Hambre en Palestina
Por Peter Hansen
El
mundo se ha acostumbrado a la idea de que el hambre sólo
se manifiesta por medio de las mejillas hundidas y los estómagos
distendidos que ocasiona el hambre en África. Pero
hoy día, en la Franja de Gaza y en la Ribera Occidental,
una hambre insidiosa tiene al pueblo palestino bajo su poder.
Hambre que se esconde en la sangre anémica y las
estadísticas de escaso crecimiento de los niños;
una terrible y silenciosa desnutrición que acecha
a los palestinos.
La población de Gaza y de la Ribera Occidental ha
vivido por más de dos años con puntos de control,
cierres y toques de queda que han hecho estragos en su economía.
Más del 50 por ciento de los palestinos están
ahora desempleados y más del 60 por ciento viven
por debajo de la línea de pobreza.
Los efectos de este colapso económico se sintieron
primero en la erosión de los ahorros familiares,
a lo cual siguió un aumento en el endeudamiento y
luego la venta forzada de sus bienes. La familia extendida
y las redes comunitarias palestinas han salvado a los territorios
ocupados del colapso absoluto que podría haberse
producido en cualquier otra parte ante un deterioro económico
tan acelerado. Cada dólar se comparte en el territorio
ocupado. Cualquiera que perciba algún ingreso, o
que tenga algún familiar trabajando en el extranjero,
mantiene hasta a siete adultos. Sin embargo, después
de dos difíciles años de Intifada, el pueblo
palestino empieza a sentir la pobreza, cada vez más,
en el estómago.
En la terminología de los expertos, los palestinos
están padeciendo principalmente deficiencias de micronutrientes,
aquello que la Organización Mundial de la Salud llama
el ‘‘Hambre Oculta’’. Esta situación
uede ser menos dramática que la desnutrición
por escasez de proteínas que se presenta en las emergencias
africanas, pero en la escala en que se encuentra entre los
palestinos, resulta igualmente grave. Los niños con
deficiencia de micronutrientes no crecen ni se desarrollan
normalmente; sus capacidades cognitivas se dañan,
a menudo de forma severa e irreversible; sus sistemas inmunológicos
se debilitan y en adultos y niños las capacidades
mentales y físicas se ven afectados. En casos extremos
el resultado es ceguera y muerte.
El desarrollo mental y físico de una generación
de niños palestinos está en peligro. Un estudio,
que aún se encuentra en curso y que es patrocinado
por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional,
ha encontrado que cuatro de cada cinco niños en Gaza
y la Ribera Occidental padecen insuficiencia de hierro y
zinc, deficiencia que causa anemia y debilita el sistema
inmunológico. Más de la mitad de los niños
en los territorios ocupados tienen un consumo insuficiente
de calorías y de vitamina A.
El hecho alarmante es que 22 por ciento de los niños
palestinos están padeciendo desnutrición aguda
o crónica por razones totalmente artificiales. Ni
Gaza ni la Ribera Occidental han padecido sequía,
ninguna cosecha se ha perdido y las tiendas están
a menudo repletas de comida. Pero la interrupción
del proceso de paz y la destrucción de la economía
palestina por la política de cierres de Israel han
tenido los efectos de un terrible desastre natural.
Las mujeres embarazadas y las que amamantan niños
de pecho también están sufriendo. En promedio,
estas mujeres tienen un ingesta calórica diaria de
15 a 20 por ciento menor que la que tenían antes
de que estallará la ola de violencia en el 2000.
La anemia consiguiente, la baja ingesta de ácido
fólico y la carencia de proteínas amenazan
su salud y el desarrollo normal de sus hijos.
El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones
Unidas para los Refugiados de Palestina, OOPS, es la más
grande organización de asistencia que se encuentra
en los territorios ocupados. Antes de que iniciará
la Intifada, el OOPS estaba proporcionando asistencia alimentaria
en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza a cerca de 11,000
familias que habían perdido al sostén de la
familia o que se encontraban de alguna manera en situación
de riesgo. Durante los últimos dos años, como
parte de su programa de emergencia, el programa de alimentos
del OOPS se ha extendido a 220,000 familias, casi la mitad
de la población palestina de los territorios ocupados.
Para
consolidar este gran esfuerzo de seguridad alimentaria,
así como otras actividades de emergencia, el OOPS
ha dirigido diversos llamados de emergencia a la comunidad
internacional. Acaba de lanzarse el más reciente
llamado, con el que se busca cubrir las operaciones de emergencia
de los seis primeros meses del próximo año.
Para ello se han solicitado $32 millones de dólares
con el fin de suministrar alimentos a Gaza y la Ribera Occidental.
Sería
una grave acusación contra las prioridades del mundo
si no se reúnen los fondos para este programa alimentario
debido a la naturaleza ''invisible'' de la crisis. En Gaza,
aun no hay rostros esqueléticos que puedan grabar
las cámaras de televisión ni hay vientres
distendidos que muevan al mundo a la acción. En cambio,
los palestinos enfrentan una hambre oculta y el callado
horror de una generación cuyo crecimiento físico
y mental se verá afectado para el resto de sus vidas.
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