BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 01/064
25 de junio de 2001
 

PROYECTO DE DECLARACION DE COMPROMISO SOBRE EL VIH/SIDA: “UNA ACCION MUNDIAL PARA SUPERAR UNA CRISIS MUNDIAL”
 
Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno y Representantes de Estados y gobiernos, reunidos en las Naciones Unidas del 25 al 27 de junio de 2001 para el 26 período extraordinario de sesiones de la Asamblea General convocado en cumplimiento de la resolución 55/13 para examinar el problema del VIH/SIDA en todos sus aspectos:

Profundamente preocupados por el hecho de que la epidemia mundial de VIH/SIDA, por sus alcances y consecuencias devastadoras, constituye uno de los más formidables problemas que inciden sobre el desarrollo y la seguridad humanos, socava el progreso social y económico en todo el mundo y afecta a todos los niveles de la sociedad: nacional, comunitario, familiar e individual;

Preocupados también por el hecho de que la constante propagación del VIH/SIDA planteará un grave obstáculo a la realización de los objetivos mundiales de desarrollo que aprobamos en la Cumbre del Milenio;

Recordando y reafirmando nuestros compromisos previos sobre el VIH/SIDA, instrumentados mediante:

• La Declaración del Milenio, de 8 de septiembre de 2000;
• La Declaración Política y las Nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de los compromisos asumidos en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, de 30 de junio de 2000;
• La Declaración Política y las Nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, de 9 de junio de 2000;
• Las Medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, de 2 de julio de 1999;
• El llamamiento regional a la adopción de medidas para luchar contra el VIH/SIDA en Asia y el Pacífico, de 25 de abril de 2001;
• La Declaración y Marco de Abuja de lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas conexas, de 27 de abril de 2001;

Reconociendo que África, y en particular el África al sur del Sáhara, es la región más afectada, en la que el VIH/SIDA se considera una emergencia que amenaza el desarrollo, la cohesión social, la estabilidad política, la seguridad alimentaria y la esperanza de vida e impone una carga económica devastadora, y que la situación dramática que impera en el continente requiere una respuesta adecuada y urgente;

Celebrando la promesa hecha por los Jefes de Estado y de Gobierno africanos en la Cumbre Especial de Abuja de fijar una meta de destinar, como mínimo, un 15% de sus presupuestos nacionales anuales a la lucha contra la epidemia del VIH/SIDA; y reconociendo que las medidas que para alcanzar esa meta tomen países con recursos limitados deberán complementarse con una mayor asistencia internacional;

Reconociendo también que países de otras regiones han sido gravemente afectados y se enfrentan con amenazas similares y que es posible que se produzca una rápida propagación de la epidemia en todo el mundo;

Reconociendo que la epidemia afecta a todos, ricos y pobres, sin distinción de edad ni género, pero que las mujeres, los niños y los jóvenes adultos son los más afectados;

Observando con profunda preocupación que la pobreza y el subdesarrollo agravan la propagación de la epidemia y que se les debe hacer frente;

Observando con preocupación igualmente profunda que los conflictos y las crisis agravan también la propagación de la epidemia;

Observando además que los estigmas, el silencio, la discriminación y la negativa a aceptar los hechos socavan los esfuerzos de prevención y atención y aumentan los efectos de la epidemia sobre las personas, las familias, las comunidades y las naciones, y que también se les debe hacer frente;

Observando con preocupación que obstáculos de todo tipo —culturales, legales, económicos, sociales, políticos y financieros— dificultan las actividades de concienciación, educación, prevención, cuidado y apoyo;

Reconociendo que la prevención de la infección por el VIH debe ser la base de la respuesta de la comunidad internacional y nacional a la epidemia; que la asistencia y el apoyo a los infectados y a los afectados por el VIH/SIDA constituyen elementos inseparables de una respuesta eficaz y deben integrarse en un enfoque amplio para combatir la epidemia;

