estén en condiciones de aprovechar las nuevas oportunidades
del mercado;
g)
Tratar de asegurar el apoyo mutuo de las políticas relativas
al comercio y al medio ambiente en favor de la seguridad alimentaria
sostenible, procurando que la OMC aborde los aspectos de la
relación entre las disposiciones de la OMC y las medidas del
comercio que afectan al medio ambiente, de conformidad con
las disposiciones de la Decisión ministerial sobre comercio
y medio ambiente de la Ronda Uruguay, y hacer todo lo posible
para asegurar que las medidas relativas al medio ambiente
no afecten de manera indebida al acceso al mercado de las
exportaciones alimentarias y agrícolas de los países en desarrollo;
h)
Desarrollar el comercio internacional de pescado y productos
pesqueros de manera sostenible, en consonancia, según proceda,
con los principios, derechos y obligaciones establecidos en
el Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio, el Acuerdo
de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones de Peces Transzonales
y las Poblaciones de Peces Altamente Migratorias, el Código
de Conducta para la Pesca Responsable y otros acuerdos internacionales
pertinentes;
40.
Objetivo 4.2:
Satisfacer
las necesidades esenciales de importación de alimentos de
todos los países, considerando las fluctuaciones de los
precios y suministros mundiales y teniendo especialmente
en cuenta los niveles de consumo de alimentos de los grupos
vulnerables de los países en desarrollo.
Con
este fin, los gobiernos y la comunidad internacional, habrán
de, según proceda:
a)
Reconociendo los efectos de las fluctuaciones de los precios
mundiales, examinar las opciones compatibles con la OMC y
adoptar las medidas necesarias para salvaguardar la capacidad
de los países en desarrollo importadores, especialmente los
PBIDA, para comprar suficientes suministros de alimentos básicos
de fuentes externas en unas condiciones razonables.
Los
países exportadores de alimentos deberían:
b)
Servir de fuentes fiables de suministros a sus asociados comerciales
y prestar la debida atención a la seguridad alimentaria de
los países importadores, especialmente los PBIDA;
c)
Reducir las subvenciones a la exportación de alimentos, de
conformidad con los Acuerdos de la Ronda Uruguay, en el marco
del proceso en curso de reforma de la agricultura llevado
a cabo en la OMC;
d)
Administrar de manera responsable todas las políticas y programas
comerciales relacionados con la exportación, con objeto de
evitar alteraciones en los mercados mundiales de importación
y exportación de productos alimenticios y agrícolas, a fin
de mejorar las condiciones y aumentar el suministro, la producción
y la seguridad alimentaria, especialmente en los países en
desarrollo.
Los
Miembros de la OMC habrán de:
e)
Aplicar plenamente la Decisión sobre medidas relativas a los
posibles efectos negativos del programa de reforma en los
países menos adelantados y en los países en desarrollo importadores
netos de productos alimenticios, por conducto del Comité de
Agricultura de la OMC, y alentar a las instituciones financieras
internacionales, cuando proceda, a que ayuden a los países
menos adelantados y a los países en desarrollo importadores
netos de alimentos a hacer frente a las dificultades a corto
plazo para financiar las importaciones de alimentos esenciales.
f)
Abstenerse de aplicar restricciones a la exportación, de conformidad
con el Artículo 12 del Acuerdo de la OMC sobre la Agricultura.
Las
organizaciones internacionales, y especialmente la FAO, habrán
de:
g)
Continuar vigilando de cerca la evolución de los precios y
de las existencias mundiales de alimentos e informar a los
Estados Miembros al respecto.
41.
Objetivo 4.3:
Apoyar
la prosecución del proceso de reforma, de conformidad con
los Acuerdos de la Ronda Uruguay, en particular el Artículo
20 del Acuerdo sobre la Agricultura.
Con
este fin, los gobiernos habrán de:
a)
Promover políticas y programas de seguridad alimentaria nacionales
y regionales de los países en desarrollo en particular respecto
de sus suministros de alimentos básicos.
b)
Apoyar la prosecución del proceso de reforma de conformidad
con los Acuerdos de la Ronda Uruguay, y garantizar que los
países en desarrollo estén bien informados y participen en
pie de igualdad en el proceso, trabajando por hallar soluciones
eficaces que mejoren su acceso a los mercados y permitan alcanzar
la seguridad alimentaria sostenible.
Las
organizaciones internacionales, incluida la FAO, ateniéndose
a sus respectivos mandatos, habrán de:
c)
Continuar ayudando a los países en desarrollo a prepararse
para las negociaciones comerciales multilaterales, incluidas
aquellas sobre la agricultura, la pesca y la silvicultura,
entre otras cosas mediante estudios, análisis y capacitación.
COMPROMISO
QUINTO
Nos
esforzaremos por prevenir y estar preparados para afrontar
las catástrofes naturales y emergencias de origen humano,
y por atender las necesidades transitorias y urgentes de alimentos
de manera que fomenten la recuperación, la rehabilitación,
el desarrollo y la capacidad para satisfacer las necesidades
futuras.
