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¡Ayudar a Darfur ahora!


Por Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas


El acuerdo concertado el 5 de mayo entre el Gobierno del Sudán y el mayor movimiento rebelde en Darfur da al mundo una oportunidad más para llevar la paz a esa desgraciada región. Pero necesitamos actuar con urgencia para que no se pierda la oportunidad.

Las conversaciones que culminaron en el acuerdo fueron largas y muy difíciles. Muchos comparten el honor de llevarlas a una conclusión al menos en parte feliz.

Pero este no es un momento para recibir felicitaciones o descansar en los laureles. Darfur dista mucho todavía de la paz. Apenas la semana pasada, mientras el principal enviado humanitario de las Naciones Unidas visitaba un campamento de personas desplazadas, estalló un motín y un intérprete de la Misión de la Unión Africana fue asesinado a machetazos.

Queda mucho por hacer, y no queda tiempo que perder.

En primer lugar, hay algunos dirigentes rebeldes que no han firmado el Acuerdo. Todos debemos hacer lo que podamos por convencerlos de que han de preferir la paz en lugar del conflicto, por el bien de su pueblo. Si esta tragedia persiste por lo que ellos han hecho, o dejado de hacer, la historia los juzgará con severidad.

A continuación, debemos hacer todo lo que podamos por asegurar que quienes han firmado el Acuerdo lo apliquen efectivamente sobre el terreno y que la población de Darfur pueda sobrevivir los próximos meses. Para ello necesitan tanto protección como sustento ya que, expulsados de sus hogares y granjas, no pueden alimentarse a sí mismos. Y el sustento significa protección además para quienes les llevan el socorro.

En este momento hay una sola fuerza en el terreno que puede comenzar a brindar protección: la Misión de la Unión Africana (AMIS). Por lo tanto, nuestra prioridad inmediata debe ser fortalecer esa fuerza de manera que pueda llevar adelante la aplicación del Acuerdo y ofrecer auténtica seguridad a las personas desplazadas.

Pero esta no ha de ser sino una solución transitoria. Tan pronto como sea posible la AMIS debe transformarse en una operación de las Naciones Unidas de mayor entidad y más móvil, mejor equipada y con un mandato más enérgico.

Aspiramos a convenir a la brevedad posible, con nuestros asociados de la Unión Africana, los recursos adicionales que la AMIS necesitará para aplicar aspectos clave del Acuerdo de Abuja, y celebrar a continuación una conferencia de promesas de contribuciones, posiblemente en Bruselas, a comienzos de junio. Pero hago un llamamiento a los donantes para que no esperen esa conferencia. Es necesario que sean muy generosos a partir de ahora. No podemos perder un solo día.

Y hago un llamamiento a todos los que se hallan en Darfur mismo para que ayuden a la AMIS a hacer su trabajo. Ninguna de las partes debe alentar, condonar ni tolerar ataques como los de la semana pasada.

No es menos urgente la necesidad de recaudar más dinero para el socorro de emergencia. En este momento la región está enfrentada a la peor crisis humanitaria del mundo. Sin apoyo masivo e inmediato los organismos de so-corro no podrán seguir adelante con su labor y centenares de miles de personas más morirán de hambre, desnutrición y enfermedad.

Mientras tanto, debemos seguir planificando la transición a una operación de las Naciones Unidas, como pidió el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana ya el 10 de marzo, y como lo autorizó el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 24 de marzo.

Éste constituye un reto importante para las Naciones Unidas. Pero es un reto que no podemos eludir. Y, tras haberlo aceptado, no podemos tardar.

Queda en claro, de la labor que ya hemos hecho, que una fuerza complementaria de las Naciones Unidas tendrá que ser mucho mayor que la actual AMIS y necesitará importante apoyo logístico de los países que puedan prestarlo.

El paso siguiente es la visita de una misión de evaluación técnica a Darfur mismo. Con ella las Naciones Unidas y la Unión Africana harán una evaluación directa de la situación sobre el terreno y consultarán con todas las partes para ver lo que se necesita. Ninguna misión de mantenimiento de la paz puede tener éxito sin el apoyo y cooperación de las partes al más alto nivel. Por ese motivo, he escrito al Presidente Bashir pidiéndole que apoye la evaluación. Su apoyo es esencial. Espero hablar directamente con él a este respecto muy pronto.

Entretanto, una vez más hago un llamamiento a todas las partes, y especialmente al Gobierno, para que observen la cesación del fuego y demuestren con los hechos que se proponen cumplir su palabra. Y hago un llamamiento a todos los vecinos árabes y africanos del Sudán para que presten todo el apoyo que puedan, ya sea financiero, político o de ambos tipos.

Por nuestra parte, en la Secretaría de las Naciones Unidas haremos todo lo que esté en nuestro poder por ayudar a la población del Sudán a cerrar este capítulo trágico de su historia. Cuento con el apoyo de todos los Estados Miembros, especialmente los miembros del Consejo de Seguridad.

El autor es el Secretario General de las Naciones Unidas.

 
 
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Última actualización
17/05/06