Foro Permanente
para las Cuestiones Indígenas HR/4751
Tercera Sesión 14 de mayo de 2004
Novena y décima reunión (AM y PM)
MUJERES
INDÍGENAS SON AGENTES DE CAMBIO Y PROMOTORAS DEL DESARROLLO
Las
mujeres indígenas no deben ser vistas simplemente como
víctimas de los múltiples retos que enfrentan, sino
como agentes de cambio y promotoras del desarrollo en todos los
niveles. Esto fue señalado hoy en el Foro Permanente sobre
Asuntos Indígenas, al cerrar la discusión sobre
el tema de cultura y empezar a abordar el tema de los derechos
humanos.
En su
discurso ante el Foro, Carolyn Hannan, Directora de la División
de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer, instó
a realizar esfuerzos concertados para promover la participación
de las mujeres indígenas y apoyarlas en los procesos de
formulación de políticas y toma de decisiones, a
fines de garantizar su acceso a los recursos en condiciones de
igualdad y facilitar su aporte al desarrollo de sus comunidades
y naciones. Uno de los retos pendientes, señaló,
es la brecha entre la legislación existente sobre derechos
humanos y las situaciones reales que encaran los pueblos indígenas.
El Foro
tomó también conocimiento de situaciones específicas
en las que grupos indígenas habían asumido una posición
para defender su cultura y sus derechos frente a los esfuerzos
de sociedades dominantes para subyugarlos. Por ejemplo, los Gobiernos
de México y de los Estados Unidos habían utilizado
sus leyes y amenazado con la fuerza para impedir que miembros
de naciones indígenas en el Desierto de Sonora crucen libremente
las fronteras internacionales para visitar sus territorios ancestrales.
Para resolver
este problema se instó al Foro recomendar a los Estados
que reconozcan las normas de derecho consuetudinario de los pueblos
indígenas, o que las consideren en sus leyes nacionales.
Asimismo, los propios pueblos indígenas deben considerar
ajustar sus leyes a las normas internacionales sobre derechos
humanos.
Sin embargo,
una representante de la nación Muscogee (indios Creek)
señaló que ni las Naciones Unidas estaban libres
de discriminación contra los pueblos indígenas.
Aunque el Gobierno de los Estados Unidos había reconocido
la autonomía de su nación, al solicitar su pase
de ingreso ella tuvo que declarar que representaba a un organismo
no gubernamental, dado que las Naciones Unidas no había
previsto la categoría de naciones indígenas soberanas.
También
habló ante el Foro doña Adriana Herrera, Punto Focal
sobre Asuntos Indígenas de la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
quien describió las actividades que desarrolla su organización
con los pueblos indígenas, incluso en losámbitos
de la seguridad alimentaria, la biodiversidad y los recursos genéticos.
Al concluir
la reunión de la tarde, Stella Tamang y Ole Henrik Magge,
miembro y Presidente del Foro, respectivamente, entregaron certificados
de reconocimiento a las delegadas que participaron en un programa
de capacitación de dos días sobre temas que afectan
a las mujeres indígenas.
El Foro
Permanente se reunirá nuevamente el 14 de mayo a las 10
a.m. para seguir tratando sobre los derechos humanos.
Antecedentes
El Foro
Permanente sobre Asuntos Indígenas se reunió hoy
para continuar discutiendo temas de cultura.
Discusión
Un representante
del Comité de la zona del Pacífico exhortó
a los Estados a examinar sus leyes y políticas para asegurar
que respeten el derecho de los indígenas a la tierra y
al uso de la tierra. Las leyes y políticas debían
garantizar que los lugares sagrados fuesen debidamente protegidos,
de acuerdo con los valores indígenas; que los pueblos indígenas
cuenten con medios apropiados para programas de educación,
alfabetización y difusión; y que los pueblos indígenas
puedan revivir y desarrollar sus idiomas, afectados por la colonización.