Base
para la acción
42.
Mientras que el número de personas afectadas por catástrofes
naturales varía cada año, se ha producido un aumento espectacular
del número de víctimas de los conflictos civiles. Estas situaciones
exigen el suministro de asistencia de emergencia y ponen de
relieve la importancia de una pronta intervención para atenuar
las tensiones, así como de la preparación para reducir al
mínimo el riesgo de crisis en el futuro e impedir las emergencias
alimentarias.
43.
Las operaciones nacionales e internacionales de socorro son
a menudo la única solución para las personas hambrientas que
se hallan al borde de la inanición, por lo que deberían continuar
siendo prioritarias y realizarse de modo imparcial y apolítico,
en pleno respeto de la soberanía nacional y de conformidad
con la Carta de las Naciones Unidas y los principios rectores
enunciados en la resolución 46/182 de la Asamblea General
de las Naciones Unidas. No obstante, la asistencia alimentaria
de urgencia no puede ser la base de una seguridad alimentaria
sostenible. La prevención y solución de los conflictos y la
realización progresiva de actividades de rehabilitación y
fomento del desarrollo, que eviten la reaparición del problema
y reduzcan la vulnerabilidad ante las emergencias alimentarias,
son elementos esenciales de la seguridad alimentaria. La preparación
para casos de emergencia es un elemento fundamental para reducir
al mínimo los efectos negativos de las situaciones de emergencia
alimentaria y del hambre.
Objetivos
y medidas
44.
Objetivo 5.1: Reducir las necesidades de asistencia alimentaria
de urgencia incrementando los esfuerzos para prevenir y solucionar
las situaciones de emergencia de origen humano, particularmente
los conflictos internacionales, nacionales y locales.
Con
este fin, los gobiernos, individual y colectivamente y en
colaboración con todos los actores de la sociedad civil, habrán
de:
a)
Utilizar mecanismos internacionales, regionales y nacionales
adecuados para prevenir o reducir esas situaciones, en particular
las guerras y los conflictos civiles, que provocan situaciones
de emergencia de origen humano y aumentar las necesidades
de ayuda de emergencia, incluida la ayuda alimentaria;
b)
Coordinar las políticas, las actuaciones y los instrumentos
jurídicos y/o las medidas para combatir el terrorismo y otras
actividades contrarias a los derechos humanos y la dignidad
de las personas;
c)
Fomentar la continuación de los debates y la cooperación internacionales
sobre todos los aspectos de las minas terrestres antipersonas.
45.
Objetivo 5.2:
Establecer
lo más rápidamente posible estrategias de prevención y preparación
para los PBIDA y otros países y regiones vulnerables a las
emergencias.
Con
este fin, los gobiernos, en colaboración con todos los actores
de la sociedad civil y con las organizaciones internacionales
cuando sea necesario, y según proceda, habrán de:
a)
Preparar y/o mantener para cada uno de los PBIDA y otros países
y regiones vulnerables a las emergencias, datos informativos
y mapas del grado de vulnerabilidad, recurriendo para ello,
entre otras fuentes, a un sistema de información y de mapas
sobre la inseguridad y vulnerabilidad alimentarias, una vez
que se haya establecido, junto con un análisis de las causas
principales de la vulnerabilidad y sus consecuencias, utilizando
en la mayor medida posible los datos y sistemas de información
disponibles a fin de evitar la duplicación de esfuerzos;
b)
Mantener, promover y establecer lo más rápidamente posible,
en colaboración con las organizaciones no gubernamentales
y otras organizaciones, según proceda, las estrategias y mecanismos
de preparación convenidos en la CIN, Roma, 1992, incluida
la creación y aplicación de información sobre pronósticos
climáticos para la vigilancia y alerta en casos de sequía,
inundación, otras catástrofes naturales, plagas y enfermedades;
c)
Apoyar los esfuerzos internacionales para desarrollar y aplicar
la información sobre pronósticos climáticos con el fin de
mejorar la eficacia y eficiencia de la preparación para las
emergencias y las actividades de respuesta a las mismas, desplegando
especiales esfuerzos para crear sinergia y evitar la duplicación;
d)
Promover el desarrollo de apropiados sistemas de vigilancia
regionales y de ámbito comunitario para recoger y evaluar
la información y ejecutar programas de prevención y preparación.
46.
Objetivo 5.3:
Mejorar
y, si es necesario, crear mecanismos eficientes y eficaces
de respuesta a las emergencias a nivel internacional, regional,
nacional y local.
Con
este fin, las organizaciones internacionales, en estrecha
cooperación con los gobiernos y con la sociedad civil, habrán
de, según proceda:
a)
Intensificar la coordinación y eficiencia de la asistencia
internacional de emergencia para garantizar una respuesta
rápida, coordinada y apropiada, en particular mediante la
mejora de las comunicaciones entre los miembros de la comunidad
internacional.
