Un
reto humanitario: las Naciones Unidas listas para ayudar
por Shashi Tharoor
Marzo 2003
"Hoy mis pensamientos
están con el pueblo iraquí, que se enfrenta
a otra terrible experiencia", expresó el Secretario
General de Naciones Unidas Kofi Annan cuando llegaron las
noticias de que se había iniciado la guerra en Iraq.
Estos no eran nada más los sentimientos piadosos
que se esperan de cualquier Secretario General de la ONU
ante un conflicto. Por el contrario, la organización
que muchos periodistas consideran que ha sido marginada
por la guerra, se encuentra en realidad en el centro de
lo que puede ser un considerable reto humanitario.
Quienes han formado su opinión
sobre las Naciones Unidas basados en los debates en el Consejo
de Seguridad sobre si autorizar o no la acción militar,
pasan por alto el hecho de que la organización está
inevitablemente involucrada en la solución de los
problemas que se deriven de este tipo de acción.
La guerra causa muerte, destrucción, desesperación
y desplazamientos. Desde que surgió la posibilidad
de una guerra, las Naciones Unidas y sus agencias de asistencia
humanitaria (sobre todo el Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados, el Programa Mundial de Alimentos,
el UNICEF y la Organización Mundial de la Salud)
han estado trabajando contra el reloj para prepararse en
caso de una catástrofe, la cual aún tenemos
la esperanza de que no se agrave.
En las últimas dos décadas,
el pueblo iraquí ha soportado dos grandes guerras
y está en el inicio de una tercera. Además,
este país ha sido castigado por conflictos internos
y levantamientos y por doce años de sanciones punitivas
que han ocasionado dolorosos estragos. Un país que
alguna vez fue clasificado entre los más desarrollados
del Oriente Medio ha visto su infraestructura desmoronarse.
El pueblo iraquí carece de agua potable, de servicios
de salud, de suministros de medicinas y de higiene adecuada.
El UNICEF calcula que un millón de niños menores
a los cinco años padecen de desnutrición crónica,
más del 60 por ciento de la población depende
completamente de las raciones que les proporciona el programa
"Petróleo por Alimentos" de Naciones Unidas.
La mitad de las mujeres embarazadas en Iraq padecen de anemia
porque no consumen suficiente proteína y hierro.
La guerra y la interrupción de servicios y del abasto
de alimentos esenciales, podrían empeorar las cosas,
dejando así a millones sin acceso a víveres
y agua potable. Muchos de ellos podrían huir a países
vecinos.
Si lo hacen, las agencias de la ONU están
listas para ayudarlos. Es de vital importancia que todos
los países vecinos mantengan abiertas sus fronteras
para los refugiados que buscan protección. Las Naciones
Unidas han enviado suministros esenciales (medicinas, alimentos,
albergues) a la región que serían adecuados
para recibir inicialmente a un flujo de hasta dos millones
de personas por mes. Pero los fondos solicitados por la
ONU en diciembre, equivalentes a 123 millones de dólares
para adquirir los medios necesarios para este trabajo aún
no han sido recibidos. Solamente se han recaudado 58 millones
de dólares hasta el momento. Mientras la guerra continua,
la ONU solicitó el viernes 28 de marzo más
recursos, unos 2,200 millones de dólares, sobre todo
para alimentar y asistir al pueblo iraquí por un
período de seis meses. Mientras se logra reunir estos
fondos, el Secretario General ha obtenido la autorización
del Consejo de Seguridad para administrar durante un período
inicial de 45 días, los recursos del programa "petróleo
por alimentos" y destinar algunos de los recursos obtenidos
de este programa en la atención de la situación
de emergencia inmediata.
La ayuda humanitaria inmediata es una
responsabilidad intrínseca de las Naciones Unidas,
la cual está contenida en los estatutos en los que
están fundados sus agencias, fondos y programas.
La ONU ha realizado planes de contingencia detallados y
bien coordinados para los hechos que ya han ocurrido. Como
resultado de esta experiencia, está ahora más
preparada de lo que estuvo en crisis anteriores, que con
frecuencia tomaban desprevenido al sistema internacional.
Al mismo tiempo, debe de subrayarse que bajo el derecho
internacional, la responsabilidad de proteger a la población
civil en tiempos de guerra o de conflicto recae sobre los
beligerantes. De ellos es la responsabilidad primordial
dentro de Iraq. De hecho, la ONU tuvo que evacuar a su personal
internacional ante el inicio de la guerra. Aunque el valiente
personal iraquí del UNICEF y del PMA continúa
trabajando en Iraq, no se puede decir que la ONU opera en
su totalidad. Las Naciones Unidas están preparadas
para hacer todo lo que puedan para suministrar ayuda humanitaria
al pueblo iraquí, pero tenemos una capacidad limitada
para hacerlo hasta que las condiciones de seguridad permitan
el regreso seguro del personal a las zonas afectadas. Hasta
entonces, la ayuda humanitaria tendrá que ser suministrada
por los Estados Unidos y la coalición en las zonas
bajo su control, siendo consistente con su responsabilidad
como lo dicta el derecho internacional.
Se ha mencionado que la ONU debería
hacer mucho más. Hace cuatro años, otro conflicto
militar no avalado por las Naciones Unidas tuvo por resultado
una resolución en el Consejo de Seguridad por medio
de la cual se que pedía a la ONU legitimar la asistencia
después de la guerra en Kosovo y tomar las riendas
de la administración civil. Algunos han sugerido
que la historia se podría repetir y que una ONU considerada
irrelevante para la guerra en Iraq podría encontrarse
a sí misma en el centro del mantenimiento de la paz.
Pero, como ha puesto en claro Kofi Annan, las Naciones Unidas
no pueden hacer nada más allá de su trabajo
estrictamente humanitario sin la autorización específica
del Consejo de Seguridad. En cualquier zona de conflicto,
la responsabilidad del bienestar de la población
civil recae sobre aquellos que ejercen el control sobre
el territorio. La reconstrucción, la administración
civil y otros asuntos relacionados con las estructuras de
gobierno tendrán que ser vistas después de
la guerra, consistentes con la integridad territorial de
Iraq y el derecho de su gente a determinar su futuro político
y ejercer control sobre sus recursos naturales. Pero los
miembros del Consejo tendrán que ponerse de acuerdo
antes de que la ONU pueda involucrarse en cualquiera de
estas acciones.
(Shashi Tharoor es el Secretario
General Adjunto de Comunicación e Información
Pública de las Naciones Unidas)
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