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Algo para celebrar

Por António Guterres
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados



Para millones de personas desarraigadas, el Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio, es un día como cualquier otro: en lugares y campamentos aislados, muchos se la pasan esperando una oportunidad de regresar a casa. Esta espera puede tomar años, e incluso décadas, y en general requiere de la solución de conflictos tan desconocidos que rara vez aparecen en nuestros periódicos.

Cuando las armas finalmente callan, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados ayuda a los refugiados a empacar sus escasas pertenencias y a subirse a los camiones para emprender el largo viaje a casa. Pero sus problemas aún no han terminado.

Esta semana, junto con el Comisionado de la Unión Europea para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, Louis Michel, estoy viajando a la región africana de los Grandes Lagos y a Liberia, donde centenas de miles de personas están eligiendo valientemente regresar a sus países devastados. Se suman a los 6 millones de refugiados quienes, en todo el mundo, tomaron la misma decisión en los últimos cuatro años, contribuyendo a la disminución del 31 por ciento del número global de refugiados desde 2001.

Es una buena noticia. ¿Pero qué es lo que espera a estas valientes personas, una vez llegadas a casa?

Una reciente encuesta llevada a cabo en localidades de la República Democrática de Congo donde se prevé la repatriación de refugiados después de las elecciones de julio mostró que el retorno podría constituir una lucha aún más difícil que la vida en el exilio.

Aquí en los campamentos de Tanzania y del vecino Uganda, los refugiados tienen acceso a abrigo, alimentos, cuidados médicos y a escuelas primarias. En su región de origen, en la provincia congolesa del Equateur, el 90 por ciento de la población no tiene acceso a agua potable. En Kivu del Sur, el 70 por ciento de las áreas de retorno sólo son accesibles a pie, el 80 por ciento de las escuelas primarias ya no existen y el sistema de salud desapareció. Partes de Katanga del Norte han estado desiertas durante años.

En estas circunstancias, la comunidad internacional debe a los refugiados repatriados más que una vasija y un apretón de manos cuando crucen la frontera. Debemos continuar fomentando su retorno e integración y brindando apoyo a las comunidades a las que regresan.

Al no poder gozar de los recursos suficientes para su desarrollo, para la construcción de instituciones y la reconciliación, las frágiles sociedades a las que los refugiados regresan corren el riesgo de volver a caer en la violencia. La mayor parte del tiempo, no se toman en cuenta a los refugiados y desplazados en las estrategias globales de desarrollo dedicadas a la rehabilitación de dichas sociedades. Los donantes ven al ACNUR y a sus agencias implementadoras como agencias humanitarias cuyo único propósito es proporcionar una asistencia a corto plazo. Muchas veces, la transición no está asegurada, y muchos de los refugiados que habían regresado a sus hogares no pueden quedarse allí.

Lograr la etapa de construcción de la paz es esencial. No podemos esperar a que dichas sociedades cumplan con todas las condiciones oficiales para acceder a una asistencia para el desarrollo. La comunidad internacional necesita enfocarse más en la transición entre asistencia y desarrollo, a la reconstrucción de las sociedades destruidas por la violencia. Esa es la razón de ser de la Comisión para la Construcción de la Paz recientemente establecida por las Naciones Unidas.

Como lo mostraron los recientes acontecimientos en Timor Oriental, una paz tan difícilmente alcanzada es a menudo frágil. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la mitad de los países que salen de un conflicto vuelven a caer en la violencia en los cinco años siguientes. Uno de los principales objetivos del ACNUR es asegurarse de que los retornados no tengan que huir de nuevo, un objetivo que el Comisionado Michel y yo quisiéramos subrayar durante nuestra misión conjunta a África.

En su calidad de donantes más importantes en el mundo, la Unión Europea y sus Estados miembros tienen un papel fundamental que desempeñar. El Servicio de Ayuda Humanitaria de la UE siempre ha sido un socio importante del ACNUR dentro del marco de sus acciones humanitarias.

La Unión Europea dirige sus esfuerzos para asegurar la transición entre asistencia y desarrollo, para que las instituciones puedan reconstruirse, para que los antiguos enemigos se puedan reconciliar, para que los refugiados y desplazados puedan regresar, y para que la paz se pueda consolidar. Esta sería una razón para celebrar el Día Mundial del Refugiado.

*António Guterres es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y antiguo Primer Ministro de Portugal.

 

 

 
 
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Última actualización
20/06/06