Observando la importancia de fortalecer las infraestructuras sanitarias y sociales nacionales básicas necesarias para la prestación eficaz de servicios de prevención y asistencia;

Reconociendo que las estrategias eficaces de prevención y asistencia harán necesarios una mayor disponibilidad y un fácil acceso a bienes públicos internacionales tales como vacunas, preservativos, microbicidas y medicamentos;

Reconociendo también que el costo, la disponibilidad y la asequibilidad de los medicamentos son factores importantes que deben ser abordados;

Acogiendo complacidos los progresos realizados en algunos países para contener la epidemia, especialmente mediante el liderazgo, el uso eficiente de los recursos disponibles, la utilización de estrategias de prevención exitosas, la colaboración con personas que viven con el VIH/SIDA y la promoción activa de los derechos humanos; y reconociendo la importancia de compartir y aprovechar nuestras diversas experiencias colectivas mediante la cooperación Norte-Sur y Sur-Sur;

Reconociendo la importancia fundamental de fortalecer la capacidad nacional y regional para afrontar el VIH/SIDA y el hecho de que ello requerirá mayores recursos humanos, financieros y técnicos, así como una mayor cooperación regional e internacional;

Afirmando, además del papel fundamental que desempeñan las familias y las comunidades, la importancia de asociaciones vigorosas en que participen los gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales, las personas que viven con el VIH/SIDA, las instituciones científicas y de sanidad, las organizaciones no gubernamentales, el sector empresarial, los sindicatos, los medios de información, los parlamentarios, las fundaciones, las organizaciones comunitarias y las de orientación confesional;

Reconociendo la particular función y el importante aporte de las personas que viven con el VIH/SIDA y los agentes de la sociedad civil en la lucha contra el problema del VIH/SIDA en todos sus aspectos y reconociendo que su plena participación es fundamental para la elaboración de respuestas eficaces a la epidemia del VIH/SIDA;

Reconociendo el Marco para el Liderazgo Mundial en la lucha contra el VIH/SIDA adoptado en diciembre de 2000 por la Junta de Coordinación del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), constituida por representantes de los gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas y distintas organizaciones no gubernamentales, como marco para la armonización de las estrategias contra el VIH/SIDA en los planos mundial, nacional y comunitario; y reconociendo que este marco ayudará a los gobiernos a aplicar los resultados del período extraordinario de sesiones;

Declaramos solemnemente nuestro compromiso de hacer frente a la crisis del VIH/SIDA adoptando las medidas siguientes:

Liderazgo

Para una respuesta eficaz a la epidemia es indispensable un vigoroso liderazgo en todos los planos de la sociedad.

El liderazgo de los gobiernos debe complementarse con el liderazgo ejercido por la sociedad civil y el sector privado.

El liderazgo supone un compromiso personal y la adopción de medidas concretas.

En el plano nacional

Para 2003, velar por el desarrollo y la aplicación de estrategias y planes de financiación nacionales y multisectoriales para combatir el VIH/SIDA que: hagan frente directamente a la epidemia; se opongan a los estigmas, el silencio y la negativa a aceptar los hechos; logren la colaboración de la sociedad civil y el sector empresarial y la participación plena de las personas que viven con el VIH/SIDA; se financien en la medida de lo posible con cargo a los presupuestos nacionales; promuevan y protejan plenamente los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, incluido el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental; incorporen una perspectiva de género; y se ocupen de los riesgos, la vulnerabilidad, la prevención, la asistencia y la reducción de los efectos de la epidemia;

Para 2003, incorporar las prioridades relacionadas con la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA y la mitigación de sus efectos en la planificación del desarrollo, en particular las estrategias de reducción de la pobreza, la asignación de los presupuestos nacionales y los planes de desarrollo sectorial;

En los planos regional y subregional

Alentar a las organizaciones y los asociados regionales a interesarse en mayor medida en la crisis, intensificar la cooperación y coordinación regionales, y elaborar estrategias y respuestas regionales para apoyar actividades ampliadas en el plano nacional;

