Foro Permanente
para las Cuestiones Indígenas HR/4753
Tercera Sesión 14 de mayo de 2004
Novena y décima reunión (AM y PM)
LA NECESIDAD DE ADOPTAR UNA DECLARACIÓN SOBRE DERECHOS
INDÍGENAS DURANTE LA SESIÓN CONTINUA DEL FORO PERMANENTE
Durante
la continuación del Foro Permanente de Cuestiones Indígenas
que discutió sobre los derechos humanos, los oradores subrayaron
los graves abusos contra los derechos humanos cometidos contra
las mujeres indígenas, tanto por ejércitos extranjeros
como por patriarcas de sus propias sociedades, y remarcaron la
urgente necesidad de adoptar el borrador de declaración
de las Naciones Unidas sobre los derechos de las poblaciones indígenas.
Erica-Irene
Daes, Relatora Especial de la Subcomisión de Promoción
y Protección de los Derechos Humanos, Comisión de
Derechos Humanos, hizo notar que las violaciones y el abuso sexual
han sido usados de manera sistemática para intimidar y
traumatizar a las mujeres indígenas y sus familias en políticas
de interrogatorio, guerras civiles y conflictos armados. Un estimado
de 170 millones de mujeres indígenas en todo el mundo han
sufrido una extendida discriminación y otros graves abusos,
dijo, añadiendo que ciertos Estados, de manera deliberada,
ignoran las flagrantes violaciones contra las mujeres indígenas
o contra comunidades indígenas completas.
Los Estatutos
de los Tribunales Penales Internacionales para la ex Yugoslavia
y Rwanda han considerado las violaciones durante los tiempos de
guerra -por primera vez- como un crimen contra la humanidad, continuó.
Además, el Estatuto de la Corte Penal Internacional incluyó
una disposición importante acerca de "violación,
esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado,
esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia
sexual o de gravedad comparable". Daes urgió a los
Estados a implementar normas humanitarias internacionalmente relevantes
para garantizar los derechos de las mujeres indígenas,
especialmente en tiempos de conflicto armado.
Extendiendo
este tema a tiempos de paz, Yakin Erturk, relatora especial para
la Violencia contra la Mujer, Comisión de Derechos Humanos,
dijo que las mujeres indígenas sufrían la opresión,
la subordinación y las órdenes de género
patriarcal en el hogar, así como en los órganos
comunitarios y estatales. Señalando las mayores contradicciones
entre las normas grupales -que realmente pueden permitir que continúe
la subyugación o la violencia contra las mujeres- y los
derechos individuales, dijo que la opresión en el hogar
era un problema particular, tomando en cuenta que con frecuencia
se pasa por alto y se justifica como un asunto privado.
El trabajo
del Comité para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer, junto con una serie de conferencias de las Naciones
Unidas, ha ayudado a desmitificar la distinción público-privado
que mantenía a las mujeres fuera del cauce principal, dijo.
Consideró que había llegado el momento de atajar
nociones que señalaban que controlar y regular a las mujeres
era la única forma de sustentar la tradición, o
de que un hombre podía apalear a su esposa en nombre del
honor cultural.
Durante
la discusión acerca de los derechos humanos, numerosos
participantes hicieron notar que los puntos de vista divergentes
respecto al balance entre los derechos colectivos e individuales
estaban entorpeciendo el acuerdo para un borrador de declaración
sobre los derechos de las poblaciones indígenas, y urgieron
al grupo de trabajo a superar tales obstáculos cuanto antes.
Otros recomendaron que las Naciones Unidas y los organismos de
derechos humanos planificaran misiones investigadoras en áreas
donde gruesas violaciones a los derechos indígenas han
sido cometidas; y que trabajasen con tribunales internacionales
para poner fin a la impunidad por los genocidios y a las campañas
de terror dirigidas a reprimir a los pueblos indígenas.
Llamando
la atención sobre horrores específicos en su país,
una miembro de Bangsa Adat Alifuru hizo referencia a los actos
de genocidio cometidos por militares indonesios contra poblaciones
indígenas en Moluccu. Pidió el retiro inmediato
de las fuerzas militares indonesias y una misión investigadora
de las Naciones Unidas para informar acerca de la situación
real. De manera similar, una representante de la Fundación
Montagnard invocó a las Naciones Unidas el envío
de instructores en derechos humanos a las tierras altas centrales
de Vietnam, donde poblaciones indígenas estaban sufriendo
gruesas violaciones de sus derechos.
