En
enero del 2007, El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon,
expresó al presidente de Sudán, Omar Al-Bashir,
su profunda preocupación por esta situación
y además le instó a cesar las hostilidades,
como base esencial para un proceso de paz exitoso.
Ese mismo mes, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR) solicitó a la
comunidad de donantes fondos por 19,7 millones de dólares
para continuar, durante 2007, sus operaciones de asistencia
y protección a los dos millones de desplazados por
la violencia en la región sudanesa. |