|
Resumen
del Informe del Secretario General: "Fortalecimiento
de las Naciones Unidas: un programa para profundizar
el cambio"
Hace
dos años, en la Asamblea del Milenio, los Estados
Miembros resolvieron hacer de las Naciones Unidas un
instrumento más eficaz en el logro de las prioridades
establecidas en la Declaración del Milenio. La
necesidad de una institución multilateral sólida
nunca se ha sentido con más intensidad que hoy,
en la era de la globalización.
Mucho es lo que ya se ha conseguido. Las reformas iniciadas
en 1997 tenían por objeto adaptar las estructuras
internas y la mentalidad de las Naciones Unidas a las
nuevas expectativas y los nuevos desafíos. Desde
entonces, se han producido algunos importantes logros,
entre ellos, la propia Declaración del Milenio,
que incluye un conjunto claro de prioridades y objetivos
de desarrollo precisos y con plazos establecidos para
su cumplimiento. Ahora constituyen un marco normativo
común para todo el sistema de las Naciones Unidas.
Las Naciones Unidas han estado a la vanguardia de la
lucha por erradicar la pobreza y combatir la pandemia
del VIH/SIDA. Gracias a la aplicación de las
recomendaciones del informe del Grupo sobre las Operaciones
de Paz de las Naciones Unidas está mejorando
la capacidad de la Organización de desplegar
y gestionar las operaciones de mantenimiento y consolidación
de la paz y se ha respondido satisfactoriamente a los
nuevos e inesperados desafíos que se plantearon
en Sierra Leona, Kosovo y Timor Oriental. Las Naciones
Unidas están dando pruebas de mayor coherencia
y sus diferentes elementos trabajan mejor en conjunto.
Se han forjado alianzas fructíferas con una amplia
variedad de agentes no estatales. En resumen, la Organización
evoluciona en forma acorde con los tiempos. Es más
eficiente, abierta y creativa.
Pero se necesitan más cambios. En el presente
informe se sugieren varias mejoras encaminadas a velar
por que la Organización se centre en las prioridades
establecidas por los Estados Miembros y la Secretaría
preste mejores servicios. No obstante, los órganos
intergubernamentales también deben cambiar. La
Asamblea General y el Consejo Económico y Social
necesitan adaptarse a fin de realizar su potencial,
en tanto que el estancado proceso de reforma del Consejo
de Seguridad necesita un nuevo impulso. El programa
de trabajo de la Organización en general debe
centrarse mejor, con menos reuniones, pero más
productivas, y menos documentos, pero más útiles.
Sección
II, Hacer lo que importa
Las Naciones Unidas deben ajustar sus actividades a
las prioridades definidas en la Declaración del
Milenio y en las conferencias mundiales del último
decenio. Las actividades que ya no resulten pertinentes
deben dejarse de lado, mientras que, respecto de los
nuevos problemas, que han adquirido nueva urgencia,
tales como la globalización y su efecto en el
desarrollo, la consecución de los objetivos de
desarrollo del milenio, la prevención de los
conflictos y la lucha contra el terrorismo, las Naciones
Unidas deben profundizar sus conocimientos, precisar
sus objetivos y actuar con mayor eficacia. Muchas otras
esferas también merecen mayor atención.
El Secretario General presentará un presupuesto
por programas minuciosamente revisado para el bienio
2004-2005, a fin de reflejar las nuevas prioridades
de la Organización.
En
respuesta a peticiones concretas de la Asamblea General,
en la sección II también se examinan dos
esferas en mayor detalle:
La promoción y protección de los derechos
humanos es un requisito fundamental para realizar la
visión de un mundo justo y pacífico contenida
en la Carta. Se han conseguido progresos en la integración
de los derechos humanos en todo el sistema de las Naciones
Unidas. No obstante, se necesitan nuevas medidas para
mejorar la labor de la Organización en esa esfera:
se fortalecerá la capacidad de las Naciones Unidas
de ayudar a los diferentes países a establecer
instituciones de derechos humanos sólidas; se
examinarán los procedimientos de los órganos
establecidos en virtud de tratados a fin de simplificar
las obligaciones en materia de presentación de
informes; se revisará el sistema de procedimientos
especiales (relatores, grupos de trabajo, etc.) a fin
de hacerlo más eficaz mediante una mayor coherencia
y se le dará más apoyo; y se fortalecerá
la gestión de la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En
el informe también se subraya la importancia
de la Comisión de Derechos Humanos y la necesidad
de que la Comisión se atenga firmemente a su
tarea de promover mejores normas de derechos humanos
en todo el mundo.
El Departamento de Información Pública
ha sufrido la fragmentación de sus actividades
como consecuencia de demasiados mandatos y misiones.
Se reestructurará para estar en mejores condiciones
de elaborar estrategias de comunicaciones coherentes
y aprovechar las nuevas tecnologías de los medios
de información y las comunicaciones. Durante
los próximos tres años se realizará
una evaluación general de la repercusión
y eficacia en función de los costos de todas
las actividades del Departamento. Se racionalizará
la red existente de centros de información de
las Naciones Unidas agrupándolos en centros regionales,
comenzando por Europa occidental. El Secretario General
también introducirá mejoras en la gestión
de las bibliotecas de las Naciones Unidas y el programa
de publicaciones de la Secretaría.
