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Obtención de beneficios en materia de
desarrollo a parrtir del comercio

Los países en desarrollo albergaban grandes expectativas de las negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay y de la Ronda de Doha que le siguió. Muchos de ellos han liberalizado sus regímenes comerciales en previsión de esos beneficios, y a menudo el ritmo de esa liberalización ha sido más rápido que en el caso de los países desarrollados. Sin embargo, tras dos decenios de apertura, el mundo en desarrollo sigue esperando los resultados.

La historia está en las cifras. El comercio mundial ha aumentado rápidamente en los últimos dos decenios; según la UNCTAD, alcanzó el 4.7% en 2003, y se estima que este año ha llegado al 7%. No obstante, aunque es cierto que ese crecimiento se ha propagado a muchos países en desarrollo, la mayoría de ellos sólo pueden jactarse de una pequeña parte de dichos beneficios. En particular, la proporción del comercio internacional que corresponde a los países menos adelantados (PMA) no ha dejado de disminuir, del 1.7% en 1970 al 0.6% en 2002.

Muchas de las variaciones en los resultados obtenidos pueden atribuirse al tipo de comercio que efectúan los países. Los bienes y servicios con un alto valor añadido, en particular cuando se trata de conocimientos y de elevado coeficiente tecnológico, pueden incrementar los beneficios que se obtienen del comercio, como tan admirablemente han demostrado algunas economías de Asia oriental. En esos países, la pobreza se redujo en un 40% en el decenio de 1990, mientras que el PIB per cápita se ha multiplicado por tres en los últimos dos decenios, según los indicadores de los Objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas. Al otro extremo de la balanza se encuentra la producción de materias primas, que es altamente vulnerable a la fluctuación de precios y a trastornos externos. En medio quedan las manufacturas intensivas en mano de obra que, aunque a menudo son competitivas, tienen escaso valor añadido y pueden precipitar una «carrera hacia el fondo».

Algunos de los principales beneficios del comercio los han obtenido los países que han pasado a exportar servicios, una decisión que también los ha ayudado a reducir la pobreza. En la actualidad, los servicios representan sólo aproximadamente el 50% del PIB de los países en desarrollo en su conjunto (frente al 68% en el mundo desarrollado), y el comercio de servicios representa sólo el 16% de su comercio total y el 23% de su proporción de la exportación mundial de servicios, según un estudio de la UNCTAD elaborado para la Conferencia de São Paulo. Actualmente, los servicios generan aproximadamente la mitad de todos los empleos del sector estructurado.

No obstante, una vez más los PMA representan un porcentaje mínimo (el 0.4%) de las exportaciones de servicios, que se ven con mucho superadas por las importaciones (el 1% del total del comercio de servicios). Esos países, y la mayoría de los países en desarrollo en general, son importadores netos de servicios.

Una manera de cerrar esta brecha es exportar más servicios, en cuyo caso la ventaja comparativa de esos países reside claramente en los servicios intensivos en mano de obra, principalmente mediante el movimiento temporal de personas físicas (el denominado Modo 4 del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios).
Doha y más allá

El movimiento de personas físicas, junto con el «trato especial y diferenciado» de los países en desarrollo en los acuerdos comerciales, el acceso a los mercados y los productos básicos, entre otras cosas, es una de las esferas de las que depende el éxito de las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha. Si Doha consigue imponer el desarrollo en el programa del comercio mundial, contribuirá al Objetivo de desarrollo del milenio de lograr «un sistema comercial y financiero multilateral abierto, equitativo, basado en normas, previsible y no discriminatorio».

Después de Doha, los beneficios podrían provenir también del reciente aumento del comercio Sur-Sur. Si bien es cierto que en la actualidad sólo representa algo más del 10% del total del comercio mundial, se está incrementando al asombroso ritmo del 11% anual, y en este momento representa aproximadamente el 43% del comercio total de los países en desarrollo. Esto es lo que el Presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha denominado «la nueva geografía del comercio y la economía».

«Al cultivar el desarrollo en el mundo, el sistema de comercio multilateral puede dotar a todos los países de los medios necesarios para obtener mayores beneficios», dice el Secretario General de la UNCTAD, Rubens Ricupero. «Y sólo cultivando hoy el desarrollo de los países en desarrollo lograrán los miembros de ese sistema beneficiarse de sus mercados el día de mañana».

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- La globalización y las estrategias de desarrollo
- Fomento de la capacidad de producción y de la competitividad internacional
- Obtención de beneficios en materia de
desarrollo a parrtir del comercio
- Comercio y pobreza
- El comercio y el género