Un representante
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también
se presentó hoy, haciendo notar que las discusiones sobre
abusos de derechos humanos contra las poblaciones indígenas
se habían expandido a asuntos de desarrollo. Con mucha
frecuencia, dijo, los pueblos indígenas pierden sus tierras
tradicionales o son dejados sin oportunidades de consulta respecto
a cómo armonizar el desarrollo con la continuación
de su existencia. Alentó a las Naciones Unidas a construir
respeto por los derechos indígenas para las actividades
de desarrollo, y alentó también a los gobiernos
a adoptar medidas activas para corregir dichas violaciones.
El Foro
se reunirá nuevamente a las 10 a.m. del lunes 17 de mayo,
para continuar su discusión acerca de los derechos humanos.
Antecedentes
El Foro
Permanente de Cuestiones Indígenas se reunió hoy
para continuar su discusión acerca de los derechos humanos.
Discusión
YAKIN
ERTURK, Relatora Especial de la Comisión de las Naciones
Unidas sobre Derechos Humanos sobre Violencia contra las Mujeres,
dijo que las mujeres indígenas estaban luchando, algunas
veces bajo gran riesgo, para mejorar las vidas de sus pueblos,
haciendo que el mundo tomara conciencia de las grandes equivocaciones
cometidas a lo largo de la historia de la civilización.
Uno de los mayores problemas que debían enfrentar eran
las contradicciones entre derechos grupales y normas universales.
Las mujeres indígenas han sufrido opresión, subordinación
y órdenes del género patriarcal, que las han sojuzgado
en el hogar, la comunidad y el aparato estatal. La opresión
en el hogar era una de las situaciones más difíciles
de señalar, pues con frecuencia ha sido pasada por alto
y justificada como un asunto privado.
Los resultados
de varias conferencias de las Naciones Unidas y del trabajo del
Comité para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer eran grandes avances en la desmitificación
de la distinción público-privado que mantenía
a las mujeres excluidas del cauce principal, dijo. Desde la conferencia
"Beijing más 5", los fondos nacionales e internacionales
han sido dirigidos a mejorar la posición de las mujeres,
y documentos relevantes acerca de las mujeres han sido negociados
en los foros internacionales. Ha llegado el momento de atajar
nociones en el sentido de que controlar y regular a las mujeres
constituían la única forma de sostener la tradición,
o de que un hombre podía apalear a su esposa en nombre
del honor cultural. Los estándares de los derechos humanos
eran claros. El mandato de las Naciones Unidas sobre la igualdad
de géneros apunta a corregir errores históricos
dirigidos a sojuzgar a la mitad de la población mundial.
El discurso sobre los derechos humanos era una aproximación
vital en la consideración de los derechos de los individuos
o de los grupos.
ERICA-IRENE
DAES, Relatora Especial de la Subcomisión para la Promoción
y Protección de los Derechos Humanos, Comisión de
Derechos Humanos, anotó que un estimado de 170 millones
de mujeres indígenas en todo el mundo enfrentaban una marginalización
cultural y por la pobreza, así como una extendida discriminación
y otros graves abusos sistemáticos de los derechos humanos.
Ciertos Estados ignoran de manera deliberada y flagrante las violaciones
de los derechos humanos contra las mujeres indígenas y,
en ciertos casos, contra comunidades indígenas completas.
En situaciones que van desde interrogatorios policiales a guerras
civiles y conflictos armados, las violaciones y el abuso sexual
de mujeres indígenas ha sido utilizado para intimidar y
traumatizar de manera sistemática a las mujeres y sus familias.
La violencia contra las mujeres indígenas no atiende los
derechos humanos básicos y las libertades fundamentales,
y ha sido una afrenta contra la dignidad humana inherente de las
mujeres. La violencia física, psicológica y sexual
contra mujeres y niñas indígenas, en público
y en privado, ha sido una plaga en todas las sociedades y clases,
y ha colocado obstáculos tremendos a la igualdad, el desarrollo,
la paz y la seguridad.
