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Somalia:
La ausencia de seguridad agrava los efectos de la
sequía
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Frente
al telón de fondo del frágil
proceso de paz y las alentadoras perspectivas
de reconciliación, la inseguridad persistente
en muchas partes del país suscita crecientes
problemas para la asistencia humanitaria,
en momentos en que Somalia hace frente a los
efectos de la peor sequía experimentada
en el último decenio. |
Crónica
En momentos en que los organismos de asistencia
de las Naciones Unidas dan la voz de alerta acerca
del Cuerno de África, donde más de
8 millones de personas corren grave peligro a raíz
de la devastadora sequía, sigue siendo motivo
de particular preocupación la situación
reinante en uno de los países afectados,
Somalia, que requiere urgente atención. Pese
a algunos progresos recientes hacia la restauración
del Gobierno central, la persistente inseguridad
dificulta mucho la lucha contra los efectos de la
sequía, complica aún más la
reconciliación política y deja a Somalia
especialmente vulnerable a una nueva desestabilización.
Los dos elementos – el proceso de paz política,
por una parte, y por la otra, la precaria situación
humanitaria – avanzan a un ritmo diferente,
pero están relacionados estrechamente entre
sí, dice Christian Balslev-Olesen, Coordinador
interino de Asuntos Humanitarios de las Naciones
Unidas en Somalia. Somalia está frente a
la más grave situación de emergencia
de este decenio a raíz de la sequía,
la cual “se agrega a una situación
en que ya aparecen los indicadores más complicados
para el desarrollo humano”, agrega Balslev-Olesen.
En marzo, el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas expresó su creciente preocupación
respecto de “una gran carencia de medios de
vida y un aumento de la inseguridad civil y alimentaria”,
y exhortó a todos los líderes somalíes
a velar por que se franquee un acceso completo y
sin trabas al socorro humanitario, además
de garantizar la seguridad de los trabajadores de
asistencia humanitaria.
Actualmente,
hay unos 2,1 millones de somalíes que dependen
por entero de la asistencia internacional. No cabe
sorprenderse de que el grueso del reciente llamamiento
de las Naciones Unidas para la asistencia humanitaria
en el Cuerno de África – 327 millones
de dólares, de un total de 426 millones –
se destine a Somalia. No obstante, los trabajadores
de asistencia humanitaria tropiezan con peculiares
dificultades para llegar a todas las personas necesitadas,
pues tratan de ofrecer asistencia en medio de constantes
amenazas, actos de piratería, secuestros
y bloqueos de carreteras. Si no se brinda asistencia,
en las resecas zonas meridionales podrían
ocurrir cada mes entre 10.000 y 12.000 defunciones
humanas y la pérdida de hasta un 80% del
total de cabezas de ganado del país. A medida
que van disminuyendo las reservas alimentarias y
se va dependiendo cada vez más de la asistencia
externa, aumenta la competición por esos
escasos recursos y, por ende, las luchas entre distintos
clanes y dentro de un mismo clan, los secuestros,
el saqueo de convoyes, la extorsión y la
imposición de “tasas de protección”,
según se advierte en un reciente informe
de las Naciones Unidas.
Contexto
- Varios
años sucesivos de deficientes precipitaciones
pluviales han afectado particularmente a las
comunidades pastorales y agropastorales, que
se ven forzadas a recorrer grandes distancias
para encontrar terrenos de pastoreo para sus
animales. Mientras tanto, la menor producción
agrícola redundó en un pronunciado
aumento del precio de los alimentos, particularmente
de los cereales.
- Los
2,1 millones de personas que dependen de la
asistencia constituyen el 25% de la población
e incluyen 400.000 desplazados internos, muchos
de las cuales corren el riesgo de morir de malnutrición
si no se subsana la crisis. En algunas zonas,
las familias están gastando del 70% al
80% del escaso dinero que poseen sólo
para comprar agua.
- Hay
más de 1.000 funcionarios de contratación
nacional e internacional que están trabajando
en el país, pertenecientes a todos los
organismos de las Naciones Unidas. Sin embargo,
en las grandes ciudades, Mogadishu y Kismayu,
no hay personal internacional.
- Hasta
un 80% de las escuelas en zonas afectadas por
la sequía están cerradas, en un
país donde, en condiciones normales,
sólo el 20% de los niños tiene
acceso a la educación.
- La
seguridad sigue siendo el mayor problema que
amenaza al proceso de paz somalí. Además,
sigue afectando la deplorable situación
humanitaria, empeorada por la sequía
regional. El Gobierno Federal de Transición
ha logrado considerables adelantos en cuanto
a superar las diferencias entre las diferentes
facciones somalíes, pero hay varios obstáculos
que podrían desbaratar el frágil
proceso de paz. Los recientes disturbios en
Mogadishu han agravado las tensiones y lo propio
ha ocurrido por la presencia de algunas milicias
armadas en las cercanías de Baldoa, sede
provisional del Gobierno. Los líderes
somalíes y el Gobierno Federal de Transición
están abordando la necesidad de acantonar
a estos grupos y proporcionarles alimentos,
agua y albergue, mediante la asistencia de los
donantes.
PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN:
Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación
de Asuntos Humanitarios (OCAH):
Amanda di Lorenzo, Tel: +254 734 210 102, E-mail:
Amanda.di.Lorenzo@undp.org or dilorenzoa@un.org
Oficina del Enviado Especial para la Asistencia
Humanitaria en el Cuerno de África:
Olla Hassan, Tel. +1 917 367 4331, E-mail: hassano@un.org
Programa Mundial de Alimentos (PMA):
Peter Smerdon, Tel. +254 20 622179 or Mobile: +254
733 528 911, E-mail, peter.smerdon@wfp.org
Oficina Política de las Naciones
Unidas para Somalia (UNPOS):
Ian Steele, Tel: +254 020 62 1500, E-mail: steelei@un.org
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