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El sufrimiento en Palestina alcanza nuevas dimensiones: la paz no puede establecerse mientras 1.5 millones de personas sometidas a una situación de miseria absoluta

  • Artículo de opinión por Karen Koning AbuZayd en la Ciudad de Gaza, Comisionada General de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo

Gaza se encuentra a punto de convertirse en el primer territorio sometido intencionalmente a una situación de carencia absoluta, con el conocimiento, el consentimiento y – dirían algunos – el apoyo de la comunidad internacional. Una comunidad internacional que profesa defender la dignidad humana inherente de todo ser humano, no debe permitir que esto ocurra.

El 21 de enero a las 8 de la noche, de un extremo a otro de este pequeño territorio de 40.23 kilómetros de largo y menos de 9.66 kilómetros de ancho, descendió una profunda oscuridad, cuando cada uno de los 1.5 millones de residentes palestinos se quedo sin electricidad. Palestina alcanzó un nuevo nivel de sufrimiento.

Tres situaciones han sido determinantes para moldear el destino de los habitantes de Gaza. Los resultados de las elecciones de enero 2006, la toma de poder de facto por Hamas en junio pasado y la decisión de Israel en el mes de septiembre de declarar a Gaza “territorio hostil”. Cada caso ha provocado restricciones más severas para la movilidad de los bienes y las personas que entran y salen de la zona. Cada una de las situaciones ocasiona una mayor humillación a los palestinos comunes, lo que a su vez provoca un mayor resentimiento hacia el mundo externo.  

La clausura de la frontera de Gaza no tiene precedentes. Los palestinos se encuentran prácticamente presos. La inmensa mayoría no puede entrar o salir de Gaza. Sin combustible ni refacciones, las condiciones de salud pública se deterioran a gran velocidad, mientras los servicios de agua y saneamiento tienen grandes dificultades por funcionar. El abastecimiento de electricidad es esporádico y se ha reducido considerablemente junto con el suministro de combustible los últimos días. Unicef informa que el funcionamiento parcial de estación de bombeo central de la ciudad está afectando el abastecimiento de agua de aproximadamente 600,000 palestinos.

Las medicinas son escasas y los hospitales se paralizan constantemente por fallas de electricidad y falta de combustible para los generadores. La infraestructura y equipamiento de los hospitales se están descomponiendo en niveles alarmantes, con posibilidad limitada de reparación o mantenimiento por la falta de repuestos.

Es angustiante observar el impacto del cierre de fronteras en los pacientes que necesitan viajar fuera de Gaza para recibir tratamiento médico. La demanda de este tipo de tratamiento aumenta, conforme los estándares médicos dentro de Gaza se deterioran. Sin embargo el proceso para obtener permisos para salir del país por razones médicas es cada vez más estricto. Muchos pacientes han tenido que posponer o cancelar su tratamiento, empeorando su condición médica y provocando muertes que haberse prevenido.

La calidad de vida en Gaza se encuentra en niveles inaceptables para un mundo que promueve la eliminación de la pobreza y la celebración de los derechos humanos como principios básicos: el 35% de los habitantes de Gaza viven con menos de dos dólares al día; el desempleo es de alrededor del 50%; y el 80% de los habitantes reciben alguna clase de ayuda humanitaria. La escasez de concreto es tal, que las personas no pueden construir tumbas para sus muertos. Los hospitales están entregando sábanas para usar como mortajas.  

Como jefa de una agencia dedicada a la asistencia humanitaria y desarrollo humano de refugiados palestinos, estoy realmente preocupada por la grave situación humanitaria que representa el cierre de Gaza. Estoy consternada por la aparente indiferencia de gran parte del mundo mientras cientos y miles de palestinos son fuertemente castigados por actos en los cuales no tomaron parte. 

Como parte de su mandato, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (Unrwa) desarrolla una variedad de servicios para mejorar las condiciones de vida y perspectivas de auto-suficiencia. Es imposible sostener nuestras operaciones cuando la fuerza de ocupación adopta una política de “encendido - apagado”, “aquí ahora, mañana quien sabe” con respecto a las fronteras de Gaza. Para mencionar un ejemplo, estuvimos a punto de suspender nuestro programa de distribución de comida. La razón puede parecer mundana: bolsas de plástico. Israel bloqueó la entrada a Gaza de las bolsas de plástico en las que envolvemos nuestras raciones de comida.

En Gaza hoy, ¿cómo podemos adoptar un espíritu de moderación y compromiso entre los palestinos, o cultivar una convicción en la resolución pacífica de disputas? Ya hay indicios de que la severidad del cierre está siendo utilizado por quienes no desean la paz. Ignoramos esta amenaza a nuestra propia seguridad.

Lo que deberíamos estar haciendo ahora es fomentar la moderación y darle poder a aquellos que creen que el futuro correcto de Gaza yace en la coexistencia pacífica con sus vecinos. Damos la bienvenida a nuevos esfuerzos para resucitar el proceso de paz, revivir la economía palestina y construir las instituciones. Estos pilares, sobre los cuales estará construida la solución, son los mismos que están siendo erosionados.

El pueblo de Gaza recibió un respiro temporal cuando  la fuerza de ocupación permitió la entrada de combustible y otros suministros: 2.2 millones de litros de combustible por semana para la planta de energía de Gaza y 0.5 millones de litros de combustible por semana para uso industrial, hospitales y clínicas. Hemos sido informados que el cruce hacia Gaza estará parcialmente abierto, y se permitirá que Unrwa y otras organizaciones introduzcan unos cincuenta camiones al día. Nadie sabe cuánto dure este respiro, ya que el disparo de cohetes Qassan, el cual condenamos severamente, llevará a más cierres. 

El pueblo de Gaza se ha librado de nuevos niveles de angustia, pero sólo por el momento.
Nunca ha habido una necesidad más urgente de acción inmediata por parte de la comunidad internacional para que Gaza retorne a la normalidad. Comunidades hambrientas, insalubres y enojadas, no son las mejores aliadas de la paz.


 

 
 
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Última actualización
18/11/08