Por último, la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) debía
desarrollar programas que ayuden a los pueblos indígenas
a recuperar sus culturas y apoyar centros para la educación
de indígenas.
La delegada
de Guatemala recomendó a los Estados crear e implantar
políticas públicas para eliminar la discriminación
contra los pueblos y las mujeres indígenas. Señaló
también que los Estados debían utilizar las lenguas
nativas en sus servicios públicos y agencias de la ley,
y asegurar que políticas económicas privadas no
afecten el patrimonio cultural de los pueblos indígenas.
Sería necesario realizar cumbres de mujeres indígenas
para analizar el turismo y su impacto en las poblaciones indígenas,
con el objeto de desarrollar políticas turísticas
que respeten los derechos de los indígenas.
Un representante
de la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL) dijo que debía reorientarse la estrategia
de desarrollo de la región con el objeto de reducir las
desigualdades sociales. Indicó que el desarrollo igualitario
de los pueblos indígenas se había erigido como un
asunto de prioridad regional que formaba parte del objetivo general
de reducir la pobreza y permitir a grupos étnicos el pleno
ingreso a la sociedad y el acceso a la ciudadanía.
Otros
oradores recalcaron la importancia del derecho consuetudinario
y de los derechos humanos para las mujeres indígenas. Una
representante de Vietnam señaló que su gobierno
había implantado políticas para fortalecer la unidad
nacional y mejorar las condiciones de vida de todos los estratos
sociales, prestando especial atención a la vida espiritual
de las minorías étnicas. Con tal fin, había
adoptado también un programa socioeconómico dirigido
a mejorar los niveles de vida de las minorías étnicas
en áreas remotas.
CAROLYN
HANNAN, Directora de la División de las Naciones Unidas
para el Adelanto de la Mujer, dijo que a pesar de los esfuerzos
realizados al interior del sistema de las Naciones Unidas para
dar mayor atención a la situación de las mujeres
indígenas - incluso a través de la Declaración
de Beijing y la Plataforma de Acción, el vigésimo
tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General, la Comisión sobre la Situación de la Mujer
y el Comité sobre la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer - seguía habiendo necesidad de un enfoque
más sistemático para identificar y abordar las perspectivas
de género en las políticas y programas sobre temas
indígenas. Por lo tanto, sostuvo que, al concentrar el
Foro Permanente la atención en las mujeres indígenas,
era importante reconocer que ellas seguían encarando problemas
relacionados con el impacto de los conflictos armados, la pobreza,
la violencia, la marginalización y la discriminación,
especialmente en lo que se refiere al acceso a la salud, la educación,
el empleo, la propiedad de la tierra y la administración
de los recursos naturales.
Sin embargo,
agregó que las mujeres y niñas indígenas
no debían ser vistas solamente como víctimas, sino
como protagonistas importantes, agentes de cambio y promotoras
del desarrollo en todos los niveles. Se debían realizar
esfuerzos concertados para aumentar su participación y
brindarles apoyo en los procesos de formulación de políticas
y toma de decisiones, a fines de asegurar su acceso igualitario
a los recursos y facilitar su aporte al desarrollo social, cultural,
económico y político de sus comunidades y naciones.
Entre los temas para reflexión y acción ulterior,
señaló la brecha entre la legislación existente
sobre derechos humanos y las situaciones reales que encaraban
los pueblos indígenas; la factibilidad de que derechos
colectivos coexistieran con derechos individuales; y el reto de
concentrar la atención en las prioridades e intereses de
las mujeres y niñas indígenas en todos los trabajos
sobre temas indígenas. Las mujeres y niñas indígenas
debían recibir atención explícita en todos
los trabajos relacionados con el derecho a la tierra, el acceso
a los recursos y el control de estos recursos, tales como bosques
y aguas; la educación, la salud, el empleo, los jóvenes
y los niños; la protección y promoción de
los derechos humanos, y mayor representación y participación.