Apoyar la Alianza Internacional contra el VIH/SIDA en África y el Consenso y Plan de Acción Africanos: liderazgo para superar el VIH/SIDA, la Declaración y Plan de Acción de Abuja, la Nueva Alianza Pancaribeña contra el VIH/SIDA de la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Llamamiento regional de la CESPAP a la lucha contra el VIH/SIDA en Asia y el Pacífico, la Iniciativa y Plan de Acción del Báltico; y la Iniciativa de Cooperación Técnica Horizontal en VIH/SIDA en América Latina;

Alentar a los países a tener en cuenta las ventajas de elaborar enfoques y planes regionales para hacer frente al VIH/SIDA;

Alentar a las organizaciones locales y nacionales a ampliar las alianzas, coaliciones y redes regionales;

En el plano mundial

Apoyar una mayor acción y coordinación en el sistema de las Naciones Unidas que incluya la ejecución plena del Plan estratégico de lucha contra el VIH/SIDA del sistema de las Naciones Unidas;

Promover una colaboración más estrecha entre los sectores privado y público y establecer y fortalecer, para el año 2003, mecanismos que aseguren la participación del sector privado y de los asociados de la sociedad civil en la lucha contra el VIH/SIDA;

Prevención

Nuestra respuesta debe basarse en la prevención.

Para 2003, establecer metas nacionales con plazos concretos para alcanzar el objetivo mundial convenido internacionalmente de reducir la incidencia del VIH entre los jóvenes de ambos sexos de 15 a 24 años de edad en los países más afectados en un 25% para 2005 y en todo el mundo en un 25% para 2010, e intensificar los esfuerzos para alcanzar esas metas y combatir los estereotipos y actitudes en cuestiones de género así como las desigualdades entre los géneros en relación con el VIH/SIDA, alentando para ello la participación activa de hombres y muchachos;

Para 2005, fortalecer la respuesta al VIH/SIDA en el mundo laboral mediante el establecimiento y la puesta en práctica de programas de prevención y atención en el lugar de trabajo en los sectores productivo y de servicios, y establecer estrategias concretas para los trabajadores del sector no estructurado;

Para 2005, garantizar que haya en todos los países, particularmente en los más afectados, una amplia gama de medidas de prevención que tengan en cuenta las circunstancias, las normas éticas y los valores culturales locales, entre ellas: la información, la educación y la comunicación, en los idiomas más fácilmente comprendidos por las comunidades y respetando sus culturas, con el fin de reducir los comportamientos que suponen riesgos y alentar un comportamiento sexual responsable, incluidas la abstinencia y la fidelidad; un mayor acceso a los artículos necesarios, incluidos los preservativos masculinos y femeninos y las jeringas desechables; medidas de reducción de los daños causados por el uso indebido de drogas; un mayor acceso a servicios de orientación y exámenes sobre una base voluntaria y confidencial; bancos de sangre seguros; y el tratamiento temprano y eficaz de las infecciones transmisibles sexualmente;

Para 2005, reducir en un 20% el número de lactantes seropositivos y, para 2010, reducir ese número en un 50%, mediante una mayor disponibilidad de tratamientos eficaces de las mujeres infectadas por el VIH para reducir la transmisión del VIH de la madre al niño, y un mayor acceso a dichos tratamientos, así como mediante intervenciones eficaces dirigidas a las mujeres infectadas por el VIH, como servicios de orientación y exámenes sobre una base voluntaria y confidencial, acceso a terapia antirretroviral y, cuando corresponda, sucedáneos de la leche materna;

Atención, apoyo y tratamiento

La atención, el apoyo y el tratamiento son elementos fundamentales de una respuesta eficaz.

