Documentos

Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas HR/4759
Tercera Sesión, 19 de mayo de 2004

INCORPORAR LA MEDICINA NATURAL EN LOS SISTEMAS DE SALUD


Preguntándose qué beneficio traería lograr el respeto de los derechos humanos de las poblaciones indígenas si no se asegura que las comunidades indígenas estén lo suficientemente saludables para disfrutar estos derechos, el punto focal del Foro Permanente, la salud, sugirió esta mañana que la salud sea considerada la primera prioridad de trabajo del organismo.

Cuando el Foro daba inicio a la discusión acerca de la salud, la integrante del Foro Mililani Trask alabó la definición de salud hecha por la Organización Mundial de la Salud como un "estado de bienestar físico, mental y social completo, y no meramente la ausencia de enfermedad o debilidad". Esa definición reflejó la comprensión holística de la salud articulada por las poblaciones indígenas y que puede servir como una buena base para la colaboración entre pueblos indígenas y el sistema de las Naciones Unidas. Por lo tanto, era decepcionante ver que el Foro no había recibido ninguna documentación o información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante la presente sesión.

El principio de no discriminación implicaba que los Estados tenían una obligación para asegurar acceso igualitario a los servicios de salud para todos, dijo Siri Damman, un investigador de la Universidad de Oslo, Noruega. Eran necesarias medidas oportunas para acelerar el avance de las poblaciones cuya salud estaba retrasada. Los Estados deberían adoptar e implementar estrategias nacionales de acción para la salud, establecer indicadores y puntos de referencia para la acción, e identificar las poblaciones vulnerables mediante la desagregación de estadísticas.

En ese proceso, agregó, el Foro podría jugar un papel coordinando la recolección y diseminación de indicadores acerca de la salud indígena y facilitando la colaboración a través del sistema de Naciones Unidas y la comunidad internacional.

Durante la subsiguiente discusión, la atención fue llevada a la situación de salud de grupos indígenas específicos, donde generalmente se hallaba estándares más bajos que en aquellos de poblaciones no indígenas. Por ejemplo, un orador anotó que la expectativa promedio de vida de un aborigen australiano era de solo 50 años; si esa estadística fuera llevada a la población no aborigen, sería considerada una crisis nacional.

Los representantes indígenas también subrayaron, de manera reiterativa, la importancia de incorporar prácticas medicinales tradicionales en los sistemas convencionales de salud, especialmente en relación con la salud reproductiva de las mujeres.

También debería haber fondos nacionales e internacionales y apoyo para entrenar a los curadores (curanderos) indígenas. Otro asunto de interés fue la diseminación del HIV/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual entre mujeres y niñas indígenas.

Esta mañana también hizo una presentación el representante de la Organización Panamericana de la Salud.

El foro se reunirá el 20 de mayo, a las 10 a.m. para discutir el trabajo futuro y el borrador de agenda de su cuarta sesión.

Antecedentes

El Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas se reunió esta mañana para continuar su tercera sesión con una discusión sobre la salud.

Discusión

La integrante del Foro MILILANI TRASK, punto focal del Foro en el tema de salud, sugirió que la salud debía ser la primera prioridad del trabajo del organismo. ¿Después de todo, qué beneficio se puede obtener de alcanzar los derechos humanos sin asegurar que las comunidades indígenas son suficientemente saludables para disfrutarlos? La salud ha sido reconocida como un derecho humano en cuatro documentos internacionales principales sobre derechos humanos. Además, el derecho a la salud consta de dos elementos -el reconocimiento del derecho del individuo al nivel más alto de salud mental y física, así como la obligación de los Estados a adoptar medidas para lograr el alcance de tal derecho.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), encargada de la responsabilidad de la salud dentro del sistema de Naciones Unidas, ha definido la salud como "un estado de bienestar físico, mental y social completo, y no solamente como la ausencia de enfermedad o debilidad", recordó. Esa definición reflejaba la comprensión holística de la salud articulada por las poblaciones indígenas, que reiteradamente han remarcado la necesidad de señalar el bienestar espiritual, físico y mental completo, y el equilibrio de los individuos. De esta manera, dijo, hay una buena base para que las poblaciones indígenas trabajen con el sistema de Naciones Unidas en el tema de salud. Así, era doblemente decepcionante que el Foro no hubiera recibido documentación o información de la OMS este año y que dicha agencia no hubiera estado representada. El Foro estaría proyectando una recomendación a la OMS en vista de que su ausencia era inaceptable.