ADRIANA HERRERA, Punto Focal sobre Asuntos Indígenas de
la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura (FAO), indicó que la FAO había
establecido diversos programas para trabajar con los pueblos indígenas,
incluso en los campos de la seguridad alimentaria, la biodiversidad
y los recursos genéticos. En el contexto de la seguridad
alimentaria, dichas actividades abordaban cuestiones relacionadas
con la nutrición y la seguridad doméstica, la inseguridad
alimentaria y perfiles de vulnerabilidad, y la elaboración
y almacenamiento de alimentos. Las actividades relacionadas con
las poblaciones indígenas, la biodiversidad y los recursos
genéticos se concentraban en la implantación de
normas y el establecimiento de una iniciativa multisectorial orientada
al reconocimiento mundial de la conservación y el manejo
sostenible de sistemas agrícolas tradicionales. Adicionalmente,
la "Biodiversidad Agrícola para la Seguridad Alimentaria"
había sido seleccionada como el tema del Día Mundial
de la Alimentación 2004, en cuyo contexto los pueblos indígenas
tenían mucho que aportar. También mencionó
la participación de los pueblos indígenas en las
reuniones de la FAO y los resultados de un seminario de la FAO
celebrado en diciembre de 2003, sobre el papel de los pueblos
indígenas en la alimentación y la agricultura.
Al comentar
sobre la presentación de la representante de la FAO, un
miembro del Foro reconoció la importancia de la labor de
la FAO en cuanto al uso de la tierra y los recursos, la biodiversidad
y los recursos genéticos, y los temas de género,
así como su trabajo en el proceso de establecimiento de
normas sobre seguridad alimentaria y recursos genéticos.
Se solicitó más información sobre la cuestión
de los bosques y los pueblos indígenas, señalándose
también la conveniencia de desarrollar un marco legal al
respecto. Asimismo, al señalar la tarea de la FAO de desarrollar
normas voluntarias sobre cuestiones alimentarias, que incluyen
el acceso a recursos naturales, el control de los mismos y el
conocimiento que tienen sobre ellos los pueblos indígenas,
solicitó más información acerca de cómo
reforzar la participación de los pueblos indígenas
en ese proceso.
Otro miembro
del Foro indicó que, aunque el derecho a la alimentación
era un derecho fundamental de los pueblos indígenas, muchos
se acostaban cada noche con los estómagos vacíos.
Preguntó qué podía hacer la FAO para dar
acceso a personas en esa situación a la información,
la capacitación y los recursos de la FAO y otras organizaciones.
Otros
comentarios abordaron cuestiones tales como la distribución
de víveres inapropiados, incluso alimentos artificiales,
y si existía o no un diálogo entre la producción
industrial de alimentos dirigida a combatir el hambre y los métodos
agrícolas tradicionales, dada la renuencia
de algunos grupos a aceptar los víveres distribuidos por
organismos internacionales.
En respuesta,
Adriana HERRERA indicó que muchos de los organismos internacionales
que laboraban en la agricultura estaban realizando esfuerzos para
recuperar conocimientos ancestrales y métodos agrícolas
tradicionales. El propio programa de la FAO sobre sistemas agrícolas
ancestrales alrededor del mundo había realizado esfuerzos
para utilizar nuevos medios de información con el objeto
de integrar la educación sobre esos sistemas para la transferencia
de conocimientos. Los conocimientos y métodos tradicionales
constituían un aspecto importante de la labor de la FAO
en la actualidad. Había muchos programas en curso dirigidos
a preservar dichos conocimientos.
Varios
oradores recomendaron al Consejo Económico y Social de
las Naciones Unidas que instara a los Estados a reconocer las
lenguas indígenas y utilizarlas en oficinas públicas,
centros de educación informales y medios de información.
Asimismo, los Estados debían aumentar sus esfuerzos para
proteger y preservar los restos arqueológicos y lugares
sagrados, con la plena participación de los pueblos indígenas,
así como respetar la aplicación de las leyes indígenas
y evaluar el cumplimiento de las recomendaciones propuestas por
el Foro.