Los Estatutos
del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y Rwanda
calificaron el crimen de violación en tiempos de guerra
-por primera vez en la historia- como un crimen contra la humanidad,
continuó. El Estatuto de la Corte Penal Internacional incluyó
una importante disposición relacionada con "la violación,
la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo
forzado, la esterilización forzada o cualquier otra forma
de violencia sexual o gravedad comparable". Los Estados deberían
ser alentados a adoptar medidas para la aplicación de la
legislación internacional relevante y las normas humanitarias,
para garantizar el respeto a los derechos humanos de las mujeres
indígenas, especialmente en tiempos de conflicto armado.
Volviendo
al trabajo del Foro, dijo que ganaría un apoyo económico
y político serio, y serviría como un sistema amplio
de coordinación
y organismo de evaluación bajo el Consejo Económico
y Social (ECOSOC) -no simplemente como un foro consultivo y político.
Los beneficios en las áreas de desarrollo, reconciliación
y asociaciones surgirían de esa transición. Respecto
al desarrollo, una gran parte de más de los dos mil millones
gastados en programas de operación de las Naciones Unidas
cada año era dedicado a regiones con grandes poblaciones
indígenas. El sistema de Naciones Unidas debería
revisar los impactos positivos de la asistencia técnica
y financiera en regiones donde viven poblaciones indígenas,
asegurando que ellas participen plena y libremente en el diseño
y los beneficios de dichos proyectos.
Respecto
a la reconciliación, agregó que el Foro podía
servir como una agencia distribuidora de experiencias útiles
para la reconciliación y la construcción de nación,
y realmente facilitar la comunicación y la construcción
de confianza entre gobiernos y poblaciones indígenas. En
referencia a las asociaciones, había ventajas importantes
en la construcción de asociaciones confiables, donde las
poblaciones indígenas contribuyan libremente con sus conocimientos
tradicionales, su creatividad y su herencia artística y
cultural única.
En respuesta
a la intervención de la Sra. Daes, una miembro del Foro
expresó su acuerdo en que era necesario incrementar la
asistencia financiera dada a los programas de las Naciones Unidas
para ayudarlos a moverse más allá de las recomendaciones
hacia acciones concertadas. Una asociación en acción
debería ser desarrollada entre las propias comunidades
indígenas, entre poblaciones indígenas y los gobiernos
estatales, y, en el nivel internacional, entre las poblaciones
indígenas y las organizaciones intergubernamentales.
Otro miembro
del Foro dijo que quería hacer notar la situación
en el Perú, donde el número importante de individuos
indígenas que habían caído víctimas
del antiguo régimen no había sido recogido de manera
adecuada en el informe a la Comisión de Derechos Humanos
sobre ese tema. Las delegaciones encargadas de ensamblar tales
informes deberían incluir a representantes indígenas.
El representante
de Canadá dijo que durante este último año
de la Década Internacional de las Poblaciones Indígenas,
el principal asunto de derechos humanos para las poblaciones indígenas
y las Naciones Unidas sería la necesidad de un progreso
sustantivo en el borrador de declaración de las Naciones
Unidas sobre las Poblaciones Indígenas. Ambos, Estados
y representantes de las poblaciones indígenas, tendrían
que mostrar flexibilidad y voluntad para lograr el consenso en
un documento fuerte y efectivo. Entre los asuntos particularmente
difíciles acerca de los derechos indígenas estaba
la necesidad de un balance entre los derechos individuales en
relación con los derechos colectivos.
Un representante
del Pacific Region Consultation mencionó los legados del
colonialismo y la supremacía militar, la imposición
de sistemas coloniales heredados, la imposición de culturas
extranjeras y acuerdos comerciales por encima de los valores tradicionales,
y el uso de la educación occidental como una herramienta
para promover los valores occidentales como aquellos bajo los
cuales las poblaciones indígenas laboran hoy. Las poblaciones
indígenas del Pacífico se mantienen de manera continua
en conflicto con las culturas y los valores foráneos; así
como con el concepto de la supremacía de los derechos individuales
sobre los colectivos. Las Naciones Unidas deberían investigar
su propio rol en el proceso de colonización, que ha llevado
a las violaciones de los derechos humanos en la actualidad en
los territorios ocupados colonialmente. También debería
considerar, entre otras medidas, la reinscripción de ciertos
territorios del Pacífico en la lista de territorios sin
autogobierno, para dar igualdad de oportunidades a las poblaciones
indígenas a presentar evidencias de las violaciones de
sus derechos fundamentales de autodeterminación.