Los
gobiernos, en colaboración con todos los actores de la sociedad
civil, habrán de, según proceda:
b)
Tratar de garantizar una supervisión adecuada de las operaciones
de emergencia y hacer intervenir a las comunidades, las autoridades
e instituciones locales, y las iniciativas y estructuras de
socorro de base en la realización de las operaciones de emergencia
para determinar mejor las poblaciones y zonas más expuestas
a los mayores riesgos y llegar a ellas. Las mujeres deberán
intervenir plenamente en la estimación de las necesidades
y en la gestión y evaluación de las operaciones de socorro;
c)
Aplicar a nivel local y nacional, según proceda, políticas
y programas apropiados y eficaces en función del costo en
materia de reservas estratégicas de seguridad alimentaria
de urgencia;
d)
Promover las operaciones triangulares de ayuda alimentaria;
e)
Proteger la vida de la población civil, incluida la de los
operadores que prestan ayuda humanitaria, en épocas de conflictos;
f)
Tratar de garantizar la protección del acceso a los alimentos,
dedicando atención especial a los hogares encabezados por
mujeres durante las situaciones de emergencia;
g)
Estudiar la creación de cuerpos nacionales de voluntarios,
tomando como base los «Cascos Blancos», según se definen en
las resoluciones 49/139B y 50/19 de la Asamblea General
de las Naciones Unidas, y ya establecidos por el Programa
de Voluntarios de las Naciones Unidas (UNV), para apoyar las
operaciones de socorro de urgencia y de rehabilitación, cuando
se considere pertinente y de conformidad con los principios
rectores de la asistencia humanitaria incorporados en la resolución
46/182 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
47.
Objetivo 5.4:
Reforzar
los vínculos entre las operaciones de socorro y los programas
de desarrollo, junto con las actividades de eliminación
de minas cuando sea necesario, de manera que se respalden
mutuamente y se facilite la transición del socorro al desarrollo.
Con
este fin, las organizaciones internacionales, los gobiernos
y la sociedad civil, habrán de, según proceda:
a)
Someter a un examen constante las normas relativas a la idoneidad
nutricional de la asistencia alimentaria a las poblaciones
afectadas por catástrofes;
b)
Asegurar que las operaciones de emergencia favorezcan la transición
del socorro al desarrollo, pasando por la recuperación;
c)
Preparar y ejecutar programas bien planificados de rehabilitación
y desarrollo tras las situaciones de emergencia a fin de restablecer
la capacidad de los hogares, incluidos los encabezados por
mujeres, de satisfacer las necesidades básicas a largo plazo,
así como para reconstruir la capacidad nacional de producción
y volver a lograr un desarrollo económico sostenible y un
progreso social lo antes posible. Cuando sea necesario, se
incluirán operaciones para eliminar las minas terrestres.
COMPROMISO
SEXTO
Promoveremos
la asignación y utilización óptimas de las inversiones públicas
y privadas para impulsar los recursos humanos, los sistemas
alimentarios, agrícolas, pesqueros y forestales sostenibles
y el desarrollo rural en zonas de alto y de bajo potencial.
Bases
para la acción
48.
Muchos países en desarrollo necesitan poner fin al descuido
de las inversiones en la agricultura y el desarrollo rural
experimentado en los últimos tiempos y movilizar suficientes
recursos de inversión en apoyo de una seguridad alimentaria
sostenible y un desarrollo rural diversificado. Es esencial
crear un entorno normativo sólido en el que esas inversiones
relacionadas con los alimentos puedan desarrollar su potencial.
La mayor parte de los recursos necesarios para la inversión
procederán de fuentes internas privadas y publicas. Los gobiernos
deberán crear un marco económico y jurídico que promueva la
existencia de mercados eficientes y justos que estimulen la
movilización de los ahorros, las inversiones y la formación
de capital del sector privado. Asimismo, deberán destinar
una proporción apropiada de su gasto a inversiones que fomenten
una seguridad alimentaria sostenible.
49.
La comunidad internacional tiene una función fundamental que
desempeñar en lo que respecta a apoyar la adopción de políticas
nacionales apropiadas y, cuando sea necesario y procedente,
prestar asistencia técnica y financiera para ayudar a los
países en desarrollo y a los países con economías en transición
a impulsar la seguridad alimentaria. Recientemente, la inversión
extranjera directa (IED) y otras corrientes financieras privadas
han aumentado considerablemente y son una importante fuente
de recursos externos. La asistencia oficial para el desarrollo
(AOD) ha disminuido en los últimos años. En el contexto de
la seguridad alimentaria, la AOD es de importancia crítica,
en particular para países y sectores dejados de lado por otras
fuentes externas de financiación.
50.