Un participante
recalcó la necesidad de protección constitucional
de la cultura indígena y recomendó poner fin a las
políticas gubernamentales para la absorción de grupos
étnicos, especialmente en el África. Señaló
que dichas prácticas, que destruían identidades
culturales, debían ser substituidas por políticas
democráticas que tomaran en cuenta los derechos de los
pueblos indígenas.
Otros
participantes recomendaron al Foro instar a los Estados a reconocer
el derecho consuetudinario o a considerar las leyes indígenas
en su legislación nacional, y proponer a los pueblos indígenas
que considerasen ajustar sus leyes a las normas del derecho internacional.
Asimismo, el Foro debía poner más énfasis
en el uso de las lenguas indígenas en la educación,
permitiendo que los estudios pertinentes estén disponibles
en su portal en la Red, y promover mayores esfuerzos por organismos
de las Naciones Unidas, pueblos indígenas e instituciones
gubernamentales para impedir la desaparición de idiomas
nativos. Asimismo, el Foro debía colaborar con el Consejo
de Asuntos Económicos y Sociales en el desarrollo de indicadores
para alcanzar las Metas del Milenio y los resultados de la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible y el Foro de las Naciones
Unidas sobre Bosques, en cuanto se refería a los pueblos
indígenas.
Al avanzar
el Foro en la consideración del tema de la cultura en su
reunión de la tarde, la representante de la Red Intercontinental
de Mujeres Indígenas dijo que era importante señalar
que las migrantes indígenas, al desconectarse de sus culturas
históricas y de su base territorial, quedaban expuestas
a la discriminación y eran presionadas a adoptar identidades
genéricas latinoamericanas. Muchas migrantes indígenas
residentes en los Estados Unidos eran incapaces de reconectarse
con sus identidades culturales, que de este modo se perdían
en la primera generación.
Otros
representantes lamentaron también la pérdida de
derechos culturales e históricos, como el representante
de las Naciones Primigenias del Norte y del Sur, quien declaró
que los gobiernos de los Estados Unidos y de México habían
utilizado sus leyes y amenazado con la fuerza para impedir que
miembros de naciones indígenas cruzaran libremente fronteras
internacionales para visitar sus territorios ancestrales. Dijo
que esos gobiernos habían violado la santidad de los fardos
utilizados en ceremonias espirituales al inspeccionarlos y que
universidades mexicanas tenían planes de excavar los cementerios.
Otra expositora
increpó a las Naciones Unidas por no reconocer a naciones
indígenas soberanas. La Nación Muscogee (indios
Creek), dijo, había pagado un alto precio históricamente
para mantener su autonomía, pero finalmente había
sido reconocida por el Gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo,
al solicitar su pase de ingreso en las Naciones Unidas, ella había
tenido que declarar que representaba a un organismo no gubernamental.
Dijo que las Naciones Unidas debían reconocer a las naciones
indígenas soberanas y su condición gubernamental.
La representante
de las Hermanas Armenias expresó su agradecimiento a Nelson
Mandela por haber rechazado el Premio Ataturk de la Paz, debido
al genocidio perpetrado por Turquía contra la población
armenia en Turquía.
Una representante
de la Agencia para el Desarrollo de Gambella lamentó la
violencia en su país, Etiopía, señalando
que los niños en la región de Gambella vivían
atemorizados y carecían de alimentos, agua potable y atención
médica. Un 95 por ciento de los niños no asistían
a la escuela, el 51 por ciento habían sido testigos de
la brutal masacre de alguno de sus padres o de un pariente cercano,
y varios habían sido capturados como esclavos sexuales
de los militares. Exhortó al Foro a usar su influencia
para ayudar a los pueblos indígenas de Etiopía a
quienes están arrebatando sus hijos y su futuro.
