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nada desdeñable tasa de crecimiento que el informe de UNCTAD,
Comercio y desarrollo 2007, presentado el pasado lunes en el Centro
de Información de Naciones Unidas de la Ciudad de México,
proyecta para América Latina al final de 2007 (5%) no la
va a librar de los riesgos que esta región enfrenta respecto
de las turbulencias financieras provocadas por el sistema económico
mundial. El economista experto de UNCTAD, Alfredo Calcagno, aseguró,
durante la presentación, que la integración financiera
de los países del sur, sobre todo por regiones, puede ser
un instrumento eficaz para que éstos aumenten su autonomía
respecto a la inestabilidad que acecha la esfera financiera mundial.
La
principal recomendación por parte de UNCTAD radica en fomentar
la cooperación sur-sur, ya que, según Calcagna, los
acuerdos Norte –Sur plantean “serios dilemas”
para los países en desarrollo y “pueden no representar
una gran ganancia para la parte Sur del acuerdo” dada su limitada
capacidad de oferta y comercialización y a sus bajos niveles
de competitividad. Otro factor que hace que la parte Sur no reciba
todo el beneficio que en un principio debería revertir en
ella son las subvenciones que la mayoría de los países
ricos conceden a los sectores clave de sus economías, situación
que deja en seria desventaja a los productos procedentes de los
países en desarrollo.
Por
este motivo entre otros, Calcagna afirmó que el sistema financiero
y monetario mundial no se adapta ni toma en cuenta las necesidades
de los países más pobres ni de las economías
emergentes pues étras corresponden a los estados con menor
influencia en el organismo que gobierna el sistema financiero y
monetario mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para
curar las heridas y alivianar las fallas del sistema hoy imperarnte
el experto de UNCTAD propuso volvio a hacer apología de la
regionalización al proponer la creación de varios
Fondos Monetarios Regionales (como el que ya existe, por ejemplo,
en Europa, el Banco Central Europeo) como base para la transición
a un nuevo sistema financiero y monetario internacional.
Además,
Calcagno propuso una serie de áreas en las que si se diera
la cooperación regional los países del Sur lograrían
un desarrollo más progresivo y sólido, por ejemplo
facilitando el tránsito y el comercio entre países
y regulando estos dos rubros de la economía, implementando
proyectos de inversión regionales en sectores estratégicos
como la energía y el agua, colaborando en el desarrollo de
proyectos de investigación y desarrollo (I+D) y también
cooperando en las áreas financiera y monetaria.
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