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Día
Mundial del Refugiado en México
Por
Marion Hoffmann*
Cada 20 de junio, se celebra en todo el mundo el Día
Mundial del Refugiado. Es un día donde rendimos tributo
a los refugiados, cuya entereza y esperanza por un futuro
más seguro son el motor que infunde a los trabajadores
humanitarios el valor de seguir ayudándolos, contra
todo pronóstico. Actualmente, el ACNUR se enfrenta
a políticas de asilo cada vez más restrictivas;
con restricciones financieras que amenazan nuestras principales
operaciones; con una débil implementación
de legislación sobre asilo, y amenazas a la seguridad
de los refugiados y trabajadores humanitarios. Sin embargo,
tenemos que continuar ayudando a los refugiados, que confían
en que el ACNUR encontrará soluciones a sus problemas.
Los
refugiados son hombres, mujeres y niños que han huido
temiendo por su vida, seguridad o libertad, buscando asilo
fuera de sus países. A finales de 2005, el número
de refugiados descendió hasta alcanzar la cifra de
8.4 millones. Sin embargo, debido a su experiencia operacional,
al ACNUR se le ha pedido unirse a los esfuerzos internacionales
para ayudar a personas que no entran en nuestro Mandato:
los desplazados internos. Se trata de personas que huyeron
de sus hogares por la violencia y los conflictos internos,
encontrándose en necesidad de protección,
sin haber cruzado una frontera internacional. El número
de éstos ha aumentado significativamente, contribuyendo
a que el total de personas bajo la competencia del ACNUR
llegara a 20.8 millones. Asia es el continente que alberga
la mayor cantidad de refugiados y desplazados (más
de seis millones) seguido por África con cinco millones,
Europa con cuatro millones y América Latina con tres
millones.
México
orgullosamente ha ofrecido asilo a muchas personas que tuvieron
que huir de la persecución en sus países.
Académicos y científicos que perdieron sus
hogares y su familia, pero trajeron consigo su experiencia,
su determinación y esperanza.
Sin
embargo, los últimos años han traído
cambios sociales, económicos y tecnológicos
profundos en todo el mundo, siendo uno de sus efectos la
movilidad de personas. En medio de la controversia por el
cruce de personas indocumentadas a través de las
fronteras, la problemática de los refugiados difícilmente
ha encontrado un lugar dentro de este debate.
Entonces,
¿dónde se encuentran los refugiados hoy día?
Frecuentemente, los refugiados no tienen otra alternativa
más que recurrir a medios clandestinos para abandonar
sus hogares, donde se sienten perseguidos. Usualmente recurren
a las mismas rutas y medios que los migrantes económicos,
cuya motivación para abandonar sus hogares es distinta
a la de los refugiados. Un total de 146 países, entre
ellos México, han firmado y/o ratificado la Convención
sobre el Estatuto de Refugiados de 1951 y/o su Protocolo
de 1967, comprometiéndose a brindar asilo a quienes
lo necesitan. Todos los países, sean o no firmantes
de estos instrumentos, están obligados a respetar
el principio humanitario de non-refoulement. Este principio
busca proteger a cualquier persona que ha expresado el deseo
de solicitar asilo de no ser devuelta de manera forzada
al país donde tema ser perseguida.
Al
mismo tiempo, la presión de los Estados por proteger
sus fronteras es muy alta. El reto radica en asegurar que
aquellas personas que huyen de la persecución y que
se encuentran entre los flujos de migrantes, puedan solicitar
asilo y que su petición sea escuchada. El flujo mixto,
conformado por migrantes, refugiados y víctimas de
la trata trasnacional, ponen en dilema a los Estados. ¿Cómo
puede garantizarse la protección a los refugiados,
mientras las fronteras deben ser aseguradas? ¿Cómo
pueden encontrar protección los menores no acompañados,
o las mujeres que son vendidas para la prostitución?
¿Cómo protegerlos para evitar que sean víctimas
de abuso, de explotación sexual y laboral, y de la
amenaza hacia sus vidas?
Algunas
respuestas comprenden el establecimiento de un marco jurídico
apropiado, una adecuada documentación de solicitantes
de asilo y refugiados; capacitación de funcionarios
en derechos humanos; mecanismos para la identificación
de los solicitantes de asilo dentro de los controles migratorios;
considerar las necesidades de los menores; oportunidades
para la integración de los refugiados en la sociedad;
medidas preventivas para evitar violaciones a derechos humanos,
mediante educación, programas de intercambio, arte,
deporte; y garantizando la seguridad de los refugiados y
los trabajadores humanitarios.
La
clave para encontrar soluciones para los refugiados radica
en la colaboración cercana con los Estados y la sociedad
civil. Desde hace 24 años que el ACNUR abrió
sus oficinas en México, nuestros socios gubernamentales
(Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) la sociedad
civil, la academia y los medios, han sido determinantes
para la realización de nuestro trabajo.
El
Día Mundial del Refugiado nos recuerda que todavía
nos queda mucho por delante trabajando a favor de los refugiados,
quienes sin voz, son los más vulnerables, dentro
de los vulnerables de este mundo.
*Representante
Regional del ACNUR para México, Cuba y América
Central
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