La
erradicación de la violencia contra las mujeres
y de la impunidad de los delitos de género
es vital para lograr el desarrollo, la paz y la igualdad
en el planeta. Así se resume la esencia del
mensaje de conmemoración del Día Internacional
de la Mujer 2007. Esta necesidad fue también
analizada durante una conferencia de prensa de Naciones
Unidas en la Ciudad de México.
Las violaciones
sistemáticas de derechos humanos que, en todo
el mundo, sufren las mujeres en todas las esferas
de la sociedad son una preocupación central
para las Naciones Unidas. A pesar de los avances que
se están produciendo a escala mundial en cuanto
a la sensibilización acerca del respeto a la
autonomía, dignidad y derechos de la mujer,
el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, puso
de relieve, que “aún estamos muy lejos
de convertir ese entendimiento y sensibilización
en una práctica universal” e ilustró
esta inquietud señalando que “la violencia
contra las mujeres y las niñas persiste sin
disminución y es tolerada en todos los países
aunque esté formalmente prohibida en la mayor
parte de ellos”.
Como parte integrante
de ese grupo de países, México ha firmado
todos los convenios contra la discriminación
y pro derechos de la mujer. Los avances mexicanos
son innegables en sentido pero, esta jornada no es
un día para la celebración sino, para
la reflexión, para preguntarse que se ha logrado
y que queda aún por hacer.
En este sentido, el Coordinador Residente del Sistema
de las Naciones Unidas en México, Thierry Lemaresquier,
celebró la aprobación, por parte del
Congreso Mexicano, de la Ley General para la Igualdad
entre Hombres y Mujeres, así como la promulgación
del marco normativo que conforma la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
La oportunidad de
esta ley es indiscutible dado el cariz “preocupante”
que, según la Relatora Especial de Naciones
Unidas sobre la violencia contra las mujeres, sus
causas y consecuencias, poseen los datos arrojados
por la encuesta nacional sobre violencia contra las
mujeres de 2003, publicada por la Secretaría
de Salud, que afirma que una de cada tres mujeres
admitieron haber sido victimas de agresión
dentro de la pareja alguna vez en la vida y que dos
de cada tres lo han sido de manera genérica.
Actualmente, el 21.5% de las mexicanas es maltratada
por su cónyuge.
La ley contra la
violencia de genero supone, según María
del Rocío García Gaytán, Presidenta
del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES),
una base aceptable para el inicio de una lucha integral
contra la violencia que sufren las mujeres en este
país ya que intentará coordinar los
mayores esfuerzos de los tres poderes del Estado,
previa sensibilización y capacitación
de los servidores públicos. Pero para que la
ley se aplique de forma eficaz es indispensable darle
la difusión que merece “que las mujeres
la conozcan” y sepan como actuar en caso de
ser agredidas en cualquier ámbito, aseguró
García Gaytán.
La cooperación
de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial es
indispensable también desde la perspectiva
del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para
la Mujer (UNIFEM) que resalta cómo las mujeres
están judicialmente desprotegidas. “El
poder judicial no se involucra y es por eso que sigue
la impunidad y la idea generalizada de que agredir
a una mujer es algo normal” afirmó Celia
Aguilar, Oficial de Programas del UNIFEM, que añadió
que, en este país, instituciones de todas las
esferas fomentan la conculcación de los derechos
y autonomía de la mujer.
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