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De las guerras por
el agua a los puentes de cooperación: Estudio
del potencial para la consolidación de la
paz en un recurso compartido
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Pese
a la idea generalizada de que las cuencas
hídricas compartidas por varios países
tienden a generar hostilidad en lugar de soluciones
en colaboración, con frecuencia el
agua es un recurso no aprovechado para suscitar
una fructífera cooperación.
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Niños
lavan sus manos antes de la comida en un centro
de desarrollo infantil en Maseru, Lesoto |
Crónica
Durante siglos, el agua, fuente imprescindible de
vida, ha sido una importante causa de tensiones
o conflictos, dentro de un mismo país y entre
distintos países. Dado que durante el siglo
XX se sextuplicó la demanda mundial de agua,
hubo incesantes controversias transfronterizas relativas
al agua, lo cual movió a algunos expertos
a pronosticar que las guerras del siglo XXI se disputarán
los recursos hídricos. Si bien la propensión
de los recursos de agua dulce a tensar las relaciones
entre países suele ocupar la primera plana
de los periódicos, la otra cara de la moneda
– el agua como agente de cooperación
– raramente atrae una atención suficiente.
No obstante, las investigaciones han indicado que
hay muchos más casos históricos en
que el agua desempeñó funciones catalíticas
en pro de la cooperación, que casos en que
desencadenó conflictos. Hay ejemplos de acuerdos
viables sobre el agua concertados incluso entre
Estados que estaban en conflicto por otras razones,
por ejemplo, los casos de la India y el Pakistán,
y de Israel y Jordania.
Dado
que hay en el mundo más de 260 cuencas hídricas
que trascienden las fronteras nacionales, no cabe
sorprenderse de que esa situación se considere
en general como una fuente de hostilidad. Por otra
parte, como señalan expertos de las Naciones
Unidas, dada la importancia del agua para prácticamente
todos los aspectos de la vida – salud, medio
ambiente, economía, bienestar social, política
y cultura – excede en mucho las facultades
de cualquier país para resolver por sí
mismo y unilateralmente muchos de los problemas.
Esto ofrece en sí una oportunidad de transformar
una situación cargada de conflictos en una
oportunidad de llegar a soluciones mutuamente ventajosas.
¿Cuáles son las maneras prácticas
de alcanzar ese objetivo? En un esfuerzo por encontrar
respuesta a esa pregunta, la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) inició el
proyecto PCCP (“Del posible conflicto a la
cooperación posible”) como parte de
una iniciativa de todos los organismos de las Naciones
Unidas para promover la seguridad hídrica
en el siglo XXI. El proyecto tiene el propósito
de fomentar la cooperación entre las partes
interesadas en el ordenamiento de recursos de agua
compartidos, al mismo tiempo que contribuir a asegurar
que los conflictos posibles no se transformen en
reales. El proyecto aborda el reto de compartir
los recursos hídricos principalmente desde
el punto de vista de los gobiernos, y se centra
en la elaboración de instrumentos para prever,
prevenir y resolver conflictos sobre los recursos
hídricos.
Contexto
- Hay
más de 3.800 declaraciones unilaterales,
bilaterales o multilaterales, o convenciones,
en relación con el agua: 286 son tratados,
de los cuales 61 se refieren a más de
200 cuencas fluviales internacionales.
- Durante
los últimos 50 años hubo más
de 500 conflictos respecto del agua, siete de
los cuales, violentos.
- Según
la UNESCO, 145 países tienen parte de
su territorio dentro de cuencas transfronterizas
y 21 están completamente englobados por
una de esas cuencas. Hay 12 países que
tienen más del 95% de su territorio dentro
de una o más cuencas transfronterizas.
Aproximadamente la tercera parte de las 263
cuencas transfronterizas es compartida por más
de dos países.
- En
un caso que demuestra la eficacia de la cooperación,
Bolivia y el Perú, los dos países
que comparten el Lago Titicaca, han reconocido
la importancia crucial de colaborar en el ordenamiento
de los recursos hídricos de esa cuenca
mediante la creación de una Autoridad
autónoma del agua.
- Se
está restaurando eficazmente la sección
septentrional del Mar Aral, después de
que su superficie se hubo reducido a menos de
la mitad de su tamaño original como resultado
del desvío de grandes volúmenes
de agua por la Unión Soviética,
a raíz de lo cual se agotaron sus dos
afluentes y quedó devastado el medio
ambiente circundante. El Mar Aral es compartido
por Kazakstán y Uzbekistán, pero
su cuenca de agua dulce también abarca
el Afganistán, Kirguistán, Tayikistán
y Turkmenistán. Gracias a un proyecto
del Banco Mundial, se ha comenzado a reponer
el agua del Mar Aral, después de finalizar
la presa de Kok-Aral. Varias obras hidráulicas
rehabilitadas a lo largo del Río Syr
Darya están posibilitando que los agricultores
dispongan de riego para sus tierras. La etapa
siguiente es mejorar la eficiencia del riego
en dos terceras partes de la superficie de tierras
en la sección correspondiente a Kazajstán
de la cuenca del Mar Aral. Un mejor ordenamiento
de los recursos hídricos beneficiará
a los países del Asia central, pues podrán
responder más eficazmente a las necesidades
energéticas y de conservación
y posiblemente incluso obtener ingresos de la
venta de energía hidroeléctrica
a los países ubicados aguas arriba.
- Las
mujeres, que en la mayoría de los países
en desarrollo producen entre el 60% y el 80%
de los alimentos, son importantes partes interesadas
en todas las cuestiones de desarrollo relativas
al agua. No obstante, a menudo permanecen en
la periferia de las decisiones sobre ordenamiento
y planificación de los recursos hídricos.
PARA
OBTENER MÁS INFORMACIÓN:
Departamento de Información Pública
de las Naciones Unidas (DIP):
Dan Shepard, Tel: +1 212 963 9495, E-mail: mediainfo@un.org
Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA):
Nick Nuttall, Tel: +254 20 623084, E-mail: nick.nuttall@unep.org
Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO):
Sue Williams, Tel: +33 1 4568 1706, E-mail: s.williams@unesco.org
Banco Mundial:
Masood Ahmad, Tel: +1 202 458 2013, E-mail: mahmad2@worldbank.org;
Sergio Jellinek, Tel: +1 202 458 2841, E-mail: sjellinek@worldbank.org
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