En respuesta
a los comentarios anteriores, la Sra. Daes reconoció que
las poblaciones indígenas deberían desempeñar
un papel mayor en todo tipo de negociaciones, entre Estados y
en el nivel internacional, en lo relacionado con los asuntos indígenas.
Ya era tiempo de que las poblaciones indígenas se hagan
escuchar, tiempo para que sus puntos de vista sean respetados.
Varios
oradores remarcaron la importancia de la autodeterminación,
recomendando que el Foro la eleve como el derecho más vital
para las poblaciones indígenas. Mientras la necesidad de
autodeterminación tiene un apoyo internacional considerable,
la ausencia de voluntad política en unos pocos Estados
ha negado la autodeterminación de las poblaciones indígenas
que viven en sus territorios.
Un representante
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anotó
que fueron las violaciones de los derechos humanos las que originalmente
trajeron los asuntos indígenas al escrutinio internacional.
Ahora, esa atención ha progresado a discusiones acerca
de derechos indígenas y desarrollo. Las poblaciones indígenas
eran discriminadas en el mundo laboral y se les negaba entrenamiento
que pudiera mejorar su acceso al trabajo. Por el contrario, con
frecuencia estaban sujetados a labores forzadas o esclavizantes
y al trabajo infantil, en cuya eliminación la OIT estaba
trabajando. La OIT también ha desarrollado instrumentos
dirigidos a restaurar los derechos tradicionales de las poblaciones
indígenas a la tierra, así como su derecho a ser
consultadas respecto al desarrollo. Con demasiada frecuencia no
se les daba ninguna oportunidad para expresar sus puntos de vista
respecto a cómo el desarrollo debería progresar
de tal manera que haya armonía con su existencia. Alentó
a las Naciones Unidas a construir respeto por los derechos indígenas
en las actividades para el desarrollo, y a los gobiernos a adoptar
medidas activas para corregir tales violaciones.
Los participantes
también describieron violaciones específicas a los
derechos humanos que estaban ocurriendo en sus países.
Una miembro de Bangsa Adat Alifuru describió actos de supuesto
genocidio que los militares indonesios estaban cometiendo contra
poblaciones indígenas en Moluccu. Pidió el retiro
inmediato de las fuerzas militares indonesias de Moluccu y el
envío de una misión investigadora de las Naciones
Unidas para informar acerca de la situación real. De manera
similar, un representante de la Fundación Montagnard pidió
a las Naciones Unidas que enviase instructores de derechos humanos
a las tierras altas centrales de Vietnam, donde poblaciones indígenas
estaban sufriendo graves violaciones de sus derechos.
Representantes
de grupos africanos subrayaron los efectos del conflicto armado
en las mujeres indígenas, y remarcaron la necesidad de
adoptar un acercamiento holístico integrado para promover
la participación de las mujeres en la resolución
de conflictos y la construcción de la paz. A la mayoría
de las mujeres indígenas en África no se les permitía
participar en los procesos de toma de decisiones y carecían
de cualquier libertad de expresión. También se les
negaba el derecho a la tierra, el derecho a vivir en paz, y carecían
de recursos para participar en los foros sobre derechos humanos.
Muchas carecían de información acerca de instrumentos
tales como la Convención para la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y el
proceso de Beijing.
Tomando
en cuenta la cercanía del fin de la Década Internacional
de las Poblaciones Indígenas, el representante del Cónclave
de los Pueblos Indígenas de América dijo que las
poblaciones indígenas siguen sufriendo firmes violaciones
de sus derechos humanos y urgían al Foro a recomendar al
ECOSOC que pusiese atención a la situación de poblaciones
extremadamente vulnerables que viven en aislamiento; urgió
a los gobiernos a poner fin a la impunidad ante los genocidios
y las violaciones contra los derechos humanos de poblaciones indígenas;
y poner fin a las campañas de terror dirigidas a reprimir
a las poblaciones indígenas, en particular, a inmigrantes
indígenas. Los derechos colectivos de las poblaciones indígenas
deberían ser reconocidos internacionalmente.
