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Mensaje del Secretario General Ban Ki-moon sobre el Día Mundial
del Agua (22 de marzo):
Este
año, la celebración del Día Mundial del Agua se centrará
en la lucha contra su escasez.
La escasez de agua puede ser física, económica o institucional,
y puede fluctuar en el tiempo y el espacio. Unos 700 millones de personas
en 43 países sufren hoy escasez de agua, cifra que podría
aumentar a más de 3.000 millones para 2025.
La situación del agua en el mundo sigue siendo precaria y la necesidad
de adoptar un enfoque integrado y sostenible para la ordenación
de los recursos hídricos es tan apremiante como siempre. Las reservas
actuales de agua no pueden satisfacer la demanda como consecuencia del
alto crecimiento de la población, pautas de consumo insostenibles,
prácticas de ordenamiento deficientes, contaminación, inversión
insuficiente en infraestructuras y utilización poco eficiente del
agua.
Sin embargo, en el futuro se necesitará aún más agua
para la agricultura, el suministro de agua potable y los servicios de
saneamiento, el funcionamiento de las industrias, y el apoyo a las ciudades
en expansión. Es probable que la brecha entre la oferta y la demanda
aumente más todavía, lo que pondrá en peligro el
desarrollo económico y social y la sostenibilidad ambiental. La
ordenación integrada de los recursos hídricos será
de importancia crucial para superar la escasez de agua, como también
lo será la cooperación internacional, dado que muchos de
los ríos y acuíferos del mundo son compartidos por varios
países. Esa cooperación también puede promover la
armonía en las relaciones transfronterizas en general.
Los objetivos de desarrollo del Milenio han contribuido a destacar la
importancia del acceso al suministro de agua potable y unos servicios
de saneamiento adecuados, lo que incuestionablemente separa a las personas
que tienen vidas saludables y productivas de las que viven en la pobreza,
que son las más vulnerables a las distintas enfermedades mortales.
Aplicar el programa internacional del agua y del saneamiento es crucial
para erradicar la pobreza y alcanzar los demás objetivos de desarrollo.
El camino que debemos seguir es claro: fortalecer la capacidad institucional
y la gobernanza en todos los niveles, promover la transferencia de tecnología,
movilizar más recursos financieros y mejorar la aplicación
de las buenas prácticas y las enseñanzas adquiridas. En
este Día Mundial del Agua, pido al sistema de las Naciones Unidas
y a todos los interesados que forjen asociaciones más sólidas
y adopten medidas más concertadas, no sólo este año,
sino durante todo el Decenio Internacional para la Acción, “El
agua, fuente de vida”, 2005-2015.
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