BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 01/078
20 de julio de 2001
 

KOFI ANNAN INSTA AL G-8 A INTENSIFICAR LA LUCHA CONTRA EL SIDA
 
Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, durante la reunión del Grupo de los 8, que se realiza en Génova, Italia.

El compromiso y los recursos provenientes de los países del G-8 son indispensables si queremos ganar la batalla mundial contra el VIH/SIDA. Al reunirse aquí, de una manera tan vigorosa y completa como lo hacen el día de hoy, todos ustedes han dado un nuevo significado al liderazgo y solidaridad en el siglo XXI, y los felicito por ello. En este esfuerzo, no existen los conceptos “nosotros” ni “ellos”; “países desarrollados” ni “países en desarrollo”; “ricos” ni “pobres”. Sólo existe un enemigo común que no conoce fronteras y amenaza a toda persona: el VIH/SIDA.

Nuestra reunión del día de hoy es la culminación de un proceso de un año para aumentar la conciencia, compromiso y movilización en la cuestión del VIH/SIDA. Por primera vez observamos que la respuesta ante esta mortal enfermedad comienza a equipararse con la escala de la epidemia misma. Gobiernos, organizaciones multilaterales, el sector privado y la sociedad civil están comprometidos en un esfuerzo sin precedentes para derrotar una epidemia que, hasta ahora, ha infectado a cerca de 36 millones de personas y ha cobrado 22 millones de vidas. En la Cumbre de Abuja en abril, los líderes africanos dejaron en claro su compromiso para luchar en contra del SIDA. En el Período Especial de Sesiones de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA en junio, el mundo se unió para establecer objetivos comunes para reducir la expansión del SIDA y aligerar su impacto.

Nuestras prioridades deben ser claras: En primer lugar, asegurar que las personas en todas partes, particularmente los jóvenes, conozcan qué hacer para evitar la infección. Segundo, detener la forma más trágica de transmisión del VIH: de madre a hijo. Tercero, proveer de tratamiento a todos los infectados. Cuarto, intensificar la búsqueda tanto de una vacuna como de la cura. Quinto, cuidar a a quienes han visto sus vidas devastadas por el SIDA, particularmente los huérfanos, que suman cerca de 13 millones y cada día son más.

La lucha contra el SIDA no será ganada sin los recursos necesarios. Tenemos que movilizar un monto adicional de siete a diez mil millones de dólares por año para luchar contra esta enfermedad alrededor del mundo. Parte de estos fondos se obtendrán de los incrementos en los presupuestos nacionales en los países de todo el mundo. En África, los líderes están mostrándose a la altura del reto y los gobiernos africanos han prometido elevar los presupuestos en materia de salud. Esto es loable, pero no suficiente.

Los países africanos y otros países en desarrollo necesitarán asitencia sustancial para cubrir las necesidades de su gente. Es por esto, que la Asamblea General de las Naciones Unidas autorizó el establecimiento de un Fondo Mundial para la Salud y el SIDA, el cual todas las partes coinciden en que debe entrar en operación para finales de este año. El Fondo ya ha recibido más de mil millones de dólares en contribuciones de gobiernos, fundaciones, empresas y ciudadanos. Este es un muy buen comienzo. Sin embargo se necesita un esfuerzo muchomayor. Por lo tanto hago un llamo a los gobiernos, sociedad civil, fundaciones y los individuos a contribuir con la lucha en contra del SIDA en cualquier forma que puedan.

Veo las contribuciones de sus gobiernos como evidencia de su determinación de dar seguimiento a los acuerdos de la Declaración del Milenio emitida el año pasado. Déjenme recordar tres de los más sólidos compromisos: sus decisiones de “haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA” para el 2015; reducir a la mitad, para la misma fecha, la proporción de la gente en el mundo que vive en extrema pobreza; y no escatimar esfuerzo alguno para liberar a la humanidad “de la amenaza de vivr en un planeta irremediablemente deteriorado por las actividades humanas.”

La magnitud y urgencia de la epidemia del SIDA ha creado una respuesta global extraordinaria a uno de estos retos, basada en la asociación, solidaridad y liderazgo. Debemos recordar que mientras el VIH/SIDA afecta tanto a ricos como a pobres, los pobres son mucho más vulnerables a infectarse, y mucho menos capaces de lidiar con la enfermedad, una vez contraída. Su liderazgo y compromiso servirá para dar nueva fuerza e inspiración a miles de trabajadores al cuidado de la salud, maestros y líderes comunitarios para luchar contra esta enfermedad en las partes más pobres del mundo, y a los millones de personas que sufren por sus efectos. Ellos conocerán que el mundo está reuniendo finalmente la volundad, y los recursos, para ganar la guerra para el beneficio de toda la humanidad.

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