BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 02/003
1 de febrero de 2002
 

MARY ROBINSON HACE UN LLAMADO A LOS DELEGADOS EN EL FORO SOCIAL MUNDIAL
 
Por Mary Robinson, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas

Estamos en un momento crucial en el debate sobre la globalización. El Foro Social Mundial se está consolidando firmemente en el escenario internacional. A su vez el Foro Económico Mundial continúa acaparando la atención, incluso este año que se reúnen en Nueva York. Mientras estas dos perspectivas mundiales aparentemente opuestas se ocupan en el centro de atención, el tiempo ha llegado el momento para ir mas allá de los argumentos a favor o en contra de la globalización.

La Globalización es una realidad; no es algo nuevo y no va a desaparecer. Sin embargo, nosotros dentro de nuestro poder somos capaces de asegurar que se vuelva una fuerza positiva para todos los ciudadanos.

Aunque la globalización no es nueva, el movimiento de la sociedad civil “Globalización”, con un tremendo potencial para efectuar cambios, si lo es. Hago un llamado a los otros actores globales –corporaciones, gobiernos y organizaciones financieras internacionales– a unirse a la sociedad civil globalizada y a compartir la responsabilidad de humanizar la globalización. Las herramientas para hacerlo ya existen y entre éstas se incluye el extensivo cuerpo de los estándares legales de derechos humanos internacionales.

Como parte del moldeado de la globalización ética, necesitamos trabajar juntos para identificar los pasos a seguir a nivel local, nacional, regional e internacional para hacer de los derechos humanos parte de la toma de decisiones de los gobiernos, organizaciones internacionales, el sector privado y a un mayor sector de la población civil. Esto se ha vuelto aún más importante en estos tiempos de gran incertidumbre con respecto a los derechos humanos. La secuela de los atentados del 11 de septiembre ha levantado preocupaciones con respecto al peligro de limitar las libertades fundamentales en respuesta a la necesidad de combatir el terrorismo. También ha hecho que los temas que tratamos en Durban en septiembre pasado, en la Conferencia Mundial contra el Racismo, se vuelvan aún más relevantes. Nosotros somos sólo una familia humana en un planeta pequeño e integrado. ¿No tenemos otra alternativa que no sea la de promover el respeto, tolerancia y solidaridad entre todos nosotros?

Construir una forma de globalización ética y sostenible no es un asunto exclusivamente de derechos humanos. Sin embargo, los derechos humanos si proveen de un marco de trabajo legal, analítico y de procedimientos –incluyendo el rol crítico de la participación— para tratar los complejos temas generados. Mientras ellos elaboran regímenes de comercio internacionales y financieros, los gobiernos deberían tener presente sus concurrentes obligaciones de promover y proteger los derechos humanos, junto con el compromiso hecho en la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos celebrada en Viena, según el cual “los Derechos Humanos son la primera responsabilidad de los gobiernos”. Esto significa, por ejemplo, que en el debate sobre acuerdos de agricultura, los Estados deberían examinar el impacto de la liberación del comercio en el derecho a la alimentación y el derecho al desarrollo. Al tratar con los derechos de la propiedad intelectual de las compañías farmacéuticas, vitales para la innovación y la investigación, deberían tener en cuenta los derechos de las personas que enfrentan enfermedades mortales. También deberían tener en cuenta el derecho al acceso al seguro de salud.

La Globalización, como un proceso económico, debe ser sujeto a los intereses imperativos morales y éticos a los que los instrumentos de derechos humanos internacionales le dan expresión legal. Los derechos humanos son más que buenas ideas o metas distantes. Los Estados han aceptado libremente las obligaciones bajo los tratados de derechos humanos y han aceptado el responsabilizarse por las faltas a su cumplimiento. Los Derechos Humanos proveen de un riguroso marco de trabajo que le da poder a las personas alrededor del mundo para manejar las energías del movimiento global y moldear una nueva globalización que beneficie a todas las personas.

Deseo hacer un llamado a aquellos que se encuentran reunidos en el Foro Social Mundial:

• Llevar el debate a donde tenga que llevarse – dentro de la esfera de obligaciones aceptadas por los gobiernos y exigir que se ponga en práctica la implementación en todos los contextos, incluyendo a la Organización Mundial de Comercio;

• Comprometer a otros sectores de la sociedad – incluyendo el sector privado— a asegurar así, que ellos respeten los derechos humanos y que no sean cómplices, directa o indirectamente, en violaciones a los derechos humanos y

• Estimar al sector privado a trabajar con la sociedad civil local a construir el apoyo para un gobierno responsable y eficiente.

Una globalización ética es nuestra mejor esperanza para construir puentes de respeto y entendimiento entre personas de diferentes culturas, tradiciones y caminos en la vida. Es nuestra mejor esperanza para alumbrar la luz del escrutinio público hacia aquellos que pudiesen violar los derechos de individuos y grupos. Es nuestra mejor esperanza para expandir la libertad y la democracia a cada rincón del globo.

Presidente Mazaryk no.29, piso 6
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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial