Documentos

Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas HR/4753
Tercera Sesión 14 de mayo de 2004
Novena y décima reunión (AM y PM)

 

LA NECESIDAD DE ADOPTAR UNA DECLARACIÓN SOBRE DERECHOS INDÍGENAS DURANTE LA SESIÓN CONTINUA DEL FORO PERMANENTE

Durante la continuación del Foro Permanente de Cuestiones Indígenas que discutió sobre los derechos humanos, los oradores subrayaron los graves abusos contra los derechos humanos cometidos contra las mujeres indígenas, tanto por ejércitos extranjeros como por patriarcas de sus propias sociedades, y remarcaron la urgente necesidad de adoptar el borrador de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de las poblaciones indígenas.

Erica-Irene Daes, Relatora Especial de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, Comisión de Derechos Humanos, hizo notar que las violaciones y el abuso sexual han sido usados de manera sistemática para intimidar y traumatizar a las mujeres indígenas y sus familias en políticas de interrogatorio, guerras civiles y conflictos armados. Un estimado de 170 millones de mujeres indígenas en todo el mundo han sufrido una extendida discriminación y otros graves abusos, dijo, añadiendo que ciertos Estados, de manera deliberada, ignoran las flagrantes violaciones contra las mujeres indígenas o contra comunidades indígenas completas.

Los Estatutos de los Tribunales Penales Internacionales para la ex Yugoslavia y Rwanda han considerado las violaciones durante los tiempos de guerra -por primera vez- como un crimen contra la humanidad, continuó. Además, el Estatuto de la Corte Penal Internacional incluyó una disposición importante acerca de "violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual o de gravedad comparable". Daes urgió a los Estados a implementar normas humanitarias internacionalmente relevantes para garantizar los derechos de las mujeres indígenas, especialmente en tiempos de conflicto armado.

Extendiendo este tema a tiempos de paz, Yakin Erturk, relatora especial para la Violencia contra la Mujer, Comisión de Derechos Humanos, dijo que las mujeres indígenas sufrían la opresión, la subordinación y las órdenes de género patriarcal en el hogar, así como en los órganos comunitarios y estatales. Señalando las mayores contradicciones entre las normas grupales -que realmente pueden permitir que continúe la subyugación o la violencia contra las mujeres- y los derechos individuales, dijo que la opresión en el hogar era un problema particular, tomando en cuenta que con frecuencia se pasa por alto y se justifica como un asunto privado.

El trabajo del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, junto con una serie de conferencias de las Naciones Unidas, ha ayudado a desmitificar la distinción público-privado que mantenía a las mujeres fuera del cauce principal, dijo. Consideró que había llegado el momento de atajar nociones que señalaban que controlar y regular a las mujeres era la única forma de sustentar la tradición, o de que un hombre podía apalear a su esposa en nombre del honor cultural.

Durante la discusión acerca de los derechos humanos, numerosos participantes hicieron notar que los puntos de vista divergentes respecto al balance entre los derechos colectivos e individuales estaban entorpeciendo el acuerdo para un borrador de declaración sobre los derechos de las poblaciones indígenas, y urgieron al grupo de trabajo a superar tales obstáculos cuanto antes. Otros recomendaron que las Naciones Unidas y los organismos de derechos humanos planificaran misiones investigadoras en áreas donde gruesas violaciones a los derechos indígenas han sido cometidas; y que trabajasen con tribunales internacionales para poner fin a la impunidad por los genocidios y a las campañas de terror dirigidas a reprimir a los pueblos indígenas.

Llamando la atención sobre horrores específicos en su país, una miembro de Bangsa Adat Alifuru hizo referencia a los actos de genocidio cometidos por militares indonesios contra poblaciones indígenas en Moluccu. Pidió el retiro inmediato de las fuerzas militares indonesias y una misión investigadora de las Naciones Unidas para informar acerca de la situación real. De manera similar, una representante de la Fundación Montagnard invocó a las Naciones Unidas el envío de instructores en derechos humanos a las tierras altas centrales de Vietnam, donde poblaciones indígenas estaban sufriendo gruesas violaciones de sus derechos.