Todos los asociados en el desarrollo, incluidos los inversores
y los donantes, deberán asignar prioridad a los sectores de
las economías de los países en desarrollo que se relacionan
con la seguridad alimentaria. Con ese fin, los gobiernos deberán
adoptar políticas que promuevan la inversión extranjera e
interna directa y la utilización eficaz de la asistencia para
el desarrollo.
51.
Dada su situación especial, los pequeños estados insulares
en desarrollo han determinado los sectores fundamentales en
los que es prioritario realizar inversiones con el fin de
alcanzar un desarrollo sostenible.
Objetivos
y medidas
52.
Objetivo 6.1:
Crear
el marco de políticas y las condiciones que estimulen una
inversión pública y privada óptima en el fomento equitativo
y sostenible de los sistemas alimentarios, el desarrollo
rural y los recursos humanos en la escala necesaria para
contribuir a la seguridad alimentaria.
Con
este fin, los gobiernos, en cooperación con todos los actores
de la sociedad civil, las instituciones financieras internacionales
y privadas y los organismos de asistencia técnica, habrán
de, según proceda:
a)
Promover políticas y medidas encaminadas a acrecentar la afluencia
y la eficacia de las inversiones en pro de la seguridad alimentaria;
b)
Dar prioridad al desarrollo de los recursos humanos y fortalecer
las instituciones públicas, en particular en los PBIDA, entre
otras cosas dotándolas de equipo e impartiendo capacitación
a su personal, a fin de potenciar su labor de apoyo y coordinación
en relación con el fomento de mayores inversiones en la seguridad
alimentaria;
c)
Estimular el establecimiento de asociaciones entre los sectores
público y privado y otras instituciones a fin de promover
una inversión y reinversión responsables desde los puntos
de vista social y ambiental de recursos internos y externos,
y aumentar la participación de las comunidades locales en
la inversión;
d)
Intensificar la cooperación, a nivel regional e interregional,
para repartir los costos de las inversiones en sectores de
interés común, por ejemplo en la creación de tecnología apropiada
mediante la investigación en colaboración y la transferencia,
así como para intercambiar experiencias relativas a las inversiones
y las prácticas que han dado mejores resultados.
53.
Objetivo 6.2:
Esforzarse
por movilizar y utilizar de modo óptimo los recursos técnicos
y financieros procedentes de todas las fuentes, incluido
el alivio de la carga de la deuda, con el fin de aumentar
la inversión en las actividades relacionadas con la agricultura,
la pesca, la silvicultura y la producción de alimentos sostenibles
en los países en desarrollo hasta los niveles necesarios
para contribuir a la seguridad alimentaria.
Con
este fin, los gobiernos, en cooperación con la comunidad internacional
y con todos los actores de la sociedad civil, así como con
las instituciones de financiación internacionales y privadas,
habrán de, según proceda:
a)
Encargarse de recaudar de fuentes privadas y públicas, internas
y extranjeras, una financiación suficiente y estable para
alcanzar y mantener la seguridad alimentaria;
b)
Fomentar las inversiones necesarias para crear infraestructura
y sistemas de gestión que faciliten la utilización y ordenación
sostenibles de los recursos hídricos;
c)
Respaldar inversiones que contribuyan a la seguridad alimentaria
sostenible y promuevan la conservación y la utilización y
ordenación sostenibles de los recursos naturales, con inclusión
de la tierra, el agua, las cuencas hidrográficas, las pesquerías
y los bosques;
d)
Esforzarse por asegurar una asistencia financiera internacional
apropiada a los sectores relacionados con la seguridad alimentaria,
cuando sea necesario;
e)
Intensificar los esfuerzos para cumplir con el objetivo del
0,7 por ciento del PNB acordado para la AOD. En su empeño
por promover una seguridad alimentaria sostenible, los asociados
en el desarrollo deberán procurar movilizar y utilizar de
modo óptimo los recursos técnicos y financieros en todos los
niveles necesarios para contribuir a ese objetivo y cerciorarse
de que esa corriente de financiación en condiciones de favor
se oriente hacia actividades económica y ecológicamente sostenibles.
