Desastres
Naturales

Reducción de los Desastres Naturales
En los últimos decenios, los desastres
naturales han dejado un gran número de víctimas
y causado considerables pérdidas materiales, afectando
las vidas de centenares de millones de personas en todo
el mundo. Esos desastres quebrantan las economías
nacionales, agudizan la pobreza de los estratos más
vulnerables y representan grandes obstáculos para
el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza.
Los desastres ha aumentado considerablemente en los últimos
cuarenta años. En la actualidad, las tres cuartas
partes de todos los desastres naturales tienen que ver con
el tiempo, el agua y el clima extremosos. El exceso o la
escasez de agua, o la calidad deficiente de la misma, incide
negativamente en las economías nacionales y en la
salud de las personas, lo que va aparejado de nefastas consecuencias
a largo plazo para el bienestar de la población.
La Asamblea
General (22 de diciembre de 1989), con la resolución
44/236 designó el segundo miércoles de
Octubre como Día Internacional para la Reducción
de los Desastres Naturales. Y en el año 2001 con
la resolución
56/195, la Asamblea General decidió que el segundo
miércoles de octubre se siguiera observando el Día
Internacional para la Reducción de los Desastres
Naturales, para promover una cultura mundial de reducción
de los desastres naturales, que comprenda prevenirlos, mitigarlos
y estar preparados para ellos. Por lo tanto se debe tener
presente el lema, Aprendiendo de los desastres
de hoy para las amenazas de mañana, nos
recuerda que aprender de los desastres es una obligación
que nos atañe a todos.
La alerta temprana de los desastres desempeña
un papel de vital importancia en todas las actividades humanas,
por lo que debe combinarse con una estrategia que permita
reaccionar ante los efectos adversos con el fin de mitigarlos.
La gestión de los desastres es una cuestión
técnica multidisciplinaria con dimensiones sociales,
culturales y ambientales. Por consiguiente, la elaboración
de estrategias de gestión de desastres no puede basarse
solamente en datos técnicos, sino también
en una sólida base de conocimientos sociales y culturales.
La Asamblea General, en su resolución
58/214, de 23 de diciembre de 2003, se decidió
convocar una Conferencia Mundial sobre la Reducción
de los Desastres en Kobe, Hyogo (Japón), los días
18 al 22 de enero de 2005, y pidió a la secretaría
interinstitucional de la Estrategia Internacional de Reducción
de Desastres (EIRD),
que actuará como secretaría de la Conferencia
y coordinara las actividades preparatorias.
CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE
LA REDUCCIÓN DE
DESASTRES
El Decenio Internacional para la Reducción
de los Desastres Naturales (DIRDN, 1990-1999) contribuyó
a incrementar la conciencia sobre las necesidades de reducir
el riesgo. En la revisión de medio período
del DIRDN, en 1994 se celebró en Yokohama la primera
Conferencia Mundial sobre la Reducción de Desastres.
Desde entonces, la "Estrategia de Yokohama para un
Mundo más Seguro: Lineamientos para la Prevención,
Preparación y Mitigación de los Desastres
Naturales", al igual que su Plan de Acción,
han servido de plan original en el ámbito internacional
para la reducción de los desastres.
En diciembre de 1999, la Asamblea General
de la ONU adoptó la Estrategia Internacional para
la Reducción de Desastres (EIRD) con el propósito
de dar seguimietno a los logros del DIRDN y facilitar
la implementación de la reducción de los
desastres a escala mundial.
Se espera que la Conferencia Mundial
sobre la Reducción de Desastres exhorte y oriente
a los gobiernos y a los encargados de desarrollar políticas
a prestar mayor atención e identificar formas concretas
de incorporar la reducción del riesgo de los desastres
a la reducción de la pobreza.