Un representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también se presentó hoy, haciendo notar que las discusiones sobre abusos de derechos humanos contra las poblaciones indígenas se habían expandido a asuntos de desarrollo. Con mucha frecuencia, dijo, los pueblos indígenas pierden sus tierras tradicionales o son dejados sin oportunidades de consulta respecto a cómo armonizar el desarrollo con la continuación de su existencia. Alentó a las Naciones Unidas a construir respeto por los derechos indígenas para las actividades de desarrollo, y alentó también a los gobiernos a adoptar medidas activas para corregir dichas violaciones.

El Foro se reunirá nuevamente a las 10 a.m. del lunes 17 de mayo, para continuar su discusión acerca de los derechos humanos.

Antecedentes

El Foro Permanente de Cuestiones Indígenas se reunió hoy para continuar su discusión acerca de los derechos humanos.

Discusión

YAKIN ERTURK, Relatora Especial de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos sobre Violencia contra las Mujeres, dijo que las mujeres indígenas estaban luchando, algunas veces bajo gran riesgo, para mejorar las vidas de sus pueblos, haciendo que el mundo tomara conciencia de las grandes equivocaciones cometidas a lo largo de la historia de la civilización. Uno de los mayores problemas que debían enfrentar eran las contradicciones entre derechos grupales y normas universales. Las mujeres indígenas han sufrido opresión, subordinación y órdenes del género patriarcal, que las han sojuzgado en el hogar, la comunidad y el aparato estatal. La opresión en el hogar era una de las situaciones más difíciles de señalar, pues con frecuencia ha sido pasada por alto y justificada como un asunto privado.

Los resultados de varias conferencias de las Naciones Unidas y del trabajo del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer eran grandes avances en la desmitificación de la distinción público-privado que mantenía a las mujeres excluidas del cauce principal, dijo. Desde la conferencia "Beijing más 5", los fondos nacionales e internacionales han sido dirigidos a mejorar la posición de las mujeres, y documentos relevantes acerca de las mujeres han sido negociados en los foros internacionales. Ha llegado el momento de atajar nociones en el sentido de que controlar y regular a las mujeres constituían la única forma de sostener la tradición, o de que un hombre podía apalear a su esposa en nombre del honor cultural. Los estándares de los derechos humanos eran claros. El mandato de las Naciones Unidas sobre la igualdad de géneros apunta a corregir errores históricos dirigidos a sojuzgar a la mitad de la población mundial. El discurso sobre los derechos humanos era una aproximación vital en la consideración de los derechos de los individuos o de los grupos.

ERICA-IRENE DAES, Relatora Especial de la Subcomisión para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, Comisión de Derechos Humanos, anotó que un estimado de 170 millones de mujeres indígenas en todo el mundo enfrentaban una marginalización cultural y por la pobreza, así como una extendida discriminación y otros graves abusos sistemáticos de los derechos humanos. Ciertos Estados ignoran de manera deliberada y flagrante las violaciones de los derechos humanos contra las mujeres indígenas y, en ciertos casos, contra comunidades indígenas completas. En situaciones que van desde interrogatorios policiales a guerras civiles y conflictos armados, las violaciones y el abuso sexual de mujeres indígenas ha sido utilizado para intimidar y traumatizar de manera sistemática a las mujeres y sus familias. La violencia contra las mujeres indígenas no atiende los derechos humanos básicos y las libertades fundamentales, y ha sido una afrenta contra la dignidad humana inherente de las mujeres. La violencia física, psicológica y sexual contra mujeres y niñas indígenas, en público y en privado, ha sido una plaga en todas las sociedades y clases, y ha colocado obstáculos tremendos a la igualdad, el desarrollo, la paz y la seguridad.

