BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 09/ 047
06 de julio de 2009
 

La crisis económica y alimentaria amenaza los recientes adelantos hacia la eliminación del hambre y la pobreza, según un informe de las Naciones Unidas

 

 
  • El Secretario General de las Naciones Unidas exhorta a los países ricos y pobres a intensificar sus acciones y dar cumplimiento a los compromisos de asistencia

Transcurrida más de la mitad del plazo hasta 2015 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los grandes adelantos en la lucha contra la pobreza y el hambre se han hecho más lentos o, a veces, han perdido terreno, como resultado de la crisis económica y alimentaria mundial, según se indica en un informe de actualización publicado por las Naciones Unidas.


Esa evaluación, dada a conocer hoy por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon en Ginebra, advierte que, pese a numerosos éxitos, el progreso general hacia la mayoría de las metas a alcanzar para 2015 ha sido demasiado lento.


“No podemos permitir que un clima económico desfavorable nos impida dar cumplimiento a los compromisos asumidos en 2000”, declara el Sr. Ban en el prólogo del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2009. “La comunidad mundial no puede dar la espalda a las personas pobres y vulnerables”. Agrega: “Ha llegado el momento de acelerar el progreso hacia los ODM. Los objetivos están a nuestro alcance, incluso en los países muy pobres, a condición de que haya un firme compromiso político y una financiación sostenida”.


A escala mundial, el panorama es desigual:


a) Los adelantos logrados en la eliminación del hambre a partir de principios de los años 90—la proporción de personas hambrientas disminuyó desde el 20% en 1990-1992 hasta el 16% en 2004-2006—se perdieron en 2008, debido en gran parte al mayor precio de los alimentos. La disminución en los precios internacionales de los alimentos en la segunda mitad de 2008 todavía no se tradujo en alimentos más costeables para la mayoría de los habitantes del mundo.

b) Entre 1990 y 2005 (antes de la crisis económica y del aumento del precio de los alimentos), disminuyó la cantidad de  personas que viven con menos de 1,25 dólar por día, desde 1.800 millones hasta 1.400 millones. Pero los indicadores muestran que probablemente los principales adelantos en la lucha contra la pobreza extrema se han de estancar, aunque todavía no se dispone de datos que revelen cabalmente los efectos de los recientes reveses económicos. Según se estima, la cantidad de personas que vivirán en situación de pobreza extrema en 2009 será superior en 55 millones a 90 millones a las cantidades previstas antes de la crisis.

c) En las regiones en desarrollo, más de la cuarta parte de los niños tienen peso inferior al correspondiente a su edad y el escaso progreso en la nutrición infantil logrado entre 1990 y 2007 es insuficiente para alcanzar las metas de 2015. Lo más probable es que esta situación empeore más debido a los altos precios de los alimentos y a los disturbios económicos.

d) En 2009, el desempleo mundial podría llegar a entre 6,1% y 7,0% para los hombres y 6,5% a 7,4% para las mujeres, muchas de las cuales viven atrapadas en empleos carentes de seguridad – a menudo mal remunerados –, con el consiguiente retraso en el avance hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

Además, el informe indica que muchos de los adelantos a escala mundial pueden atribuirse al pronunciado descenso en las tasas de pobreza registrado en el Asia oriental. En otras regiones, en cambio, el progreso ha sido más lento. En África al sur del Sahara había en 2005 100 millones más de personas extremadamente pobres que en 1990, y la tasa de pobreza permaneció a niveles superiores al 50%.

El informe sobre los ODM también indica que es evidente el déficit en la financiación con destino a programas necesarios para mejorar la salud materna (ODM 5), el objetivo para el cual se ha registrado hasta ahora un menor progreso. A partir de mediados del decenio de 1990, los países en desarrollo, en su mayoría, experimentaron una pronunciada reducción en las aportaciones de donantes con destino a la planificación de la familia, computadas por mujer, pese a las innegables contribuciones de esos programas a la salud de madres y niños.

También puede estar en peligro la posibilidad que los propios países financien sus programas de desarrollo. En el último trimestre de 2008 disminuyeron los ingresos producidos por exportaciones de los países en desarrollo, a medida que se hicieron patentes los efectos de las catástrofes financieras ocurridas en los países de altos ingresos. Lo más probable es que para los países en desarrollo siga deteriorándose la proporción entre el servicio de la deuda externa y las exportaciones, especialmente para aquellos países que en los últimos años habían recibido mayores ingresos por concepto de exportaciones.