Varios
oradores abordaron el problema de la migración de los pueblos
indígenas y la desaparición gradual de culturas
íntegras. Una participante observó que más
de 300,000 indígenas mexicanos habitaban en la ciudad de
Nueva York. Quienes quedaron atrás se esforzaban por desarrollar
y preservar material educativo para las generaciones futuras.
Ella esperaba que el Foro prestara atención especial a
los problemas derivados de esos desplazamientos.
Discusión
sobre Derechos Humanos
Una integrante
del Foro dijo, entre otras cosas, que los derechos humanos se
referían a que las mujeres preservaran su propio legado
- ya sea económico, social o cultural - y no se contentaran
con cumplir sus deberes tradicionales. Las mujeres indígenas
seguían siendo uno de los grupos más marginados
en el mundo y eran víctimas de discriminación y
serias violaciones de los derechos humanos. Agregó que
debía darse atención especial a las normas del derecho
consuetudinario, especialmente aquellas que respetaban los derechos
humanos.
La representante
de Indonesia señaló que la promoción y la
potenciación de las mujeres se habían convertido
en un asunto de prioridad nacional en su país. Por primera
vez, programas de potenciación eran parte integral del
plan nacional de desarrollo. El gobierno proyectaba poner énfasis
en la igualdad de género en todos los niveles y aumentar
la participación de las mujeres en los procesos de toma
de decisiones. Subsistían muchas disposiciones legales
discriminatorias y basadas en el género que estaban siendo
examinadas actualmente.
Una representante
del Comité Coordinador de los Pueblos Indígenas
de África llamó la atención a las violaciones
de los derechos humanos en Kenia, tales como violaciones, torturas,
y falta de participación en la toma de decisiones. Recomendó
movilizar recursos con el objeto de enmendar diversas leyes sobre
derechos territoriales y de propiedad intelectual; ratificar los
convenios internacionales que tratan sobre los derechos humanos
de las mujeres; descentralizar los organismos de las Naciones
Unidas hacia comunidades locales; y canalizar recursos y desarrollar
capacidades en beneficio de las mujeres.
Grupos
indígenas de Canadá calificaron la Ley Indígena
nacional - que contiene disposiciones sobre todos los aspectos
de la vida social de los aborígenes - como una herramienta
destructiva utilizada por el gobierno para separar a las mujeres
aborígenes de sus familias y comunidades. Las mujeres aborígenes
eran asignadas posiciones sociales con menos derechos fundamentales
que los hombres aborígenes, seguían sufriendo discriminación
a causa de la definición de su condición indígena,
y carecían de los derechos de otros canadienses no aborígenes,
tales como derechos de propiedad. Debía modificarse la
Ley para corregir esos abusos y establecerse un mecanismo para
que las mujeres presentaran sus quejas.
También
recomendaron exhortar a los Estados a respetar el derecho de ciudadanía
y el propio pasaporte de los aborígenes; a llevar a cabo
una investigación sobre las violaciones de derechos humanos
fundamentales cometidas por los Estados; a poner en práctica
la recomendación del segundo período de sesiones
del Foro acerca del impacto de los conflictos
en los niños aborígenes; y a que la soberanía
de los pueblos aborígenes fuese respetada por Canadá
y otros países de la comunidad internacional.
Cuando
los oradores resaltaron las condiciones concretas de grupos indígenas
alrededor del mundo, el representante del Comité de los
Pueblos Indígenas de las Antillas Caribeñas protestó
que se vinculara la región de las Antillas Caribeñas
con el territorio de América Latina, ya que las dos regiones
tenían intereses divergentes. Las Antillas Caribeñas
tenían derecho territorial a ser reconocidas como una región
geográfica separada.
Una representante
indígena de América Latina declaró que políticas
como la planificación familiar eran contrarias a los intereses
de los pueblos indígenas y que su objetivo era lograr el
control de la natalidad y el genocidio de los pueblos indígenas.
