Informe sobre la Situación de la Epidemia de SIDA (.pdf)
El viernes 30 de noviembre de 2007 a las 12:00 hrs, con ocasión del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA (que se celebra cada 1 de diciembre) se presentó el Premio Cinta Roja 2008 que se entregará en la XVII Conferencia Internacional sobre el SIDA en México.
El señor Peter Piot, Director Ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH SIDA (ONUSIDA), encabezó la conferencia en la sede del CINU y lanzó la convocatoria al Premio Cinta Roja 2008 que honrará a 25 organizaciones comunitarias por su aporte en la respuesta a la epidemia.
El Premio Cinta Roja (Red Ribbon Award en inglés):
La cinta roja es el símbolo mundial del movimiento sobre el SIDA; el Premio
Cinta Roja, que se otorga cada dos años en el marco de la Conferencia
Internacional sobre el SIDA, tiene por objeto rendir tributo y distinguir las
iniciativas extraordinarias de la comunidad que demuestran liderazgo en la
lucha por reducir la propagación y los efectos del SIDA.
Cada una de
las 25 comunidades ganadoras del Premio Cinta Roja recibirá 5.000 dólares de
los EE.UU. Cinco de estas comunidades recibirán un reconocimiento especial y
otros 15.000 dólares.
"Este Premio nos permite enfocar nuestra atención en el hecho de que si la lucha contra el SIDA no se lleva a cabo desde los pueblos no triunfaremos en nuestro objetivo", Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA.
El Premio Cinta Roja 2008 se entregará el próximo año durante la XVII Conferencia Internacional sobre el SIDA en México (3-8 de agosto).
Feliciano Reyna es el ganador del Premio Cinta Roja 2006, por su labor al frente de Acción Solidaria, un grupo comunitario que brinda apoyo a los enfermos de VIH-SIDA en Venezuela.
Más información sobre el Premio Cinta Roja
Resumen de la Conferencia:
El sábado 1 de diciembre de 2007, millones de personas en todo el mundo celebran el XX Día Mundial del Sida. Para
algunos, éste puede ser el único día del año en que piensen en el Sida. Para muchos, sin
embargo, el Sida forma parte de su vida cotidiana.
Desde el primer Día Mundial del Sida en 1988, cuando la Organización Mundial de la Salud
hizo un llamamiento a todos para «Unirse al esfuerzo mundial», el Sida se ha convertido en
una de las cuestiones definitorias de nuestro tiempo.
La epidemia se ha globalizado, y feminizado. En 1988, la mayoría de los casos registrados
de VIH todavía se localizaba en los Estados Unidos, y la mayoría correspondía a hombres.
Hoy, el VIH está presente en todos los países del mundo, y la mitad de las personas que
viven con el virus son mujeres.
"En América Latina hay muchas desigualdades y esto es un factor de propagación de SIDA. Sin embargo, países como México han realizado grandes progresos en relación con el acceso al tratamiento de personas infectadas por VIH/SIDA", Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA.
La respuesta también se ha globalizado. El pasado año, los Estados Miembros de las
Naciones Unidas se comprometieron a una ampliación progresiva hacia el Acceso Universal
a la prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH. Más de 2,5 millones
de personas en los países en desarrollo están recibiendo actualmente fármacos
antirretrovíricos que prolongan su vida. Las infecciones por el VIH, en muchos países, están
disminuyendo.
El reto ahora es sostener este liderazgo, mantener el Sida entre las prioridades de los
planes mundiales y acelerar la acción a nivel nacional y local. Cualquier negligencia en el
liderazgo resultaría fatal. La epidemia alcanzó proporciones mundiales precisamente porque
el mundo tardó demasiado tiempo en actuar. Y aunque estamos empezando a realizar
progresos, queda un largo camino por recorrer.
Todavía hay un grave déficit de recursos para el sida, y el estigma y la discriminación en
torno al VIH siguen siendo importantes. Como consecuencia, las dos terceras partes de las
personas que requieren tratamiento antirretrovírico son incapaces de acceder a él. Menos
de una de cada diez personas con riesgo de infección por el VIH tienen los medios para
protegerse.
Sostener el liderazgo y acelerar la acción sobre el sida no es algo que corresponda
exclusivamente a los políticos.
Concierne a líderes religiosos, comunidades, líderes
juveniles y municipales, altos ejecutivos y líderes sindicales. Concierne a las personas que
viven con el VIH, y a sus familias y amigos. Es responsabilidad suya, mía - de todos y cada
uno de nosotros -, asumir el liderazgo para eliminar el estigma y la discriminación y exigir
más recursos para luchar contra el Sida.
Y esto nos obliga a todos a centrarnos en el sida cada día del año.
Sólo entonces podremos
esperar la consecución del objetivo mundial de Acceso Universal a la prevención,
tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH.