BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 10/179
22 de julio de 2010
 

Según el Informe de la UNCTAD, las corrientes mundiales de Inversión extranjera directa superarán los 1.2 billones de dólares en 2010: Se está produciendo una recuperación modesta e irregular


 

Ginebra.- Las corrientes mundiales de inversión extranjera directa (IED) tocaron fondo durante el segundo semestre de 2009 y luego registraron una modesta recuperación en la primera mitad del presente año, despertando un optimismo prudente acerca de las perspectivas de esa inversión, según se informa en el estudio anual de la UNCTAD sobre las tendencias de las inversiones en el mundo.


La recuperación parece estar a punto de cobrar nuevo impulso (gráfico 1), ya que se prevé que las corrientes mundiales de entrada de IED superen los 1,2 billones de dólares en 2010, sigan aumentando hasta los 1,3-1,5 billones de dólares en 2011 y alcancen entre 1,6 y 2 billones de dólares en 2012. Sin embargo, estas perspectivas están expuestas a riesgos e incertidumbres, en particular la fragilidad de la recuperación económica mundial.


En el World Investment Report 20101 (Informe sobre las inversiones en el mundo 2010), publicado hoy, se estima que en 2009 las corrientes mundiales de entrada de IED se desplomaron un 37% y no superaron los 1.114 miles de millones de dólares, tras la reducción del 16% registrada en 2008. Después de este descenso en caída libre, parece estar produciéndose una recuperación modesta e irregular, gracias al aumento de las utilidades de las empresas y a las mejores condiciones económicas y financieras. Según un índice trimestral recién introducido, las entradas mundiales de IED muestran renovado dinamismo (gráfico 2).

Durante la recesión de 2009, las corrientes mundiales de salida IED descendieron alrededor del 43% a 1.101 miles de millones de dólares, superando incluso la reducción del 37% en las entradas. La IED mundial disminuyó en el sector primario, en el secundario y en el sector de los servicios, y la mayoría de sus componentes: inversión en capital social, préstamos intraempresariales o reinversión de utilidades, experimentaron una contracción. La IED de fondos privados de inversión en acciones disminuyó un 65%, mientras que las corrientes procedentes de fondos soberanos aumentaron un 15%. El conjunto de estos fondos representó una décima parte de las corrientes mundiales de IED, frente a menos del 7% del año 2000, pero bajaron desde el nivel máximo de 22% alcanzado en 2007.


Algunos cambios importantes en las pautas mundiales de la IED eran anteriores a la crisis mundial y probablemente se intensifiquen a corto y mediano plazo, según las previsiones del informe de la UNCTAD:


• Se estima que el peso relativo de las economías en desarrollo y en transición como lugares de destino y de origen de la IED mundial seguirá aumentando. Aunque la IED dirigida a esas economías descendió un 27% en 2009 y las salidas de IED de esos dos grupos de economías se redujo un 21%, absorbieron casi la mitad de las entradas de IED en 2009 y originaron una cuarta parte de sus salidas. Estos países son los principales impulsores de la recuperación de la IED y seguirán siendo importantes destinos de la inversión extranjera.


• No es probable que se revierta la reciente disminución relativa de la IED en el sector manufacturero con respecto al sector de los servicios y al sector primario. En cuanto al valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas, el sector manufacturero fue el más afectado en 2009, registrando un descenso del 77% en comparación con 2008. La contracción del sector primario y el sector de los servicios fue menos acusada por término medio: un 47% y un 57%, respectivamente. Con todo, algunas industrias de esos sectores se vieron gravemente afectadas: por ejemplo, el valor de las transacciones en los servicios financieros se desplomó un 87%.


• A pesar de su grave repercusión en la IED, la crisis no ha frenado la creciente internacionalización de la producción. Durante los dos últimos años, la reducción del valor añadido de las filiales extranjeras propiedad de empresas transnacionales (ETN) fue menos pronunciada que la contracción general de la economía mundial. De este modo, la participación de las ETN en el PIB mundial alcanzó el nivel histórico del 11%. El empleo total de las ETN en el extranjero aumentó ligeramente a 80 millones de trabajadores.


En 2009, la reducción de las fusiones y adquisiciones transfronterizas representó la mayor parte de la baja de la IED. Al ser más sensibles a las condiciones financieras, dichas fusiones y adquisiciones disminuyeron un 34% en 2009 (un 65% en valor), en comparación con el descenso del 15% en el número de proyectos de nuevas instalaciones, es decir, proyectos de nueva planta acometidos por ETN en países extranjeros. Aunque tanto las entradas como las salidas de IED dan señales de recuperación en 2010, los datos preliminares muestran que las fusiones y adquisiciones repuntan con mayor rapidez.


Los grandes mercados emergentes continuaron su buena marcha. Aunque los Estados Unidos siguieron siendo el mayor receptor de IED en 2009, China ocupó el segundo lugar. La mitad de los seis principales destinatarios de la inversión extranjera son ahora economías en desarrollo o en transición, que también están ganando terreno como importantes fuentes de la IED mundial (gráfico 3).


Las ETN de países en desarrollo son más optimistas que sus homólogas de países desarrollados y prevén una rápida recuperación de las inversiones extranjeras, según se afirma en el informe de la UNCTAD. Esto hace pensar que continuará la expansión de las ETN emergentes como fuentes de IED. Además, los inversionistas mundiales muestran un interés cada vez mayor por las economías en desarrollo, sobre todo del Asia meridional, oriental y sudoriental. Entre los países que ejercen una especial atracción para la IED figuran el Brasil, la Federación de Rusia, la India y China (los llamados países "BRIC"). Las corrientes de IED hacia las economías en desarrollo y en transición no sólo irán dirigidas al eslabón de mayor intensidad de mano de obra de la cadena de valor, sino cada vez más a actividades de mayor intensidad tecnológica, dice el informe.


Las perspectivas de la IED para este año son de un optimismo prudente. Se prevé que la IED no recuperará su nivel de 2008 hasta el año 2012, con un volumen estimado entre 1,6 y 2 billones de dólares, todavía por debajo de los 2,1 billones de dólares de 2007. La mejora gradual de las condiciones macroeconómicas, los beneficios empresariales y las cotizaciones de los mercados bursátiles observada en 2010 continuará durante los próximos años, alimentando una renovada confianza empresarial. Las intenciones de las ETN de continuar su expansión en el extranjero parecen más firmes de cara al 2011 y al 2012. Es probable que la recuperación de la IED tenga lugar sobre todo mediante fusiones y adquisiciones transfronterizas. La restructuración de varias industrias, así como la privatización de empresas rescatadas durante el período de las turbulencias financieras mundiales, seguirán creando oportunidades para fusiones y adquisiciones transfronterizas de las ETN. De hecho, dichas fusiones y adquisiciones aumentaron un 36% durante los cinco primeros meses de 2010 con respecto al año anterior.


Sin embargo, estas previsiones de una recuperación de la IED no son en modo alguno, seguras. Entre los riesgos existentes cabe señalar la fragilidad de la recuperación económica, los efectos inciertos de las reformas reguladoras de las finanzas, los desequilibrios macroeconómicos estructurales (por ejemplo, los déficits fiscales y la deuda pública de muchos países desarrollados), el acceso limitado al crédito, la inestabilidad de los mercados de valores y los tipos de cambio, y las medidas proteccionistas que puedan afectar a las inversiones en algunos países.

 

 

 

*Fuente: Comunicado de prensa de la UNCTAD

 

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