Los Estatutos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y Rwanda calificaron el crimen de violación en tiempos de guerra -por primera vez en la historia- como un crimen contra la humanidad, continuó. El Estatuto de la Corte Penal Internacional incluyó una importante disposición relacionada con "la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual o gravedad comparable". Los Estados deberían ser alentados a adoptar medidas para la aplicación de la legislación internacional relevante y las normas humanitarias, para garantizar el respeto a los derechos humanos de las mujeres indígenas, especialmente en tiempos de conflicto armado.

Volviendo al trabajo del Foro, dijo que ganaría un apoyo económico y político serio, y serviría como un sistema amplio de coordinación y organismo de evaluación bajo el Consejo Económico y Social (ECOSOC) -no simplemente como un foro consultivo y político. Los beneficios en las áreas de desarrollo, reconciliación y asociaciones surgirían de esa transición. Respecto al desarrollo, una gran parte de más de los dos mil millones gastados en programas de operación de las Naciones Unidas cada año era dedicado a regiones con grandes poblaciones indígenas. El sistema de Naciones Unidas debería revisar los impactos positivos de la asistencia técnica y financiera en regiones donde viven poblaciones indígenas, asegurando que ellas participen plena y libremente en el diseño y los beneficios de dichos proyectos.

Respecto a la reconciliación, agregó que el Foro podía servir como una agencia distribuidora de experiencias útiles para la reconciliación y la construcción de nación, y realmente facilitar la comunicación y la construcción de confianza entre gobiernos y poblaciones indígenas. En referencia a las asociaciones, había ventajas importantes en la construcción de asociaciones confiables, donde las poblaciones indígenas contribuyan libremente con sus conocimientos tradicionales, su creatividad y su herencia artística y cultural única.

En respuesta a la intervención de la Sra. Daes, una miembro del Foro expresó su acuerdo en que era necesario incrementar la asistencia financiera dada a los programas de las Naciones Unidas para ayudarlos a moverse más allá de las recomendaciones hacia acciones concertadas. Una asociación en acción debería ser desarrollada entre las propias comunidades indígenas, entre poblaciones indígenas y los gobiernos estatales, y, en el nivel internacional, entre las poblaciones indígenas y las organizaciones intergubernamentales.

Otro miembro del Foro dijo que quería hacer notar la situación en el Perú, donde el número importante de individuos indígenas que habían caído víctimas del antiguo régimen no había sido recogido de manera adecuada en el informe a la Comisión de Derechos Humanos sobre ese tema. Las delegaciones encargadas de ensamblar tales informes deberían incluir a representantes indígenas.

El representante de Canadá dijo que durante este último año de la Década Internacional de las Poblaciones Indígenas, el principal asunto de derechos humanos para las poblaciones indígenas y las Naciones Unidas sería la necesidad de un progreso sustantivo en el borrador de declaración de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones Indígenas. Ambos, Estados y representantes de las poblaciones indígenas, tendrían que mostrar flexibilidad y voluntad para lograr el consenso en un documento fuerte y efectivo. Entre los asuntos particularmente difíciles acerca de los derechos indígenas estaba la necesidad de un balance entre los derechos individuales en relación con los derechos colectivos.

Un representante del Pacific Region Consultation mencionó los legados del colonialismo y la supremacía militar, la imposición de sistemas coloniales heredados, la imposición de culturas extranjeras y acuerdos comerciales por encima de los valores tradicionales, y el uso de la educación occidental como una herramienta para promover los valores occidentales como aquellos bajo los cuales las poblaciones indígenas laboran hoy. Las poblaciones indígenas del Pacífico se mantienen de manera continua en conflicto con las culturas y los valores foráneos; así como con el concepto de la supremacía de los derechos individuales sobre los colectivos. Las Naciones Unidas deberían investigar su propio rol en el proceso de colonización, que ha llevado a las violaciones de los derechos humanos en la actualidad en los territorios ocupados colonialmente. También debería considerar, entre otras medidas, la reinscripción de ciertos territorios del Pacífico en la lista de territorios sin autogobierno, para dar igualdad de oportunidades a las poblaciones indígenas a presentar evidencias de las violaciones de sus derechos fundamentales de autodeterminación.

En respuesta a los comentarios anteriores, la Sra. Daes reconoció que las poblaciones indígenas deberían desempeñar un papel mayor en todo tipo de negociaciones, entre Estados y en el nivel internacional, en lo relacionado con los asuntos indígenas. Ya era tiempo de que las poblaciones indígenas se hagan escuchar, tiempo para que sus puntos de vista sean respetados.

Varios oradores remarcaron la importancia de la autodeterminación, recomendando que el Foro la eleve como el derecho más vital para las poblaciones indígenas. Mientras la necesidad de autodeterminación tiene un apoyo internacional considerable, la ausencia de voluntad política en unos pocos Estados ha negado la autodeterminación de las poblaciones indígenas que viven en sus territorios.

Un representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anotó que fueron las violaciones de los derechos humanos las que originalmente trajeron los asuntos indígenas al escrutinio internacional. Ahora, esa atención ha progresado a discusiones acerca de derechos indígenas y desarrollo. Las poblaciones indígenas eran discriminadas en el mundo laboral y se les negaba entrenamiento que pudiera mejorar su acceso al trabajo. Por el contrario, con frecuencia estaban sujetados a labores forzadas o esclavizantes y al trabajo infantil, en cuya eliminación la OIT estaba trabajando. La OIT también ha desarrollado instrumentos dirigidos a restaurar los derechos tradicionales de las poblaciones indígenas a la tierra, así como su derecho a ser consultadas respecto al desarrollo. Con demasiada frecuencia no se les daba ninguna oportunidad para expresar sus puntos de vista respecto a cómo el desarrollo debería progresar de tal manera que haya armonía con su existencia. Alentó a las Naciones Unidas a construir respeto por los derechos indígenas en las actividades para el desarrollo, y a los gobiernos a adoptar medidas activas para corregir tales violaciones.

Los participantes también describieron violaciones específicas a los derechos humanos que estaban ocurriendo en sus países. Una miembro de Bangsa Adat Alifuru describió actos de supuesto genocidio que los militares indonesios estaban cometiendo contra poblaciones indígenas en Moluccu. Pidió el retiro inmediato de las fuerzas militares indonesias de Moluccu y el envío de una misión investigadora de las Naciones Unidas para informar acerca de la situación real. De manera similar, un representante de la Fundación Montagnard pidió a las Naciones Unidas que enviase instructores de derechos humanos a las tierras altas centrales de Vietnam, donde poblaciones indígenas estaban sufriendo graves violaciones de sus derechos.

Representantes de grupos africanos subrayaron los efectos del conflicto armado en las mujeres indígenas, y remarcaron la necesidad de adoptar un acercamiento holístico integrado para promover la participación de las mujeres en la resolución de conflictos y la construcción de la paz. A la mayoría de las mujeres indígenas en África no se les permitía participar en los procesos de toma de decisiones y carecían de cualquier libertad de expresión. También se les negaba el derecho a la tierra, el derecho a vivir en paz, y carecían de recursos para participar en los foros sobre derechos humanos. Muchas carecían de información acerca de instrumentos tales como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y el proceso de Beijing.

Tomando en cuenta la cercanía del fin de la Década Internacional de las Poblaciones Indígenas, el representante del Cónclave de los Pueblos Indígenas de América dijo que las poblaciones indígenas siguen sufriendo firmes violaciones de sus derechos humanos y urgían al Foro a recomendar al ECOSOC que pusiese atención a la situación de poblaciones extremadamente vulnerables que viven en aislamiento; urgió a los gobiernos a poner fin a la impunidad ante los genocidios y las violaciones contra los derechos humanos de poblaciones indígenas; y poner fin a las campañas de terror dirigidas a reprimir a las poblaciones indígenas, en particular, a inmigrantes indígenas. Los derechos colectivos de las poblaciones indígenas deberían ser reconocidos internacionalmente.

