Oficina
de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
observa “cambios importantes y positivos”
en mercados mundiales de drogas.
Antonio Maria Costa, Director Ejecutivo de la
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga
y el Delito (ONUDD), señaló que
aunque hace pocos años parecía inminente
en el mundo una epidemia de toxicomanía,
hay cada vez más indicios de que se ha
ido conjurando ese peligro.
“Los
datos recientes revelan que la tendencia al descontrol
de la toxicomanía” ha ido desapareciendo,
señaló Costa en una declaración
durante la presentación del Informe Mundial
sobre las Drogas 2007 de la ONUDD. En el Informe
se indica que los mercados mundiales de drogas
ilícitas permanecieron bastante estables
en el bienio 2005-2006.
“En
el caso de casi todas las drogas -la cocaína,
la heroína, el cannabis y las anfetaminas-,
hay signos de estabilidad general, en los aspectos
tanto de la producción como del tráfico
y el consumo” dijo Costa.
Sigue
disminuyendo el cultivo de coca en la región
de los Andes, y se ha estabilizado el consumo
mundial de cocaína, pese a que la reducción
en los Estados Unidos se ve contrarrestada por
aumentos alarmantes en Europa.
Además,
se ha contenido la expansión del mercado
de estimulantes de tipo anfetamínico (ETA),
como el éxtasis, cuyos niveles de producción
y consumo permanecen estables en muchos países.
Por primera vez en varios decenios, las estadísticas
mundiales no reflejan un aumento de la producción
y el consumo mundiales de cannabis. “El
considerable aumento de los fumadores de “porro”
que se someten a tratamiento indica que las nuevas
variedades de cannabis de gran potencia no sólo
hacen que las personas se pongan un “colocón”,
sino también que enfermen” dijo el
Director Ejecutivo de la ONUDD.
Aunque
hay cada vez más indicios de que la oferta
y la demanda de drogas se mantienen en general
estables y se procura más resueltamente
reducir el daño que causan, la situación
podría volver a deteriorarse con facilidad.
“No podemos quitar el pie del freno. Siguen
siendo decisivas la prevención del consumo
de drogas y una atención de salud eficaz”,
señaló Costa.
La
producción de opio en el Afganistán
todavía constituye un problema grave: en
2006 el cultivo aumentó espectacularmente,
contrarrestando los notables éxitos logrados
en la eliminación de otras fuentes de opio,
especialmente en Asia sudoriental. “En el
Afganistán el opio es un problema de seguridad
más que de drogas”, señaló
el Director del organismo antidrogas de las Naciones
Unidas.
“La provincia de Helmand, gravemente amenazada
por la insurgencia, ha ido convirtiéndose
en la principal proveedora de drogas del mundo,
con una superficie de cultivo ilícito que
supera la del resto del país, e incluso
la de países enteros como Myanmar o incluso
Colombia”, agregó. “Si se logra
extirpar en Helmand el cáncer de la droga
y la insurgencia se liberará al mundo de
la principal fuente del estupefaciente más
peligroso y se avanzará mucho para instaurar
la seguridad en esa región”.
A escala mundial, las actividades coordinadas
de represión del tráfico y consumo
de drogas han hecho aumentar el volumen de las
incautaciones. En la actualidad se intercepta
más del 45% de la cocaína producida
en el mundo (en comparación con el 24%
en 1999), y más del 25% de la heroína
(frente al 15% en 1999).
Los
traficantes buscan nueva rutas, por ejemplo a
través de África. “África
sufre la ofensiva de los traficantes de cocaína
de Occidente (Colombia) y los traficantes de heroína
del Este (el Afganistán), señaló
Costa. “Hay que conjurar rápido esta
amenaza, para eliminar la delincuencia organizada,
el blanqueo de dinero y la corrupción,
y prevenir la propagación del consumo de
drogas, que podría ser catastrófica
en un continente ya afectado por muchas otras
tragedias”.
Incautar
cargamentos de cannabis y ETA ha resultado difícil
por lo cortas que son las rutas de suministro.
“La policía debe mantenerse atenta
en la búsqueda de laboratorios de drogas
y plantaciones domésticas de cannabis,
incluso en el centro de ciudades prósperas”,
advirtió Costa.
Para
reducir en forma duradera el problema de las drogas
debe haber más acciones preventivas e iniciativas
para combatirlo en su origen, los consumidores.
“En el mundo, la vida de por lo menos una
de cada 200 personas se rige por la droga”,
dijo Costa. “La toxicomanía es una
enfermedad que debe y puede prevenirse y tratarse.
Mediante análisis clínicos para
la detección temprana, terapias más
eficaces y la integración del tratamiento
contra la toxicomanía en los programas
de salud pública y asistencia social es
posible liberar a las personas de la drogodependencia.
Someter a tratamiento a los toxicómanos,
como brindar atención médica a los
enfermos de SIDA, diabetes o tuberculosis, es
una inversión en la salud de nuestros países”,
señaló.
Costa
instó al mundo a cambiar su visión
del problema de las drogas y centrarse tanto en
defender la salud como en destruir los cultivos
ilícitos y las redes delictivas. Se trata
de una responsabilidad común, de alcance
internacional –que compete a países
productores y consumidores– para los países
vecinos, y también de ámbito nacional,
que corresponde a todos los sectores de la sociedad.
Informe
completo en inglés (7.27Mb)