BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 01/055
25 de junio de 2001
 

ASISTENCIA Y APOYO PARA EL VIH/SIDA
 
Se han emprendido iniciativas importantes para que las personas que viven con el VIH/SIDA tengan acceso a tratamientos y fármacos que prolongan la vida. Pero, si se pretende que lleven una vida saludable y productiva, la disponibilidad de medicamentos es tan sólo una de las muchas cosas que necesitan las personas infectadas por el VIH.

Asistencia integral: satisfacción de un amplio espectro de necesidades

• Aunque el acceso a los medicamentos es sumamente importante, las necesidades de las personas con el VIH/SIDA van mucho más allá de los fármacos y la asistencia sanitaria. Por consiguiente, las estrategias asistenciales para el VIH/SIDA tienen que ser integrales.

• Entre los pilares que cimentan una asistencia y apoyo integrales figuran el asesoramiento y las pruebas voluntarias del VIH, de modo que las personas puedan conocer su estado serológico con respecto al VIH y afrontarlo eficazmente. Un plan asistencial integral también debe incluir apoyo psicológico para ayudar a las personas a asumir las implicaciones de padecer una enfermedad que pone en peligro su vida. Esto exige apoyo social para ayudar a las personas VIH-positivas, sus familias y sus comunidades a afrontar las consecuencias económicas y sociales de la enfermedad y la muerte producidas por el SIDA.

• El papel de las comunidades y las organizaciones comunitarias —especialmente las que engloban a personas que viven con el VIH/SIDA— reviste una importancia fundamental. Su labor promueve la solidaridad social con los individuos afectados y sus familias, les proporciona apoyo psicológico y les ayuda a protegerse contra la discriminación y la violación de sus derechos. Su activismo induce a menudo a los gobiernos a dedicar más recursos a la respuesta al SIDA y espolea a las empresas farmacéuticas a reducir el precio de los medicamentos.

• La asistencia y el apoyo integrales dependen de la existencia de sistemas sanitarios mejorados que refuercen el acceso a todos los servicios que necesitan las personas que viven con el virus, incluidos los medicamentos que salvan la vida. En África, donde viven las dos terceras partes de las personas VIH-positivas del mundo, los sistemas sanitarios ya eran deficientes y estaban infradotados antes de la aparición del SIDA. En la actualidad están totalmente colapsados a causa de la presión añadida de millones de nuevos pacientes. En muchos lugares, los centros de diagnóstico son inadecuados y el suministro de fármacos sigue un curso errático, incluso para procesos relacionados con el VIH que son fáciles de diagnosticar y baratos de tratar. El acceso seguirá siendo desigual e inconstante hasta que los países puedan permitirse la adquisición de fármacos y equipos diagnósticos relacionados con el SIDA y doten sus sistemas sanitarios con la infraestructura necesaria y un personal convenientemente cualificado.

• Sin embargo, muchos países en desarrollo se esfuerzan por asignar al sector sanitario una parte suficiente de su presupuesto nacional. En África, los gobiernos están gastando mucho más en pagar los intereses de la deuda externa que en educación y sanidad. Las iniciativas en favor del alivio de la deuda y la asistencia internacional para el desarrollo pueden ayudar a los países a invertir más en paliación de la pobreza y prevención y asistencia del SIDA.

• En los lugares donde no es posible movilizar una cantidad suficiente de recursos (personal sanitario, infraestructura y financiación), las personas que viven con el VIH/SIDA deben tener acceso a medidas básicas de tratamiento y alivio del dolor para las infecciones oportunistas «más simples», como neumonía y tuberculosis.

La asistencia y el tratamiento refuerzan la prevención

• La asistencia y apoyo a las personas que viven con el VIH pueden ayudar a proteger la salud del público en general al mejorar la eficacia de los esfuerzos preventivos. La inmensa mayoría de las personas que viven con el VIH no conocen su estado serológico. El uso creciente del asesoramiento y las pruebas voluntarias del VIH es un factor importante para fomentar cambios en los comportamientos de riesgo, que, a su vez, se traducirán en una prevención más eficaz. La disponibilidad de asistencia y tratamiento para el VIH —una fuente de esperanza— puede constituir un incentivo poderoso para que las personas se decidan a averiguar su estado serológico.

• Las personas que saben que están infectadas y tienen acceso a asistencia pueden romper la actitud de negación respecto al VIH, que con tanta frecuencia arruina los esfuerzos de prevención. Los cuidadores que trabajan con personas VIH-positivas demuestran a los demás que no hay por qué temer el contagio a través del contacto cotidiano y, así, contribuyen a disipar creencias erróneas sobre la transmisión del VIH.

