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Seguridad Nuclear

Hoy en día, 433 reactores nucleares generan el 17 % de la electricidad mundial, y en 8 países más del 40 % de la energía eléctrica proviene de fuentes nucleares. Debido a esto la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) fomenta la utilización de la energía atómica con fines pacíficos y establece normas de seguridad nuclear y protección ambiental.

El OIEA asesora a los gobiernos cuando estos lo solicitan, sobre cómo mejorar la seguridad de los reactores y evitar el riesgo de accidentes, además de asegurar que la tecnología nuclear se utilice para el desarrollo sostenible.

El OIEA formula normas básicas para la protección contra radiaciones y publica reglamentos y códigos de prácticas para distintos tipos de operaciones, incluida la seguridad en el transporte de materiales radioactivos.

En caso de accidente, el OIEA también presta asistencia de emergencia a los Estados Miembros, en virtud de la Convención sobre asistencia en casos de accidente nuclear o emergencia radiológica y la Convención sobre la pronta notificación de accidentes nucleares.

El Organismo también apoya a los países miembros en programas de energía atómica y fomenta el intercambio de información científica y técnica, además de la promoción de la energía atómica con fines pacíficos en ámbitos tales como el agua, la salud, la nutrición la medicina y la producción de alimentos.

El OIEA también realiza estudios e investigaciones sobre la energía nuclear a través de su Sistema Internacional de Documentación Nuclear.

El OIEA trabaja en conjunto con diversos organismos de las Naciones Unidas, tales como:

  • UNESCO: con el que administra el Centro Internacional de Física Teórica de Trieste (Italia) y tres laboratorios de investigaciones relativas al uso de la energía atómica
  • FAO: realiza con el OIEA investigaciones relacionadas con el uso de la energía atómica en la alimentación y la agricultura
  • OMS: colabora en la aplicación de la energía atómica en la medicina y biología
  • PNUMA: colabora con el OIEA y la UNESCO en la investigación de la contaminación marina a escala mundial

Los daños causados al medio ambiente por las armas nucleares

Las actividades militares siempre han tenido graves repercusiones sobre el medio ambiente. Anteriormente, el daño ambiental por estas actividades se limitaba solamente al campo de batalla, aunque los efectos indirectos podían abarcar zonas más grandes. Asimismo, como parte de los conflictos bélicos se encontraba la destrucción intencional del medio ambiente a través de la inundación por medio de la destrucción de diques y presas, la defoliación de bosques por agentes químicos diseñados para tal fin, o la contaminación del aire por incendios producidos en combates o de pozos de petróleo tal y como ocurrió en Kuwait.

Sin embargo, al hablar de armas nucleares, los efectos serían absolutamente devastadores, puesto que los daños causados por la precipitación radioactiva sobre extensas zonas, el agotamiento del ozono por los óxidos nitrosos de las explosiones nucleares y los cambios climáticos producidos por el humo de grandes y prolongados incendios afectaría gravemente a la mayor parte del planeta.

Incluso en tiempo de paz, las actividades militares - especialmente aquellas que envuelven armas nucleares - afectan al medio ambiente, puesto que se continua con la producción y ensayo de armamentos , la instrucción de combate y las maniobras, la construcción de bases e instalaciones militares y el mantenimiento de estados de alerta y de preparación para el combate, así como los accidentes. Además el desarme nuclear también implica problemas ecológicos.

Las Naciones Unidas han realizado esfuerzos ininterrumpidos para prohibir el uso de las armas nucleares desde los primeros años de sus existencia. La Asamblea general ha abordado el tema del desarme nuclear con relación al medio ambiente desde 1980, a través de su resolución 35/8 del 30 de octubre de 1980 sobre la responsabilidad histórica de los Estados para preservar la naturaleza para las generaciones presentes y futuras. Asimismo, en el Principio 26 de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humanos (Estocolmo 5-16 junio de 1972) proclama que el hombre y su medio ambiente deben ser protegidos de los efectos de las armas nucleares y otras todas aquellas formas de destrucción masiva y que los Estados deben buscar la completa destrucción de tales armas.

En el seno de las Naciones Unidas se han creado establecido algunos tratados con el fin de erradicar las armas nucleares y para evitar las pruebas de las mismas, tales como:

  • Tratado por el que se prohiben los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua (1963)
  • Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares: TNP (1968)
  • Tratado sobre prohibición de emplazar armas nucleares y otras armas de destrucción en masa en los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo: Tratado sobre los fondos marinos (1971)
  • Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares: TPCE (1996) que establece la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE).
  • Diversos tratados de creación de zonas libres de armas nucleares

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2/07/02