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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, con motivo
del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA.
La
epidemia mundial del SIDA se ha convertido en una terrible carga para
millones de personas, familias y comunidades de todo el mundo. Para aliviarla
es necesario mejorar la atención de la salud, facilitar el acceso
al tratamiento, adoptar medidas de prevención más enérgicas,
promover la eficacia de los servicios sociales y apoyar a los más
vulnerables, especialmente a los huérfanos.
Pero hay otra carga terrible que impone el SIDA y que cada uno de nosotros
puede contribuir a aliviar: la carga del estigma que lleva consigo la
infección con el VIH.
El estigma puede ser tan dañino como el propio virus. La soledad
y el desamparo que genera son causa de profundo dolor para quienes padecen
sus efectos. También a todos debería dolernos, porque constituye
una afrenta a nuestra condición humana común.
Hay personas a las que, por tener el SIDA, se les niegan derechos básicos
como la alimentación o la vivienda, o que son despedidas de un
empleo que están en perfectas condiciones de ejercer. A veces son
rechazadas por su comunidad o, en los casos más trágicos,
por su propia familia.
El temor al estigma lleva a guardar silencio: un silencio que en la lucha
contra el SIDA equivale a la muerte. Ese temor cohibe el debate público
sobre el SIDA y desalienta a las personas a averiguar si están
infectadas. Puede, incluso, llevar a algunas personas -una madre que amamanta
a su hijo, o una persona que mantiene relaciones sexuales sin informar
a su pareja de que puede estar infectada- a correr el riesgo de transmitir
el virus con tal de que no se sospeche que existe la posibilidad de que
hayan contraído la infección.
Pero el muro de estigma y silencio empieza a resquebrajarse. Hay indicios
de progreso en todos los continentes. Los dirigentes al más alto
nivel hablan públicamente sobre el tema. En los tribunales se defienden
los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA. En los lugares
de trabajo se establecen principios al respecto. Las escuelas, los medios
de difusión y los programas de educación de jóvenes
contribuyen a que las nuevas generaciones estén mejor preparadas
para vivir en el mundo del SIDA.
El
año pasado, en un período extraordinario de sesiones de
la Asamblea General, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas
aprobaron por unanimidad una declaración de compromiso en la lucha
contra el VIH/SIDA que sirvió para transmitir un mensaje claro
en todo el mundo. Los Estados se comprometieron a promulgar leyes para
prohibir la discriminación contra quienes viven con el VIH y contra
los miembros de los grupos vulnerables, y a hacerlas cumplir.
Sin embargo, por más leyes y reglamentos que se adopten, no hay
arma más potente contra el estigma y el silencio que la voz de
la población mundial que habla abiertamente sobre el SIDA. Con
el lema Vive y deja vivir",la campaña mundial contra
el SIDA de este año nos exhorta a hacer todo lo posible para que
todas las personas, tengan o no el VIH, puedan ejercer sus derechos y
vivir con dignidad.
En
este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, propongámonos
sustituir el estigma por el apoyo, el miedo por la esperanza, el silencio
por la solidaridad. Actuemos con la conciencia de que esa tarea comienza
con cada uno de nosotros.
Kofi
A. Annan
www.nacionesunidas.org
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Presidente
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tel. 5263-9727
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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial
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