Preguntándose
qué beneficio traería lograr el respeto de los derechos
humanos de las poblaciones indígenas si no se asegura que
las comunidades indígenas estén lo suficientemente
saludables para disfrutar estos derechos, el punto focal del Foro
Permanente, la salud, sugirió esta mañana que la
salud sea considerada la primera prioridad de trabajo del organismo.
Cuando
el Foro daba inicio a la discusión acerca de la salud,
la integrante del Foro Mililani Trask alabó la definición
de salud hecha por la Organización Mundial de la Salud
como un "estado de bienestar físico, mental y social
completo, y no meramente la ausencia de enfermedad o debilidad".
Esa definición reflejó la comprensión holística
de la salud articulada por las poblaciones indígenas y
que puede servir como una buena base para la colaboración
entre pueblos indígenas y el sistema de las Naciones Unidas.
Por lo tanto, era decepcionante ver que el Foro no había
recibido ninguna documentación o información de
la Organización Mundial de la Salud (OMS)
durante la presente sesión.
El principio
de no discriminación implicaba que los Estados tenían
una obligación para asegurar acceso igualitario a los servicios
de salud para todos, dijo Siri Damman, un investigador de la Universidad
de Oslo, Noruega. Eran necesarias medidas oportunas para acelerar
el avance de las poblaciones cuya salud estaba retrasada. Los
Estados deberían adoptar e implementar estrategias nacionales
de acción para la salud, establecer indicadores y puntos
de referencia para la acción, e identificar las poblaciones
vulnerables mediante la desagregación de estadísticas.
En ese
proceso, agregó, el Foro podría jugar un papel coordinando
la recolección y diseminación de indicadores acerca
de la salud indígena y facilitando la colaboración
a través del sistema de Naciones Unidas y la comunidad
internacional.
Durante
la subsiguiente discusión, la atención fue llevada
a la situación de salud de grupos indígenas específicos,
donde generalmente se hallaba estándares más bajos
que en aquellos de poblaciones no indígenas. Por ejemplo,
un orador anotó que la expectativa promedio de vida de
un aborigen australiano era de solo 50 años; si esa estadística
fuera llevada a la población no aborigen, sería
considerada una crisis nacional.
Los representantes
indígenas también subrayaron, de manera reiterativa,
la importancia de incorporar prácticas medicinales tradicionales
en los sistemas convencionales de salud, especialmente en relación
con la salud reproductiva de las mujeres.
También
debería haber fondos nacionales e internacionales y apoyo
para entrenar a los curadores (curanderos) indígenas. Otro
asunto de interés fue la diseminación del HIV/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual entre mujeres
y niñas indígenas.
Esta mañana
también hizo una presentación el representante de
la Organización Panamericana de la Salud.
El foro
se reunirá el 20 de mayo, a las 10 a.m. para discutir el
trabajo futuro y el borrador de agenda de su cuarta sesión.
Antecedentes
El Foro
Permanente sobre Asuntos Indígenas se reunió esta
mañana para continuar su tercera sesión con una
discusión sobre la salud.
Discusión
La integrante
del Foro MILILANI TRASK, punto focal del Foro en el tema de salud,
sugirió que la salud debía ser la primera prioridad
del trabajo del organismo. ¿Después de todo, qué
beneficio se puede obtener de alcanzar los derechos humanos sin
asegurar que las comunidades indígenas son suficientemente
saludables para disfrutarlos? La salud ha sido reconocida como
un derecho humano en cuatro documentos internacionales principales
sobre derechos humanos. Además, el derecho a la salud consta
de dos elementos -el reconocimiento del derecho del individuo
al nivel más alto de salud mental y física, así
como la obligación de los Estados a adoptar medidas para
lograr el alcance de tal derecho.
La Organización
Mundial de la Salud (OMS), encargada de la responsabilidad de
la salud dentro del sistema de Naciones Unidas, ha definido la
salud como "un estado de bienestar físico, mental
y social completo, y no solamente como la ausencia de enfermedad
o debilidad", recordó. Esa definición reflejaba
la comprensión holística de la salud articulada
por las poblaciones indígenas, que reiteradamente han remarcado
la necesidad de señalar el bienestar espiritual, físico
y mental completo, y el equilibrio de los individuos. De esta
manera, dijo, hay una buena base para que las poblaciones indígenas
trabajen con el sistema de Naciones Unidas en el tema de salud.
Así, era doblemente decepcionante que el Foro no hubiera
recibido documentación o información de la OMS este
año y que dicha agencia no hubiera estado representada.
