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Con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente en la Residencia Oficial de los Pinos, el Coordinador Residente de las Naciones Unidas en México, Magdy Martínez-Solimán entregó al Presidente Felipe Calderón Hinojosa el Reconocimiento al Liderazgo Global en nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por su destacada contribución al cumplimiento de la convocatoria “Plantemos para el Planeta”: campaña de los mil millones de árboles”, en donde dirigió el siguiente discurso, en el que incluyó el mensaje enviado por Dr. Achim Steiner, Director Ejecutivo del PNUMA.
“Como Coordinador Residente de las Naciones Unidas en su país, es para mí un honor entregarle hoy a usted, Señor Presidente, y al Pueblo de México, el Reconocimiento al Liderazgo Global en nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la más alta autoridad mundial en la materia, por su destacada contribución al cumplimiento de la convocatoria ‘Plantemos para el Planeta: campaña de los mil millones de árboles’.
Doy seguidamente lectura al mensaje que le envía el Director Ejecutivo del PNUMA, Dr. Achim Steiner.
La campaña de los “Mil Millones de Árboles” encabezada por el PNUMA, se lanzó en el 2007 como respuesta a los retos y oportunidades para atender el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la sustentabilidad de los ecosistemas. En el 2007, nos fijamos la meta de plantar mil millones de árboles alrededor del mundo. Al día de hoy, esta iniciativa ha superado con creces sus objetivos y catalizado plantaciones en 160 países. La campaña se ha convertido en una expresión del compromiso tanto individual como institucional con el cambio climático. Los líderes de diversos Estados, incluyendo presidentes, empresarios, alcaldes, grupos religiosos y juveniles así como comunidades han participado con gran entusiasmo en la iniciativa.
En este sentido, los 250 millones de árboles que México comprometió y plantó en 2007 fueron determinantes para lograr el cumplimiento de la meta establecida por la comunidad internacional. La aportación de México reafirma su liderazgo en el cuidado del medio ambiente global a través de acciones concretas, verificables y de alto impacto. Reconocemos y felicitamos a México por el informe remitido al PNUMA que sustenta el cumplimiento de su meta y notamos con gran satisfacción que el programa Proárbol ha creado sinergias entre las autoridades públicas y diversos actores sociales y privados para el cuidado del medio ambiente, el combate a la pobreza y el incremento de la productividad de sus bosques y selvas.
Por ello, es un honor para el PNUMA entregar el “Certificado de Liderazgo Mundial” al Presidente y al Pueblo de México, como reconocimiento al compromiso asumido en beneficio de nuestro planeta.
Señor Presidente,
México contribuyó, como acabo de leer, con una cuarta parte de los mil millones de árboles a plantar en el mundo durante 2007. Este resultado asombroso para algunos no es producto del azar, sino fruto de un esfuerzo fiscal que usted ha impulsado, poniendo la reforestación a la par de otras múltiples prioridades del gasto público; y de un ejercicio de cuidada planificación por parte de su Secretario de Medio Ambiente, Señor Elvira y de su equipo. Esos son los mimbres del liderazgo que hoy se le reconoce. Ha hecho usted del medio ambiente uno de los ejes fundamentales de su gobierno, probando con los hechos que la mejor política medioambiental es la que combate la pobreza y la mejor política social aquélla que incorpora el manejo sustentable de los recursos naturales para dignificar la vida de quienes habitan en zonas tradicionalmente marginadas.
México ve hoy más reconocido si cabe su firme compromiso con el medio ambiente dentro de su territorio y más allá de sus fronteras. Señor Presidente, nos congratulamos especialmente de su iniciativa Fondo Verde y del amplio respaldo obtenido entre los países que conforman el G8, la Unión Europea y Latinoamérica para hacerla realidad.
México ha plantado para el futuro, para el planeta, y ahora le toca abonar, regar, podar y continuar plantando. Es esta una metáfora que a nadie se le escapa, y a la vez una realidad palpable como los troncos de esos árboles, sus hojas y sus ramas, la tierra en la que beben sus raíces, que pueden ofrecer una vida más digna a las comunidades rurales, un aire más puro a quienes estamos atrapados en las ciudades y un bosque de libertad a las generaciones venideras de Mexicanos y Mexicanas.”
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