|
|
Este
documento es publicado cada año por la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo
(UNCTAD), y es la fuente más reconocida a
nivel mundial de información y análisis
sobre la inversión extranjera directa (IED).
En su edición 2006 aborda el tema: “la
Inversión extranjera directa de los países
en desarrollo: consecuencias para el desarrollo”.
Este
tema es analizado a nivel internacional y tendrá
un énfasis particular en América Latina
en general y México en particular. El documento
de la UNCTAD resalta además las inversiones
entre países SUR-SUR, en los cuales México
tiene un papel predominante. El informe ofrece también
un panorama general de la inversión extranjera
en el mundo, incluyendo el repunte de la IED en
América Latina por segundo año consecutivo.
Los
flujos mundiales de IED se elevaron a 916.000 millones
de dólares de los EE.UU., lo que representó
un aumento del 29% con respecto a 2004 (cuadro 1).
Las corrientes hacia los países desarrollados
ascendieron a 542.000 millones de dólares,
lo que representó un aumento del 37%, mientras
que las dirigidas a los países en desarrollo
volvieron a aumentar en un 22% en 2005, para alcanzar
el nivel sin precedentes de 334.000 millones de
dólares. En valores porcentuales, los flujos
mundiales de IED se distribuyeron de la manera siguiente:
el 59% para los países desarrollados, el
36% para los países en desarrollo y el 4%
restante para Europa sudoriental y la Comunidad
de Estados Independientes (CEI) (gráfico
1).
El principal país receptor fue el Reino Unido,
seguido por los Estados Unidos y luego por China.
Los países miembros de la Unión Europea
tuvieron una buena participación, en tanto
que 9 de las 20 principales economías receptoras
de flujos mundiales de IED eran economías
en desarrollo o en transición (gráfico
2). En los últimos años, las empresas
transnacionales (ETN) han realizado IED principalmente
mediante FAS transfronterizas. En 2005, éstas
alcanzaron un nivel similar al registrado durante
su período de auge a finales de los años
noventa.
Las tasas de crecimiento más elevadas de
la entrada de IED en las regiones en desarrollo
se registraron en Asia occidental (85%) y en África
(78%); las entradas en ambas regiones alcanzaron
niveles sin precedentes, 34.000 y 31.000 millones
de dólares, respectivamente. En los 50 países
menos adelantados, las entradas de IED también
alcanzaron la cifra sin precedente de 10.000 millones
de dólares. Entre los países en desarrollo,
las economías de Asia meridional, oriental
y suroriental siguieron siendo los principales receptores,
y la región en general registró un
aumento del 20%. En América Latina y el Caribe,
por su parte, la tasa de crecimiento fue apenas
del 3%, muy por debajo de la registrada en 2004.
|