Sección III, Prestar mejores servicios a los
Estados Miembros. Las actividades cotidianas de
la Organización necesitan apoyo en forma de material
de antecedentes y documentos, instalaciones y servicios
de interpretación para reuniones, informes y
actas de las deliberaciones. En la sección III
se describen las medidas encaminadas a reducir el número
de informes que se presenta cada año y facilitar
un enfoque mejor centrado y más amplio de las
cuestiones que se examinan. También se enumeran
las principales mejoras en la planificación y
la prestación de servicios a reuniones, incluida
una mayor utilización de la tecnología
de la información.
Sección
IV, Aunar esfuerzos para trabajar mejor.
Esta sección explora los medios de mejorar
la coordinación entre los componentes de la Organización
y entre ellos y la sociedad civil.
Desde
1997 se han adoptado importantes medidas para velar
por una coordinación eficaz entre las diversas
entidades de las Naciones Unidas que trabajan en un
determinado país. Ahora, con un plan de ejecución
que se ha de terminar para 2003, los organismos, fondos
y programas de las Naciones Unidas que trabajan en cada
país podrán aunar sus recursos y emprender
una programación conjunta; se establecerán
bases de datos y redes de conocimiento compartidas;
se dotará a los coordinadores residentes de los
países más grandes y medianos de su propio
personal; y en los países que salen de un conflicto,
se integrarán la planificación, presupuestación
y movilización de recursos para todas las actividades
operacionales de las Naciones Unidas.
Si
han de estar mejor coordinadas y ser más eficaces,
las funciones y responsabilidades específicas
de las diversas entidades de las Naciones Unidas deben,
en primer lugar, definirse claramente. Para septiembre
de 2003 se terminará de preparar un documento
en el que se describirá quién hace qué
en la esfera de la cooperación técnica.
Se fortalecerá la capacidad de gestión
y planificación estratégica del Departamento
de Asuntos Económicos y Sociales y se coordinará
mejor el apoyo que preste la Secretaría a la
Asamblea General y al Consejo Económico y Social
en su examen de cuestiones relacionadas con África.
La interacción entre las Naciones Unidas y la
sociedad civil ha aumentado significativamente en el
último decenio. Miles de organizaciones no gubernamentales
han sido reconocidas oficialmente como entidades consultivas.
Su contribución ha enriquecido los debates e
influido en los resultados de muchas deliberaciones
intergubernamentales. No obstante, también han
surgido problemas. Es hora de hacer una evaluación
y encontrar mejores formas de organizar esa relación.
El Secretario General establecerá un grupo de
alto nivel encargado de formular recomendaciones al
respecto.
La
relación entre las Naciones Unidas y el sector
privado también ha evolucionado significativamente
en los últimos años, con la iniciativa
del Pacto Mundial y el establecimiento de numerosas
relaciones de colaboración con empresas y fundaciones
en particular, la Fundación pro Naciones Unidas.
Se creará una Oficina para la colaboración,
que se encargará de agrupar estas actividades
bajo un común denominador.
Sección V, Asignar recursos a las prioridades.
El actual sistema de planificación y presupuestación
de las Naciones Unidas es complejo y trabajoso. Entraña
la labor de tres comités diferentes, una voluminosa
documentación y cientos de reuniones. Los cambios
que se proponen en la sección V incluyen un plan
de mediano plazo que abarque solamente dos años
(y no cuatro como en la actualidad), que se combinaría
con el esbozo del presupuesto presentado un año
antes de la presentación del propio presupuesto.
El documento del presupuesto sería menos detallado
y más estratégico y daría al Secretario
General flexibilidad para distribuir los recursos según
las necesidades. En el informe también se recomienda
que el examen intergubernamental de los planes y presupuestos
se realice de ahora en adelante exclusivamente en la
Quinta Comisión de la Asamblea General, en vez
de compartirse, como en la actualidad, entre ese órgano
y el Comité del Programa y de la Coordinación
(lo que produce mucha duplicación innecesaria).
Se adoptarán medidas para simplificar los presupuestos
de las operaciones de mantenimiento de la paz y para
mejorar la gestión del gran número de
fondos fiduciarios por conducto de los cuales los Estados
Miembros hacen contribuciones voluntarias para complementar
el presupuesto ordinario.
Sección VI, La Organización y su personal:
por una más alta calidad.
Por último, en el informe se presentan propuestas
encaminadas a velar por que las Naciones Unidas puedan
contar con una fuerza de trabajo idónea, versátil
y bien administrada. Estas nuevas iniciativas tienen
por objeto: alentar y recompensar la movilidad del personal
entre diferentes lugares de destino, funciones e incluso
organizaciones; ampliar las oportunidades abiertas al
personal del cuadro de servicios generales, que de ahora
en adelante se denominará oficialmente, como
sus colegas del cuadro orgánico, funcionarios
públicos internacionales; ayudar al personal
a equilibrar su vida profesional y privada; rejuvenecer
la Organización; conferir mayores facultades
a los administradores; fortalecer la capacidad de las
Naciones Unidas de tratar el problema del VIH/SIDA en
el lugar de trabajo; resolver mejor las controversias
internas entre la administración y el personal;
y permitir que las Naciones Unidas ofrezcan remuneraciones
y prestaciones más competitivas.
* * *
Las medidas que se describen en el presente informe
constituyen una forma muy diferente de trabajar. No
pueden aplicarse automáticamente ni de un día
para otro. Se deberá encomendar a determinadas
dependencias y personas la administración del
cambio, en particular en los departamentos donde se
introducirán más modificaciones. Se deberán
asignar recursos para volver a capacitar al personal
cuyo trabajo se vea afectado y para invertir en tecnología
de la información, que es un elemento central
para el logro de muchas de las medidas propuestas. El
Secretario General tratará de obtener el firme
respaldo de los Estados Miembros para todo el conjunto
de medidas.
|