f)
Dirigir la AOD a los países que la necesitan realmente, en
especial los países de bajos ingresos, y aumentar su capacidad
de utilizarla de manera eficaz;
g)
Buscar nuevas formas de movilizar recursos financieros públicos
y privados para la seguridad alimentaria, entre otras cosas
por medio de la reducción apropiada de los gastos militares
excesivos, con inclusión de los gastos militares mundiales
y del comercio de armas, y de la inversión para la producción
y adquisición de armamento, tomando en consideración las necesidades
de seguridad nacionales;
h)
Promover mecanismos que movilicen los ahorros internos, incluido
el ahorro rural;
i)
Promover mecanismos que proporcionen acceso a un crédito adecuado,
incluido el microcrédito, a hombres y mujeres en igualdad
de condiciones, para actividades en el sector alimentario;
j)
Promover la inversión en beneficio de los pequeños productores
de alimentos, especialmente las mujeres, y de sus organizaciones,
en los programas de seguridad alimentaria; fortalecer su capacidad
para formular y ejecutar esos programas;
k)
Conceder prioridad a las inversiones centradas en las personas
en los sectores de la educación, la salud y la nutrición,
con objeto de promover un crecimiento económico de base amplia
y una seguridad alimentaria sostenible;
l)
Determinar los recursos financieros, materiales y técnicos
disponibles a nivel internacional y fomentar su transferencia,
cuando proceda, a los países en desarrollo y a los países
con economías en transición, desarrollando también al mismo
tiempo un entorno propicio, sobre todo mediante el fortalecimiento
de la capacidad nacional, incluidos los recursos humanos;
m)
Intensificar la búsqueda de soluciones prácticas y eficaces
al problema de la deuda de los países en desarrollo y apoyar
las recientes iniciativas de las instituciones financieras
internacionales (el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial) para reducir la carga de la deuda externa total de
los países de bajos ingresos fuertemente endeudados.
n)
Estudiar las posibilidades de que los países orienten los
fondos liberados mediante la conversión de la deuda hacia
la consecución de la seguridad alimentaria.
COMPROMISO
SEPTIMO
Aplicaremos,
vigilaremos y daremos seguimiento a este Plan de Acción a
todos los niveles, en cooperación con la comunidad internacional.
Base
para la acción
54.
La seguridad alimentaria mundial preocupa a todos los miembros
de la comunidad internacional, en vista de su creciente interdependencia
con respecto a cuestiones como la estabilidad política y la
paz, la erradicación de la pobreza, la prevención de las crisis
y catástrofes y la respuesta a las mismas, la degradación
del medio ambiente, el comercio, las amenazas mundiales a
la sostenibilidad de la seguridad alimentaria, el crecimiento
demográfico, los desplazamientos transfronterizos de la población,
y la tecnología, la investigación, la inversión y la cooperación
financiera.
55.
Los mecanismos nacionales, regionales e internacionales de
cooperación política, financiera y técnica deberán orientarse
a conseguir lo antes posible una seguridad alimentaria mundial
sostenible.
56.
Corresponde en primer lugar a los gobiernos crear un entorno
económico y político que garantice la seguridad alimentaria
de sus ciudadanos, consiguiendo para este propósito la participación
de todos los elementos de la sociedad civil. La comunidad
internacional y el sistema de las Naciones Unidas, incluida
la FAO, así como otros organismos y órganos con arreglo a
sus respectivos mandatos, tienen importantes contribuciones
que ofrecer al objetivo de la seguridad alimentaria para todos.
57.
El carácter multidimensional del seguimiento de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación incluye actividades a nivel
nacional, intergubernamental e interinstitucional. Además
de la indispensable movilización de los esfuerzos nacionales,
la aplicación efectiva del Plan de Acción de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación exige una intensa cooperación internacional
y un proceso de vigilancia a nivel nacional, regional y mundial
que utilice los mecanismos y foros existentes para su funcionamiento.
Con el fin de fortalecer la cooperación, habrá que mejorar,
cuando proceda, la información concerniente a los diferentes
actores en el ámbito de la seguridad alimentaria y de la agricultura,
la pesca, la silvicultura y el desarrollo rural, y a sus actividades
y recursos. El establecimiento de objetivos realistas y la
vigilancia de los progresos realizados en su consecución exigen
información y análisis fidedignos y pertinentes, de los que
a menudo no se dispone todavía a nivel nacional e internacional.
Para el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
son fundamentales la coordinación y la cooperación dentro
del sistema de las Naciones Unidas, incluidas las instituciones
de Bretton Woods, teniendo en cuenta el mandato de la FAO
y de otras organizaciones pertinentes. Teniendo presente la
Resolución 50/109 de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
el resultado de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación deberá
incluirse en el seguimiento de las principales conferencias
y cumbres de las Naciones Unidas, incluida la aplicación de
sus respectivos programas de acción, de conformidad con la
Resolución 50/227 de la Asamblea General de las Naciones Unidas
y la Resolución 1996/36 del Consejo Económico y Social, con
objeto de promover una seguridad alimentaria sostenible para
todos como elemento fundamental del esfuerzo del sistema de
las Naciones Unidas para erradicar la pobreza. En este contexto,
la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación exige la adopción de medidas a nivel intergubernamental,
en particular por conducto del CSA y a nivel interorganismos,
por conducto del Comité Administrativo de Coordinación (CAC).
En los países, los representantes de todos los organismos
de las Naciones Unidas deberán trabajar dentro del sistema
de coordinadores residentes de las Naciones Unidas para apoyar
la ejecución a nivel nacional del Plan de Acción de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación.
Objetivos
y medidas
58.
