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No hay paz que mantener

  • Artículo de opinión por el General Martin Luther Agwai, comandante de la fuerza de UNAMID.


Con el mundo absorto por los recientes acontecimientos en la Corte Penal Internacional y en cómo afectará a la situación en Sudán, es importante recordar lo que está pasando en Darfur hoy en día.
 
Como Comandante de la Fuerza de lo que supone debiera ser la operación de mantenimiento de la paz más grande a nivel mundial, estoy profundamente preocupado por el deterioro de la situación de seguridad. El mantenimiento de la paz en Darfur se ha convertido en un asunto mortal.

En la noche del 9 de Julio a mis soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz les fue asignada una tarea que nunca debieron de haber realizado. En el poblado  de Dar as Salam, al norte de Darfur estaban recogiendo los cuerpos de sus compañeros caídos, los cuales fueron alcanzados cerca de Um Hakibah. Bajo la áspera luz de camionetas colocaron los cuerpos de sus colegas en bolsas para que un helicóptero los trasladara a nuestro cuartel general en Al Fasher.

El despreciable ataque en Um Haki­bah un día antes, en el cual perdimos a 7 hombres de Rwanda, Uganda y Ghana, y otros 22 resultaron heridos, fue un sombrío recordatorio de la realidad del mantenimiento de la paz para nuestra misión conjunta de las Naciones Unidas y la Unión Africana (UNAMID) en Darfur.

La emboscada ocurrió mientras uno de nuestros convoyes regresaba de un patrullaje para investigar acusaciones, hechas por uno de los movimientos rebeldes, acerca de que 2 de sus soldados habían sido asesinados.

Estos valientes hombres estaban involucrados en una operación habitual de mantenimiento de paz. Pero su fatal infortunio fue encontrar a un grupo de criminales con una falta de respeto total por la vida humana y la paz en Darfur. Este fue un asalto detalladamente organizado con alrededor de 200 hombres armados en caballos y 40 vehículos equipados con rifles, ametralladoras y un arsenal de armas de alto calibre.

Cuando escuché por primera vez acerca del trágico incidente, cuando escuché que hubo armas involucradas y me dijeron que el fuego duró más de 2 horas, me impactó que este informe viniera desde una zona de guerra. Y me vuelvo a preguntar ¿en dónde está la paz que debemos mantener?.  La verdad difícil de aceptar es que no hay paz en Darfur. Este es un conflicto que ha durado casi tanto como la Segunda Guerra Mundial y presenta un panorama más lejano que nunca para alcanzar acuerdos duraderos.

¿Cómo podemos superar esta tragedia? En mi mente el ataque ofrece varias lecciones urgentes: para la comunidad internacional, para los movimientos rebeldes y para el gobierno de Sudán.

En primer lugar, es tiempo de que la comunidad internacional honre sus compromisos con esta fuerza. Permanecemos desesperadamente carentes de efectivos y pobremente equipados. Cuento con aproximadamente un tercio de la fuerza de la que supuestamente debiera tener  desplazada en Darfur y ninguno de los helicópteros tácticos que hubieran podido evitar la masacre de nuestros hombres.

Nuestra larga lista de equipo faltante hace una lectura embarazosa. No debería costar la pérdida de vidas entender lo que aquí está en riesgo. Necesitamos  refuerzos de manera urgente y el equipo apropiado que nos permita completar nuestra misión.

Hay un viejo proverbio que dice “Si no está roto no lo arregles”. En Darfur las cosas están rotas y necesitan ser arregladas. En este contexto vemos con agrado la reciente designación de Djibril Bassolé, Ministro del Exterior de Burkina Faso, como nuevo mediador conjunto con UNAMID en Al Fasher. Esto seguramente ayudará a revitalizar el endeble proceso de paz.

Aún así, la comunidad internacional necesita nuevas ideas. Algunos analistas han sugerido, por ejemplo, que el establecimiento de zonas de prohibición de vuelo para Darfur podría ayudar a estabilizar la situación de seguridad. Este es una medida extrema. Algunos expertos creen que sería contra-producente. Ese no es el punto. El asunto esencial es que necesitamos un debate. ¿Tolerará la comunidad internacional el asesinato de soldados de fuerzas de mantenimiento de la paz de UNAMID indefinidamente?


Necesitamos urgentemente ampliar la participación en esta fuerza de mantenimiento de la paz. La resolución 1769 del Consejo de Seguridad, la cual establece nuestro mandato en Darfur habla del “carácter predominante africano” de UNAMID. No dice que las fuerzas de mantenimiento de la paz deben de ser exclusivamente africanas. Tomando en cuenta las limitaciones perceptibles de las naciones africanas contribuyentes deberíamos de ser capaces de voltear hacia esas naciones no africanas dispuestas y con posibilidad de ofrecer ayudar en el corto plazo. Los Darfurianos no merecen menos.

En Segundo lugar, los movimientos rebeldes. Cuando el Acuerdo de Paz de Darfur (DPA) fue firmado en el 2006 muy pocos movimientos estaban involucrados en el conflicto. Hoy en día hay alrededor de 30. Mientras los movimientos se fragmentan en nuevas facciones, las posibilidades de un acuerdo disminuyen. Por demasiado tiempo estos hombres han escapado de la censura, beneficiándose del casi exclusivo enfoque de la comunidad internacional en el gobierno en Jartum como responsable para lograr la paz. De hecho han sido motivados por ello.

Estos hombres armados no representan a su gente, quien en su gran mayoría clama por paz. Tan sólo el mes pasado 38 de mis soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz fueron capturados con armas de fuego como rehenes, por más de 5 horas, por hombres de la facción Minni Minawi del Ejército de Liberación del Sudán (SLA), siendo este uno de los movimientos rebeldes que firmó el DPA. Los movimientos la han tenido muy fácil por mucho tiempo, es tiempo de que demuestren su compromiso con la paz. Deben bajar sus armas y sentarse en la mesa de negociación con el gobierno.

Finalmente, el gobierno Sudanés debería entender que el ataque en Um Hakibah no está en el mejor interés de nadie. Llevar a UNAMID a un conflicto solo reduce las posibilidades de un acuerdo sustentable. Permitir la incorporación de soldados de fuerzas de mantenimiento de la paz de otros países; remover los obstáculos burocráticos, reales o de percepción, para nuestra misión y para el esfuerzo humanitario; involucrar a los movimientos y detener a la milicia que amerita ser reprendida; todo esto envía un mensaje poderoso de que el gobierno está haciendo hasta lo imposible para lograr la paz en Darfur. Y encontrará a varios socios dispuestos a ayudarle.

Demasiados hombres, mujeres y niños han perdido la vida en esta desastrosa guerra. El peor ataque en esta misión de mantenimiento de la paz es el trágico recordatorio de cómo este conflicto está saliéndose de control. La comunidad internacional, los movimientos rebeldes y el gobierno de Sudán deben de actuar inmediatamente para restaurar la estabilidad y los propósitos de paz. Estoy determinado a asegurar que mis valientes soldados de la fuerza de mantenimiento de la paz asesinados en Um Hakibah no murieron en vano.

 

 

 

 

 


 

 
 
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Última actualización
18/11/08