¿Qué es la malaria?

La malaria se transmite de una persona a otra a través de la picadura de mosquitos hembras del género Anopheles infectivos. Aunque también puede ocurrir transmición congénita o por transfusión sanguínea o por el uso de agujas contaminadas.

Los anofelinos se infectan al alimentarse de sangre de una persona enferma portadora del Plasmodium de malaria.

La enfermedad puede manifestarse de forma leve, moderada y grave, ello dependerá de la intensidad y duración de la enfermedad, del tipo y abundancia de parásitos en la sangre, de la intensidad de la anemia y del grado en que son afectados órganos importantes del huésped enfermo.

Los criaderos de estos insectos son lugares que contienen agua y pueden ser pequeños como un charco o muy grandes como un pantano, laguna o lago. Son aguas acumuladas, estancadas y limpias con acceso a luz solar. La presencia de plantas acuáticas favorece la proliferación de Anopheles, ya que las larvas se alimentan del material orgánico y se refugian de los depredadores naturales.

El diagnóstico de la malaria se establece al encontrar parásitos en la muestra de gota gruesa de sangre teida con coloranet en pacientes residentes o provenientes del área malárica.

Se ha creado el término "casa malárica"gracias a la experiencia mexicana, que es donde hay persistencia de parásitos en personas y familias, caracterizado por una mezcla infecciosa asintomática, sintomática, recaídas frecuentes y la recurrencia de infecciones nuevas. Estas casas se circunscriben como fuentes de infección permamente de parásitos y ofrecen mayores posibilidades para la supervivencia del vector, lo cual es indispensable para que el parásito se desarrollo y pueda ser transmitido en el mismo hábitat.

Algunas observaciones que se relacionan indirectamente a la falta de higiene familiar con la atracción de los vectores, sugieren la existencia de señales químicas que pueden favorecer la identificación del huésped por parte de los vectores. Las fuentes de dichas señales están relacionadas con la respiración, piel y excreciones orgánicas como el sudor, la orina y la materia fecal. Asimismo, se ha observado que la secreción de las glándulas écrinas, apócrinas y sebáceas acumulada por efecto de una mala higiene (falta de baño y cambio de ropa) puede atraer al Anopheles. Por otro lado, está la falta de higiene de la casa, que también puede fomentar ambientes propicios para la proliferación de los insectos.