Para 2003, velar por que se elaboren, en estrecha colaboración con la comunidad internacional, la sociedad civil y el sector empresarial, estrategias nacionales para aumentar significativamente la disponibilidad de medicamentos antirretrovirales y medicamentos esenciales para el tratamiento de la infección del VIH e infecciones oportunistas, ocupándose de los factores que inciden sobre el suministro de esos medicamentos, tales como la capacidad técnica y de organización y los precios, incluida la fijación de precios diferentes, y examinando las opciones para mejorar el acceso a los medicamentos relacionados con el VIH/SIDA y su asequibilidad;

Para 2005, elaborar estrategias de atención amplias y avanzar considerablemente en su aplicación, con miras a fortalecer los servicios de atención de la salud y los sistemas y la infraestructura de atención de la salud en el plano comunitario para proporcionar tratamiento a las personas que viven con el VIH/SIDA y vigilar dicho tratamiento, y apoyar a las personas, los hogares, las familias y las comunidades afectados por el VIH/SIDA; mejorar la capacidad
del personal sanitario, los sistemas de abastecimiento, los planes de financiación y los mecanismos de orientación de pacientes a los servicios apropiados que se necesitan para brindar acceso a medicamentos asequibles y a una atención médica, paliativa y psicosocial de alta calidad.

El VIH/SIDA y los derechos humanos

El respeto a los derechos humanos reduce la vulnerabilidad al VIH/SIDA.

El respeto a los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA es un factor determinante de una respuesta eficaz

Para 2003, finalizar el examen, desde el punto de vista de las políticas, de las leyes sobre la no discriminación y las leyes de protección existentes, sobre la base, cuando corresponda, de las Directrices de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos, a fin de adoptar nuevas leyes o fortalecer las existentes para proteger los derechos humanos de las personas que viven con el VIH/SIDA, eliminar la discriminación y garantizarles iguales derechos en materia de educación, empleo y servicios;

Para 2005, velar por que se establezca una legislación nacional para promover, proteger y respetar los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA a recibir información, apoyo y una asistencia de calidad en condiciones de confidencialidad y respeto a la vida privada;

Para 2005, elaborar y aplicar estrategias nacionales a fin de ayudar a la mujer a ejercer control sobre su sexualidad y adoptar sus propias decisiones al respecto a fin de protegerse de la infección por el VIH; y hacer que el hombre y la mujer compartan la responsabilidad de adoptar prácticas sexuales sin riesgo para evitar la infección por el VIH;

Para 2005, tomar medidas para aumentar la capacidad de la mujer y de la niña de protegerse del peligro de la infección, principalmente mediante la divulgación de métodos de prevención, teniendo en cuenta los aspectos relacionados con el género, y la prestación de servicios de salud reproductiva;

Para 2005, elaborar y comenzar a aplicar estrategias nacionales para promover el pleno disfrute por la mujer de todos los derechos humanos y reducir su vulnerabilidad al VIH/SIDA mediante la eliminación de todas las formas de violencia dirigidas contra las mujeres y las niñas, con inclusión de las prácticas tradicionales y consuetudinarias nocivas, los abusos y la violación, los malos tratos y el tráfico de mujeres y niñas;

Reducción de la vulnerabilidad

Debe asignarse prioridad a los grupos vulnerables

Para 2003, tener en funcionamiento en todos los países programas para determinar y tomar en cuenta los factores que hacen a los individuos o grupos particularmente vulnerables a la infección por el VIH, incluidas la pobreza, la educación insuficiente, las migraciones, la exclusión social, el analfabetismo, la discriminación y la falta de información y de artículos para protegerse a sí mismos. En esos programas se debería considerar la dimensión de género de la epidemia, determinar las medidas que habría que adoptar con relación a la vulnerabilidad y establecer metas para el cumplimiento de dichas medidas;