El Foro estaría proyectando una recomendación a
la OMS en vista de que su ausencia era inaceptable.
Entre
las verdades comunes que debían ser reconocidas, continuó,
estaba que de manera global los pueblos indígenas habían
sido generalmente excluidos de los servicios de salud al alcance
de la población general; que los pueblos indígenas
eran los más pobres entre los pobres y sufrían de
malnutrición y falta de acceso al agua saludable; y que
las mujeres y niñas indígenas eran los miembros
más discriminados de sus comunidades. Las mujeres y niñas
indígenas eran sujeto de mucha violencia, impedidas de
asistir a la escuela o de tener acceso a los servicios de salud
específicos a sus necesidades biológicas.
El trabajo
futuro relacionado con la salud indígena debía tomar
en cuenta enfoques iluminadores, tales como el adoptado por el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el cual
enfocaba tres principios básicos: que los Estados eran
responsables, bajo instrumentos que han suscrito; que todos los
derechos humanos son universales; y que los derechos humanos son
interdependientes. Los programas de UNICEF apuntan primero a analizar
procesos particulares de las culturas indígenas, luego
a analizar el problema básico, tal como se ha manifestado
desde las estadísticas, y finalmente a actuar.
SIRI DAMMAN,
investigadora de la Universidad de Oslo, Noruega, y miembro de
un equipo interdisciplinario acerca del derechos a la alimentación
en desarrollo, presentó sus hallazgos en mortalidad infantil
y malnutrición crónica de los niños indígenas
en las Américas. Su investigación mostró
que, a pesar de que las estadísticas varían a través
de los países y a través de la división urbano/rural,
los niños indígenas disfrutaban un estándar
de salud menor que los niños no indígenas. Una interpretación
autoritativa del derecho a la salud sugería que el derecho
debía estar enfocado en el disfrute del acceso a los servicios
que promuevan el estándar más alto posible de salud,
y que la no-discriminación implicaba la obligación
de los Estados de asegurar igual acceso y equidad en los servicios
de salud para todos. Dijo que eran necesarias medidas oportunas
para acelerar el avance de las poblaciones cuya salud estaba retrasada.
Las partes del Estado deberían adoptar e implementar estrategias
nacionales de acción, establecer indicadores y puntos de
referencia para la acción, e identificar las poblaciones
vulnerables mediante la desagregación de estadísticas.
La etnicidad debía ser considerada en los programas nacionales
de salud, pero en forma tal que impidieran el incremento de la
discriminación. En ese proceso, el Foro podía jugar
un papel coordinando la recolección y diseminación
de indicadores sobre salud indígena y facilitando la colaboración
a través del sistema de Naciones Unidas y de la comunidad
internacional.
Al comentar
las presentaciones, varios miembros del Foro pidieron cautela
para que la propuesta recomendación a la OMS no fuera muy
crítica, tomando en cuenta que la organización ha
hecho un gran trabajo en el área de la salud indígena.
Los Estados debían alentar a la OMS a participar más
plenamente en el trabajo futuro del Foro.
ROCÍO
ROJAS, de la Organización Panamericana de la Salud, dijo
que la experiencia había mostrado que armonizar los sistemas
de salud indígena y convencional había contribuido
a aminorar las crisis de salud, incluyendo lo relacionado a la
malaria, la tuberculosis y el VIH/SIDA. También era necesario
combinar el enfoque intercultural con el género y los enfoques
nacionales. Su organización también había
trabajado el tema de la salud reproductiva, donde, por ejemplo,
estaba visto que el sistema convencional peruano había
mejorado su respeto por las prácticas indígenas.
La atención concentrada en ese tema por la Década
Internacional de las Poblaciones Indígenas, el compromiso
reiterado para el cuidado de la salud, y el reto de alcanzar las
Metas de Desarrollo del Milenio, habían permitido hacer
progresos en relación con la salud indígena.
Un representante
de la Association of Iroquois, Allied Indians, hizo notar la crisis
de salud entre los pueblos First Nation, que constituían
cerca de un tercio de la sociedad mundial que vive en uno de los
diez países 'top' en el mundo. Comparado con el resto de
Canadá, la tasa de suicidios entre los First Nation era
de 8 a 10 veces mayor. Pidió al Foro hacer un llamado a
Canadá para que asuma su obligación de cuidar la
salud de los First Nation, asignando un presupuesto de salud para
cubrir sus necesidades.