El representante de Nueva Zelandia dijo que el Foro debería continuar mirando más allá de las quejas indígenas en busca de la mejora de la situación general de las poblaciones indígenas en todo el mundo. En particular, asegurar que las poblaciones indígenas disfruten de derechos iguales también significaba asegurar que esos derechos sean aplicados de manera igualitaria a hombres y mujeres indígenas. Según la experiencia de su propio país, derechos territoriales y de recursos extensivos han sido acordados con el pueblo Maorí. El nuevo borrador legal acerca de las orillas y fondos marinos permitiría a todos los neozelandeses a aspirar al reconocimiento de sus derechos ancestrales.

Una representante indígena del Brasil llamó la atención acerca de la situación en su país, donde 23 líderes indígenas fueron asesinados en 2003 por comprometerse a proteger los derechos de sus pueblos. Más aún, las poblaciones indígenas de la Amazonia enfrentaban amenazas a su existencia debido a la invasión de mineros ilegales que han traído el aumento de la violencia, particularmente contra las mujeres y los niños, el alcoholismo y la malaria. En respuesta, el Foro debería recomendar que Brasil formule una política indígena reconociendo la naturaleza multicultural del Estado, se retire de los territorios indígenas y los demarque y registre como territorios indígenas.

Otros oradores pusieron sobre el tapete temas que incluyen la desproporcionadamente alta tasa de mortalidad infantil entre las poblaciones indígenas. Ese fenómeno se atribuyó a la falta de acceso a los servicios de salud adecuados que sufrían las mujeres indígenas. El Foro debería recomendar la asignación de un nivel elevado de recursos para el sector salud, con consideraciones específicas para las poblaciones indígenas y en particular para las mujeres indígenas.

Entre otras recomendaciones dirigidas al Foro, el representante del Grupo Indígena del Asia dijo que el organismo debería urgir al Secretario General que formule directivas y principios para la inclusión de las poblaciones indígenas en el trabajo del sistema de Naciones Unidas, para permitirles participar en la formulación de informes y notas relacionadas con su país. El Foro también debería alentar a las agencias de las Naciones Unidas a establecer programas de construcción de capacidad dirigidas directamente a las poblaciones indígenas.

Cuando la discusión acerca de los derechos humanos continuó en la tarde, una serie de recomendaciones fueron hechas al Foro, incluyendo que alentara la reforma del sistema de la OIT y de la Comisión de Derechos Humanos para asegurar la representación y participación de grupos indígenas; urgir al Alto Comisionado para Derechos Humanos que promueva los derechos humanos de las poblaciones indígenas; recomendar que el ECOSOC urja a los Estados y a las agencias especializadas del sistema de las Naciones Unidas a respetar los acuerdos internacionales que aseguran los derechos indígenas; y organizar actividades con las poblaciones indígenas del Pacífico, Asia, América Latina, Norte América y el Ártico.

Los Estados fueron urgidos a respetar el derecho de las poblaciones indígenas a la autodeterminación adoptando el borrador de declaración sobre las poblaciones indígenas; promoviendo el establecimiento de una segunda Década Internacional para las Poblaciones Indígenas; y estableciendo mecanismos de monitoreo para seguirle los pasos a la aplicación de las recomendaciones del Foro sobre derechos humanos.

Otros pedidos incluyeron que el Relator Especial para los derechos humanos visitara Ecuador y que el Secretario General proveyera la asistencia financiera necesaria para que las mujeres indígenas participen en el grupo de trabajo que negocia el borrador de declaración de las poblaciones indígenas.

La representante del Grupo Internacional de Mujeres Indígenas también pidió al Vaticano que rescindiera las bulas papales, dictadas por Inocencio IV en el siglo XIII, que fundaron la doctrina del descubrimiento y el derecho de conquista que en el fondo había facilitado la colonización.

