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Modalidades de asistencia electoral

Asistencia técnica
Organización y manejo del proceso electoral
Observación y verificación del proceso electoral
Coordinación y apoyo a los observadores internacionales
Apoyo a los observadores electorales nacionales
Observación limitada ("Seguimiento e informe")
Misiones Electorales de gran envergadura o principales
Supervisión del proceso electoral

Partiendo de la específica petición de un Estado Miembro, la normativa y modalidades de asistencia electoral pueden ser adaptadas para satisfacer las necesidades particulares del país solicitante.

Asistencia técnica

La asistencia técnica es la modalidad más demandada, e implica proporcionar asistencia de corto y largo plazo a aquellas autoridades electorales nacionales que tienen a su cargo la administración de las elecciones en sus respectivos países. En este sentido la ONU, a través de sus diversos órganos auxiliares, proporciona asesoría y asistencia a las autoridades electorales en esferas como la administración y planeación electoral, registro de votantes, elaboración de presupuestos, revisión de las leyes y regulaciones electorales, capacitación de autoridades electorales, logística, educación cívica y electoral, adquisición de materiales para el sufragio y equipamientos, coordinación de la asistencia internacional, resolución de las disputas electorales, computarización de las listas y distritalización, entre otros muchos aspectos. Así, paulatinamente, la variedad de la asistencia técnica provista por Naciones Unidas ha continuado ampliándose conforme aumenta su experiencia.

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Organización y manejo del proceso electoral

Cuando Naciones Unidas recibe el mandato de organizar y manejar una elección o referéndum, la Organización asume el papel de autoridad que, en circunstancias normales, desempeñarían las autoridades electorales nacionales. Este mandato implica el establecimiento de un sistema de leyes, procedimientos y medidas administrativas, que son necesarias para poder alcanzar un elecciones libres y justas. Asimismo implica la administración misma del proceso electoral, que conlleva el establecimiento de un marco legal, el registro de votantes y el adecuado manejo de las elecciones de conformidad con las normas internacionales. Debido al costo, envergadura y tiempo de preparación requerido, entre otros factores, este tipo de asistencia es poco solicitado, excepto en las situaciones especiales posteriores a los conflictos bélicos -como suelen ser las operaciones de mantenimiento de paz que lleva a cabo la ONU- caracterizadas por la insuficiente capacidad institucional y fragilidad coyuntural de los países para poder organizar una elección democrática.

Por citar tan sólo unos cuantos ejemplos de este tipo de asistencia electoral, mencionaremos los siguientes:

La Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC) fue responsable de la organización y celebración de elecciones nacionales en este país, en mayo de 1993, como parte de un amplio plan para alcanzar la paz.

La Administración de Transición de las Naciones Unidas en Eslovenia del Este, Baranja y Srijem Occidental (UNTAES) fue requerida para organizar las elecciones de todos los organismos gubernamentales en abril de 1997, en cooperación con las autoridades croatas. La Misión de las Naciones Unidas para Timor Oriental en 1999 (UNAMET), fue la encargada de la organización y realización de la consulta popular sobre la autonomía o independencia de la isla.

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Observación y verificación del proceso electoral

Una de las modalidades más comunes de asistencia electoral que se proporciona en el contexto de una "misión de gran envergadura o principal", es la verificación de elecciones. Aunque esta fórmula también requiere de autorización del Consejo de Seguridad o de la Asamblea General da mayor libertad al país solicitante, ya que el Gobierno solicitante ejerce un mayor nivel de responsabilidad sobre la organización y realización del proceso electoral. Aunque las misiones de verificación de la ONU no tienen obligatoriedad legal -es decir, que no son vinculantes- si conllevan el mandato de observar y verificar la legitimidad de las diversas fases del proceso, y el cumplimiento de la normativa electoral por parte de las autoridades.

La mecánica utilizada en esta modalidad es la de desplegar por todo el territorio del país a los observadores internacionales, de tal manera que lo cubran por completo. Así los observadores desplazados pueden dar un seguimiento cercano a todos los aspectos del proceso electoral. Esta forma de dar amplia cobertura en tiempo y espacio, garantiza de primera mano todo el proceso electoral y sirve de sustento a la declaración final del Representante Especial del Secretario General, en relación a la transparencia y legalidad de las elecciones.

Como ejemplos de esta modalidad de asistencia electoral citaremos las misiones de verificación llevadas a cabo en Angola (UNAVEM II), El Salvador (ONUSAL), Eritrea (UNOVER), Haití (ONUVEH), Mozambique (ONUMOZ), Nicaragua (ONUVEN), Sudáfrica (UNOMSA), Liberia (UNOMIL) y Fiji (UNFEOM).