Objetivo 7.1:
Adoptar
medidas dentro del marco nacional de cada país con miras
a mejorar la seguridad alimentaria y permitir el cumplimiento
de los compromisos contraídos en el Plan de Acción de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Con
este fin, los gobiernos, habrán de, según proceda:
a)
Examinar y revisar, según proceda, sus planes, programas y
estrategias nacionales con miras a alcanzar la seguridad alimentaria
de conformidad con los compromisos de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación;
b)
Establecer o mejorar los mecanismos nacionales para fijar
prioridades, preparar, aplicar y vigilar los componentes de
las medidas relativas a la seguridad alimentaria con un calendario
bien definido, basándose en las necesidades nacionales y locales,
y proporcionar los recursos necesarios para su funcionamiento;
c)
En colaboración con la sociedad civil, formular y emprender
campañas nacionales de Alimentos para Todos con el fin de
movilizar la acción y los recursos de todos los interesados
a todos los niveles de la sociedad civil de cada país en apoyo
de la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación;
d)
Fomentar activamente una mayor participación de las organizaciones
de la sociedad civil, y las alianzas con ellas, en las actividades
relacionadas con la seguridad alimentaria;
e)
Esforzarse por movilizar recursos públicos y privados en apoyo
de las iniciativas comunitarias en materia de seguridad alimentaria;
f)
Establecer mecanismos para reunir información sobre la situación
alimentaria de todos los miembros de las comunidades, especialmente
los pobres, las mujeres, los niños y los miembros de los grupos
vulnerables y desfavorecidos, con el fin de vigilar y mejorar
la seguridad alimentaria en sus hogares;
g)
Complementar los planes nacionales de acción en materia de
nutrición desarrollados en el marco de las actividades complementarias
de la CIN, con medidas sobre los aspectos pertinentes de la
seguridad alimentaria o, cuando sea necesario, elaborar tales
planes, de conformidad con las recomendaciones de esta Cumbre
y la CIN en colaboración con todos los actores de la sociedad
civil;
h)
Planificar y vigilar de manera coordinada la aplicación de
las recomendaciones pertinentes de todas las conferencias
de las Naciones Unidas encaminadas a erradicar la pobreza
y mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición.
59.
Objetivo 7.2:
Mejorar
la cooperación subregional, regional e internacional y movilizar
los recursos disponibles, haciendo un uso óptimo de ellos,
para apoyar los esfuerzos nacionales con objeto de conseguir
lo antes posible una seguridad alimentaria mundial sostenible.
Con
este fin, los gobiernos, cooperando entre sí y con las instituciones
internacionales y utilizando la información disponible sobre
la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, con inclusión
de la cartografía, habrán de, según proceda:
a)
Reforzar las estrategias de erradicación de la pobreza y orientar
las políticas de asistencia al desarrollo de los organismos
internacionales del sistema de las Naciones Unidas, con
una amplia participación de los países en desarrollo, a fin
de lograr que los recursos se utilicen para fomentar el desarrollo
sostenible, con inclusión de la agricultura para la seguridad
alimentaria, y contribuyan eficazmente a mejorar la situación
de los hogares con inseguridad alimentaria;
b)
Alentar a los organismos pertinentes del sistema de las Naciones
Unidas a que inicien, entre otras cosas en el marco del CAC,
consultas encaminadas a seguir elaborando y definiendo un
sistema de información y cartografía sobre la inseguridad
y la vulnerabilidad alimentarias, que habrá de desarrollarse
de manera coordinada; los Estados Miembros y sus instituciones
y otras organizaciones, según proceda, habr´n de participar
en el desarrollo, funcionamiento y utilización del sistema;
la FAO deberá desempeñar una función catalizadora en este
esfuerzo, en el marco de los grupos de acción especiales interorganismos
sobre el seguimiento de las conferencias de las Naciones Unidas.