Los esfuerzos oficiales para arrebatar el control de los terrenos
y recursos de los indígenas privaban a las mujeres de empleo,
obligándolas a emigrar a zonas urbanas, donde se desligaban
de su cultura y estaban expuestas a la discriminación y
a la violencia.
La representante
del Congreso Mundial de Pueblos Hmong reveló que durante
el último año muchos integrantes del pueblo Hmong
habían sido horriblemente asesinados por el Gobierno Lao
en una zona de matanzas en el país. Como miembro de las
Naciones Unidas, el Gobierno Lao debía ser declarado en
violación del derecho internacional y considerado una amenaza
para la paz y la seguridad por el Consejo de Seguridad.
Citando
un ejemplo de prácticas correctas, una delegada de Venezuela
dijo que los pueblos indígenas de ese país habían
adquirido el derecho a la participación política
sobre la base de su pertenencia a grupos indígenas y no
a partidos políticos. Uno de los beneficios de esa participación
política había sido garantizar el derecho de los
pueblos indígenas a portar documentos nacionales de identidad.
La experiencia venezolana había demostrado la necesidad
de expedir documentos de identidad a todos los pobladores indígenas,
identificándolos como ciudadanos y miembros de poblaciones
indígenas, y de reconocer el derecho de los pueblos indígenas
a participar en la política de acuerdo con su filiación
indígena.
Una representante
de Burundi señaló que las mujeres de la etnia Batwa
seguían padeciendo pobreza y falta de acceso a servicios
de salud y educación, y no tenían derecho a poseer
tierras. Se exhortó a las organizaciones no gubernamentales
a instruir a las mujeres y niñas Batwa para que aprendieran
sus derechos y para ayudar a desarrollar las capacidades de las
mujeres indígenas.
Otros
representantes reclamaron la inmediata adopción de la declaración
de los derechos humanos de los pueblos indígenas
y la declaración de una segunda Década Internacional
de los Pueblos Indígenas.
Varios
participantes invocaron a los Estados a poner fin a las prácticas
discriminatorias contra los pueblos indígenas, a establecer
un organismo independiente para arbitrar las controversias entre
pueblos indígenas y no indígenas, y a intensificar
la vigilancia del cumplimiento de los instrumentos internacionales
sobre no-discriminación por parte de los Estados. Otros
representantes recomendaron que la Comisión de Derechos
Humanos prestara más atención a los derechos de
las mujeres indígenas y a la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), los gobiernos y los organismos de las Naciones
Unidas organizar la cooperación técnica con grupos
indígenas.
Un representante
del grupo de la Campaña por la Paz dijo que las fuerzas
de seguridad en Bangladesh habían violado los derechos
humanos al dar muerte a indígenas y desplazar a cientos
de miles de personas de sus hogares. Al llegar la paz, las fuerzas
de seguridad no habían levantaron los campamentos militares
ni suspendido el régimen militar en algunos lugares. El
personal militar había continuado masacrando, torturando,
deteniendo personas arbitrariamente, violando y saqueando los
hogares de pobladores indígenas.
Seguidamente,
una integrante de la Alianza Feminista para la Acción Internacional
describió un informe del Comité sobre la Eliminación
de la Discriminación contra la Mujer en Canadá,
el cual declaraba que Canadá había infringido sus
obligaciones bajo este convenio en lo que se refiere al tratamiento
de las mujeres aborígenes. El Comité solicitó
al Canadá emitir un informe separado sobre las mujeres
aborígenes para su próxima revisión, y expresó
su preocupación por la discriminación actual que
afecta los derechos de propiedad de las mujeres, la no participación
de mujeres aborígenes en las negociaciones sobre gobernación
indígena y la falta de fondos que permitan la participación
de organizaciones de mujeres aborígenes en esas negociaciones.
Solicitó al Foro apoyar las recomendaciones del Comité
y exhortó al Canadá a ponerlas en ejecución
inmediatamente.
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