El representante
de Nueva Zelandia dijo que el Foro debería continuar mirando
más allá de las quejas indígenas en busca
de la mejora de la situación general de las poblaciones
indígenas en todo el mundo. En particular, asegurar que
las poblaciones indígenas disfruten de derechos iguales
también significaba asegurar que esos derechos sean aplicados
de manera igualitaria a hombres y mujeres indígenas. Según
la experiencia de su propio país, derechos territoriales
y de recursos extensivos han sido acordados con el pueblo Maorí.
El nuevo borrador legal acerca de las orillas y fondos marinos
permitiría a todos los neozelandeses a aspirar al reconocimiento
de sus derechos ancestrales.
Una representante
indígena del Brasil llamó la atención acerca
de la situación en su país, donde 23 líderes
indígenas fueron asesinados en 2003 por comprometerse a
proteger los derechos de sus pueblos. Más aún, las
poblaciones indígenas de la Amazonia enfrentaban amenazas
a su existencia debido a la invasión de mineros ilegales
que han traído el aumento de la violencia, particularmente
contra las mujeres y los niños, el alcoholismo y la malaria.
En respuesta, el Foro debería recomendar que Brasil formule
una política indígena reconociendo la naturaleza
multicultural del Estado, se retire de los territorios indígenas
y los demarque y registre como territorios indígenas.
Otros
oradores pusieron sobre el tapete temas que incluyen la desproporcionadamente
alta tasa de mortalidad infantil entre las poblaciones indígenas.
Ese fenómeno se atribuyó a la falta de acceso a
los servicios de salud adecuados que sufrían las mujeres
indígenas. El Foro debería recomendar la asignación
de un nivel elevado de recursos para el sector salud, con consideraciones
específicas para las poblaciones indígenas y en
particular para las mujeres indígenas.
Entre
otras recomendaciones dirigidas al Foro, el representante del
Grupo Indígena del Asia dijo que el organismo debería
urgir al Secretario General que formule directivas y principios
para la inclusión de las poblaciones indígenas en
el trabajo del sistema de Naciones Unidas, para permitirles participar
en la formulación de informes y notas relacionadas con
su país. El Foro también debería alentar
a las agencias de las Naciones Unidas a establecer programas de
construcción de capacidad dirigidas directamente a las
poblaciones indígenas.
Cuando
la discusión acerca de los derechos humanos continuó
en la tarde, una serie de recomendaciones fueron hechas al Foro,
incluyendo que alentara la reforma del sistema de la OIT y de
la Comisión de Derechos Humanos para asegurar la representación
y participación de grupos indígenas; urgir al Alto
Comisionado para Derechos Humanos que promueva los derechos humanos
de las poblaciones indígenas; recomendar que el ECOSOC
urja a los Estados y a las agencias especializadas del sistema
de las Naciones Unidas a respetar los acuerdos internacionales
que aseguran los derechos indígenas; y organizar actividades
con las poblaciones indígenas del Pacífico, Asia,
América Latina, Norte América y el Ártico.
Los Estados
fueron urgidos a respetar el derecho de las poblaciones indígenas
a la autodeterminación adoptando el borrador de declaración
sobre las poblaciones indígenas; promoviendo el establecimiento
de una segunda Década Internacional para las Poblaciones
Indígenas; y estableciendo mecanismos de monitoreo para
seguirle los pasos a la aplicación de las recomendaciones
del Foro sobre derechos humanos.
Otros
pedidos incluyeron que el Relator Especial para los derechos humanos
visitara Ecuador y que el Secretario General proveyera la asistencia
financiera necesaria para que las mujeres indígenas participen
en el grupo de trabajo que negocia el borrador de declaración
de las poblaciones indígenas.
La representante
del Grupo Internacional de Mujeres Indígenas también
pidió al Vaticano que rescindiera las bulas papales, dictadas
por Inocencio IV en el siglo XIII, que fundaron la doctrina del
descubrimiento y el derecho de conquista que en el fondo había
facilitado la colonización.