En la Reunión del Grupo de los Ocho celebrada en Gleneagles en 2005, así como poco después, en la Cumbre Mundial de la Asamblea General, los donantes se comprometieron a acrecentar su asistencia. Esos compromisos, en su mayoría, siguen en vigor, pero a medida que la economía mundial se contraiga en 2009, se prevé que el importe en cifras absolutas de esos compromisos ha de disminuir, dado que en su mayoría se expresan como porcentaje del ingreso nacional. Para muchos países en desarrollo, los menores niveles de asistencia no sólo han de impedir que continúe el progreso, sino que además podrían causar retrocesos en algunos de los adelantos ya logrados, según expresa el informe sobre los ODM.

Principales adelantos antes de la crisis económica

El informe describe los notables adelantos logrados por muchos países y regiones antes de que el panorama económico cambiara tan radicalmente en 2008:

a) En el mundo en desarrollo, en 2007 la matriculación en la escuela primaria llegó a 88%, en comparación con 83% en 2000. En los países de África al sur del Sahara y en el Asia meridional, entre 2000 y 2007 la matriculación aumentó en, respectivamente, 15 puntos porcentuales y 11 puntos porcentuales.

b) Pese al aumento de la población, a escala mundial disminuyeron sostenidamente las defunciones de niños menores de cinco años, las cuales llegaron a unos 9 millones en 2007, en comparación con 12,6 millones en 1990. En África al sur del Sahara, aun cuando las tasas de mortalidad infantil siguen siendo más altas, hubo notables mejoras en intervenciones clave, entre ellas la distribución de mosquiteros impregnados con insecticida a fin de reducir el número de víctimas del paludismo, una importante causa de muerte de niños. Además, como resultado de inmunizaciones “de segunda oportunidad” también se están logrando notables progresos en la lucha contra el sarampión.

c) En todo el mundo, el número de personas que se agregan cada año a las infectadas con el VIH llegó a un máximo en 1996 y posteriormente disminuyó hasta 2,7 millones en 2007. También parece haber llegado a un máximo la cantidad estimada de defunciones debidas al SIDA, con 2,2 millones en 2005, que disminuyeron hasta 2 millones en 2007, debido en parte a un mayor acceso a medicamentos contra los retrovirus en los países más pobres.

Pero a escala mundial, sigue aumentando la cantidad de personas que viven con el VIH – estimada en 33 millones en 2007 –, debido mayormente a que las personas infectadas con el virus sobreviven durante períodos más largos.

Desafíos

El informe exhorta a todos los gobiernos y todos los interesados directos a que revitalicen sus acciones a fin de proporcionar empleo productivo y digno para todos, inclusive las mujeres y los jóvenes. Señala que siguen siendo extremadamente escasas las oportunidades de empleo para la mujer en el Asia meridional, el África septentrional y el Asia occidental.

Ya se ha perdido la oportunidad alcanzar para 2005 la meta de eliminar las disparidades de género en la educación primaria y secundaria. El informe exhorta a los gobiernos a intensificar sus acciones para que todos los niños asistan  a la escuela, especialmente los que residen comunidades rurales, y a eliminar las desigualdades en la educación por motivos de género o de pertenencia a un grupo étnico.

Según el informe, es preciso hacer gala de mayor voluntad política a fin de reducir la mortalidad derivada de la maternidad, especialmente en el África al sur del Sahara y el Asia meridional. Es necesario acelerar sin tardanza el progreso para mejorar las medidas de sanidad – proporcionar retretes o letrinas – para los 1.400 millones de personas que siguen careciendo de saneamiento, pues de lo contrario no se alcanzará para 2015 el objetivo relativo al saneamiento. Y las mejoras que se van introduciendo en los tugurios apenas pueden mantenerse al mismo ritmo que el rápido crecimiento de las ciudades de países en desarrollo.

En las Naciones Unidas, el Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales, Sha Zukang, dijo que el informe es la evaluación mundial más completa de los ODM efectuada hasta la fecha. Agregó que se basa en un conjunto de datos preparados por más de 20 organizaciones, tanto del sistema de las Naciones Unidas como exteriores a éste, entre ellas el Banco Mundial y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Para mayor información comunicarse con:

Newton Kanhema, Departamento de Información Pública de la ONU
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Olav Huslid, Servicio de Información de las Naciones Unidas en Ginebra
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