Entre las verdades comunes que debían ser reconocidas, continuó, estaba que de manera global los pueblos indígenas habían sido generalmente excluidos de los servicios de salud al alcance de la población general; que los pueblos indígenas eran los más pobres entre los pobres y sufrían de malnutrición y falta de acceso al agua saludable; y que las mujeres y niñas indígenas eran los miembros más discriminados de sus comunidades. Las mujeres y niñas indígenas eran sujeto de mucha violencia, impedidas de asistir a la escuela o de tener acceso a los servicios de salud específicos a sus necesidades biológicas.

El trabajo futuro relacionado con la salud indígena debía tomar en cuenta enfoques iluminadores, tales como el adoptado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el cual enfocaba tres principios básicos: que los Estados eran responsables, bajo instrumentos que han suscrito; que todos los derechos humanos son universales; y que los derechos humanos son interdependientes. Los programas de UNICEF apuntan primero a analizar procesos particulares de las culturas indígenas, luego a analizar el problema básico, tal como se ha manifestado desde las estadísticas, y finalmente a actuar.

SIRI DAMMAN, investigadora de la Universidad de Oslo, Noruega, y miembro de un equipo interdisciplinario acerca del derechos a la alimentación en desarrollo, presentó sus hallazgos en mortalidad infantil y malnutrición crónica de los niños indígenas en las Américas. Su investigación mostró que, a pesar de que las estadísticas varían a través de los países y a través de la división urbano/rural, los niños indígenas disfrutaban un estándar de salud menor que los niños no indígenas. Una interpretación autoritativa del derecho a la salud sugería que el derecho debía estar enfocado en el disfrute del acceso a los servicios que promuevan el estándar más alto posible de salud, y que la no-discriminación implicaba la obligación de los Estados de asegurar igual acceso y equidad en los servicios de salud para todos. Dijo que eran necesarias medidas oportunas para acelerar el avance de las poblaciones cuya salud estaba retrasada. Las partes del Estado deberían adoptar e implementar estrategias nacionales de acción, establecer indicadores y puntos de referencia para la acción, e identificar las poblaciones vulnerables mediante la desagregación de estadísticas. La etnicidad debía ser considerada en los programas nacionales de salud, pero en forma tal que impidieran el incremento de la discriminación. En ese proceso, el Foro podía jugar un papel coordinando la recolección y diseminación de indicadores sobre salud indígena y facilitando la colaboración a través del sistema de Naciones Unidas y de la comunidad internacional.

Al comentar las presentaciones, varios miembros del Foro pidieron cautela para que la propuesta recomendación a la OMS no fuera muy crítica, tomando en cuenta que la organización ha hecho un gran trabajo en el área de la salud indígena. Los Estados debían alentar a la OMS a participar más plenamente en el trabajo futuro del Foro.

ROCÍO ROJAS, de la Organización Panamericana de la Salud, dijo que la experiencia había mostrado que armonizar los sistemas de salud indígena y convencional había contribuido a aminorar las crisis de salud, incluyendo lo relacionado a la malaria, la tuberculosis y el VIH/SIDA. También era necesario combinar el enfoque intercultural con el género y los enfoques nacionales. Su organización también había trabajado el tema de la salud reproductiva, donde, por ejemplo, estaba visto que el sistema convencional peruano había mejorado su respeto por las prácticas indígenas. La atención concentrada en ese tema por la Década Internacional de las Poblaciones Indígenas, el compromiso reiterado para el cuidado de la salud, y el reto de alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio, habían permitido hacer progresos en relación con la salud indígena.

Un representante de la Association of Iroquois, Allied Indians, hizo notar la crisis de salud entre los pueblos First Nation, que constituían cerca de un tercio de la sociedad mundial que vive en uno de los diez países 'top' en el mundo. Comparado con el resto de Canadá, la tasa de suicidios entre los First Nation era de 8 a 10 veces mayor. Pidió al Foro hacer un llamado a Canadá para que asuma su obligación de cuidar la salud de los First Nation, asignando un presupuesto de salud para cubrir sus necesidades.

