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Armas químicas

Con la experiencia de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de las grandes potencias de entonces, vieron en la investigación y desarrollo del armamento químico una oportunidad decisiva para las guerras futuras. El período entre guerras mundiales fue el de mayor producción y almacenamiento de las mismas. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos dedicaron grandes esfuerzos a programas para proteger a su población de una posible guerra química, sin embargo, posiblemente por ideas morales, estas armas no fueron muy utilizadas y al finalizar la guerra grandes cantidades de estas armas simplemente fueron tiradas al mar.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la investigación y producción de armas químicas disminuyó notablemente debido al interés creado por la tecnología nuclear. Sin embargo durante la década de los 50 y 60, una nueva generación de armas químicas que atacan los centros nerviosos fue creada bajo el nombre de Agentes-V. Estas sustancias fueron consideradas las más venenosas sobre la Tierra y ello comenzó a generar un nuevo debate sobre su eliminación. A finales de los años 60 la opinión pública sobre el desarme químico se incrementó por varias razones, entre ellas, el uso de herbicidas y "gas tear" por parte de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, generando una importante crítica internacional.

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Asimismo, la estrategia de Naciones Unidas sobre el desarme, paso a paso empezaba a dar resultados, ya que se buscó el desarme por género en vez de un desarme completo que resultará mucho más difícil.

El tema siguió en debate hasta que en la segunda mitad de la década de los 80, durante la guerra entre Irán e Iraq, se masificó la utilización de armas químicas. Investigaciones de Naciones Unidas confirmaron que a causa de este tipo de armas el número de víctimas y heridos se incrementó de manera exponencial, marcando cientos de miles de vidas de seres humanos con diversas discapacidades.

Este hecho trajo consigo una renovada atención sobre los horrores de una guerra química e incrementó la presión de la opinión pública internacional para crear un instrumento jurídico que volviera ilegales las armas químicas.

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En 1992, tras una década de largas y difíciles negociaciones, la Conferencia de Desarme aceptó el texto de la Convención sobre Armas Químicas, que después fue aprobado por la Asamblea General el 30 de noviembre de 1992, a través de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción.

La Convención estableció por primera vez en la historia del control internacional de armamentos, un sistema estricto de verificación internacional que incluye la recopilación de información sobre instalaciones químicas e inspecciones periódicas en todo el mundo para supervisar el cumplimiento de las obligaciones del Tratado por los Estados partes. Para llevar a cabo la supervisión internacional se creó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas en abril de 1997 (OPAQ por sus siglas en español; OPCW por sus siglas en inglés) con sede en la Haya, Países Bajos.

En el 2000 se firmó un acuerdo sobre la Relación de Naciones Unidas con la OPAQ.

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Última actualización
25/04/07