| Migración:
¿Una decisión libre o la única
opción?
El
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
es el abanderado del Desarrollo Humano dentro del
sistema de Naciones Unidas. Desde una mirada muy general,
la definición que ofrece esta agencia sobre
el desarrollo humano tiene que ver con la capacidad
de las personas para decidir el modo de vida que prefieren
para sí mismas. Aquí es donde cobra
una importancia capital la pregunta lanzada por Thierry
Lemaresquier, Representante del PNUD en México,
durante la presentación del Informe de Desarrollo
Humano, México 2006-2007. Migración
y Desarrollo Humano celebrada en el Museo Nacional
de Antropología de la Ciudad de México.
“¿Emigrar es una decisión libre
o la única opción?”.
Para que una persona pueda hacer valer su derecho
a trasladarse de lugar para adquirir una mayor calidad
de vida es preciso que ésta tenga la suficiente
libertad para hacerlo, incluyendo un nivel de recursos
que se lo permita. Lemaresquier recalcó que
existe una gran cantidad de mexicanos que ni siquiera
pueden optar por abandonar su hogar en busca de otro
sitio que les brinde más oportunidades debido
a la desigualdad social, la cual es, según
Lemaresquier, la conclusión más importante
que podemos extraer del informe.
Del otro lado se encuentran los retos de México,
o más bien de su Gobierno: “impulsar
(y priorizar) una agenda política migratoria
internacional que sea sostenible”.
Dentro de todas las metas concretas que se nos pueden
ocurrir y que están pendientes de ser alcanzadas
(y con urgencia) se encuentra, en lugar prioritario,
“la integración de los derechos de los
migrantes”, derechos que todos los días
son violados por el crimen organizado y, en otros
casos, por otros tipos de entidades no denominadas
de forma oficial, como criminales.
Para que las garantías individuales de los
que se ven obligados a abandonar México sean
tenidas en cuenta, Lemaresquier instó al Gobierno
de la República a “dialogar y coordinar
estrategias con Estados Unidos, principal receptor
de inmigrantes mexicanos”, además de
subrayar lo obvio: que políticas más
represivas no detienen los flujos migratorios.
Esa afirmación se ratifica analizando las políticas
y prácticas en ésta y en otras regiones
del mundo. Pero aquí, en el nudo que une la
América rica del norte con la, no tan boyante,
del centro y el sur, la cuestión es buscar
formas, compartir ideas que nos permitan avanzar como
región, cosa que construyendo muros de separación
es, aparentemente, difícil de conseguir.
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