En respuesta a una intervención del gobernador de Nueva Zelandia realizada más temprano, un delegado indígena de la Región del Pacífico dijo que sentía la pertinencia de expresar su desacuerdo con la atribución de responsabilidad por la paralización de las negociaciones del borrador de declaración sobre las poblaciones indígenas. En tanto que la posición de Nueva Zelandia era que un puñado de organizaciones que se habían rehusado a cualquier cambio del texto original era la causante de la reciente ruptura del proceso de negociación, las organizaciones que habían participado habían notado que varios artículos del texto en borrador habían estado cerca de adoptarse sin ningún cambio. La paralización debería ser atribuida al puñado de Estados que presentaron propuestas evidentemente discriminatorias para modificar el borrador de declaración, y que buscaron cambios tan drásticos que hubieran socavado la intención original.

MARISELA PADRÓN QUERO, Directora, División para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), remarcó que los sistemas legales debían proteger y reforzar los derechos de las mujeres, y que todas las formas de discriminación y violencia contra la mujer debían ser eliminadas. Por más de 30 años, el UNFPA ha estado al frente para conseguir más atención para los asuntos de género, promoviendo reformas políticas y legales, recogiendo información sensible para el tema de género, y apoyando los proyectos que habilitan económicamente a las mujeres. Los esfuerzos del UNFPA han sido dirigidos a la incorporación de perspectivas, necesidades y derechos de las mujeres indígenas dentro del diseño, la implementación, el monitoreo y la evaluación de la población, los programas ambientales y de desarrollo que las afecta, para asegurar que ellas reciban servicios de salud reproductiva que fueran social, cultural y ecológicamente apropiados.

Los programas del UNFPA dedicados a las poblaciones indígenas han intentado incorporar la perspectiva de género para responder a diversas necesidades de las mujeres y hombres indígenas, y para dirigirse a asuntos tales como violencia contra la mujer, dijo. Las mujeres y niñas indígenas de muchos países necesitaban apoyo creciente para vivir vidas dignas, con sus derechos humanos respetados y sus necesidades humanas satisfechas. Las leyes y los procedimientos deben ser reformados y las protecciones de los derechos que hoy existen deberían ser más reforzadas.

El UNFPA, dijo, debe continuar apoyando la habilitación de las mujeres para enfrentar las violaciones de sus derechos, y para ayudar a promover un cambio en las normas e instituciones básicas de la sociedad. Recomendó que la perspectiva de género sea ubicada en el centro de todas las políticas y programas que afectan la salud de las mujeres, particularmente de las mujeres indígenas; que los esfuerzos para un acceso comprensible a los servicios y programas de salud sean expandidos; y que los gobiernos refuercen los sistemas nacionales de información para producir estadísticas confiables.

Los participantes también recomendaron que las Naciones Unidas y los organismos de derechos humanos planifiquen misiones investigadoras en zonas donde se ha cometido graves violaciones contra los derechos humanos de las poblaciones indígenas y pedir a la Oficina del Alto Comisionado y a los organismos de las Naciones Unidas reforzar la aplicación de los instrumentos de derechos humanos. Una participante anotó la incertidumbre respecto a la declaración de las Naciones Unidas acerca de los derechos de las poblaciones indígenas y dijo que era altamente improbable que fuera aceptable para los pueblos indígenas al final de la década. Ninguna otra actividad estándar de Naciones Unidas había consumido tanto tiempo. Ella sugirió que el procedimiento en curso para completar la declaración era inadecuado, y que se necesitaba un método de trabajo más efectivo.

El delegado de Colombia, también hablando en nombre de una organización indígena colombiana, describió la situación de las poblaciones indígenas de su país y dijo que los territorios de los últimos nómadas de Sudamérica estaban siendo confiscados, su ecosistema alterado y su herencia perdida debido a los estragos causados por la actual guerra en Colombia. Los diferentes grupos armados y los traficantes de narcóticos han forzado a las poblaciones indígenas a tomar parte en dichas actividades y abandonar su identidad cultural. Para combatir dicho fenómeno, se sugirió que las compañías que producen bienes como alcohol, tabaco, armas y petróleo, entre otras, deberían comprometer el 1 por ciento de sus ventas anuales a financiar prioridades indígenas y que los Estados que usan sistemas de fumigación contra los cultivos ilegales también deberían dedicar una parte de sus presupuestos al mismo fin. Otra sugerencia fue que los bienes producidos por poblaciones indígenas no deberían ser objeto de impuestos, pero deberían ser incorporados en el Tratado de Libre Comercio de Norte América.

