BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 10/082
16 de marzo de 2010
 

Declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, con motivo de la Cumbre de septiembre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio

  • Declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon a los Estados Miembros de las Naciones Unidas, lanzamiento de su informe que será la base para las negociaciones gubernamentales en la Cumbre de septiembre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
  • El informe se titula: “Manteniendo la promesa: una revisión con miras al futuro para promover un programa de acción acordado para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el 2015".

 

 

Excelencias,

Me complace presentarles “Manteniendo la Promesa”, mi informe para la reunión plenaria de alto nivel de septiembre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Antes de iniciar, me gustaría agradecerle especialmente a nuestros co-facilitadores, embajadores, sus excelencias, Carsten Staur de Dinamarca y a Paul Badji de Senegal por su compromiso y liderazgo, con el cual espero continúen.

A cinco años de la fecha límite acordada, el 2015, seguimos en una encrucijada.

Varios países han logrado un gran progreso, pero otros continúan luchando.

El reto aún sigue siendo enorme. La crisis financiera y económica, la alimentaria, así como el cambio climático y los desastres naturales amenazan con revertir el avance que tanto ha costado lograr.

La Cumbre es una oportunidad para mantener nuestra promesa que le hicimos a miles de millones, sí, a miles de millones, de personas que viven en la pobreza y que son vulnerables.

Esta es nuestra responsabilidad común: los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los movimientos sociales y religiosos, las Naciones Unidas mismas. Es una necesidad práctica y una moral imperativa.

La Declaración del Milenio sentó la promesa, la promesa de los líderes mundiales de no perder ninguna oportunidad para construir un mundo más justo y más sostenible.

Los ODM dieron un marco de trabajo.

Mi informe tiene por objeto indicar el camino hacia el avance… reactivar nuestra labor…. y fortalecer la alianza mundial.

Revisa los éxitos, las mejores prácticas y las lecciones aprendidas.

Identifica obstáculos, brechas y oportunidades.

Sugiere maneras de acelerar el progreso.

Proporciona un punto de partida sólido para que sus esfuerzos concluyan en la Cumbre con un acuerdo sobre un programa de acción desde ahora hasta el 2015.

El programa deberá ser específico, práctico y enfocado a obtener resultados, con pasos y plazos concretos y deberá establecer qué hará cada quien para que podamos seguir de cerca nuestra labor y promover la rendición de cuentas de los individuos y de las instituciones por igual.

Ahora que las preparaciones para la Cumbre inician, seguiré una estrategia tripartita para los ODM y para los objetivos de desarrollo acordados a nivel internacional.

Primero, el sistema de las Naciones Unidas se enfocará en iniciativas rentables que se puedan realizar a gran escala. Sabemos lo que funciona y lo que no.

Segundo, presionaré a los gobiernos para que participen de manera activa en la cumbre y en su proceso preparatorio. El impulso político es de suma importancia.

Tercero, las Naciones Unidas reforzarán nuestra labor para crear conciencia pública. Las personas de todo el mundo deberán darse cuenta de que la obtención de los objetivos es un interés común.

Muy pocos países han reducido de manera exitosa la pobreza extrema, el hambre y la prevalencia de enfermedades contagiosas.

Algunos de estos logros son de los países más pobres.

Entre 1999 y 2004, África subsahariana logró una de las mayores reducciones en la historia de muertes provocadas por sarampión.

La región también mostró el más rápido crecimiento en inscripciones a escuela primaria: de un 58 a un 74 por ciento en una década, en su mayoría a través de la eliminación de colegiaturas.

Malawi ha duplicado su producción agrícola, las Aldeas del Milenio reflejan el gran impacto de las intervenciones inteligentes y dirigidas.

Estamos viendo cómo crear la mayoría de las nuevas tecnologías. Estamos empezando a obtener los beneficios de las nuevas políticas nacionales para el desarrollo.

Hemos visto que cuando se empodera a las mujeres, con una estrategia integrada para el cuidado de la salud, la educación, la agricultura y los pequeños negocios, ustedes pueden cambiar al mundo.

El mensaje es claro: con las políticas correctas, la inversión adecuada y el apoyo internacional, se pueden enfrentar los enormes retos.

Sin embargo, el progreso no es uniforme. Los países menos desarrollados, en especial aquellos vulnerables a los peligros, enfrentan enormes obstáculos, así como los países que están en conflicto o saliendo de él.

La realización de algunos objetivos ha sido muy difícil, pero ninguna como la de la salud materna.

Aún así, los déficits se han presentado no porque los objetivos sean inalcanzables, ni porque nuestro tiempo sea muy poco. Estamos desviados debido a que no se han cumplido las promesas, a que los recursos son inadecuados y a que hay una falta de enfoque y de rendición de cuentas.

La Cumbre de los ODM es una oportunidad para mejorar.

Excelencias, damas y caballeros,

Los Objetivos se basan en un pacto, en la solidaridad y en un sentido consciente de interés mundial compartido. Para lograrlos, todos aceptamos una división de las labores.

Los países en desarrollo deberán realizar su mayor esfuerzo para lograr los primeros siete objetivos: la mejora de la gobernabilidad; el empoderamiento de la mujer, la canalización de todas las capacidades locales posibles para trabajar por la salud, la educación, los empleos y otras prioridades, éstas fueron sus responsabilidades, acorde con el principio fundamental de propiedad nacional.

Sin duda, muchos están haciendo esto, con resultados; pero, pese a las acciones que han realizado los países en desarrollo por sí mismos, el apoyo internacional sigue siendo fundamental. Esa es la razón por la cual la alianza mundial para el desarrollo se estableció como el octavo objetivo de desarrollo.

Así como los países en desarrollo deberán seguir realizando su labor, debemos reforzar la alianza mundial para el desarrollo, lo cual implica más recursos.

Pese a que la asistencia oficial para el desarrollo alcanzó su máximo nivel en el 2008, aún hay grandes brechas, en especial en cuanto a lo que respecta a África. Y, déjenme ser claro: no necesitamos nuevos compromisos aquí, sólo necesitamos hacer lo correcto en los compromisos que desde hace ya tiempo se encuentran en vigor.

La alianza implica tecnología. Ya hemos visto cómo los teléfonos celulares y el acceso a Internet revolucionan las microfinanzas y la iniciativa empresarial alrededor del mundo en desarrollo.

Implica también un régimen de comercio internacional que brinde apoyo a las personas, no en contra de ellas, … y que pudiera generar recursos mucho mayores que la ayuda.

La Cumbre de septiembre deberá vigorizar este pacto, ese sentido de solidaridad moral.

Si no lo hacemos, si nos quedamos a la mitad del camino, todos los peligros de nuestro mundo serán aún mayores.

Los ODM han incitado una movilización mundial destacada. Rara vez tantas organizaciones, desde las mundiales hasta las bases, han acordado un programa común. Rara vez tantos individuos, ciudadanos y directores ejecutivos, filántropos y líderes políticos, han establecido una base común de esta naturaleza.

Debemos impulsar el gran potencial de esta coalición mundial, de este movimiento mundial.

En seis meses, la comunidad internacional deberá reunirse para actuar. Mantengamos nuestra promesa y convirtamos los ODM en una realidad para todos.

Muchas gracias.


Presidente Mazaryk no.29, piso 2
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


www.nacionesunidas.org.mx

* Sólo para uso informativo, no es documento oficial