BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 010/66
08 de marzo de 2010
 

Día internacional de la mujer

Según la OIM, la igualdad de derechos y oportunidades con miras a una migración segura es un requisito previo de cara al desarrollo

 

 

Con motivo del Día Internacional de la Mujer en 2010, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) manifiesta que las políticas migratorias deben brindar la igualdad de oportunidades para emigrar, tanto a hombres como mujeres, a fin de reducir la vulnerabilidad de estas últimas durante la migración y optimizar las repercusiones favorables de la migración en el desarrollo de las comunidades de origen.

Si bien las migrantes –que representan unos 105 millones de personas, es decir, prácticamente la mitad de los migrantes en el mundo – participan de manera frecuente e independiente y como cabezas de familia en los flujos migratorios laborales, todavía no gozan de las mismas oportunidades para emigrar legalmente que los hombres y suelen ser las más afectadas por los riesgos que entraña la movilidad.

En ese contexto, la Directora General Adjunta de la OIM, Embajadora Laura Thompson declaró: “Si bien las políticas de migración laboral en países de destino pueden parecer neutras en materia de género, siguen polarizadas y se basan en modelos que giran en torno a empleos calificados, tradicionalmente destinados a los hombres. Y esas son las categorías de empleos que abarcan, mayormente, los mecanismos laborales permanentes”.

El trabajo realizado por las migrantes, a saber, servicios de cuidado y servicios domésticos, si bien son esenciales a las economías de los países de destino, suelen estar subvalorados y poco integrados en las políticas de admisión.

La Embajadora Thompson añadió: “Estamos a favor de políticas de migración laboral que tengan debidamente en cuenta las cuestiones de género y reconozcan, además, que hombres y mujeres tienen necesidades y oportunidades diferentes, antes, durante y después de la migración. La existencia de mayores oportunidades para la emigración legal evitaría que muchas mujeres quedasen atrapadas en situaciones irregulares o fuesen objeto de explotación y abusos, incluida la trata de personas”.

La falta de posibilidades legales para emigrar suele obligar a las mujeres a recurrir a traficantes y otros intermediarios, lo que acrecienta, considerablemente, el riesgo de violencia y malos tratos durante el trayecto al destino final.

En los países de acogida, los estereotipos y la discriminación también hacen que las mujeres trabajen en sectores no regulados y poco regulados, y estén expuestas a malos tratos, que incluyen la restricción en la libertad de movimientos, la confiscación de sueldos y documentos de identidad, las bajas remuneraciones, los malos tratos físicos y los abusos sexuales.

Los países de envío y de destino no pueden ni deben ignorar el sufrimiento de estas migrantes, cuya demanda en el mercado no deja de aumentar.

La Embajadora Thompson observó: “Estas mujeres están satisfaciendo una creciente demanda de servicios de cuidados y apoyo en los países de destino – una demanda que prácticamente no ha sufrido los efectos de la recesión económica mundial. Por consiguiente, los países de acogida tienen que promover y sostener la apertura de vías legales de migración, ofreciendo oportunidades de empleo decentes y acceso a las prestaciones. Sólo así podrá la migración ser plenamente beneficiosa para países de envío y de acogida, y también para migrantes, familiares y comunidades”.

En una reciente publicación de la OIM titulada “Las cuestiones de género y la migración laboral en Asia” se expone cómo las familias que permanecen en el país de origen pueden beneficiarse de la emigración femenina.

En dicha publicación se cita el caso de las trabajadoras domésticas filipinas que emigraron legalmente a Italia y que, gracias a las remesas que envían a sus hogares, contribuyen a mejorar el bienestar socioeconómico, sanitario y de vivienda de su familia y, en particular, las perspectivas escolares de sus hijos que permanecen en el país de origen.

Las migrantes envían prácticamente la misma cantidad de dinero en remesas que los migrantes. Ello no obstante, los estudios realizados apuntan a que tienden a enviar una mayor proporción de sus ingresos, a pesar de que, generalmente, dichos ingresos son inferiores a los de los hombres. También suelen enviar dinero con mayor regularidad y por periodos de tiempo mucho más largos, principalmente, a otras mujeres que quedaron a cargo de sus hijos en el país de origen.

La migración legal reduciría el costo social de la migración femenina al permitirles regresar al país para visitar a sus familias con mayor frecuencia, tener acceso a un trabajo decente, ganar mejores sueldos, y enviar más dinero al hogar para mejorar el futuro de sus familias.

Para concluir la Embajadora Thompson manifestó: “Al conmemorar el Día Internacional de la Mujer, debemos reafirmar nuestro compromiso con las migrantes y con su empoderamiento. Nuestra prioridad es cerciorarnos de que su experiencia migratoria sea positiva y contribuya al desarrollo. Trabajemos juntos con miras a la consecución de este objetivo”.

* Fuente: Comunicado de prensa de OIM




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