La Conferencia se basa en los hallazgos
que surjan de la revisión de la implementación
de la Estrategia
y el Plan de Acción de Yokohama. La revisión
tiene como objetivos:
-
La evaluación
de los logros y la identificación de las prácticas
más adecuadas desde su adopción en 1994;
-
La definición
de los desafíos, las necesidades críticas
y las oportunidades existentes dentro de las iniciativas
para la reducción de desastres a escala mundial,
y la revisión de nuevos temas emergentes;
-
El desarrollo de elementos
para lograr un programa articulado de acción
para la reducción de desastres, con el fin de
implementar los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM) y las metas trazadas en el Plan de Implementación
de Johannesburgo para el Desarrollo Sostenible.
¿POR QUÉ
HYOGO, JAPÓN?
El 17 de enero de 1995, se produjo el gran terremoto
Hanshin-Awaji en la prefectura de Hyogo, incluyendo
la ciudad de Kobe. Como consecuencia, se produjeron
miles de muertes. Este fue el primer terremoto de gran
impacto que en la historia reciente afectó una
gran ciuadad de un país desarrollado.
Japón ha experimentado
una larga historia viviendo con peligros geológicos
tales como los terremotos; fuertes nevadas en la parte
norte durante el invierno y frecuentes tormentas tropicales
o tifones que se aproximan en el sur representan solamente
unos pocos ejemplos de los peligros hidrológicos
en Japón. Con una vasta experiencia enfrentando
las amenazas naturales, Japón es uno de los países
a la cabeza en cuanto a la ingeniería y la planificación
para la reducción de los desastres.
Desde la década de los 50, Japón ha gastado
aproximadamente el 1% de su presupuesto gubernamental
anual en medidas contra desastres, tales como la promoción
de proyectos nacionales de conservación, el mejoramiento
de las tecnologías para pronosticar el tiempo y
el desarrollo de sistemas de manejo de desastres. Japón
ha mostrado que a través del compromiso y el esfuerzo
consistente, las incidencias negativas de los peligros
se pueden reducir grandemente, contribuyendo así
a un desarrollo más sostenible.
Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
Las Naciones Unidas ha
establecido la Estrategia Internacional para la Reducción
de los Desastres ( EIRD),
que tiene por finalidad crear comunidades capaces de resistir
a los desastres sensibilizando sobre la importancia que
reviste su reducción, como componente esencial
del desarrollo sostenible, y de ese modo lograr que disminuyan
las pérdidas humanas, sociales, económicas
y ambientales derivadas de los peligros naturales y los
desastres tecnológicos y ambientales conexos. La
Estrategia se basa en las asociaciones de colaboración
y adopta un enfoque mundial de la reducción de
los desastres en que se procura hacer participar a todos
los individuos y todas las comunidades con el fin de que
el número de víctimas mortales, los reveses
socioeconómicos y los daños ambientales
causados por los riesgos naturales sean menores. Para
conseguir esas metas la Estrategia promueve cuatro objetivos
que habrán de hacer posible una reducción
de los desastres en beneficio de todos:
-
Aumentar la conciencia
del público respecto de los riesgos, la vulnerabilidad
y la reducción de los desastres a nivel mundial.
-
Lograr que las autoridades
públicas se comprometan a aplicar políticas
y medidas de reducción de los desastres.
-
Estimular las alianzas
interdisciplinarias e intersectoriales, incluida la
ampliación de las redes de reducción
de riesgos.
-
Aumentar los conocimientos
científicos sobre la reducción de los
desastres.
-
Clave ambiental
para la reducción a largo plazo de desastres.
-
El PNUMA pide mayor
integración.
Advierte que el impacto
ambiental del desastre Tsunami del océano Indico
podría ser alto
Kobe. Los temas ambientales, como parte integral de
los planes de reducción de desastres, deben estar
al centro de toda actividad de desarrollo, dijo el Director
del PNUMA, Klaus Toepfer. Hablando en la Conferencia
Mundial sobre la Reducción de Desastres a Kobe,
Japón, el Director Ejecutivo del PNUMA, pidió
una mayor integración de los temas ambientales
en la preparación y respuesta frente a los desastres,
subrayando la importancia de las lecciones aprendidas
del reciente desastre Tsunami en Asia del Sur.
