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La
región está aprovechando el favorable entorno macroeconómico
para incrementar sus ingresos fiscales y bajar su endeudamiento público.
En
2006 los países de la región han seguido consolidando su
posición fiscal, en línea con el desempeño registrado
en los últimos años. Esta positiva evolución en las
cuentas fiscales y la deuda pública permitió mantener la
senda de disminución de la vulnerabilidad de la región que
se viene apreciando desde el 2002. Así lo señala la CEPAL
en su informe Balance
preliminar de las economías de América Latina y el Caribe
2006, dado a conocer recientemente.
El desempeño fiscal de la región permitirá que los
gobiernos centrales alcancen un superávit primario (es decir, restando
el pago de los intereses de la deuda pública) de 2,1% del
PIB al cierre del año 2006, cifra que se compara positivamente
con el superávit de 1,7% anotado en 2005. En tanto, si se toma
en cuenta el déficit global (que incluye el pago de los intereses
de la deuda), el déficit pasa de 1,1% a 0,3% del PIB.
En su informe, el organismo de Naciones Unidas destaca que el desempeño
fiscal correspondiente al período 2003-2006 observa características
novedosas cuando se lo compara con otros momentos de auge. La mejora fiscal
en los años 2003-2004 se asentó en un aumento de los ingresos
fiscales y en un gasto que en promedio creció menos que el producto
de la región. Por otro lado, en los años 2005-2006 el crecimiento
de los superávit primarios se debe al fuerte aumento de los recursos,
que más que compensa las alzas en los gastos públicos de
los últimos dos años (ver gráfico 1).
Este aumento generalizado de los recursos públicos en los países
de la región fue impulsado por segundo año consecutivo fundamentalmente
por el incremento de los ingresos fiscales observado en algunos de los
países especializados en productos no renovables (ver gráfico
2).
El alza de los recursos fiscales en estos países es producto no
sólo de la mejora en los precios de los productos básicos,
sino también de la incorporación de nuevos instrumentos
tributarios. Bolivia, Chile y Venezuela crearon nuevos impuestos para
recaudar mayores recursos provenientes de sus recursos no renovables (gas,
cobre y petróleo). Estas reformas, sumadas a la evolución
de los precios, han hecho que los sistemas tributarios se concentren en
estos recursos.
Por otro lado, en 2005-2006 muchos países de la región incrementaron
sus gastos. Este crecimiento bastante generalizado no alcanzó a
compensar los aumentos de los ingresos, manteniéndose el resultado
fiscal positivo, si bien la tasa de aumento de los gastos se ha acelerado
en este último año.
Estos aumentos se explican fundamentalmente por alzas en los gastos corrientes
(de funcionamiento del sector público), si bien en algunos casos
como Argentina, México y Venezuela se ha observado una importante
recomposición de los gastos de capital (inversión pública),
comenzando de un bajo punto de partida en los dos primeros casos.
En definitiva, en el período 2003-2006 los gobiernos han logrado
mejorar en forma significativa los indicadores fiscales y de deuda pública,
a través de un importante incremento en sus ingresos y atenuando,
a través de una mejor gestión del gasto, las características
expansivas que ha tomado la política fiscal en otros períodos
de mejora de ingresos.
No obstante, durante el período 2005-2006 la situación fiscal
ha debido enfrentar presiones para subir el gasto frente al significativo
incremento de los ingresos por tercer año consecutivo. En este
escenario, se contraponen dos prioridades: una, referida a la gran necesidad
de la región de aumentar el gasto social y de infraestructura para
mejorar la inversión en capital físico y humano, y otra,
la búsqueda de mayor espacio u holgura fiscal que haga sustentable
en el tiempo estas políticas.
Dado el alto crecimiento del producto observado en estos años en
algunos países, y el aumento de los recursos fiscales asociados
al auge en el precio de productos primarios, la CEPAL indica que los gobiernos
deben moverse en un delicado equilibrio que les permita atender legítimos
requerimientos de incrementos del gasto sin echar por la borda el esfuerzo
realizado en la búsqueda de un balance sostenible en sus cuentas
públicas.
Esto debe ser especialmente enfatizado en aquellos casos en que los niveles
de deuda pública son aún elevados (la mitad de los países
de la región registran un nivel de deuda mayor al 40% del PIB).
** Ver
gráficos adjuntos a este comunicado de prensa **
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