Para 2003, elaborar estrategias, políticas y programas nacionales, con un criterio participativo, para promover y proteger la salud de los grupos más vulnerables a la infección por el VIH y que corren más peligro de contraer la infección, tales como los niños en circunstancias especialmente difíciles, los hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, los profesionales del sexo y sus clientes, los usuarios de drogas inyectables y sus parejas, las personas confinadas en instituciones o en establecimientos penitenciarios, los refugiados, las personas desplazadas internamente y las personas separadas de sus familias por razones de trabajo o por conflictos;

Para 2003, elaborar estrategias y programas en que se reconozca la importancia de la familia y se tengan en cuenta factores culturales, religiosos y éticos, para reducir la vulnerabilidad de los niños y los jóvenes mediante la promoción del acceso de los niños y las niñas a la educación primaria y secundaria, incluida la enseñanza de temas relacionados con el VIH/SIDA en programas para adolescentes; la ampliación de los servicios de información y salud orientados a los jóvenes; el fortalecimiento de los programas de estudio de cuestiones relacionadas con la salud reproductiva y sexual; y su participación en la planificación, aplicación y evaluación de los programas de prevención y atención del VIH/SIDA;

Niños huérfanos a causa del VIH/SIDA

Los niños huérfanos a causa del VIH/SIDA y afectados por el VIH/SIDA requieren una asistencia especial

Para 2005, elaborar y comenzar a aplicar estrategias y políticas nacionales para aumentar la capacidad de la familia y la comunidad de mantener a los huérfanos y los niños vulnerables en un entorno favorable bajo el cuidado y la protección de un adulto responsable; aumentar la disponibilidad de servicios de asesoramiento y apoyo psicosocial apropiados; velar por que los huérfanos y los niños de familias afectadas por el VIH/SIDA estén matriculados en una escuela y tengan acceso a servicios sociales y de salud en un plano de igualdad con los demás niños; y proteger a los huérfanos y niños vulnerables de los malos tratos, la explotación y la discriminación;

Destinar asistencia especial al África al sur del Sáhara en apoyo de programas para niños huérfanos a causa del VIH/SIDA;

Alivio de los efectos sociales y económicos

Ocuparse del VIH/SIDA es invertir en la productividad y el crecimiento económico

Para 2003, examinar los efectos de la epidemia del VIH/SIDA en todos los sectores productivos y de servicios, y elaborar estrategias para hacer frente a las consecuencias en los planos individual, familiar, comunitario y nacional; ajustar y adaptar las estrategias nacionales de reducción de la pobreza para hacer frente a los efectos del VIH/SIDA en los ingresos de los hogares, los medios de vida y el acceso a los servicios sociales básicos, con especial hincapié en las personas, las familias y las comunidades más afectadas por la epidemia; estudiar los efectos del VIH/SIDA en las mujeres y las personas de edad, particularmente en relación con su papel de encargados del cuidado de otros, y en familias afectadas por el VIH/SIDA, y encarar sus necesidades especiales; ajustar y adaptar las políticas de desarrollo para hacer frente a los efectos del VIH/SIDA en el crecimiento económico, la prestación de servicios económicos esenciales, la productividad del trabajo, los ingresos fiscales y las presiones que obran sobre los recursos públicos y llevan a la aparición de déficit;

Para 2003, elaborar un marco jurídico y normativo para proteger los derechos y la dignidad de los trabajadores afectados por el VIH/SIDA, en consulta con los representantes de los empleadores y los trabajadores, de conformidad con las prácticas internacionales establecidas en relación con el VIH/SIDA en el trabajo;

Investigación y desarrollo

Puesto que todavía no se ha encontrado una cura para el VIH/SIDA, es indispensable proseguir las actividades de investigación y desarrollo

Apoyar y alentar una mayor inversión en investigaciones relacionadas con el VIH/SIDA, incluidas las investigaciones biomédicas, la investigación de operaciones, las investigaciones sociales y del comportamiento y la medicina tradicional, con el objeto de mejorar los métodos de prevención y tratamiento, acelerar el acceso a las tecnologías de prevención y tratamiento del VIH/SIDA y las enfermedades de transmisión sexual, incluidos los métodos controlados por la mujer y los microbicidas, los métodos de diagnóstico y, en particular, las vacunas contra el VIH/SIDA; y mejorar nuestra comprensión de los factores que influyen en la epidemia y las medidas para hacer frente a ella;