El advirtió que
a pesar de ser demasiado temprano para una evaluación
detallada, indicaciones tempranas del trabajo de UNEP
sobre el desastre Tsunami del Océano Indico indican
que el daño directo al medioambiente, incluyendo
las reservas de agua, los bosques y otros recursos naturales
serán seguramente muy altos en muchos de los países
afectados.
"Más allá de las preocupaciones inmediatas
de amenazas a la salud humana y a la vida, existe evidencia
creciente de unos impactos serios sobre el ambiente
natural, como el daño a los arrecifes de coral
y a los bosques protegidos en varios países",
dijo. Luego agregó, "En ésta fase,
es necesario evaluar cuidadosamente la situación
de manera científica. En adelante debemos considerar
las acciones necesarias y también aprender de
tan terrible tragedia."
"A nivel global, además de un sistema de
alerta tsunami temprana para el Océano Indico
aparece claramente que necesitamos disponer además
de un sistema de alerta temprana multi-riesgo cubriendo
toda forma de desastres naturales y provocados por el
hombre desde los tifones hasta huracanes y los accidentes
químicos y derrames de petróleo",
dijo Toepfer.
"Tales sistemas deben incorporar más que
la tecnología", dijo. Deben representar
una nueva forma de pensar que asegure que factores de
estabilidad ambientales, basados en sabiduría
local y conocimientos, estén integrados en los
planes frente a los desastres."
"Necesitamos de una naturaleza robusta que pueda
tolerar los impactos de los desastres y ayude a combatir
las consecuencias", dijoToepfer. "Además,
existe la necesidad clara de invertir en el capital
ambiental de los recursos naturales sean bosques, mangles
o arrecifes de coral". "Tal inversión,
sea en las comunidades costeras del Océano Indico
o en otras partes, disminuirá el impacto de los
desastres cuando ocurren, y permitirá una mayor
estabilidad y reducción de la vulnerabilidad
alrededor del mundo".
Usando el ejemplo de
las reglas existentes y las guías de construcción
de caminos y edificios en las zonas de terremotos, el
Sr. Toepfer dijo:" De la misma manera de que tenemos
estandartes de construcción en zonas de terremotos,
necesitamos poner un valor de prevención de desastres
en nuestros ecosistemas naturales. Necesitamos de nuestros
"criterios de construcción" personales,
criterios con un valor de ecosistema en nuestras casa
y nuestra infraestructura". "Afín de
lograrlo, necesitamos de una mayor evaluación de
riesgos de desastres, además de un set de indicadores
de riesgos y de información de alerta. Sin tal
dimensión ambiental establecida firmemente en la
ecuación no habrá reducción de riesgos
de desastres a largo plazo".
Desde que este tsunami desastroso golpeó la comunidades
costeras a lo largo del Océano Indico el 26 de
Diciembre, el PNUMA, además de otras organizaciones
de las Naciones Unidas y la comunidad internacional, han
estado ayudando a los países afectados, y envió
personal a la región.
Pedidos específicos de ayuda han llegado hasta
ahora de Indonesia, para que el PNUMA establezca un centro
de crisis ambiental; de las Maldivas solicitan apoyo para
el manejo de emergencia de desechos y estudios de impacto
en los arrecifes de coral y de subsistencia, y de Sri
Lanka y de Tailandia apoyo para estudios de evaluación
de impacto ambiental.
Un informe inicial de daño ambiental, incluyendo
daño a las defensas naturales del mar como los
arrecifes de coral y pantanos de mangles y a las instalaciones
químicas y de manejo de desechos, se espera a
fin de mes. Además, evaluaciones detalladas del
impacto al medio ambiente en ocho áreas distintas.
Otra tragedia en 2004,
en el Caribe, donde inundaciones y caídas de barro
causadas por el Huracán Juana mataron hasta 3,000
personas en Haití y dejaron 20,000 más afectados,
demostró como los desastres golpean de manera distinta,
dependiendo en como el terreno ha sido "preparado"
para ellos.
