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Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, cerca del éxito en África Central


Por William Lacy Swing, Representante Especial del Secretario General para la República Democrática del Congo.


El 29 de mayo, la comunidad internacional honra a los 50,000 elementos del personal de Mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas que sirven alrededor del mundo. La Asamblea General de Naciones Unidas creó este día hace dos años para rendir un tributo a “todos los hombres y mujeres que han servido y continúan sirviendo en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, así como también para honrar la memoria de aquellos que perdieron su vida en la causa de la paz” (el 29 de mayo de 1948 comenzó la primera misión de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, con un grupo de observadores militares en Palestina).

Esta primavera, el mantenimiento de la paz enfrenta nuevos retos: en África están en marcha, o se espera próximamente, el despliegue de operaciones importantes en el Sahara Occidental, Liberia, Eritrea/Etiopía, Sierra Leona, Côte d’Ivoire, Burundi, Sudán y la República Democrática del Congo.

Este surgimiento de misiones de Naciones Unidas en África no es debido a brotes recientes de guerra, sino a la posibilidad real de paz en la República Democrática del Congo y en África Central, y probablemente en todo el continente. Habiendo vivido en África, durante gran parte de las últimas cinco décadas, opino humildemente que, después de mucho tiempo, las naciones del África Central podrían estar ante una oportunidad sin precedentes para dar término a los conflictos y construir una región estable.

La misión de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) es quizá el esfuerzo de mantenimiento de la paz más precario y crítico de todos. El éxito de nuestra misión tiene implicaciones no únicamente para la República Democrática del Congo, sino también para todo el continente.

La República Democrática del Congo, un nuevo país del tamaño de Europa Occidental, está dotado de una basta riqueza mineral, forestal y un sistema de ríos (con la cuenca del Congo) que podría proveer de energía hidroeléctrica a todo el continente. Rodeado por nueve vecinos, la República Democrática del Congo es el centro político natural de África Central. Sin embargo, con numerosos ejércitos luchando en tierra congoleña, aunado a una debilidad política interna, una de las naciones más ricas en potencia de África se ubica en realidad como una de las más pobres desde el fin de la “Primera Guerra Mundial en África”, hace un año.

La adopción del Acta Final del Diálogo Intercongoleño del 2 de abril de 2003 fue un logro histórico, que sentó las bases de la arquitectura de la transición –un presidente y cuatro vicepresidentes, una Asamblea Nacional, un Senado y cinco comisiones ciudadanas independientes. El progreso realizado para extender la soberanía nacional en todo el territorio de la República Democrática del Congo ha sido extraordinario.

La seguridad ha mejorado dramáticamente en dos terceras partes del país, aunque todavía hay violencia en el este, en Ituri y el Kivus. En los sitios donde las tropas de MONUC han sido desplegadas, se ha logrado el regreso de miles de refugiados y personas internamente desplazadas a sus hogares. La bandera de la República Democrática del Congo, que cada vez se ve con más frecuencia, la moneda nacional y los comienzos de un ejército nacional son indicadores de que está creciendo la unificación. Está surgiendo un dividendo de paz que incluye nuevas redes de transporte, mejoras en el comercio, la condonación del 80% de la deuda externa del país de $14 mil millones de dólares, y el compromiso de los países donantes de brindar $3,900 millones de dólares al país en ayuda. El MONUC ha repatriado recientemente a alrededor de 11 mil combatientes extranjeros y a sus familias a sus respectivos países vecinos, además el Banco Mundial está financiando un proyecto importante de desarme, desmovilización y rehabilitación de la milicia congoleña.

Sin embargo, a mediano plazo, la realización de la paz en la República Democrática del Congo requerirá de un apoyo internacional sostenido para romper el círculo vicioso de la importación ilegal de armas y la explotación ilegal de recursos, y para apoyar los acuerdos de seguridad conjuntos en las áreas fronterizas orientales con Burundi, Uganda y Rwanda.

Pocas regiones en el mundo han experimentado conflictos mayores que los de África Central en los años posteriores a la Guerra Fría. La comunidad internacional ha desplegado no menos de diez operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas o misiones especializadas en esta área. Las elecciones legítimas han sido pocas y muy espaciadas. La guerra y la inestabilidad han cobrado millones de vidas y millones más han sido desplazados de sus hogares. Algunas economías en la región cayeron por debajo de los niveles que tenían antes de sus independencias.

A pesar del trágico legado del conflicto, se están sumando un número de desarrollos que parecen ofrecer el ambiente más favorable que ha existido desde la independencia para resolver las diferencias internas, bilaterales y regionales, factores como la fatiga por la guerra, políticas más pragmáticas, mejores relaciones regionales y organizaciones regionales fortalecidas, como la Unión Africana, así como un apoyo internacional para la paz en África Central más fuerte que en cualquier otra época desde la década de 1960.

Esta tendencia general es positiva. Además, si bien Naciones Unidas está más involucrada que nunca en el mantenimiento de la paz en África, el proceso de paz es esencialmente africano, iniciado y negociado sobre una base interafricana. En la República Democrática del Congo los hitos también son africanos, como el Acuerdo de Lusaka, el acuerdo de Luanda, los acuerdos de Pretoria y las resoluciones de Sun City.

¿Qué más ha contribuido a que la República Democrática del Congo esté alejándose del camino de la guerra y esté en camino a unas elecciones programadas para junio de 2005? En primer lugar, un marco legal internacional, proporcionado por el Consejo de Seguridad de la ONU, así como los acuerdos de paz de Lusaka, Pretoria, Sun City y Luanda, entre otros. En segundo lugar, los mecanismos de ejecución multidimensionales, como la “Operación Artemis”, la primera incursión de seguridad de la Unión Europea en África. Y finalmente, recursos financieros adecuados. MONUC tiene el presupuesto más grande de las 15 misiones de mantenimiento de la paz que opera Naciones Unidas actualmente en el mundo, el cual representa casi la cuarta parte del presupuesto mundial para el mantenimiento de la paz que asciende a $2,800 millones de dólares.

Sin embargo, aún existen restricciones importantes para que haya una paz estable. La guerra dejó a la República Democrática del Congo sin nada más que su espíritu. La infraestructura es inexistente, las tradiciones democráticas aún son jóvenes, la atención internacional para África es menor en la actualidad que la que se tenía durante la Guerra Fría y se necesitan más tropas de mantenimiento de la paz con habilidades adecuadas.

La proliferación simultánea de nuevas misiones de paz y el aumento del déficit presupuestario de los países donantes hacen que el apoyo sostenido para el mantenimiento de la paz sea tenue. Ahora las misiones tienen que competir por recursos materiales y recursos humanos. Finalmente, también se deben abordar con seriedad las causas arraigadas de inestabilidad en la República Democrática del Congo y en la región –concretamente, la pobreza, la ausencia de un gobierno democrático y de instituciones estables.

Los que trabajamos para el mantenimiento de la paz debemos tener credibilidad ante los ojos de las personas que estamos tratando de ayudar y ante los estados que pagan la cuenta, y debemos estar preparados para mantenernos en el curso correcto. Las naciones del África Central, incluyendo la República Democrática del Congo, tienen una oportunidad única para finalizar sus conflictos y crear estructuras de paz basados en la suma favorable de una variedad de fuerzas. Sin embargo, todos los actores – locales e internacionales, gubernamentales y no gubernamentales- necesitarán comprometerse a largo plazo si desean erradicar el conflicto desde el núcleo de África. Todos estos actores deberán convertirse en personal de mantenimiento de la paz.

 

 
 
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Última actualización
20/04/06