Otros oradores llamaron la atención sobre las violaciones de los derechos humanos de las poblaciones indígenas incluyendo, entre otras, por los militares mexicanos en Chiapas; por el gobierno de Chile en Rapanui (Isla de Pascua); por el gobierno de los Estados Unidos contra los pueblos hawaianos; por el gobierno de Camerún contra el pueblo Mbororo; y por el gobierno vietnamita contra el pueblo Khmer Krom del sudeste asiático.

Llamando la atención sobre la crisis de poblaciones indígenas urbanizadas en Canadá, el representante del Congreso de los Pueblos Aborígenes dijo que aquellos que no viven en tierras de la reservación, que constituían la mayoría de la población indígena en Canadá, no se beneficiaban del Decreto Indio del país y sufrían niveles de pobreza inaceptable, mala salud y falta de educación. La seguridad expresada por el primer ministro Martin en el sentido de que enmendar la situación de las poblaciones indígenas de Canadá figuraba como una de sus cinco primeras prioridades fue bienvenida, pero deberá ser demostrada igualmente en la práctica. Entre las vías mediante las cuales el Foro debería promover tales reformas estaba el establecimiento de tanteadores de responsabilidad para los Estados conforme se vayan librando ellos mismos de la legislación discriminatoria.

El representante del Asian Indigenous and Tribal Peoples Network llamó la atención sobre la necesidad de reformar el trabajo del Foro Permanente, incluyendo la puntualidad en las horas de inicio de las sesiones de trabajo y las limitaciones lógicas a los rezos y ceremonias; la naturaleza superficial del aplauso después de las intervenciones, inclusive para las intervenciones de gobiernos responsables de gruesas violaciones de los derechos humanos de las poblaciones indígenas; y la necesidad de racionalizar la lista de oradores para evitar la redundancia.

También en relación con el trabajo del Foro Permanente, el representante de Foundation for Aboriginal and Islander Research Action dijo que debía ponerse bajo consideración si el rol del Foro era conducente a sujetar a los Estados más responsables de los abusos cometidos contra los derechos humanos de su población indígena, y que la adopción de un borrador de declaración sobre las poblaciones indígenas debería ser apoyada por todos los gobiernos y los grupos indígenas.

En otras áreas, todos los Relatores Especiales temáticos y de países específicos debían dedicar atención especial a la situación de las poblaciones indígenas. La Década Internacional de las Poblaciones Indígenas también debería extenderse por una segunda década.

Los participantes lamentaron los efectos de situaciones conflictivas, cuando las mujeres y niños indígenas fueron forzados a convertirse en refugiados, desplazados de sus hogares ancestrales. También objetaron la irresponsable explotación forestal en áreas indígenas, lo cual llevaba a la deforestación, el represamiento de aguas ancestrales y las multinacionales autorizadas a comprar tierras indígenas.

Un representante del Saami Parliamentary Council propuso que el Foro urgiera a los Estados a establecer organismos para la toma de decisiones en asuntos sobre mujeres indígenas en la agenda. Hombres y mujeres indígenas participarían en tales organismos, que también discutirían los derechos a la tierra, la educación, la salud, el medioambiente, los negocios y la cultura. Otro orador sugirió que los asuntos de mujeres indígenas sean incluidos en las constituciones nacionales.

Un representante de la Association of Nepalese Indigenous Journalists recomendó que el Foro promoviera el establecimiento de un comité observador de medios de comunicación para asegurar que las poblaciones indígenas no fueran injustamente retratadas por los medios.

 


inicio