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La responsabilidad de cumplir

  • Artículo de opinión por Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas

El año que está por terminar fue difícil para nosotros, yo lo he llamado “el año de las múltiples crisis”. Las siguientes promesas también serán difíciles.

Los retos que nos esperan en el 2009, desde el cambio climático hasta el derrumbe económico, pondrán a prueba, más que nunca,  nuestro compromiso y buenas intenciones.

En el ámbito de los derechos humanos, hablamos de la responsabilidad de proteger. En el ámbito más general de los esfuerzos internacionales, deberíamos hablar de la responsabilidad de cumplir. Si miramos hacia el 2008, yo diría, honestamente, que nuestro récord es mixto.

Me da mucho gusto, por ejemplo, ver cómo el mundo se ha unido para enfrentar la recesión económica. Sin embargo, me temo que sólo estamos al final del principio.  Esta crisis es un reto para el sentido de solidaridad mundial, que es la clave para cualquier solución.

Me complace la manera en la que hemos respondido a los desastres naturales, desde Myanmar hasta Haití. No obstante, estoy decepcionado por la falta de voluntad del gobierno de Myanmar para cumplir sus promesas de dialogo democrático y de liberación de prisioneros políticos.

Las fuerzas de las Naciones Unidas se han mantenido firmes y valientes frente a la República Democrática del Congo aun bajo circunstancias difíciles. Sin embargo, no hemos podido proteger a personas inocentes de la violencia. Nuestro récord sobre derechos humanos está en proceso, en muchos lugares y en muchas maneras, pero debemos mantenernos firmes en los principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Creo que hemos lidiado exitosamente con uno de los asuntos más importantes del año. La crisis alimentaria ya no está en todas las páginas principales de los periódicos, pero tampoco se ha ido. El sistema de las Naciones Unidas se ha unido para atender este problema en toda su complejidad: nutrición, producción agrícola, comercio y protección social. Estamos en buen camino hacia el cambio de viejas políticas sobre agricultura y salud pública, principales pilares de nuestro trabajo de promoción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de la protección de las personas más vulnerables al cambio climático, a la pobreza y a la crisis económica.

Sin embargo, de todos los cambios que enfrentamos, ninguno es más importante que el cambio climático. Hace unas semanas me reuní con líderes mundiales en Poznan, Polonia, donde reconocimos que el cambio climático no puede esperar una resolución de la crisis económica mundial. La mayoría aceptó la necesidad de lo que llamamos un “Nuevo Acuerdo Verde”. La inversión en tecnología ecológica debería ser parte de cualquier estímulo económico mundial.

Todos estuvieron de acuerdo en que no hay tiempo que perder. Tenemos únicamente 12 cortos meses antes de Copenhague.  Debemos llegar a un acuerdo sobre el cambio climático mundial antes del 2009, un acuerdo equilibrado, integral y aceptable para todas las naciones.

El éxito requiere de un liderazgo extraordinario. Yo mismo seguiré acelerando el ritmo y el impulso de la voluntad política.  Planeo asistir a una cumbre de cambio climático al principio de la 64 Asamblea General. No obstante, espero que los líderes del mundo se reúnan antes para concluir exitosamente el 2009. Trabajando juntos, podemos cumplir nuestras responsabilidades con el planeta y sus habitantes, nuestra responsabilidad de cumplir.
Sé que el cambio climático tiene una resonancia particular en América Latina y el Caribe. No sólo por el aumento de la incidencia de desastres naturales, desde huracanes hasta sequías o derretimiento de glaciares, sino también porque la región está mostrando un liderazgo genuino.
En junio, México será sede de la celebración del Día Internacional del Medio Ambiente 2009. México ha prometido reducir a la mitad las emisiones de gas de efecto invernadero para el 2050. Brasil ha construido una de las economías más ecológicas en el mundo y ha empezado a actuar de manera efectiva en contra de la deforestación, seguido por  Perú. También me siento tranquilo de ver como las naciones de América Latina y el Caribe se están uniendo como región, de manera especialmente notable en la reciente cumbre económica del Mercosur en Brasil.
Tenemos que ver los retos del 2009 como oportunidades de acción internacional  activa. Estamos entrando en una nueva era multilateral.

De manera inmediata enfrentamos la urgencia de detener la violencia en Gaza y el sur de Israel.  La escalada de violencia y el sufrimiento de civiles son profundamente  alarmantes. Es necesario implementar un cese al fuego cuanto antes. Los actores regionales e internacionales deben utilizar su influencia para retomar el dialogo y volver al proceso de negociación que ha demostrado  modestos, pero alentadores signos de progreso. Es urgente que los israelíes y los palestinos  continúen en el camino hacia la paz.
 
La seguridad en Iraq se ha mejorado notablemente. Las elecciones locales están planeadas para enero. Exhorto a los líderes iraquíes a trabajar juntos  en un espíritu de reconciliación mientras asumen completa responsabilidad de sus asuntos nacionales. Todo lo anterior requiere de un gran esfuerzo por parte de las Naciones Unidas, y debemos proporcionárselos.

La situación humanitaria en Zimbabwe empeora a un ritmo alarmante. La nación está al borde del colapso económico, social y político.  Le he dicho lo anterior al Presidente Robert Mugabe en la reciente cumbre en Doha y le he prometido permitir a mi enviado ir a Zimbabwe para facilitar la situación política. Nos dijeron que el tiempo no es el adecuado. Si éste no es el tiempo adecuado, ¿cuándo lo será?

En Somalia, el peligro de la anarquía es muy claro, así como la necesidad de actuar. La semana pasada le propuse al Consejo de Seguridad una serie de pasos para avanzar en proceso de paz de Djibouti: trabajar con la piratería y asuntos de acceso humanitario: reforzar la actual Misión de la Unión Africana y preparar todo para una posible operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

Del mismo modo, estoy muy preocupado por el empeoramiento de la situación de la seguridad humanitaria en Afganistán. Se necesita un impulso político y un claro cambio de dirección. Hemos hecho grandes promesas al pueblo de este azotado país y es nuestra responsabilidad mantener estas promesas.

Las necesidades de las Naciones Unidas crecen, los retos de nuestros tiempos requieren cada vez que se incremente la colaboración: necesitan todo nuestro compromiso, necesitan que todas las naciones trabajen juntas: ricas, pobres, en el norte, en el sur, en desarrollo y desarrolladas.

En el transcurso del año pasado, asistí a más de 700 reuniones bilaterales, incluyendo cerca de 350 reuniones con presidentes, primeros ministros  secretarios de relaciones exteriores. Pasé 103 días viajando, visitando 35 países y volando más de 400 000 kilómetros.

Los números no dan siempre los mismos resultados, pero sí representan una medida de nuestros esfuerzos. El mundo no espera menos, nuestra responsabilidad es cumplir.

 


 

 

 

 

 


 

 
 
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Última actualización
19/01/09