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Declaración del Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan, ante el Consejo de Seguridad
sobre la situación en Líbano

 

30 julio de 2006.



Sr. Presidente:

Permítame agradecerle la organización de esta sesión con tan poco tiempo de preaviso.

Nos reunimos en momentos de gravedad extrema, sobre todo para los habitantes del Oriente Medio, pero también para la autoridad de esta Organización, y especialmente del Consejo de Seguridad. Como sabe el Consejo, anoche la fuerza aérea israelí bombardeó la aldea de Qana, al sur del Líbano. Esa aldea ya no se encuentra en la zona de operaciones de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). Por lo tanto, no había personal de las Naciones Unidas en las cercanías en el momento del ataque, aunque ya han logrado llegar a la zona ingenieros chinos y dos equipos médicos. Están ayudando en el desescombro y proporcionando tratamiento a los supervivientes. En consecuencia, dependo de las autoridades libanesas para obtener mi información. Según informes preliminares, el ataque ha dejado un saldo de al menos 54 muertos, de los cuales al menos 37 son niños.

Debemos condenar esta acción en los términos más enérgicos posibles, e insto al Consejo a que lo haga.

Estoy profundamente consternado por el hecho de que se hiciera caso omiso de mis llamamientos previos para que se procediera a una cesación inmediata de las hostilidades, con el resultado de que se siguen perdiendo vidas inocentes y civiles inocentes continúan sufriendo. Repito ese llamamiento una vez más desde el Salón del Consejo, y exhorto al Consejo a que haga lo mismo. Doy mi más profundo pésame a las familias de todas las víctimas de la violencia en el Líbano, en Israel y en el territorio palestino ocupado, incluida Gaza.

Esta tragedia ha provocado, con razón, un sentimiento de ultraje moral en todo el mundo. Lamentablemente, algunos libaneses han dirigido su ira contra la Organización. Hoy un gran número de manifestantes irrumpió en nuestra sede en Beirut y provocó un pequeño incendio. Me complace informarles de que el fuego se extinguió rápidamente.Se ha informado de que tres miembros de nuestro personal han resultado heridos, y me alegra poder decir que ninguno de ellos gravemente. Los manifestantes ya han abandonado el edificio, tras la intervención de las fuerzas armadas libanesas. Agradezco profundamente al Gobierno del Líbano su rápida reacción, del mismo modo que agradezco al Presidente del Parlamento del Líbano, Sr. Nabih Berri, y a otros dirigentes libaneses sus llamamientos a la calma, que demostraron su condición de estadistas y fueron decisivas.

La Sede de las Naciones Unidas es el centro de nuestras actividades de asistencia humanitaria en el Líbano, que continuarán en todo el país. No obstante, naturalmente, tememos reacciones similares en otros lugares de la región o en el mundo islámico en general. Hago un llamamiento a las autoridades y los pueblos de todos los países para que respeten y garanticen la seguridad del personal de las Naciones Unidas. Pido a todos que entiendan que estamos haciendo todo lo posible para ayudar, mediante la diplomacia, las actividades de asistencia humanitaria y los esfuerzos de la FPNUL, que, como todos saben, ha sufrido pérdidas trágicas hace tan sólo unos días.

Los trágicos acontecimientos acaecidos en Qana nos recuerdan que hace 10 años más de 100 personas que se habían refugiado en esa misma aldea sufrieron una suerte parecida. Debemos liberar a la región de este ciclo de violencia que parece no tener fin.

Durante los 18 últimos días varios cientos de ciudadanos libaneses, en su gran mayoría civiles, han resultado muertos y al menos un tercio de ellos eran niños. Durante ese mismo período cientos de miles de libaneses han tenido que huir de sus hogares, muchos de ellos durante intensos bombardeos. Mientras tanto, han muerto más de 50 israelíes, incluidos 19 civiles; y la población del norte de Israel se ha visto sometida a un fuego de cohetes intenso y continuo. Miles de personas se encuentran ahora en refugios. Es importante destacar que ambas partes en este conflicto tienen una gran responsabilidad, y existen suficientes pruebas prima facie de que las dos han incurrido en graves violaciones del derecho internacional humanitario.

Los combates actuales comenzaron el 12 de julio con un ataque no provocado de Hizbollah contra Israel y el secuestro de dos soldados israelíes. Desde entonces, Hizbollah ha continuado lanzando cohetes indiscriminadamente hacia el norte de Israel desde posiciones aparentemente ubicadas en medio de poblaciones civiles. Nadie pone en duda el derecho de Israel a la legítima defensa, pero sí su manera de hacerlo, que ha causado, y está causando, muerte y sufrimiento a una escala totalmente inaceptable.

Como sabe el Consejo, he condenado en repetidas ocasiones los actos dirigidos contra civiles. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha recordado a todas las partes que tendrán que rendir cuentas por cualquier violación del derecho internacional humanitario. No obstante, la necesidad más acuciante es detener la lucha sin más dilación. El Consejo tiene una responsabilidad solemne. Se deben adoptar medidas ahora, antes de que más niños, mujeres y hombres se conviertan en víctimas de un conflicto sobre el que no tienen control. Por lo tanto, reitero mi llamamiento a una cesación inmediata de las hostilidades, a fin de permitir que el socorro humanitario llegue a las víctimas, que tan desesperadamente lo necesitan.

Mientras ocurre esto, podemos trabajar de consuno a fin de elaborar el marco político que se necesita para una cesación del fuego duradera y una solución sostenible, el fortalecimiento del Gobierno del Líbano, el desarme de todas las milicias y la aplicación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad, incluidas la resolución 1559 (2004) y la resolución 1680 (2006). Trabajaré con el Consejo en la elaboración y el despliegue de una fuerza de estabilización para apoyar al Gobierno del Líbano en su decisión y en la responsabilidad de extender su autoridad a todo el país.

Sé que existen diferencias entre los miembros del Consejo en cuanto a la secuencia precisa de las medidas que deben adoptarse. Les ruego que dejen al margen esas diferencias y se unan en torno a la cuestión más importante: la cesación inmediata de las hostilidades.

También deseo informar al Consejo de que en la conversación que sostuve esta mañana con el primer Ministro del Líbano, Sr. Siniora, éste me dijo que su Gobierno había adoptado la decisión de no participar en más debates ni esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución si no se producía una cesación del fuego. Le pregunté si el Gobierno en su conjunto había adoptado esa decisión, y reafirmó que se trataba de una decisión de su Gobierno.

También quisiera informar al Consejo de que la FPNUL recibió una solicitud de las Fuerzas de Defensa de Israel de que evacuara a la población de dos aldeas, Ramyah y Ayta al-Shab antes de hoy al anochecer. Evidentemente, la FPNUL se ha negado a evacuar las aldeas, y ha indicado que no tiene la capacidad necesaria para hacerlo. Con frecuencia, cuando se precisaba la asistencia de la FPNUL, era el Gobierno del Líbano el que efectuaba esas solicitudes. Consideré que los miembros tenían que saberlo, para que pudieran entender la dinámica en la región y en la zona meridional.

Para concluir, deseo señalar muy clara y brevemente que la autoridad y el prestigio del Consejo de Seguridad están en juego, puesto que la opinión pública se ha dado cuenta de que ha sido incapaz de actuar firme y rápidamente durante esta crisis. Lo que ocurrió hoy en la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO) fue, en parte, una expresión de esa frustración.

En aras de la población de la región y de la Organización, insto al Consejo a actuar, y a hacerlo ahora.

Muchas gracias.


incio

 


 

 

 

 

 

 

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Última actualización
1/08/06