ONU, empresas y Medio Ambiente.
Al evocar la situación al interior de este
trío lo más fácil es pensar en
una relación, quizá, un tanto estéril
pero, lo cierto y, aunque parezca un tanto inverosímil,
el binomio ONU - empresas o, mejor, el resultado del
trabajo conjunto entre la ONU y los empresarios está
dando frutos muy positivos, también en materia
medioambiental . (Sólo recordar que, en cierto
modo, sus objetivos convergen en uno sólo:
el desarrollo mundial) Esta conclusión se desprende
de las apreciaciones compartidas en el Primer Seminario
Temático sobre los Principios del Pacto Mundial
celebrado hoy en el Centro de Información de
Naciones Unidas en México.
El respeto al medio ambiente es
uno de los valores que intenta fomentar el Pacto desde
su aparición en México en Junio de 2005.
A pesar de su juventud y de lo complicado de su tarea,
el Pacto Mundial ya ha conseguido la adhesión
de cerca de 400 empresas mexicanas y, según
palabras del Coordinador Residente de las Naciones
Unidas en México, Thierry Lemaresquier, esta
iniciativa de la ONU está experimentando un
crecimiento “muy satisfactorio”. Lemaresquier
añadió que estas reuniones del Pacto
son muy beneficiosas para las empresas ya que les
permiten compartir experiencias y detectar áreas
de oportunidad en relación a la materialización
de los principios del Pacto Mundial.
“Las empresas contribuyen
al desarrollo social y ésta labor es elogiable”,
ésta fue una de las conclusiones de Lemaresquier
pero, en la mesa hubo también intención
de “inquietar” a los empresarios y ésa
fue la tarea de Enrique Leff, Coordinador del Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que
planteó la “necesidad de un cambio de
mentalidad para afrontar la crisis ambiental que sufrimos”.
En este sentido, Leff recordó el desapego y
desdén que el ser humano ha mostrado, históricamente,
por la naturaleza. Esa actitud unida a la “expansión
de la ideología del crecimiento sin límites
ha desembocado en la contradicción entre el
crecimiento económico (que aspira a ser ilimitado),
y la naturaleza, intrínsecamente limitada”,
añadió Leff.
En resumen, la tradicional irresponsabilidad
de los empresarios al priorizar, únicamente,
la producción y la creación de empleo
ha sido uno de los factores que han llevado a la situación
medioambiental (calentamiento del planeta como forma
mayor de degradación de la energía)
que hoy enfrentamos. Esa forma de actuar es, según
Leff, “un riesgo para todos, y también
para la industria” ; por lo tanto, de ahí
se deduce el enorme avance que supone la adquisición,
por parte del empresariado, de más responsabilidades,
entre ellas la ambiental. Leff hizo también
un llamado y exhortó a los industriales mexicanos
a “invertir en procesos innovadores que se centren
en la responsabilidad medioambiental”.
Algo que, al menos, si parece
constatable, a dos meses del segundo aniversario de
la aparición del Pacto Mundial, es la intención
de una buena parte del empresariado mexicano de abrirse
a la ética de la sustentabilidad para ayudar
a que toda la humanidad enfrente con éxito
el reto de hacer que el planeta siga siendo un lugar
habitable. |