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Atendiendo
a la anterior reflexión del representante
de UNFPA, parece lógica su siguiente
aseveración, aunque para los mandatarios
de ciertos países, no se revela tan clara:
“un buen gobierno es el que redistribuye
la riqueza para promover el desarrollo allá
donde es más necesario”. Es urgente,
por tanto, que las políticas públicas
de los Estados de América Latina se orienten
a toda la población, no sólo a
una pequeña parte.
Si bien el informe apunta que el aumento de
la población urbana será, en esta
primera mitad del siglo XXI, el principal factor
de desarrollo, la mala gestión del aumento
y la falta de atención a las clases más
desfavorecidas está trayendo consigo
repercusiones nada positivas.
No
estaría demás, pararse también
a pensar en qué tipos de asentamientos
o, más bien de megalópolis caóticas,
vamos a dejar en calidad de herencia envenenada
a nuestros hijos, nietos…En este sentido,
emitió su punto Erick Antonio Navarro,
Miembro del Grupo Asesor de Jóvenes de
UNFPA en México: “es urgente tomar
decisiones a largo plazo que tengan muy en cuenta
la opinión y necesidades de los jóvenes,
ya que, en 2030, el 60% de la población
urbana tendrá menos de 18 años”.
Hablando concretamente de México, las
urbes de hoy no ofrecen el ambiente más
propicio para el desarrollo de los jóvenes.
La falta de planeación, de ciertos servicios
públicos, el aislamiento y la marginación
que imponen muchas de estas ciudades llevan
a muchos niños y adolescentes a abandonar
la escuela antes de tiempo, que pasen a formar
parte del enorme sector informal dada la gran
tasa desempleo, y que se de un aumento de la
drogadicción, el alcoholismo y los suicidios
a causa de la falta de expectativas vitales.
Las
elevadas tasas de violencia registradas en la
República y en otros países de
la región tienen unas causas (ya mencionadas)
que, según Navarro, no deben tratarse
como simples temas de seguridad pública.
Es decir la violencia, en todas sus formas,
no sale de la nada, tiene implicaciones muy
complejas que tienen mucho que ver con el ambiente
hostil en que, casi siempre, viven las personas
que la ejercen.
Esperemos
que cuando por fin se materialicen completamente
los derechos a la ciudadanía, la vida
urbana no sea sufrida sino bien vivida. |