En respuesta
a una intervención del gobernador de Nueva Zelandia realizada
más temprano, un delegado indígena de la Región
del Pacífico dijo que sentía la pertinencia de expresar
su desacuerdo con la atribución de responsabilidad por
la paralización de las negociaciones del borrador de declaración
sobre las poblaciones indígenas. En tanto que la posición
de Nueva Zelandia era que un puñado de organizaciones que
se habían rehusado a cualquier cambio del texto original
era la causante de la reciente ruptura del proceso de negociación,
las organizaciones que habían participado habían
notado que varios artículos del texto en borrador habían
estado cerca de adoptarse sin ningún cambio. La paralización
debería ser atribuida al puñado de Estados que presentaron
propuestas evidentemente discriminatorias para modificar el borrador
de declaración, y que buscaron cambios tan drásticos
que hubieran socavado la intención original.
MARISELA
PADRÓN QUERO, Directora, División para América
Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones
Unidas (UNFPA), remarcó que los sistemas legales debían
proteger y reforzar los derechos de las mujeres, y que todas las
formas de discriminación y violencia contra la mujer debían
ser eliminadas. Por más de 30 años, el UNFPA ha
estado al frente para conseguir más atención para
los asuntos de género, promoviendo reformas políticas
y legales, recogiendo información sensible para el tema
de género, y apoyando los proyectos que habilitan económicamente
a las mujeres. Los esfuerzos del UNFPA han sido dirigidos a la
incorporación de perspectivas, necesidades y derechos de
las mujeres indígenas dentro del diseño, la implementación,
el monitoreo y la evaluación de la población, los
programas ambientales y de desarrollo que las afecta, para asegurar
que ellas reciban servicios de salud reproductiva que fueran social,
cultural y ecológicamente apropiados.
Los programas
del UNFPA dedicados a las poblaciones indígenas han intentado
incorporar la perspectiva de género para responder a diversas
necesidades de las mujeres y hombres indígenas, y para
dirigirse a asuntos tales como violencia contra la mujer, dijo.
Las mujeres y niñas indígenas de muchos países
necesitaban apoyo creciente para vivir vidas dignas, con sus derechos
humanos respetados y sus necesidades humanas satisfechas. Las
leyes y los procedimientos deben ser reformados y las protecciones
de los derechos que hoy existen deberían ser más
reforzadas.
El UNFPA,
dijo, debe continuar apoyando la habilitación de las mujeres
para enfrentar las violaciones de sus derechos, y para ayudar
a promover un cambio en las normas e instituciones básicas
de la sociedad. Recomendó que la perspectiva de género
sea ubicada en el centro de todas las políticas y programas
que afectan la salud de las mujeres, particularmente de las mujeres
indígenas; que los esfuerzos para un acceso comprensible
a los servicios y programas de salud sean expandidos; y que los
gobiernos refuercen los sistemas nacionales de información
para producir estadísticas confiables.
Los participantes
también recomendaron que las Naciones Unidas y los organismos
de derechos humanos planifiquen misiones investigadoras en zonas
donde se ha cometido graves violaciones contra los derechos humanos
de las poblaciones indígenas y pedir a la Oficina del Alto
Comisionado y a los organismos de las Naciones Unidas reforzar
la aplicación de los instrumentos de derechos humanos.
Una participante anotó la incertidumbre respecto a la declaración
de las Naciones Unidas acerca de los derechos de las poblaciones
indígenas y dijo que era altamente improbable que fuera
aceptable para los pueblos indígenas al final de la década.
Ninguna otra actividad estándar de Naciones Unidas había
consumido tanto tiempo. Ella sugirió que el procedimiento
en curso para completar la declaración era inadecuado,
y que se necesitaba un método de trabajo más efectivo.
El delegado
de Colombia, también hablando en nombre de una organización
indígena colombiana, describió la situación
de las poblaciones indígenas de su país y dijo que
los territorios de los últimos nómadas de Sudamérica
estaban siendo confiscados, su ecosistema alterado y su herencia
perdida debido a los estragos causados por la actual guerra en
Colombia. Los diferentes grupos armados y los traficantes
de narcóticos han forzado a las poblaciones indígenas
a tomar parte en dichas actividades y abandonar su identidad cultural.