En Haití, la deforestación extensiva dejó
enormes extensiones de colinas desnudas, permitiendo a
las lluvias de bajar directamente a los establecimientos
situados al pie de las colinas. En la vecina República
Dominicana, golpeada por la misma tormenta, hubo pocas
víctimas, parte de la razón es porque sus
colinas están todavía cubiertas por un bosque
protector.
En un reciente análisis del PNUMA sobre el impacto
del ciclón, la investigación revela una
correlación de 89% entre el alcance de la deforestación
e incidencia de víctimas. También existe
clara correlación entre el alcance de degradación
ambiental y nivel de desarrollo de los países afectados,
un punto que subraya la vulnerabilidad de los pobres a
los desastres naturales o consecutivos a acciones humanas.
Otro ejemplo es la respuesta de Japón a la tormenta
más mortal en 25 años que permite una oportunidad
excelente para la comunidad mundial de aprender lecciones
en la preparación frente a los desastres.
Un informe reciente del PNUMA sobre el tifón Tokage
que golpeó una gran parte de la mitad del sur de
Japón el último 20 de Octubre demuestra
que mientras el impacto humana fue serio, el daño
extensivo fue evitado debido a buenas practicas instaladas
en todos niveles de la sociedad japonesa.
El informe señala
que el paquete de medidas ligadas a gobernación,
educación y sensibilización, información,
manejo de data y procedimientos colectivos afines ayudaron
en la mitigación del impacto negativo del desastre.
"El Japón ha estado a la vanguardia de las
practicas sanas en la minimización de los impactos
destructivos de los desastres", dijo el Sr. Toepfer.
"Este estudio del PNUMA permitirá lecciones
valiosas en la mitigación y el manejo en otros
países enfrentando desastres similares".
"Este informe además refuerza la importancia
de las preocupaciones ambientales en el completo ciclo
de la prevención de manejo de desastre, el estar
preparados, la evaluación, la mitigación
y la respuesta además de integrar preocupaciones
ambientales en la planificación de socorro, rehabilitación,
reconstrucción y desarrollo", dijo.
El 20 de Octubre 2004, el tifón Tokage golpeó
la mayor parte del la mitad del sur de Japón. La
población sufrió olas masivas e inundaciones
relámpagos gatilladas por fuertes lluvias y vientos,
dejando 93 personas muertas. A su maximum, Tokage registró
vientos de hasta 144km/h, con un radio de 800 km y provocando
más de 700 avalanchas.
Coordinación del socorro y emergencia
Debido a la saturación de la capacidad del sistema
internacional para suministrar asistencia humanitaria
ante desastres o conflictos, la ONU ha mejorado su capacidad
de respuesta a estos. Con tal fin, la Asamblea General
estableció en 1991 el Comité Permanente
entre Organismos, presidido por el Coordinador de Socorro
de Emergencia de las Naciones Unidas, para coordinar la
respuesta internacional a las situaciones de emergencia
humanitaria. Este Comité trabaja en colaboración
con las agencias de las Naciones Unidas, los gobiernos,
las organizaciones humanitarias intergubernamentales y
no gubernamentales (ONG).
Más información
Oficina de Coordinación
de Asuntos Humanitarios
(OCAH)
La
OCAH depende de la Secretaría de las Naciones Unidas
y tiene un sistema de respuesta inmediata y difusión
de la información que funciona las 24 horas del
día. Esta Oficina ha creado equipos de las Naciones
Unidas para la evaluación y coordinación
en situaciones de desastre, además de que puede
movilizar equipos civiles y militares de emergencia y
expertos. Actualmente cuenta con tres asesores regionales
en materia de respuesta a desastres en América
Latina, Asia y el Pacífico, cuya labor es la de
prestar apoyo técnico a los equipos de las Naciones
Unidas en los países y, por conducto de ellos a
las autoridades regionales y nacionales.
Más
información
Más
información
ESTRATEGIA
Y PLAN DE ACCION DE YOKOHAMA
|
|