El delegado de Canadá dijo que era imperativo que las necesidades de las mujeres fueran reconocidas y que su país había apoyado el trabajo de desagregación de información realizada en enero de 2004. Las mujeres indígenas no solo participaban en la toma de decisiones para el cuidado de la salud, sino también actuaban como pilares en la comunidad, tomando parte en la planificación y el desarrollo de los servicios de salud. Urgió a los Estados a alentar la participación de las mujeres para asegurar prácticas saludables y seguras para dar a luz respetando las prácticas tradicionales.

El miembro del Foro WILLIE LITTLECHILD dijo que el tratamiento de las enfermedades debía estar acompañado por la promoción de la buena salud a través de la actividad física y la educación para el deporte. Ese enfoque dirigiría las preocupaciones acerca de problemas tales como la diabetes y la obesidad a través de prácticas preventivas.

Un miembro del Indigenous Peoples Caucus urgió al Foro que informe a los organismos de las Naciones Unidas la importancia del cuidado de la salud para las poblaciones indígenas, y también que reconozca la importancia de la medicina tradicional para las poblaciones indígenas. Recomendó el establecimiento de un panel de expertos indígenas para estudiar y hacer recomendaciones del uso efectivo de las medicinas tradicionales.

El delegado de México dijo que la comunidad internacional debía redoblar sus esfuerzos para mejorar el cuidado de la salud de los pueblos indígenas, especialmente de los niños. En su país se ha tomado medidas para incrementar la toma de conciencia de los proveedores de salud acerca de las necesidades de los pueblos indígenas. Recomendó incrementar los cuidados para las poblaciones indígenas en las instituciones de cuidado de la salud; que las políticas de salud incluyan aspectos de género y culturales; que el cuidado de la salud considere el problema del alcoholismo; y que se hicieran esfuerzos para prevenir la difusión del VIH/SIDA entre las poblaciones indígenas.

Una integrante del African Indigenous Women's Organization dijo que las mujeres africanas eran especialistas en medicina tradicional, tratando males como la malaria, la hepatitis y las enfermedades de transmisión sexual con plantas, productos animales y aguas termales. No obstante, recientemente había habido una declinación en las prácticas de medicina tradicional debido a los desastres medioambientales, la desertificación, la migración de comunidades indígenas a áreas urbanas, y la competencia con la medicina moderna. También señaló la necesidad de implementar la Convención sobre Biodiversidad.

El representante de Nepal dijo que todas las comunidades tienen el derecho de preservar sus prácticas comunales tradicionales. Las leyes y las políticas en Nepal estaban listas para implementar los acuerdos internacionales de los cuales era parte. El Consejo Nacional del país tenía representantes de cada uno de los 15 grupos étnicos que se habían beneficiado de programas especiales para mejorar la salud y el agua bebible. Los pueblos indígenas también se habían beneficiado de programas de descentralización.

Un miembro del Transnational Radical Party pidió al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que asigne fondos de asistencia considerando enfermedades que causan ceguera, y para entrenar a los Khmer Krom para que puedan ser autosuficientes en el cuidado de la salud. También urgió a las Naciones Unidas que actúen de inmediato para corregir las violaciones de los derechos humanos de los Khmer Krom, para salvar la civilización del aniquilamiento.

El delegado de Guatemala dijo que los Estados debían asignar los presupuestos y fondos necesarios para ayudar a los Ministerios de Salud a implementar estrategias de salud para los pueblos indígenas y que los curadores (curanderos) indígenas y los servicios de salud deberían estar involucrados en tales estrategias, especialmente en lo relacionado con la salud reproductiva. Los compromisos internacionales en el área de la salud deberían tener prioridad y ser implementados de manera plena.

Una representante de la Organización Mundial de la Salud dijo que deseaba llamar la atención respecto a su presencia permanente durante la tercera sesión del Foro. En vista de que la representante de la OMS había dado a conocer su presencia, un miembro del Foro preguntó cuándo era que el Foro podía esperar recibir reportes de seguimiento e información acerca de las muchas recomendaciones que el Foro había dirigido a la OMS. La representante de la OMS respondió que, debido a los preparativos para la Asamblea Mundial de la Salud, que se estaba llevando a cabo en Ginebra, Suiza, la OMS no había estado en capacidad de enviar la documentación requerida a tiempo. Sin embargo, la intención de la organización era enviar documentación de seguimiento acerca de las recomendaciones del año pasado.