Apoyar el desarrollo de una infraestructura de investigación, el mejoramiento de la reunión de datos y la capacitación de los investigadores básicos y clínicos, los prestatarios de servicios de salud y los técnicos, con especial hincapié en los países más afectados por el VIH/SIDA, especialmente en el Africa al sur del Sáhara, y en los países que están sufriendo una rápida expansión de la epidemia o que corren peligro de ello;

Fortalecer la cooperación internacional Norte-Sur y Sur-Sur en relación con la transferencia de tecnologías pertinentes y el intercambio de investigadores y de los resultados de las investigaciones;

El VIH/SIDA en las regiones afectadas por conflictos

Los conflictos contribuyen a la propagación del VIH/SIDA

Para 2005, aplicar medidas que incorporen las actividades de prevención, tratamiento e información en los programas de asistencia humanitaria, a fin de proteger de la infección por el VIH a los trabajadores de asistencia humanitaria y el personal de las Naciones Unidas en las zonas afectadas por conflictos y a las poblaciones afectadas por los conflictos: los refugiados, las personas internamente desplazadas y, en especial, las mujeres y los niños;

Para 2003, ejecutar estrategias bien definidas y viables para afrontar la rápida propagación del VIH/SIDA en las fuerzas nacionales uniformadas de los países más afectados, y utilizar esos servicios uniformados como instrumentos de prevención e información;

Apoyar la pronta finalización por las Naciones Unidas de un código de conducta revisado para las operaciones de las Naciones Unidas de mantenimiento; hacer que las operaciones de paz incluyan códigos personales de conducta en relación con el VIH/SIDA; ampliar los programas de enseñanza y protección en relación con el VIH/SIDA dirigidos al personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas;

Para 2003, elaborar y aplicar programas de información y capacitación respecto del VIH/SIDA, con un componente de género, para el personal militar y de otro tipo que participe en operaciones de mantenimiento de la paz, a fin de promover la conciencia del VIH/SIDA sobre el terreno y promover el cumplimiento del Código de Conducta;

Recursos

El problema del VIH/SIDA no puede solucionarse sin nuevos recursos adicionales

Para 2005, mediante una serie de pasos graduales, alcanzar una meta global de gastos anuales destinados a la epidemia de entre 7.000 millones de dólares y 10.000 millones de dólares en los países de ingresos bajos y medianos, para la prevención, la atención y el tratamiento del VIH/SIDA y la mitigación de sus efectos. Esa suma incluiría fondos provenientes de presupuestos nacionales, asistencia internacional para el desarrollo y gastos privados;

Aumentar las asignaciones presupuestarias de los países destinadas a los programas de lucha contra el VIH/SIDA y velar por que todos los ministerios competentes asignen fondos suficientes;

Exhortar a los países desarrollados que aún no lo hayan hecho a que alcancen lo antes posible el objetivo acordado de destinar el 0,7% de su producto nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo, reconociendo que dicha asistencia, al ayudar a los países a aliviar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible, fortalecerá su capacidad para luchar contra el VIH/SIDA; cuando los países en desarrollo se comprometan a aumentar los fondos nacionales que destinan a la lucha contra la epidemia del VIH/SIDA, esos esfuerzos y ese compromiso deberán complementarse con un aumento en la asistencia para el desarrollo a los países más gravemente afectados por el VIH/SIDA, especialmente en Africa, donde los recursos para afrontar la crisis son muy limitados;

Integrar las cuestiones relacionadas con el VIH/SIDA en todos los programas de asistencia para el desarrollo y en las estrategias de reducción de la pobreza y fomentar una utilización más eficiente y eficaz de todos los recursos asignados;

