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Fomento de la capacidad de producción y de
la competitividad internacional

Los acuerdos preferenciales para eliminar las barreras arancelarias de los 50 países menos adelantados (PMA) del mundo han sido ampliamente elogiados. Pero esta y otras oportunidades de acceso a los mercados no han producido los resultados deseados, ya que en sí mismas no bastan si los países no tienen la capacidad de producir bienes y servicios, ni la infraestructura o los conocimientos técnicos para exportarlos. Además, las «normas de origen» que obligan a los países beneficiarios a importar materias primas para sus productos de exportación desde los mismos países que les ofrecen acceso a los mercados han limitado aún más su capacidad para beneficiarse del comercio. Por ejemplo, en 2001 sólo el 42% de las importaciones en los países de la Cuadrilateral – Canadá, Estados Unidos, Japón y Unión Europea – de productos procedentes de los PMA se beneficiaron del acceso privilegiado al mercado.

Desarrollo de la capacidad de oferta

La creación o ampliación de la capacidad de producción depende de la inversión y de un entorno empresarial que aliente más inversiones. Los gobiernos nacionales pueden hacer importantes contribuciones invirtiendo en infraestructura física, como carreteras, puertos, ferrocarriles y logística del transporte, y en capital humano, como el apoyo a la enseñanza elemental, la capacitación especializada y los servicios de nutrición y atención de la salud que contribuyan a desarrollar una fuerza de trabajo productivo. Sin embargo, muchos países en desarrollo, y en particular los PMA, carecen de los recursos necesarios para invertir en la creación de los recursos humanos y físicos necesarios para que se conviertan en plataformas de producción atractivas.

Es allí donde la inversión extranjera directa (IED) desempeña un papel importante al ofrecer el potencial para transferir conocimientos, tecnología y experiencia en materia de gestión, mejorar las habilidades, impulsar la iniciativa empresarial y estimular el aprendizaje de las empresas nacionales mediante sus vinculaciones con empresas extranjeras. También puede ayudar a ampliar la capacidad de producción local y mejorar la competitividad local.

No obstante, para que un país se beneficie significativamente de la IED, es preciso contar con una cultura empresarial local que pueda absorber las ventajas que ofrece ese tipo de inversión en beneficio de la economía del país receptor. Esto es precisamente lo que sucedió en los “tigres” de Asia oriental, como Singapur, Malasia, Taiwán y Tailandia, países que adoptaron estrategias acertadas de desarrollo nacional para crear las condiciones necesarias para atraer la inversión externa y estimular el desarrollo del sector privado. También son fundamentales la paz y la estabilidad política: las empresas trasnacionales (ETN) exigen cada vez más un entorno comercial favorable que, entre otras cosas, garantice la protección de los derechos de propiedad intelectual y bienes inmuebles y cuente con leyes impositivas transparentes, un sistema judicial que funcione cabalmente, incentivos financieros generosos y marcos regulatorios sólidos. Los costos laborales (salarios más prestaciones) deben ser competitivos. Los mercados nacionales importantes (como el Brasil, China o la India) o los grupos comerciales regionales que crean grandes mercados locales interesan a las ETN que venden a los mercados en desarrollo. Sin embargo, la mayoría de los PMA son países pequeños con mercados incluso más pequeños. Tomados como grupo, en 2002 representaron apenas el 0,8% de todas las corrientes de IED.

No obstante, la IED no es una varita mágica, ni tampoco debe considerarse un sustituto de la inversión nacional, que es la fuente principal de inversión en los países en desarrollo: según el Banco Mundial, en los últimos años llegó a más del triple del total de IED y al doble de la cantidad de la inversión pública. Además, si no existen las políticas apropiadas, los efectos de la IED pueden ser más negativos que positivos.

