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Actualidad
El
9 de Octubre, el director general del Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA),
Mohamed El-Baradei, expresó gran preocupación
y pesar por la información que apunta a que
la República Democrática Popular de
Corea ha realizado una prueba nuclear. Este ensayo
“amenaza al régimen de no-proliferación
nuclear y crea serios desafíos de seguridad
no sólo en la región del este asiático,
sino para toda la comunidad internacional”,
dijo El-Baradei.
La ruptura de la moratoria mundial de ensayos de
explosivos nucleares, tras diez años de cumplimiento,
y el hecho de que un nuevo país tenga capacidad
nuclear “son un claro revés para el
compromiso internacional hacia el desarme nuclear”,
consideró. Por otra parte el titular del
OIEA, reiteró la “necesidad urgente,
más que nunca, de establecer una prohibición
universal y legalmente vinculante de pruebas nucleares”,
mediante la entrada en vigor anticipada del Tratado
para la Prohibición de Pruebas Nucleares.
Ese
mismo día, en declaraciones a la prensa al
salir de las consultas cerradas sobre el tema, el
presidente en turno del órgano resolutivo
de la ONU,
el embajador de Japón, Kenzo Oshima, informó
que los 15 miembros del Consejo condenaron de manera
firme y unánime el ensayo norcoreano y adelantó
que durante la sesión de expertos podría
redactarse el borrador de una propuesta de resolución
que plantee la respuesta del órgano de seguridad
a la acción de Pyongyang.
Agregó
que el proyecto de resolución podría
ser promovido por Estados Unidos y que se enviaría
de inmediato a las capitales de los embajadores
para tomar una decisión a la brevedad posible.
A la pregunta de si el mandato de la resolución
contemplaría el Capítulo VII de la
Carta de las Naciones Unidas, que otorga al Consejo
el poder de autorizar el uso de la fuerza en caso
necesario, Oshima respondió que existen diversos
enfoques, pero aceptó que algunos miembros
del Consejo pugnan por esta cláusula.
Antecedentes
El
5 de julio del 2006 la República Popular
Democrática de Corea (Corea del Norte) disparó
siete misiles balísticos de prueba, entre
ellos un misil balístico intercontinental
desde la zona de Taepo Dong 2, en aguas que rodean
a sus vecinos, en particular el Japón.
Ante
esta situación y actuando bajo la “responsabilidad
primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales”
el Consejo de Seguridad aprobó de manera
unánime la resolución 1695
(2006), mediante la cual urgió a los Estados
Miembros
que se abstengan de transferir a Corea del Norte
materiales, tecnología o recursos financieros
que pudieran servir para el desarrollo de los proyectiles
o armas de destrucción masiva en ese país
asiático.
La
resolución afirma que el lanzamiento de los
misiles pone en riesgo la paz, la estabilidad y
la seguridad de la región, particularmente
después de la declaración realizada
por Corea del Norte quien afirmó que no sólo
cuenta con la capacidad de desarrollar armas nucleares,
sino que ya las posee. El Consejo subrayó
que es necesario que Corea del Norte evite realizar
cualquier tipo de acción que incremente la
tensión. También exhortó al
país a trabajar en la no proliferación
de armas mediante esfuerzos políticos y diplomáticos.
En relación con lo anterior se invitó
al país a regresar urgentemente y sin condiciones
previas a las negociaciones de las llamadas Seis
Partes, para poner en práctica el Comunicado
Conjunto de septiembre de 2005, “en particular
sobre el abandono de todas las armas y programas
nucleares”.
El
Consejo también pidió a los seis países
–las dos Coreas, China, Japón, Rusia
y Estados Unidos- que intensifiquen sus esfuerzos
para la implementación completa del Comunicado
Conjunto, con vistas a conseguir una desnuclearización
verificable de la península de Corea de manera
pacífica. De igual manera deploró
la decisión del gobierno de la RPD de Corea
de retirarse del Tratado de No Proliferación
de Armas Nucleares.
Al
adoptar la resolución, el Consejo de 15 miembros
destacó el potencial destructivo de los misiles
balísticos, que tienen capacidad para transportar
armas nucleares, químicas y biológicas.
La
resolución es la primera adoptada en cuanto
a Corea del Norte desde 1993, lo cual reflejó
la gravedad de la situación y el compromiso
del Consejo a actuar rápidamente.
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