El representante de la Foundation for Aboriginal and Islander Research Action dijo que la OMS debía reconocer la necesidad de una perspectiva global sobre la salud indígena para complementar sus estrategias regionales. Aunque los pueblos indígenas australianos habían sentado las bases de numerosas iniciativas difíciles acerca del cuidado de la salud tradicional, los aborígenes australianos seguían teniendo una expectativa de vida promedio de 50 años. Si esa estadística correspondiera a la población no aborigen, sería considerada una crisis nacional. El gobierno, tanto en el nivel federal como estatal, debía hacer mucho más para mejor los estándares de salud aborígenes.

Varias representantes de grupos de mujeres indígenas remarcaron la necesidad de dar prioridad a asuntos de salud reproductiva de las mujeres indígenas y llamaron la atención al gran número de víctimas de VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual entre mujeres y niñas indígenas.

Otras llamaron la atención sobre las prácticas indígenas que amenazan la salud de mujeres y niñas, incluyendo el matrimonio temprano. Tales prácticas tienen consecuencias a largo plazo en relación con la falta de educación, los embarazos a temprana edad y la dependencia.

Entre las recomendaciones dirigidas al Foro, los oradores alentaron al organismo a dar pasos para la realización de una conferencia latinoamericana acerca de la medicina indígena; a promover el entrenamiento en medicina indígena; y a garantizar la seguridad alimentaria para los pueblos indígenas.

Un miembro del Jay College of Criminal Justice recomendó que los gobiernos latinoamericanos respalden las recomendaciones dirigidas a las libertades fundamentales de personas en prisión. Otros participantes recomendaron que los gobiernos adopten políticas para respetar y mantener los espacios indígenas autónomos; que las Naciones Unidas estudien tanto la medina occidental como la indígena para que las experiencias puedan ser compartidas; que agencias de las Naciones Unidas tales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la OMS den asistencia con índices de salud para los pueblos indígenas; y que se haga esfuerzos para mejorar los derechos reproductivos de las mujeres.

Un miembro del Centre d'Accompagnement des Autochtones Pygmées et Minoritairies Vulnérables recomendó que las agencias e instituciones financieras internacionales involucren a las organizaciones pigmeas en la puesta en marcha de programas nacionales de la República Democrática del Congo y que el Foro dé prioridad al monitoreo de las recomendaciones previas.

Otros participantes pidieron que los gobiernos informen acerca de los éxitos y fracasos en la puesta en marcha de los programas indígenas, y acerca de cómo han ajustado sus presupuestos para atender los problemas indígenas. Varios también apuntaron la necesidad de invertir en el cuidado de la salud para combatir la pobreza; para desarrollar enfoques culturales sobre la salud para las mujeres indígenas; y para consultar con las poblaciones indígenas acerca de su educación y entrenamiento.

Un miembro del Asian Indigenous Peoples Caucus cuestionó que la OMS no hubiera seguido las recomendaciones previas sobre salud formuladas por el Foro. Recomendó que los Estados instalen centros para el cuidado de la salud que estuvieran en armonía con las necesidades indígenas y sus culturas; que los Estados y las agencias promuevan y protejan los sistemas de salud tradicionales de los pueblos indígenas; que los Estados promuevan las medicinas indígenas; y que los Estados hagan esfuerzos para prevenir la violencia contra las mujeres indígenas, tal como ocurre en los casos de violación y abuso sexual.

Una integrante de la Red de Mujeres Indígenas Wayuu remarcó la necesidad de elevar la conciencia respecto a los valores positivos y universales de los pueblos indígenas. Recomendó entrenar a los proveedores de cuidados de la salud tanto en los métodos convencional como indígena para el tratamiento del embarazo; la importancia de la salud espiritual y mental de los niños indígenas; y la necesidad de combinar las prácticas de salud indígenas y convencionales en la prevención y monitoreo de las enfermedades.

Un representante de la Foundation for Indigenous Americans of Anasasi Heritage dijo que los descendientes de Anasasi estaban muriendo conforme el medioambiente se iba deteriorando. Su línea de vida estaba conectada a los árboles que se estaban cortando. El aire contaminado había contribuido a una elevada tasa de asma entre sus miembros. Las estadísticas de la oficina americana de salud de las mujeres mostró que las tasas de nacimientos eran las más bajas entre las mujeres Anasasi.





inicio