Exhortar a una plena, rápida y eficaz aplicación de la Iniciativa ampliada en favor de los países pobres muy endeudados e instar a los países acreedores que aún no lo hayan hecho a que consideren la posibilidad de cancelar totalmente las deudas oficiales bilaterales de los países pobres muy endeudados y conceder un alivio equivalente, y aplicar medidas de alivio de la deuda para atender las necesidades de los países pobres gravemente afectados por la epidemia del VIH/SIDA, particularmente en África;

Promover una mayor inversión en la investigación relacionada con el VIH/SIDA, tanto en el plano nacional como en el internacional;

Apoyar el establecimiento de un fondo especial para financiar una respuesta urgente y más amplia a la epidemia y ayudar a los gobiernos a aplicar los compromisos enunciados en la presente Declaración, prestando la debida prioridad a los países más afectados; movilizar contribuciones para el fondo de fuentes públicas y privadas, especialmente las fundaciones, los círculos empresariales, el sector privado, los filántropos y las personas adineradas;

Destinar más fondos a las comisiones y las organizaciones regionales para que puedan ayudar a los gobiernos en sus esfuerzos por hacer frente a la crisis, tanto en el plano nacional como en el plano regional;
Proporcionar a los organismos copatrocinadores y a la secretaría del ONUSIDA los recursos que necesitan para apoyar la aplicación de las medidas e iniciativas enunciadas en la presente Declaración;

Actividades complementarias

Es esencial mantener el impulso y vigilar los progresos realizados

En el plano nacional

Realizar exámenes anuales de los progresos logrados en el cumplimiento de estos compromisos y procurar que los resultados de esos exámenes se difundan lo más ampliamente posible;

En el plano regional

Incluir el tema del VIH/SIDA en el programa de las reuniones regionales de ministros y Jefes de Estado o de Gobierno;

Apoyar la reunión de datos y facilitar el examen periódico por las comisiones y las organizaciones regionales de los progresos logrados en la aplicación de las estrategias regionales y la atención de las prioridades regionales, y dar amplia difusión a los resultados de esos exámenes;

Alentar el intercambio por los países de información y experiencia respecto de la aplicación de las medidas y los compromisos enunciados en la presente Declaración, y facilitar una mayor cooperación Sur-Sur;

En el plano mundial

Dedicar un día completo del período de sesiones anual de la Asamblea General a examinar y discutir un informe del Secretario General sobre los progresos logrados en el cumplimiento de los compromisos enunciados en la presente Declaración;

Asegurar que las cuestiones relacionadas con el VIH/SIDA se incluyan en el programa de todas las conferencias y reuniones pertinentes de las Naciones Unidas;

Apoyar las iniciativas dirigidas a organizar conferencias, seminarios, cursos prácticos y cursos de formación para examinar las cuestiones planteadas en la presente Declaración y, en relación con ello, alentar la participación en la Conferencia de Dakar sobre el Acceso al Tratamiento de la Infección por el VIH, el Sexto Congreso Internacional sobre el SIDA en Asia y el Pacífico, la 12ª Conferencia Internacional sobre el SIDA y las Infecciones de Transmisión Sexual en Africa, y la 14ª Conferencia Internacional sobre el SIDA, y una amplia difusión de sus resultados.

Expresamos nuestro reconocimiento a aquellos que han dirigido los esfuerzos encaminados a sensibilizar al público acerca de la epidemia del VIH/SIDA y a afrontar las complejas dificultades que plantea;

Esperamos con interés las iniciativas vigorosas de los gobiernos, las Naciones Unidas y todo el sistema multilateral, la sociedad civil y el sector privado;

Por último, pedimos a todos los países que adopten las medidas necesarias para aplicar la presente Declaración, en estrecha cooperación y colaboración entre ellos, otros asociados multilaterales y bilaterales y la sociedad civil.

Presidente Mazaryk no.29, piso 6
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


* Sólo para uso informativo, no es documento oficial