El delegado
de Canadá dijo que era imperativo que las necesidades de
las mujeres fueran reconocidas y que su país había
apoyado el trabajo de desagregación de información
realizada en enero de 2004. Las mujeres indígenas no solo
participaban en la toma de decisiones para el cuidado de la salud,
sino también actuaban como pilares en la comunidad, tomando
parte en la planificación y el desarrollo de los servicios
de salud. Urgió a los Estados a alentar la participación
de las mujeres para asegurar prácticas saludables y seguras
para dar a luz respetando las prácticas tradicionales.
El miembro
del Foro WILLIE LITTLECHILD dijo que el tratamiento de las enfermedades
debía estar acompañado por la promoción de
la buena salud a través de la actividad física y
la educación para el deporte. Ese enfoque dirigiría
las preocupaciones acerca de problemas tales como la diabetes
y la obesidad a través de prácticas preventivas.
Un miembro
del Indigenous Peoples Caucus urgió al Foro que informe
a los organismos de las Naciones Unidas la importancia del cuidado
de la salud para las poblaciones indígenas, y también
que reconozca la importancia de la medicina tradicional para las
poblaciones indígenas. Recomendó el establecimiento
de un panel de expertos indígenas para estudiar y hacer
recomendaciones del uso efectivo de las medicinas tradicionales.
El delegado
de México dijo que la comunidad internacional debía
redoblar sus esfuerzos para mejorar el cuidado de la salud de
los pueblos indígenas, especialmente de los niños.
En su país se ha tomado medidas para incrementar la toma
de conciencia de los proveedores de salud acerca de las necesidades
de los pueblos indígenas. Recomendó incrementar
los cuidados para las poblaciones indígenas en las instituciones
de cuidado de la salud; que las políticas de salud incluyan
aspectos de género y culturales; que el cuidado de la salud
considere el problema del alcoholismo; y que se hicieran esfuerzos
para prevenir la difusión del VIH/SIDA entre las poblaciones
indígenas.
Una integrante
del African Indigenous Women's Organization dijo que las mujeres
africanas eran especialistas en medicina tradicional, tratando
males como la malaria, la hepatitis y las enfermedades de transmisión
sexual con plantas, productos animales y aguas termales. No obstante,
recientemente había habido una declinación en las
prácticas de medicina tradicional debido a los desastres
medioambientales, la desertificación, la migración
de comunidades indígenas a áreas urbanas, y la competencia
con la medicina moderna. También señaló la
necesidad de implementar la Convención sobre Biodiversidad.
El representante
de Nepal dijo que todas las comunidades tienen el derecho de preservar
sus prácticas comunales tradicionales. Las leyes y las
políticas en Nepal estaban listas para implementar los
acuerdos internacionales de los cuales era parte. El Consejo Nacional
del país tenía representantes de cada uno de los
15 grupos étnicos que se habían beneficiado de programas
especiales para mejorar la salud y el agua bebible. Los pueblos
indígenas también se habían beneficiado de
programas de descentralización.
Un miembro
del Transnational Radical Party pidió al Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que asigne fondos de
asistencia considerando enfermedades que causan ceguera, y para
entrenar a los Khmer Krom para que puedan ser autosuficientes
en el cuidado de la salud. También urgió a las Naciones
Unidas que actúen de inmediato para corregir las violaciones
de los derechos humanos de los Khmer Krom, para salvar la civilización
del aniquilamiento.
El delegado
de Guatemala dijo que los Estados debían asignar los presupuestos
y fondos necesarios para ayudar a los Ministerios de Salud a implementar
estrategias de salud para los pueblos indígenas y que los
curadores (curanderos) indígenas y los servicios de salud
deberían estar involucrados en tales estrategias, especialmente
en lo relacionado con la salud reproductiva. Los compromisos internacionales
en el área de la salud deberían tener prioridad
y ser implementados de manera plena.
Una representante
de la Organización Mundial de la Salud dijo que deseaba
llamar la atención respecto a su presencia permanente durante
la tercera sesión del Foro. En vista de que la representante
de la OMS había dado a conocer su presencia, un miembro
del Foro preguntó cuándo era que el Foro podía
esperar recibir reportes de seguimiento e información acerca
de las muchas recomendaciones que el Foro había dirigido
a la OMS. La representante de la OMS respondió que, debido
a los preparativos para la Asamblea Mundial de la Salud, que se
estaba llevando a cabo en Ginebra, Suiza, la OMS no había
estado en capacidad de enviar la documentación requerida
a tiempo. Sin embargo, la intención de la organización
era enviar documentación de seguimiento acerca de las recomendaciones
del año pasado.