Para combatir dicho fenómeno, se sugirió que las
compañías que producen bienes como alcohol, tabaco,
armas y petróleo, entre otras, deberían comprometer
el 1 por ciento de sus ventas anuales a financiar prioridades
indígenas y que los Estados que usan sistemas de fumigación
contra los cultivos ilegales también deberían dedicar
una parte de sus presupuestos al mismo fin. Otra sugerencia fue
que los bienes producidos por poblaciones indígenas no
deberían ser objeto de impuestos, pero deberían
ser incorporados en el Tratado de Libre Comercio de Norte América.
Otros
oradores llamaron la atención sobre las violaciones de
los derechos humanos de las poblaciones indígenas incluyendo,
entre otras, por los militares mexicanos en Chiapas; por el gobierno
de Chile en Rapanui (Isla de Pascua); por el gobierno de los Estados
Unidos contra los pueblos hawaianos; por el gobierno de Camerún
contra el pueblo Mbororo; y por el gobierno vietnamita contra
el pueblo Khmer Krom del sudeste asiático.
Llamando
la atención sobre la crisis de poblaciones indígenas
urbanizadas en Canadá, el representante del Congreso de
los Pueblos Aborígenes dijo que aquellos que no viven en
tierras de la reservación, que constituían la mayoría
de la población indígena en Canadá, no se
beneficiaban del Decreto Indio del país y sufrían
niveles de pobreza inaceptable, mala salud y falta de educación.
La seguridad expresada por el primer ministro Martin en el sentido
de que enmendar la situación de las poblaciones indígenas
de Canadá figuraba como una de sus cinco primeras prioridades
fue bienvenida, pero deberá ser demostrada igualmente en
la práctica. Entre las vías mediante las cuales
el Foro debería promover tales reformas estaba el establecimiento
de tanteadores de responsabilidad para los Estados conforme se
vayan librando ellos mismos de la legislación discriminatoria.
El representante
del Asian Indigenous and Tribal Peoples Network llamó la
atención sobre la necesidad de reformar el trabajo del
Foro Permanente, incluyendo la puntualidad en las horas de inicio
de las sesiones de trabajo y las limitaciones lógicas a
los rezos y ceremonias; la naturaleza superficial del aplauso
después de las intervenciones, inclusive para las intervenciones
de gobiernos responsables de gruesas violaciones de los derechos
humanos de las poblaciones indígenas; y la necesidad de
racionalizar la lista de oradores para evitar la redundancia.
También
en relación con el trabajo del Foro Permanente, el representante
de Foundation for Aboriginal and Islander Research Action dijo
que debía ponerse bajo consideración si el rol del
Foro era conducente a sujetar a los Estados más responsables
de los abusos cometidos contra los derechos humanos de su población
indígena, y que la adopción de un borrador de declaración
sobre las poblaciones indígenas debería ser apoyada
por todos los gobiernos y los grupos indígenas.
En otras
áreas, todos los Relatores Especiales temáticos
y de países específicos debían dedicar atención
especial a la situación de las poblaciones indígenas.
La Década Internacional de las Poblaciones Indígenas
también debería extenderse por una segunda década.
Los participantes
lamentaron los efectos de situaciones conflictivas, cuando las
mujeres y niños indígenas fueron forzados a convertirse
en refugiados, desplazados de sus hogares ancestrales. También
objetaron la irresponsable explotación forestal en áreas
indígenas, lo cual llevaba a la deforestación, el
represamiento de aguas ancestrales y las multinacionales autorizadas
a comprar tierras indígenas.
Un representante
del Saami Parliamentary Council propuso que el Foro urgiera a
los Estados a establecer organismos para la toma de decisiones
en asuntos sobre mujeres indígenas en la agenda. Hombres
y mujeres indígenas participarían en tales organismos,
que también discutirían los derechos a la tierra,
la educación, la salud, el medioambiente, los negocios
y la cultura. Otro orador sugirió que los asuntos de mujeres
indígenas sean incluidos en las constituciones nacionales.
Un representante
de la Association of Nepalese Indigenous Journalists recomendó
que el Foro promoviera el establecimiento de un comité
observador de medios de comunicación para asegurar que
las poblaciones indígenas no fueran injustamente retratadas
por los medios.
inicio