Deberá presentarse un informe de los resultados de esa labor
al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC)
por conducto del CAC;
c)
Mejorar el acopio, mediante la definición de normas comunes,
el análisis, la difusión y la utilización de la información
y los datos -desglo-sados, entre otras cosas, por sexos- necesarios
para orientar y vigilar los progresos realizados en la consecución
de la seguridad alimentaria; en este contexto, se reconoce
la contribución de las ONG;
d)
Continuar, en el marco de las resoluciones 50/120 y 50/227
de la Asamblea General y del seguimiento coordinado por el
sistema de las Naciones Unidas de las principales conferencias
y cumbres de las Naciones Unidas desde 1990, el examen de
las funciones y la capacidad del sistema de las Naciones Unidas,
incluidos sus organismos especializados, programas y fondos,
en relación con la seguridad alimentaria; tal examen deberá
estar encaminado a reducir las duplicaciones y colmar los
vacíos de cobertura, definir las tareas de cada organización
con arreglo a su mandato, formular propuestas concretas para
su fortalecimiento y para mejorar la coordinación con los
gobiernos, así como para evitar la duplicación del trabajo
entre las organizaciones competentes, y llevar a la práctica
esas propuestas con carácter de urgencia;
e)
A partir de 1997, examinar la idoneidad y eficacia de la asignación
y el uso de los recursos financieros y humanos para las actividades
necesarias con el fin de garantizar alimentos para todos,
como seguimiento a la Cumbre Mundial de la Alimentación, y
reasignar en consecuencia los recursos disponibles, con especial
referencia a las necesidades de los países en los que estén
empeorando la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud
y se estén degradando los recursos;
f)
Examinar y agilizar los mecanismos existentes, intensificar
la cooperación y el intercambio de conocimientos y experiencia
entre países en desarrollo y con los países desarrollados,
y mejorar la coordinación entre todos los interesados con
el fin de maximizar la sinergia para el logro de la seguridad
alimentaria;
g)
Orientar de modo más eficaz la asistencia técnica hacia el
fortalecimiento y la movilización de la capacidad, los conocimientos
técnicos y las instituciones locales nacionales;
h)
Invitar al CAC por medio de su Presidente, el Secretario General
de las Naciones Unidas, a que asegure una coordinación apropiada
entre los organismos, de conformidad con la Resolución 50/227
de la Asamblea General de las Naciones Unidas y, al examinar
la presidencia de cualquier mecanismo del CAC para el seguimiento
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación entre organismos,
reconozca, ajustándose al espíritu de la Resolución 1996/36
del Consejo Económico y Social, la importante función de la
FAO en relación con la seguridad alimentaria, dentro de su
mandato.
Teniendo
en cuenta las tareas claramente asignadas a cada una de ellas
en su mandato y bajo la coordinación a nivel del sistema en
el marco del seguimiento coordinado de las conferencias de
las Naciones Unidas, de conformidad con la Resolución 50/120
de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se invita a
la FAO y a las demás organizaciones pertinentes del sistema
de las Naciones Unidas, así como a las instituciones internacionales
de financiación y comercio y otras organizaciones internacionales
y regionales de asistencia técnica, a:
i)
Ayudar a los países que lo soliciten a examinar y formular
planes nacionales de acción que incluyan objetivos, metas
y calendarios para conseguir la seguridad alimentaria;
j)
Facilitar un seguimiento en los países coherente y coordinado
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación por parte del sistema
de las Naciones Unidas, por conducto de los coordinadores
residentes, en plena consulta con los gobiernos y en coordinación
con las instituciones financieras internacionales;
k)
Prestar asistencia técnica a los Estados Miembros para facilitar
la aplicación de los programas de seguridad alimentaria a
fin de alcanzar los objetivos establecidos por los gobiernos;
l)
Contribuir a la organización de asociaciones para la cooperación
económica y técnica entre los países en materia de seguridad
alimentaria;
m)
Dar mayor realce mundial a las cuestiones relacionadas con
la seguridad alimentaria mediante su promoción por parte de
todo el sistema de las Naciones Unidas y mantener los compromisos
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación con respecto a
la seguridad alimentaria mundial;
En
cooperación mutua, los gobiernos y las instituciones financieras
internacionales habrán de:
n)
Hacer todo lo posible para garantizar que los objetivos y
programas encaminados a conseguir la seguridad alimentaria
y a erradicar la pobreza queden salvaguardados en los períodos
difíciles de transición económica, austeridad presupuestaria
y reajuste estructural;
o)
Alentar a los bancos multilaterales de desarrollo a que presten
más apoyo a los esfuerzos de los países en desarrollo para
aumentar la seguridad alimentaria, especialmente en Africa.
60.
Objetivo 7.3:
Vigilar
activamente la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación.
Con
este fin, los gobiernos, en asociación con todos los actores
de la sociedad civil, en coordinación con las instituciones
internacionales pertinentes y de conformidad con la Resolución 1996/36
del Consejo Económico y Social sobre el seguimiento de las
principales conferencias y cumbres internacionales de las
Naciones Unidas, habrán de, según proceda:
a)
Establecer, por medio del CSA, un calendario, procedimientos
y modelos normalizados de presentación de informes, que no
sean una duplicación de informes análogos presentados a los
organismos de las Naciones Unidas, la FAO y otros organismos,
sobre la aplicación nacional, subregional y regional del Plan
de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación;
b)
Establecer en el CSA un proceso para preparar, cuando no existan,
metas e indicadores verificables de la seguridad alimentaria
nacional y mundial;
c)
Informar al CSA acerca de la aplicación nacional, subregional
y regional del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación, tomando como base un sistema de información
y cartografía sobre la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad,
una vez establecido, como ayuda analítica;
d)
Invitar al Secretario General de las Naciones Unidas a que
solicite al CAC que informe, de acuerdo con los procedimientos
establecidos, de los progresos en el seguimiento de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación por parte de los organismos
de las Naciones Unidas;
e)
Vigilar, por medio del CSA, por la aplicación nacional, subregional,
regional e internacional del Plan de Acción de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación, utilizando informes de los gobiernos
nacionales, informes sobre el seguimiento realizado por los
organismos de las Naciones Unidas y sobre la coordinación
entre organismos e información de otras instituciones internacionales
pertinentes;
f)
Presentar informes periódicos sobre la aplicación del Plan
de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación por medio
del CSA y por conducto del Consejo de la FAO al Consejo Económico
y Social;
g)
Estimular la participación efectiva de todos los actores pertinentes
de la sociedad civil en el proceso de vigilancia del CSA,
reconociendo la función decisiva de los mismos en el mejoramiento
de la seguridad alimentaria;
h)
En el año 2006, realizar, en el CSA y según lo permitan los
recursos disponibles, una evaluación importante y amplia de
los progresos realizados en la aplicación del Plan de Acción
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y un examen de
mitad de período sobre la consecución del objetivo de reducir
el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel acutal
no más tarde del año 2015. Esta evaluación de los progresos
y este examen deberán realizarse en el marco de un foro especial
en un período ordinario de sesiones del CSA y con la participación
activa de los gobiernos, las organizaciones internacionales
pertinentes, y de los actores de la sociedad civil.