El representante
de la Foundation for Aboriginal and Islander Research Action dijo
que la OMS debía reconocer la necesidad de una perspectiva
global sobre la salud indígena para complementar sus estrategias
regionales. Aunque los pueblos indígenas australianos habían
sentado las bases de numerosas iniciativas difíciles acerca
del cuidado de la salud tradicional, los aborígenes australianos
seguían teniendo una expectativa de vida promedio de 50
años. Si esa estadística correspondiera a la población
no aborigen, sería considerada una crisis nacional. El
gobierno, tanto en el nivel federal como estatal, debía
hacer mucho más para mejor los estándares de salud
aborígenes.
Varias
representantes de grupos de mujeres indígenas remarcaron
la necesidad de dar prioridad a asuntos de salud reproductiva
de las mujeres indígenas y llamaron la atención
al gran número de víctimas de VIH/SIDA y otras enfermedades
de transmisión sexual entre mujeres y niñas indígenas.
Otras
llamaron la atención sobre las prácticas indígenas
que amenazan la salud de mujeres y niñas, incluyendo el
matrimonio temprano. Tales prácticas tienen consecuencias
a largo plazo en relación con la falta de educación,
los embarazos a temprana edad y la dependencia.
Entre
las recomendaciones dirigidas al Foro, los oradores alentaron
al organismo a dar pasos para la realización de una conferencia
latinoamericana acerca de la medicina indígena; a promover
el entrenamiento en medicina indígena; y a garantizar la
seguridad alimentaria para los pueblos indígenas.
Un miembro
del Jay College of Criminal Justice recomendó que los gobiernos
latinoamericanos respalden las recomendaciones dirigidas a las
libertades fundamentales de personas en prisión. Otros
participantes recomendaron que los gobiernos adopten políticas
para respetar y mantener los espacios indígenas autónomos;
que las Naciones Unidas estudien tanto la medina occidental como
la indígena para que las experiencias puedan ser compartidas;
que agencias de las Naciones Unidas tales como el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la OMS den asistencia
con índices de salud para los pueblos indígenas;
y que se haga esfuerzos para mejorar los derechos reproductivos
de las mujeres.
Un miembro
del Centre d'Accompagnement des Autochtones Pygmées et
Minoritairies Vulnérables recomendó que las agencias
e instituciones financieras internacionales involucren a las organizaciones
pigmeas en la puesta en marcha de programas nacionales de la República
Democrática del Congo y que el Foro dé prioridad
al monitoreo de las recomendaciones previas.
Otros
participantes pidieron que los gobiernos informen acerca de los
éxitos y fracasos en la puesta en marcha de los programas
indígenas, y acerca de cómo han ajustado sus presupuestos
para atender los problemas indígenas. Varios también
apuntaron la necesidad de invertir en el cuidado de la salud para
combatir la pobreza; para desarrollar enfoques culturales sobre
la salud para las mujeres indígenas; y para consultar con
las poblaciones indígenas acerca de su educación
y entrenamiento.
Un miembro
del Asian Indigenous Peoples Caucus cuestionó que la OMS
no hubiera seguido las recomendaciones previas sobre salud formuladas
por el Foro. Recomendó que los Estados instalen centros
para el cuidado de la salud que estuvieran en armonía con
las necesidades indígenas y sus culturas; que los Estados
y las agencias promuevan y protejan los sistemas de salud tradicionales
de los pueblos indígenas; que los Estados promuevan las
medicinas indígenas; y que los Estados hagan esfuerzos
para prevenir la violencia contra las mujeres indígenas,
tal como ocurre en los casos de violación y abuso sexual.
Una integrante
de la Red de Mujeres Indígenas Wayuu remarcó la
necesidad de elevar la conciencia respecto a los valores positivos
y universales de los pueblos indígenas. Recomendó
entrenar a los proveedores de cuidados de la salud tanto en los
métodos convencional como indígena para el tratamiento
del embarazo; la importancia de la salud espiritual y mental de
los niños indígenas; y la necesidad de combinar
las prácticas de salud indígenas y convencionales
en la prevención y monitoreo de las enfermedades.
Un representante
de la Foundation for Indigenous Americans of Anasasi Heritage
dijo que los descendientes de Anasasi estaban muriendo conforme
el medioambiente se iba deteriorando. Su línea de vida
estaba conectada a los árboles que se estaban cortando.
El aire contaminado había contribuido a una elevada tasa
de asma entre sus miembros. Las estadísticas de la oficina
americana de salud de las mujeres mostró que las tasas
de nacimientos eran las más bajas entre las mujeres Anasasi.