• La facilitación de diagnóstico y tratamiento para la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual, frecuentes entre las personas con el VIH, también ayuda a reducir la propagación de esas infecciones entre las personas VIH-negativas.

• Por estos motivos, cada vez resulta más evidente que la asistencia relacionada con el SIDA es una inversión provechosa que beneficia directamente a las personas con el VIH/SIDA, al tiempo que refuerza la prevención de la epidemia.

Acelerar el acceso

• Emprendida en mayo de 2000, la Iniciativa de Aceleración del Acceso supone una reduplicación de los esfuerzos de la Secretaría del ONUSIDA y sus copatrocinadores con el fin de ayudar a los países a poner en práctica medidas integrales de asistencia para las personas que viven con el VIH/SIDA. La iniciativa se concreta en dos líneas de acción. La primera consiste en el diálogo con la industria farmacéutica para que suministre medicamentos de calidad que sean más asequibles en los países en desarrollo. La segunda implica la colaboración técnica con los países que se proponen reforzar su capacidad para proporcionar asistencia, tratamiento y apoyo (incluida la introducción de la terapia antirretrovírica).

• El apoyo se adapta a la situación de cada país. Tras solicitarlo, se respalda la preparación de planes asistenciales de ámbito nacional que formen parte de estrategias más amplias sobre el VIH/SIDA. Las autoridades nacionales responsables de negociar con las empresas el suministro de fármacos y equipos disponen de información de otros países sobre el precio de los medicamentos (incluidos los genéricos) y los medios diagnósticos.

• Hasta ahora, 36 países de África, Europa, Asia, el Caribe y América Latina han decidido aprovechar los beneficios de la iniciativa. Diez de esos países (todos en África) han alcanzado acuerdos con los fabricantes para que reduzcan significativamente el precio de sus medicamentos.

El precio de los fármacos

• El precio de numerosos fármacos importantes para las personas que viven con el VIH/SIDA, incluidos diversos antirretrovíricos, ha disminuido considerablemente en los últimos meses. Estas reducciones de precio se han alcanzado gracias a una combinación de esfuerzos. Entre ellos, las iniciativas de sensibilización y defensa pública (para llamar la atención sobre las consecuencias devastadoras de la epidemia y las carencias de tratamiento en los países en desarrollo), la presión de los activistas y la sociedad civil y la competencia de los fabricantes de fármacos genéricos. Igualmente importantes han sido los precios diferenciales (rebajados) que ofrecen las empresas farmacéuticas para aplicación exclusiva en países en desarrollo, por no mencionar esfuerzos como la Iniciativa de Aceleración del Acceso. Algunas empresas también han realizado donaciones de medicamentos; por ejemplo, un antirretrovírico para prevenir la transmisión maternoinfantil o un antimicótico para tratar ciertas infecciones oportunistas.

• El precio ha constituido un obstáculo para ampliar el acceso al tratamiento. Pero hay otros factores importantes al respecto, como la movilización de una financiación sostenible para aportar medicinas y equipamiento a los países en desarrollo y el reforzamiento de las instalaciones y el personal sanitarios, de forma que los medicamentos puedan prescribirse y administrarse con seguridad. La prescripción correcta y la supervisión de la observancia de los planes terapéuticos son esenciales en beneficio de los pacientes y para evitar problemas potencialmente graves de resistencia farmacológica.

• De todos modos, y a pesar de una reducción significativa de los precios, los fármacos importantes para las personas que viven con el VIH siguen fuera del alcance de la inmensa mayoría de quienes los necesitan. Por ejemplo, en muchos de los países en desarrollo más afectados por la epidemia, el costo actual de tratar a un paciente durante un año es mucho mayor que el PIB anual per cápita.

• Aparte de defender una política de precios en consonancia con el poder adquisitivo de los países, se están buscando nuevas vías de negociación. Entre ellas, reducir o eliminar los impuestos y aranceles de importación; instar a las empresas propietarias de patentes a que autoricen a otros fabricantes la producción más barata de sus compuestos; utilizar las medidas de protección, fijadas en los acuerdos internacionales de comercio, que ayuden a los gobiernos a ampliar el acceso a las medicaciones y proteger la salud pública, y fomentar la cooperación Sur-Sur y Norte-Sur. También se están preparando nuevos mecanismos de financiación para encauzar más recursos públicos y privados hacia los programas de asistencia y apoyo.

Presidente Mazaryk no.29, piso 6
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


* Sólo para uso informativo, no es documento oficial