Entre los posibles efectos negativos, la adquisición por empresas extranjeras de compañías estatales privatizadas puede dar lugar a la creación de monopolios de facto que asfixian la competencia local e imponen el pago de tarifas exorbitantes para servicios esenciales, como las telecomunicaciones. Además, las empresas locales pueden verse desplazadas por filiales extranjeras poderosas. En tercer lugar, los incentivos de inversión demasiado atractivos a veces producen tal sangría de los recursos locales que no se obtiene ningún beneficio neto.

Los países que más se benefician de la IED son aquellos en que las empresas locales aprenden de las filiales extranjeras y se vuelven competitivas en el proceso. Las ETN que utilizan pequeñas y medianas empresas locales (PYMES) para proporcionar productos intermedios a los fabricantes finales ayudan a estas últimas a mejorar las normas y los procesos de gestión. Con el tiempo, la experiencia acumulada en el trato con las ETN permite a esas PYMES exportar directamente al mundo desarrollado, pedir mejores precios y alcanzar un éxito internacional por derecho propio.

Nuevas rutas hacia la competitividad

Las nuevas oportunidades para aumentar el empleo y aumentar la eficiencia y el crecimiento económico se están extendiendo rápidamente a los países en desarrollo; las tecnologías de información y comunicación (TIC) constituyen el ejemplo más visible de esa tendencia. Las TIC mejoran la competitividad al reducir los costos de transacción, facilitar el acceso a mercados más amplios y racionalizar la gestión. Naturalmente precisan una infraestructura básica de telecomunicaciones: abastecimiento de energía, líneas telefónicas, informática y personal especializado.

Otra oportunidad es la externalización o subcontratación en el extranjero, cuando las empresas extranjeras crean empleos en países en desarrollo porque éstos ofrecen una mano de obra muy competitiva, con salarios que pueden ser por lo menos ocho veces inferiores a los de los países ricos. Los empleos generados por la externalización no se limitan a aquellos que requieren relativamente pocas calificaciones en el sector manufacturero, sino que actualmente también abarcan los empleos de servicios mejor remunerados en los sectores de la información y la tecnología. Los empleos creados en el mundo en desarrollo mediante la subcontratación en el extranjero alcanzaron un valor estimado de 320,000 millones de dólares el año pasado, y se prevé que el gasto aumentará a 585,000 millones de dólares el próximo año, según Goldman Sachs. Los ingresos que esto crea para los países en desarrollo estimulan las economías locales, y la transferencia de tecnología mejora las calificaciones profesionales y la productividad. Sin embargo, sólo un número limitado de países en desarrollo han aprovechado las ventajas de la externalización, debido a una infraestructura inadecuada.

La externalización tendrá seguramente un crecimiento explosivo: se prevé que el volumen de las funciones subcontratadas en el extranjero aumentará en un 30 a 40% anual durante los próximos cinco años, lo que podría generar beneficios extraordinarios a los países en desarrollo, entre otros. Y unos 3,3 millones de puestos de trabajo de oficina de los Estados Unidos se relocalizarán en el extranjero en 2015, según el número de mayo-junio de 2004 de Foreign Affairs, que cita distintas fuentes. Se indica en el periódico que para 2005 uno de cada diez empleos en tecnología de la información se subcontratará en el extranjero, y que para 2009 un total de 2 millones de empleos del sector financiero se trasladarán a otros países. En lo que respecta a los servicios tradicionales relacionados con la tecnología de la información, según un estudio preparado por la UNCTAD para la XI UNCTAD, un 25% previsto de esos servicios se relocalizará en los países en desarrollo en 2010.

Pero hay quienes creen exagerada la amenaza que se percibe que creará la externalización en los empleos de los países desarrollados. La cantidad de empleos trasladados de los Estados Unidos a la India desde 1994 ha llegado tal vez a los 200,000 por año, pero la economía de los Estados Unidos ha anunciado beneficios netos de 2 millones de empleos anuales en el mismo período.

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- La globalización y las estrategias de desarrollo
- Fomento de la capacidad de producción y de la competitividad internacional
- Obtención de beneficios en materia de
desarrollo a parrtir del comercio
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- El comercio y el género