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Coordinación y apoyo a los observadores internacionales

Este es el tipo de asistencia que se utiliza con más frecuencia cuando varios gobiernos y organizaciones han sido invitados por un Estado Miembro para observar sus elecciones. En estos casos, la División Electoral de Naciones Unidas, establece una pequeña secretaría técnica en el país solicitante, cuya principal misión es la de coordinar y proporcionar apoyo logístico a los observadores internacionales pertenecientes a delegaciones intergubernamentales, a organizaciones no gubernamentales o a colaboradores patrocinados por Estados Miembros. Todos ellos conforman un grupo de trabajo conjunto de observadores electorales internacionales.

Es conveniente y altamente recomendable, que esta forma de asistencia se inicie antes del registro y continúe a lo largo de todo el período de campaña, y finalice con el anuncio de los resultados de la elección.

A lo largo de todo el proceso operativo, Naciones Unidas mantiene una postura de imparcialidad y transparencia, de ahí lo relevante de su papel en estas coyunturas que dan paso al voto democrático y legitimizan una determinada situación política que propicia la concordia nacional. Existen dos grandes ventajas al llevar a la práctica esta modalidad de asistencia electoral. Por una parte Naciones Unidas proporciona una observancia profesional durante el proceso político, y por otra, este tipo de participación salvaguarda el respeto a la soberanía de los pueblos, al tiempo que brinda una observancia internacional coordinada y eficiente.

Los grupos de observadores internacionales que integran la comisión conjunta, por lo general, emiten una declaración conjunta de objetivos tanto para fase pre-electoral, como para la postelectoral, además de emitir informes del seguimiento.

Los costos de este tipo de asistencia son cubiertos con las contribuciones de los Estados Miembros que patrocinan a los observadores.

Existen numeroso ejemplos de puesta en práctica de esta modalidad de asistencia electoral; la primera vez que fue ensayada fue en Etiopía y Kenia en 1992; posteriormente se llevó a cabo en Níger (1993), Lesotho (1996), Malawi (1993 y 1994), Tanzania (1995), Armenia (1995), Azerbaijan (1995), Sierra Leona (1996), Malí (1997), Argelia (1997), Nigeria (1999) y México (2000), entre otros muchos países.

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Apoyo a los observadores electorales nacionales

Este tipo de asistencia tiene como principal cometido generar una capacidad nacional de observancia electoral no partidista en los Estados Miembros, mediante el apoyo a las actividades de esta índole auspiciadas por la sociedad civil.

Atendiendo a la petición de un gobierno, la asistencia técnica -capacitación, asesoría, etc.- puede ser proporcionada a una red nacional de grupos de observadores locales, patrocinados por organizaciones civiles nacionales no partidistas. Esta forma de asistencia es sumamente eficaz en países con un relativo desarrollo y pluralidad, que cuenten con una comunidad amplia de organizaciones civiles interesadas en llevar a cabo actividades de observancia electoral nacional.

Un ilustrativo ejemplo de esta modalidad fue el proporcionado a los observadores electorales nacionales en México, en las elecciones generales de 1994 , 1997 y en las últimas del 2000.

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Observación limitada ("Seguimiento e informe")

En determinadas situaciones que así lo precisan, un pequeño equipo de observadores de Naciones Unidas, generalmente conformado por algunos oficiales de asuntos políticos de la ONU, es enviado a un país para dar seguimiento a la fase final del proceso electoral y elaborar un informe interno para el Secretario General.

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Misiones Electorales de gran envergadura o principales

Las principales misiones electorales que recaen sobre la ONU requieren del mandato de la Asamblea General o del Consejo de Seguridad, y son consideradas como actividades excepcionales de la Organización. Tales misiones son, normalmente, una parte central de las operaciones de mantenimiento de paz que, con bastante frecuencia, incluyen aspectos electorales. Hasta el momento presente, Naciones Unidas ha proporcionado en el contexto de misiones de asistencia electoral de gran amplitud los siguientes tipos de asistencia electoral: El Salvador (1994), República de Africa Central (1997), Liberia (1998), Sierra Leona (2001-2002), etc.

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Supervisión del proceso electoral

La supervisión electoral es una modalidad poco común que ha sido principalmente adoptada en procesos de descolonización, por lo que su uso no resulta apropiado en el caso de los Estados soberanos. En dicho modalidad, un representante especial del Secretario General certifica los resultados de las elecciones o referéndum, además de las distintas fases del proceso, incluyendo los aspectos políticos y electorales para así asegurar la imparcialidad y rectitud de la contienda electoral. Estos dos elementos esenciales deben ser claramente salvaguardados desde el inicio del proceso, para garantizar su validez.

Existen diversos ejemplos dentro del contexto descolonizador, tales como: El Grupo de Asistencia de las Naciones Unidas para el Período de Transición (GANUPT) recibió el mandato de supervisar las elecciones que condujeran a la independencia de Namibia, cuyo proceso de descolonización finalizó en noviembre de 1989 , bajo la organización del poder administrativo de Sudáfrica.

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Última actualización
22/06/07