BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 09/ 046
06 de julio de 2009
 

El avance en los Objetivos de Desarrollo en América Latina y el Caribe se enfrenta a un riesgo de regresión a medida que se deja sentir el impacto de la agitación económica internacional

 

América Latina y el Caribe siguen por el buen camino para alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) antes de la fecha límite de 2015, pero la crisis económica y financiera internacional existente amenaza con perjudicar los avances que la región ha realizado hasta la fecha, según un informe de progreso de la ONU.

El Informe de Objetivos de Desarrollo del Milenio 2009, hecho público hoy en Ginebra por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, dice que las repercusiones completas de la crisis económica internacional todavía no se han sentido, y que parte del progreso observado antes de la crisis podría ralentizarse o revertirse. El informe indica que existen áreas en las que ya son visibles signos del impacto de la reciente recesión económica.

Gracias al crecimiento económico de la última década, América Latina y el Caribe realizaron progresos en la lucha contra la pobreza extrema desde 1999 a 2005, con una reducción del 11 al 8 por ciento de las personas que viven con menos de US$ 1,25 al día. Pero se espera que en 2009 el número de personas que viven en la pobreza extrema
sea mayor que el previsto antes de la crisis, lo que podría acabar con las tendencias positivas observadas en la región. Incluso, si el progreso continuase al mismo ritmo, la tasa de cambio sería demasiado lenta como para que la región alcanzase la meta relacionada con la pobreza para el 2015.

Desafíos importantes, a pesar del progreso

El informe dice que la tendencia prometedora de erradicación del hambre que se inició a principios de la década de 1990 —cuando la proporción de personas en situación de hambre descendió del 12 por ciento en 1990-92 al 8 por ciento en 2004-06— se interrumpió en 2008, en gran medida como resultado del aumento de los precios de los alimentos. Los datos preliminares (no incluidos en el informe) que acaba de dar a conocer la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) cifran el número de personas que padecen hambre en 2009 en la región en 53 millones un aumento de 13 por ciento con respecto a 2008.

La región ha realizado progresos a la hora de reducir la proporción de niños de menos de cinco años que sufren malnutrición, y si las tendencias observadas entre 1990 y 2007 hubiesen continuado sin interrupción, la región ya estaría cerca de alcanzar la meta de reducir a la mitad la proporción de niños con peso insuficiente. Pero es probable que el progreso se vea socavado por el elevado precio de los alimentos y la agitación económica.

Una vez más se han realizado avances impresionantes hacia el logro de una educación escolar primaria universal, con un 95 por ciento de los niños matriculados. Sin embargo, llegar a los niños que todavía no van a la escuela ha demostrado ser todo un desafío, dado que el progreso a lo largo de los últimos años ha sido lento.

El empleo de las mujeres se encuentra con nuevos obstáculos

El informe dice que la región de América Latina y el Caribe está a la cabeza entre los países en desarrollo en esfuerzos dirigidos a lograr la paridad de género en la representación parlamentaria, con un 22 por ciento de escaños ocupados por mujeres en 2009, lo que supone una subida frente al 15 por ciento de 2000. También se han realizado progresos respecto a brindar a las mujeres igualdad de oportunidades en la educación y el empleo. La región ya ha alcanzado la meta de la paridad de género en educación y tiene el porcentaje de mujeres más elevado en empleos remunerados fuera de la agricultura (45 por ciento en 2007) después de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CIS).

La crisis económica actual, sin embargo, puede crear nuevos obstáculos para el empleo de las mujeres. La Organización Internacional del Trabajo estima que, a nivel internacional, el desempleo en 2009 podría alcanzar de un 6,1 a un 7,0 para los hombres y de un 6,5 a un 7,4 para las mujeres, muchas de las cuales siguen atrapadas en empleos inestables y con frecuencia mal pagados.

La región también tiene un registro muy bueno en reducción del índice de mortalidad infantil de menores de cinco años, y sigue por buen camino para reducir en dos tercios el índice de mortalidad para el 2015. El índice descendió de 54 muertes por cada 1.000 nacimientos de bebés vivos en 1990, a 24 muertes en 2007.

El descenso derivado de la situación financiera internacional puede incluir la financiación comprometida para programas para mejorar la salud materna, la meta respecto a la que se ha logrado un progreso menor hasta la fecha. El informe indica que la mayoría de los países en desarrollo ya han experimentado una reducción importante en la financiación de donantes para planificación familiar en una base por mujer, desde mediados de la década de 1990.

En América Latina y el Caribe, la mortalidad materna es moderada, pero el progreso observado entre 1990 y 2005 fue lento. Resulta alentador, sin embargo, que el acceso a la atención prenatal haya aumentado significativamente a lo largo del mismo periodo y que, con un 83 por ciento de mujeres recibiendo al menos cuatro visitas prenatales durante su embarazo (como recomienda la Organización Mundial de la Salud), la región tenga ahora el porcentaje más elevado entre todas las regiones en desarrollo.

Una nota negativa es que la región tiene una tasa de fertilidad de adolescentes muy elevada. El número de nacimientos por cada 1.000 mujeres de edades entre los 15 y 19 años es el segundo más elevado entre todas las regiones en desarrollo, después del África subsahariana. Los embarazos precoces menoscaban las oportunidades educativas de las jóvenes y su desarrollo social y económico pleno, según dice el informe.

Preocupación por los recursos naturales

La región de América Latina y el Caribe ya ha cumplido la meta de reducir a la mitad la proporción de personas que no tienen acceso a agua potable segura. Sin embargo, se mantienen enormes disparidades entre las poblaciones urbanas y las rurales. Sólo el 73 por ciento de las personas que viven en áreas rurales utilizan una fuente de agua tratada, en comparación con el 97 por ciento de los habitantes de las ciudades.

Al puntualizar que se debe otorgar una mayor prioridad a la preservación de la base de nuestros recursos naturales, el informe advierte que el mundo no ha actuado con la suficiente energía —o de un modo unificado— para combatir el cambio climático; las explotaciones pesqueras están amenazadas; los bosques, especialmente los de lento crecimiento, están en recesión; y la escasez de agua se ha convertido en una realidad para un gran número de regiones áridas. América Latina y el Caribe, junto con el África subsahariana, sigue siendo la región con la mayor pérdida neta de bosques.

El Informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es la evaluación más integral realizada hasta la fecha de los ODM globales. Se basa en un conjunto de datos preparados por más de 20 organizaciones pertenecientes y ajenas al sistema de la ONU, entre las que se incluyen el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El proyecto está supervisado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de la ONU.

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