61.
Objetivo 7.4:
Esclarecer
el contenido del derecho a una alimentación suficiente y
del derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre,
como se declara en el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales y otros instrumentos internacionales
y regionales pertinentes, y prestar especial atención a
la aplicación y la realización plena y progresiva de este
derecho como medio de conseguir la seguridad alimentaria
para todos.
Con
este fin, los gobiernos, en asociación con todos los actores
de la sociedad civil, habrán de, según proceda:
a)
Hacer todo lo posible para aplicar las disposiciones del Artículo
11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales (el Pacto) y las disposiciones pertinentes de
otros instrumentos internacionales y regionales;
b)
Instar a los países que no son todavía partes en el Pacto
a que se adhieran a éste a la mayor brevedad posible;
c)
Invitar al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
a que preste atención especial al presente Plan de Acción
en el marco de sus actividades y continúe vigilando la aplicación
de las medidas concretas que se estipulan en el Artículo 11
del Pacto;
d)
Invitar a los órganos pertinentes creados en virtud de tratados
y a los organismos especializados competentes de las Naciones
Unidas a que estudien el modo en que podrían contribuir a
la aplicación ulterior del derecho susodicho, en el marco
del seguimiento coordinado por el sistema de las Naciones
Unidas de las recomendaciones de las principales conferencias
y cumbres internacionales de las Naciones Unidas, inclusive
la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos (Viena, 1994),
dentro de los límites de sus mandatos;
e)
Invitar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos a que, en consulta con los órganos pertinentes
creados en virtud de tratados y en colaboración con los organismos
especializados y programas pertinentes del sistema de las
Naciones Unidas y con los mecanismos intergubernamentales
apropiados, defina mejor los derechos relacionados con la
alimentación que se mencionan en el Artículo 11 del Pacto
y proponga formas de aplicar y realizar estos derechos como
medio para conseguir los compromisos y objetivos de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación, teniendo en cuenta la posibilidad
de establecer directrices voluntarias encaminadas a alcanzar
la seguridad alimentaria para todos.
62.
Objetivo 7.5:
Compartir
las responsabilidades de la consecución de la seguridad
alimentaria para todos, de manera que la aplicación del
Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
se lleve a cabo al nivel más bajo posible al que pueda conseguirse
mejor su objetivo.
En
la aplicación de este Plan de Acción se reconoce que:
a)
Las personas y los hogares tienen una función básica en las
decisiones y medidas que afectan a su seguridad alimentaria.
Se les debe posibilitar y estimular para que participen activamente,
tanto de manera individual como también colectivamente, a
través de las organizaciones de productores y consumidores
y otras organizaciones de la sociedad civil;
b)
Los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar unas
condiciones idóneas que conduzcan a la consecución de la seguridad
alimentaria;
c)
La cooperación regional permite aprovechar las complementariedades
geográficas dentro de las regiones y las economías de escala;
d)
A la vista de la creciente interdependencia entre los países
y las regiones, son indispensables la cooperación y la solidaridad
internacionales entre las zonas con distintos niveles de desarrollo
para conseguir la seguridad alimentaria para todos.
Notas
2
En el presente documento, los términos «agricultura» y «agrícola»
incluyen la ganadería. (regresar)
3 La referencia
en este Plan de Acción a la UNCLOS, al Acuerdo de las Naciones
Unidas sobre las Poblaciones de Peces Transzonales y las Poblaciones
de Peces Altamente Migratorias, así como a otros acuerdos
internacionales, no implica juicio alguno sobre la situación
de ningún Estado respecto de la firma, ratificación o adhesión
a dicho convenio o a otros acuerdos similares. (regresar)
4 Ibid.(regresar)
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